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Cántico Nacional

Horacio Quiroga


Artículo


Un diario de Nueva York, el más importante de aquella ciudad, según nos informan, acaba de estampar lo siguiente en sus columnas: —"Firpo nos ha descubierto a Buenos Aires".

La persona del informe se muestra indignada de este poco diplomático descubrimiento, asegurando que él es una prueba más del despectivo concepto en que nos tienen los Estados Unidos.

Triste concepto, sin duda... Pero fundado en cierto modo como ningún otro. Véase, si no.

Estados Unidos, como cualquier otro pueblo, no tiene por qué estar más enterado de nuestra cultura que nosotros mismos.


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Dominio público
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Publicado el 28 de julio de 2026 por Brian.

Carta Abierta Al Señor Benito Lynch

Horacio Quiroga


Artículo


Esta carta que le dirijo —y abierta, por ignorar en un todo dónde pudiera hallarlo— tiene el objeto, extraordinariamente grato para mí, de contarle la profunda emoción con que he leído «Los Caranchos De La Florida». Debo ante todo decirle que no tengo el menor detalle sobre su persona, y desde luego sobre su personalidad —fuera del muy hondo que me ha proporcionado su libro.

Yo vivo en Misiones, en pleno bosque, y desde hace varios años. Conservo muy contado cambio de ideas con ésa, y paso asimismo meses enteros sin que me llegue un libro de allí. Tal es el caso con «Los Caranchos». Ha venido a mis manos anteayer, y pocos impulsos en mi vida han sido tan violentos como el que me hace escribirle en seguida, sin saber quién es usted, dónde vive, y aún si vive usted en realidad. —Vaya, pues, esta suposición idiota, para afirmar el absoluto desinterés de mi carta— cosa, dicha sea de paso, a que no estamos exageradamente acostumbrados.


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Dominio público
2 págs. / 4 minutos / 8 visitas.

Publicado el 26 de julio de 2026 por Brian.

Cartas desde mi Celda

Gustavo Adolfo Bécquer


Carta, Artículo


Primera carta

Queridos amigos:

Heme aquí trasportado de la noche á la mañana á mi escondido valle de Veruela; heme aquí instalado de nuevo en el oscuro rincón del cual salí por un momento para tener el gusto de estrecharos la mano una vez más, fumar un cigarro juntos, charlar un poco y recordar las agradables, aunque inquietas horas de mi antigua vida. Cuando se deja una ciudad por otra, particularmente hoy, que todos los grandes centros de población se parecen, apenas se percibe el aislamiento en que nos encontramos, antojándosenos, al ver la identidad de los edificios, los trajes y las costumbres, que al volver la primera esquina vamos á hallar la casa á que concurríamos, las personas que estimábamos, las gentes á quienes teníamos costumbre de ver y hallar de continuo. En el fondo de este valle, cuya melancólica belleza impresiona profundamente, cuyo eterno silencio agrada y sobrecoge á la vez, diríase por el contrario, que los montes que lo cierran como un valladar inaccesible, me separan por completo del mundo. ¡Tan notable es el contraste de cuanto se ofrece á mis ojos; tan vagos y perdidos quedan al confundirse entre la multitud de nuevas ideas y sensaciones los recuerdos de las cosas más recientes!


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110 págs. / 3 horas, 12 minutos / 891 visitas.

Publicado el 21 de septiembre de 2016 por Edu Robsy.

Cayena…

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica


Cayena. De Hombre a Hombre. —Pocas veces se nos ha ofrecido una cinta que, como De hombre a hombre, posea estos dos elementos inapreciables: adaptación de los actores al asunto del film, y sabia elección de aquellos. Como es casi de esperar tratándose de una cinta excelente, nos llega sin exagerada propaganda. Cuenta sin embargo De hombre a hombre con tres estrellas: Carey, Lilian Rich y Goodwin. Los enredos de Anatolio nos ofreció doce, pero once estaban de más, porque no había papel para ellos, mientras que los tres ases de De hombre a hombre llenan y desempeñan la acción en papeles descollantes donde pueden lucir sus fuerzas. 


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Dominio público
4 págs. / 7 minutos / 2 visitas.

Publicado el 20 de septiembre de 2026 por Brian.

Cinematógrafo Infantil

Horacio Quiroga


Artículo


—Esto matará a aquello —se dijo del libro respecto de la cátedra. Parafraseando el aforismo, puede decirse que con igual relatividad e idéntica eficacia, la pantalla matará al texto escolar. 

No se trata, bien se ve, de reducir la enseñanza a la exhibición cinematográfica de elementos objetivos. Ya tuvimos los carteles murales, cuyo destino no fue siempre bien comprendido, según lo demuestra el pequeño siguiente caso: En cierta escuela rural, sita en plena zona triguera, la joven maestra se afanaba en hacer ver a sus alumnos, dentro de un tubito de vidrio concienzudamente tapado, dos o tres granos de trigo, allí donde el país entero era un vasto campo de sementeras y enseñanza agrícola. 

No. La pantalla sirve para adquirir por medio de ella todos aquellos conocimientos sensibles casi exclusivamente al ojo. La geografía toda entera puede enseñarse con la pantalla, y esto con una poesía que en vano se busca en los áridos textos del ramo. Las lecciones de cosas —los fenómenos científicos, las industrias y sus aplicaciones— no piden sino la pantalla para tornarse en elementos vivos de asimilación. 


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Publicado el 27 de julio de 2026 por Brian.

Cómo se Gobiernan las Filipinas

José Rizal


Ensayo, artículo


De algunos años a esta parte el porvenir de aquellas islas preocupa, no sólo a sus habitantes que son los que están más interesados, sino también a muchos peninsulares que hasta hace muy poco ignoraban quizás su situación geográfica y la raza que las habita, etnográficamente hablando.

Todos ven, todos presienten, todos están convencidos de que aquello va mal, de que algo allí deja mucho que desear; unos lo atribuyen a una cosa, otros a otra. Los mismos partidarios del gobierno allí imperante convienen en que existen males necesarios, sin sospechar que caen en una gran ridiculez o en un atraso de ideas lamentable. Decirle a un enfermo que su enfermedad es necesaria y que no debe tratar de combatirla es volver a los primitivos tiempos de la Medicina, es confesarse impotente; médico que diga tal cosa a su paciente, debe aconsejarle consulte otras lumbreras.

Los mismos frailes que benefician y gobiernan el país, los mismos que más interesados están en hacer creer que allí todo va a las mil maravillas; los que debieran sostener que allí todo es perfecto, inmejorable, celestial, para que nadie les turbase en el productivo nirvana que allí establecieron; estos mismos frailes convienen en que allí hay deficiencias, imperfecciones, abusos, y que las reformas son necesarias y se imponen, sólo que quisieran un tratamiento homeopático, lentísimo, como los médicos que, faltos de clientes, desearan arrullar y mecer una enfermedad crónica, a fin de ir cobrando y comiendo a costa del enfermo y de su padecimiento. Y esto lo han probado y demostrado en sus escritos.

En suma, todos convienen que la máquina no va como debe ir.


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Dominio público
8 págs. / 14 minutos / 254 visitas.

Publicado el 18 de septiembre de 2018 por Edu Robsy.

Con Don Quijote en Sigüenza

Miguel de Unamuno


Artículo, ensayo


Ahí, a mil metros sobre el nivel azul del mar latino, en la adusta meseta que enlaza Aragón a la Mancha —¡dos tierras tan tierras!— sentí invadir mi alma ansiosa un cacho de tradición empedernida. Tradición y no historia, y tradición hecha piedra. Piedra y ladrillos y adobe.
 La tradición es la escurraja, el sedimento, a menudo las heces no más de la historia. La historia vive y pasa, la tradición queda y dura. Pero vuelve a hacerse con la tradición historia cuando se la vivifica y se la vive.
 Y así fuí a la vieja ciudad de Sigüenza a alimentar de piedras y de barro cocido o reseco mi alma, a hacer alma esas piedras animándolas en el espíritu. Y a resecar y renacer a la vez un poco el alma que empezaba a derretírseme.
 Venía de la ciudad de Monzón de Río Cinca, el pueblo natal de Joaquín Costa, el último gran ibero, el que por trágica contradicción predicó el europeísmo, el de corazón fervoroso de gran cacique espiritual. Predicó el europeísmo por haberse sentido tan arraigadamente ibérico y combatió el caciquismo porque allá, en su fuero interno, se conocía grandísimo cacique.
 Desde el castillo de Monzón había restregado mi vista en el verdor de las huertas que se ufanan lozanas a su pie y la había enjuagado luego de esa verdura de visión oteando las lontananzas ceñudas que se pierden en el regazo del Pirineo. El Maladeta se alzaba en el confín como una barrera entre Iberia y Europa. Más allá de él los campos grasos y muelles de los pueblos que guerreando o jugando —todo es guerra y todo es juego, y juego y guerra lo mismo— se dejan llevar sin resistir, vida abajo, por el vasto río de la historia hacia el mar del infinito olvido.
 C'est un paysage planetaire! ¡Es un paisaje planetario! Así me había dicho una vez uno de los conservadores del Museo del Louvre que desde París fue a caer en tren sobre Medinaceli en busca de Grecos.


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Dominio público
5 págs. / 8 minutos / 334 visitas.

Publicado el 7 de octubre de 2019 por Edu Robsy.

Condorcet

Horacio Quiroga


Crónica, Artículo


El escritor de este nombre, filósofo, matemático y químico de alto vuelo, nació marqués, de una de las más viejas familias de Francia, y fue criado hasta los doce años por una madre fanática que, habiéndolo consagrado a la Virgen, lo vistió de niña hasta aquella edad. Tradición, educación, ambiente, todo conspiraba para hacer del afeminado aristócrata un reaccionario. Su destino debía ser muy otro. 

Miembro de la Academia Francesa a los 39 años, mimado por la Corte, por los grandes sabios de todo el mundo, la ex niña solo esperaba un rayo de luz para encontrar su camino de Damasco.


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Dominio público
1 pág. / 2 minutos / 8 visitas.

Publicado el 13 de julio de 2026 por Brian.

Contra Esto y Aquello

Miguel de Unamuno


Ensayo, artículo


Prólogo a la segunda edición

Los artículos que componen esta colección no son propiamente ensayos críticos, ni pretende su autor que lo sean. Tan sólo son notas de un lector. En rigor, un pretexto para ir el autor entretejiendo sus propias ideas con las que le dan aquellos otros escritores a los que lee.

Escritos a vuelapluma y para satisfacer exigencias de labor periódica, no se enderezan a llevar a cabo un trabajo de erudición, que debe quedar para otros ingenios mejor dotados a tal respecto. El autor de estos ensayos no lee para citar lo leído, sino más bien para encender y enriquecer su propio pensamiento.

Hay, además, en la colección ésta algunos trabajos que no se refieren expresamente a obra alguna literaria, sino que son reflexiones generales sobre temas literarios y uno sobre la crítica. En éste trata el autor de sincerarse en cierto modo para que no se le tome por un crítico, por lo que se llama correctamente un crítico, a cuyo oficio renuncia, lo mismo que al de erudito, por no sentirse con aptitud para ninguna de esas dos tan inútiles y tan nobles funciones.

Poco tendría que añadir a lo que aquí hace ya dieciséis años dije si no hubiera pasado en tanto la terrible galerna, y a la vez terremoto, de la guerra mundial y sobre mí otra galerna que me tiene ya más de cuatro años y medio desterrado de mi patria, tiempo en que, merced sobre todo a trece meses de habitación en París, he podido rectificar ciertos juicios que acerca del espíritu francés, y más concretamente parisiense, había formado y publicado entonces. Pero no quiero tocar nada de lo que entonces dije, quiero respetar los juicios, equivocados o no, del que fui hace más de dieciséis años. Si algo rectificaría habrían de ser algunos vituperios, jamás los elogios, aunque respecto a éstos haya cambiado algo alguna vez.


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Dominio público
184 págs. / 5 horas, 23 minutos / 613 visitas.

Publicado el 13 de septiembre de 2018 por Edu Robsy.

Cristianismo y Anarquismo

León Tolstói


Ensayo, Artículo


Sobre la revolución

No hay peor sordo que el que no quiere oír. Los revolucionarios dicen que su actividad tiene por objeto la destrucción del tiránico estado actual de las cosas que oprime y deprava a los hombres. Pero, para aniquilarle hay que contar de antemano con los medios; tener cuando menos una probabilidad de que ha de lograrse dicha destrucción, y no hay el menor riesgo de que esto pueda suceder. Los gobiernos existen; desde hace mucho tiempo conocen a sus enemigos y los peligros que les amenazan, y por esta razón toman las medidas que hacen imposible la destrucción del estado de cosas por medio del cual se mantienen. Y los motivos y los medios que para esto tienen los gobiernos son los más fuertes que pueden existir: el instinto de conservación y el ejército disciplinado.


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Protegido por copyright
56 págs. / 1 hora, 39 minutos / 437 visitas.

Publicado el 5 de junio de 2016 por Edu Robsy.

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