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La Herencia de Keireddin

Joan Carlos Vinent


novela ejemplar


LA HERENCIA DE KEIREDDINJuan Carlos Vinent Mercadal___________________________________
         Todos los dragones de nuestra vida son quizás princesas que esperan de nosotros vernos bellos y animosos. Todas las cosas aterradoras no son quizá más que cosas sin socorro que esperan que nosotros las socorramos.         R. M. Rilke, Cartas a un joven poeta
NOTA PRELIMINAR                                                                Para situar cronológica y, por tanto, históricamente los hechos que aquí se van a narrar, recomiendo -a aquellos que quieran conocer con cierta rigurosidad el ámbito y clima político y social en el que, reitero, va a transcurrir la acción- la lectura de la segunda parte "Siglo XVI: Los piratas" de una obra tan importante como Conquistas y reconquistas de Menorca de Micaela Mata. Asimismo, para aquellos más perezosos, les recomendaría que, por lo menos leyesen la introducción (Apreciación histórica) y los dos epílogos -breves- existentes en esa segunda parte. Para aquellos que se nieguen rotundamente a seguir la recomendación, lo único que puedo hacer es sacar un par de acotaciones o extractos que puedan ayudarles mínimamante a entender el contexto en el que sucede una historia que, por otra parte, podría haber ocurrido o acaecido en otro momento, en otro lugar y en otras circunstancias.


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Publicado el 31 de mayo de 2020 por Juan Carlos Vinent Mercadal.

La Mar de Jaleo

Joan Carlos Vinent


Relato Corto


Pseudónimo:  Tiresias (Joan Lônnen)
LA MAR DE JALEO
Hace años que tengo ganas de ver el jaleo en Ciutadella el día de San Juan, pero he encontrado demasiadas dificultades para ello, demasiada gente estaba dispuesta a apresarme. He de dar gracias por no encontrarme en Asia, porque allí me habrían utilizado como medicina o de adorno, con lo cual estaría disecado. Ya sé que es una utopía eso de querer vivir en directo las fiestas de los caballos, pero si tenemos en cuenta las nuevas tecnologías, todo es posible. Desde mi lugar de residencia, uno de los últimos refugios del Mediterráneo, hago una llamada a la comunidad de submarinistas para que hagan caso a mi petición. Ver el jaleo, aunque sea por la tele, creo que no es mucho pedir en compensación a tantas sesiones fotográficas de las que he sido objeto. Tantos flashes y estallidos de luz no han sido buenos para mi salud y mi vida, antes tranquila. He de reconocer que conozco cada rincón de la isla de Menorca y, por supuesto, prefiero unas zonas a otras, porque encontrarme, me he encontrado de todo, desde aguas cristalinas y puras a la peor contaminación. Hoy día procuro mantenerme alejado de la gente, pero cuando llega el verano resulta difícil la intimidad y el sosiego al que suelo estar acostumbrado. En fin, me gusta saberme querido y admirado, pero no acosado, y es que ya quedamos pocos de mi especie. He tenido muchos hijos a lo largo de mi ajetreada vida, pero pocos han sobrevivido. Escribo esto con la tinta de un calamar que me encontré hace poco muerto en S’Arenal d’en Castell, el resto lo haré con tinta de pulpo; para ello tendré que enfrentarme a ese peligroso compañero de fatigas.Por otra parte, me gustaría deciros dónde resido actualmente, en qué rincón de mi isla, pero sería peligroso para mi seguridad. En cuanto a la tele, quisiera se siguieran una serie de pautas que aseguren mi supervivencia por lo menos para el poco tiempo que me queda.


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Publicado el 31 de mayo de 2020 por Juan Carlos Vinent Mercadal.

El Escarabajo Mendicante

Joan Carlos Vinent


relato corto


El escarabajo mendicante 
El   escarabajo   seguía   inmóvil,   al   igual   que   el   mendigo   que permanecía   con   la  mano  derecha  abierta  en  acto  pedigüeño.  Sin embargo,  el  hieratismo  del  animal  era  eterno;  había  pasado  a  mejor  vida, como  suele  decirse.  Por  su  parte,  el  vagabundo  en  su  inmovilidad escondía  una  gran  actividad  mental.  Pensaba,  reflexionaba  acerca  de tiempos  acaso  mejores  y,  a  pesar  de  su  andrajoso  aspecto,  mantenía  sus ilusiones  creadoras  o  creativas. En  su  mente  garabateaba  principios  de  novelas  y  relatos  cortos, esbozaba  poemas  sin  feliz  final  y  se  carcomía  al  pensar  en  el  éxito  de  su obra  literaria  si  hubiese  gozado  del  momento  de  escribir  negro  sobre blanco.  La  pregunta,  sin  embargo,  era  evidente  y  quizás  hasta  retórica: ¿qué  le  impedía  plasmar  todo  su  bagaje  creador  y  demiúrgico  si  de  lo  que no  carecía  era  de  tiempo?  Llevaba  medio  siglo  sin  trabajar,  dos  partes  de su  agotadora  vida;  pedir  limosna  también  cansa.


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Publicado el 2 de octubre de 2020 por Juan Carlos Vinent Mercadal.

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