Textos más populares esta semana publicados por Juan Carlos Vinent Mercadal | pág. 4

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editor: Juan Carlos Vinent Mercadal


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Elevación en Monte Toro

Joan Carlos Vinent


Pensamiento epifánico


            23 – V  – 2010 
Era  una  tarde  de  penumbras.  Los  girasoles  tornasolados viajaban  por  el  ciberespacio.  Nadie  nos  invitó;  tarde  de  dimes  y diretes…   Aquelarre   disfrazado   de   espinas   de   crisantemo naufragado;  de  juego  con  Dios,  de  conversión  hacia  algo  mejor. Tarde  de  perdones  jamás  olvidados.  Llamadas  telefónicas  sin destino   descubierto.   ¿Hay   alguien   ahí?   Dios   omnipresente, todopoderoso…perdóname  por  tantos  prejuicios.  Tú  me  escuchas mientras  otros  me  tratan  de  loco.  Bendita  locura  de  ayeres  y presentes,  de  tiempo  malgastado.  Viaje  a  Salamanca  para  acabar la  carrera.  [Escribo  esto  a  la  luz  de  "It’s  a  Beautiful  Day"  de  U2]. Calma  en  las  aguas  menorquinas,  Paraíso  redescubierto  y recobrado como  el "Paradise  Regained" de  John  Milton.  Recuerdos  de  infancia,  de pasados   de   verdad   y   alegría   constatables.   Inconmensurable suspense  y  voraz  arrepentimiento  de  mañanas  por  llegar,  de  nones o  pares,  de  afirmaciones  navegando  a  contracorriente.  (Voyage, Voyage…Música).


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Publicado el 3 de octubre de 2020 por Juan Carlos Vinent Mercadal.

La Caja Mítica

Joan Carlos Vinent


Relato


Borrador  comienzo  relato  corto   La  caja  era  de  hierro  oxidado;  para  abrirla  sin  romperla  las mayores  precauciones  fueron  insuficientes.  En  su  interior  encontró algo  de  lo  que  decidió  no  iba  a  hablar  a  nadie.  Había  tardado  tres años  en  encontrarlo;  de  su  existencia  había  oído  hablar  a  su  abuelo, quien  le  había  comentado  que  el  padre  de  su  mejor  amigo  había escondido.  La  caja  se  había  convertido  en  un  mito,  en  una  leyenda  a lo  largo  de  los  años,  y  todos  dudaban  de  que  alguna  vez  hubiese existido.  Cerró  como  pudo  la  caja  nuevamente,  y  volvió  a  colocarla donde  la  encontró.   Tres  meses  después  decidió  comentar  algo  a  su  mejor ayudante,  un  jovencito  de  nueve  años  al  que  el  interés  por  esos viejos  libros  no  paraba  de  crecer.  Había  ejemplares  repletos  de polvo  que  despertaban  su  intriga,  que  no  osaba  tocar  ni  abrir,  ya  que su  maestro  le  comentó  no  debía  tocar  hasta  que  llegase  el  momento.


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Publicado el 2 de octubre de 2020 por Juan Carlos Vinent Mercadal.

Silas Marner

George Eliot


Novela


I

En los tiempos en que las ruecas zumbaban activamente en las granjas, en que las mismas grandes damas, vestidas de sedas y encajes, tenían sus pequeñas ruecas de encina lustrada, a veces se veía, ya sea en los caminos de los distritos apartados, ya sea en el seno profundo de las colinas, a ciertos hombres pálidos y enclenques que, comparados con las gentes vigorosas de los campos, parecían ser los últimos vestigios de una raza desheredada.

El perro del pastor ladraba furioso cuando uno de esos hombres de fisonomía extraña aparecía en las alturas, y su fisonomía extraña se destacaba negra sobre el cielo, en el ocaso breve del sol de invierno; porque, ¿a qué perro no incomoda una persona encorvada bajo el peso de un fardo? Y aquellos hombres pálidos rara vez salían de su aldea sin aquella carga misteriosa.

El propio pastor, bien que tuviera buenas razones para creer que la bolsa sólo contenía hilo de lino, si no largas piezas de lienzo tejidas con ese hilo, no estaba muy seguro de que aquel oficio de tejedor, por indispensable que fuera, pudiera ejercerse sin el auxilio del espíritu maligno.

En aquella época remota, la superstición acompañaba a todo individuo o a todo hecho un tanto extraño. Y para que una cosa pareciera tal, bastaba que se repitiera periódica o accidentalmente, como las visitas del buhonero o del afilador.

Nadie sabía dónde vivían aquellos hombres errantes, ni de quién descendían; y, ¿cómo podría decirse quiénes eran, a menos de conocer a alguien que supiera quiénes eran su padre y su madre?


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Publicado el 31 de octubre de 2016 por Juan Carlos Vinent Mercadal.

El Mediador y el Erotema

Joan Carlos Vinent


microrrelato


[Acerca de ortografía, léxico y otros menesteres filológicos centrados en el Catalán, Valenciano, Balear... y en dónde aparecieron el "dueto" Alcover Moll, un tal Pompeu Fabra, etcétera].
En aquello andaban divagando, cuando el maestro le espetó -no sin cierta socarronería-:
- "La excepción es que NO haya 'centurias' de excepciones en estos ámbitos con respecto a la Lengua Castellana. Ojo avizor a esta pregunta retórica, querido amanuense: ¿Por qué?, Per què? Why? Warum?...Giatí? ¿Se lo preguntamos a Tiresias?" ¡Re-fle-xio-ne-mos!


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Publicado el 27 de septiembre de 2018 por Juan Carlos Vinent Mercadal.

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