Textos por orden alfabético publicados por Juan Carlos Vinent Mercadal | pág. 6

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editor: Juan Carlos Vinent Mercadal


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Silas Marner

George Eliot


Novela


I

En los tiempos en que las ruecas zumbaban activamente en las granjas, en que las mismas grandes damas, vestidas de sedas y encajes, tenían sus pequeñas ruecas de encina lustrada, a veces se veía, ya sea en los caminos de los distritos apartados, ya sea en el seno profundo de las colinas, a ciertos hombres pálidos y enclenques que, comparados con las gentes vigorosas de los campos, parecían ser los últimos vestigios de una raza desheredada.

El perro del pastor ladraba furioso cuando uno de esos hombres de fisonomía extraña aparecía en las alturas, y su fisonomía extraña se destacaba negra sobre el cielo, en el ocaso breve del sol de invierno; porque, ¿a qué perro no incomoda una persona encorvada bajo el peso de un fardo? Y aquellos hombres pálidos rara vez salían de su aldea sin aquella carga misteriosa.

El propio pastor, bien que tuviera buenas razones para creer que la bolsa sólo contenía hilo de lino, si no largas piezas de lienzo tejidas con ese hilo, no estaba muy seguro de que aquel oficio de tejedor, por indispensable que fuera, pudiera ejercerse sin el auxilio del espíritu maligno.

En aquella época remota, la superstición acompañaba a todo individuo o a todo hecho un tanto extraño. Y para que una cosa pareciera tal, bastaba que se repitiera periódica o accidentalmente, como las visitas del buhonero o del afilador.

Nadie sabía dónde vivían aquellos hombres errantes, ni de quién descendían; y, ¿cómo podría decirse quiénes eran, a menos de conocer a alguien que supiera quiénes eran su padre y su madre?


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243 págs. / 7 horas, 6 minutos / 141 visitas.

Publicado el 31 de octubre de 2016 por Juan Carlos Vinent Mercadal.

Un-a-gnóstic@ jugando con dioS

Joan Carlos Vinent


Relato corto


Un-a-gnóstic@ jugando con  dioS 
Autoría:  Agnes  Dog
 Cuando  decidió  seguir  el  juego  que  ella  creía  Dios  le  ayudaba  a seguir,  no  era  consciente  de  lo  peligroso  de  la  situación.  De  hecho,  si sigue  viva  es  gracias  a  su  existencia,  al  karma,  al  destino  –no  sería  su hora-  o  al  puro  azar  y  suerte.  Me  explico.  Jugó,  sin  complejos,  a  la ruleta  rusa  conduciendo  un  viejo  Ford  Scort.  El  trayecto  fue  desde  el cruce  que  da  con  la  carretera  que  va  desde  la  carretera  de  Es Mercadal  a  Fornells  (todavía  no  estaba  la  rotonda  con  la  escultura “La  dança  del  vent”  de  Marcel  Villier)  a  Mahón,  siguiendo  las  líneas de  puntos  o  discontinuas  y  continuas,  pero  al  revés:  una  quijotada… empezó  con  miedo,  pero  en  su  interior  oía  las  instrucciones  de  lo divino  o  de  alguien  que  le  alertaba  de  cuando  venía  un  coche  y  debía desplazarse  a  la  derecha  de  la  calzada.


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Publicado el 2 de octubre de 2020 por Juan Carlos Vinent Mercadal.

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