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Nuestra Industria Del Carbón

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica


Al comenzar la guerra, la tonelada de leña costaba, puesta en el puerto de Posadas, capital de Misiones, cuatro pesos y medio. Hoy cuesta dieciocho pesos. Esto sólo basta para dar idea del trastorno ocasionado por la gran guerra, y sobre un artículo de extraordinaria abundancia en un territorio que es todo bosque. El mismo carbón, aunque de producción escasa, ha seguido el alza fatal de precio, y es razonable detenerse un momento en este renglón —dicho en términos comerciales— de una futura gran industria. 

La carestía de la hulla, a raíz de la gran guerra, hizo que la leña y el carbón invadieran talleres, fábricas y establecimientos que hasta entonces no los habían conocido.

Siendo su poder calorífico muy inferior al del carbón de piedra, el consumo fue grande, no alcanzando la producción a satisfacerlo. Los obrajes de Santiago del Estero dieron lo que pudieron, pero no fue bastante. Hubo que recurrir a Santa Fe, a Corrientes, al Chaco, y este es el momento en que Misiones, la gran reserva forestal del país, entra en liza con sus cientos de kilómetros sobre el Paraná.


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Publicado el 25 de julio de 2026 por Brian.

Los Asesinos

Marcel Schwob


Artículo


La banda a la que Monsieur Goron acaba de echar el guante en Asnières es todo un caso de estudio de asociación criminal. Uno se diría de vuelta a los viejos tiempos del asunto de la calle Temple, que inspiró a Eugène Sue Los misterios de París. La viuda Berlant, del Bulevar Voltaire, no tiene nada que envidiar a la madre de Fifi Vollard, alias Tortillard. Yo no creo que se hayan producido grandes cambios desde entonces, salvo tal vez que los asesinos de la banda Soufflard eran hombres hechos y derechos, entre los treinta y cuarenta años, mientras que los de la banda Berlant aún no han cumplido la veintena. Pero quien quiera hablar de la decadencia de la moral pública se equivoca de caso. No existe hoy en día más cinismo que hace cincuenta años: los niños, en vez de hacer una zancadilla a la víctima para colaborar en el robo, ahora también empuñan el cuchillo, esa es la única diferencia.

Me gustaría señalar precisamente la persistencia de las costumbres criminales. Los asesinos de Courbevoie pertenecen a la vieja escuela, que ha marcado generaciones. Doré, el que planificó el asunto, era aprendiz de carnicero. Que conste que hay carniceros buenos y malos, pero los malos no pueden ser peores. Desde hace más de un siglo, los mataderos aseguran importantes siegas a la guillotina. El populacho del oficio de carnicero aporta auténticos contingentes al ejército del crimen y numerosa escolta al verdugo. Los carniceros, que se codean con las clases peligrosas, han tomado su jerga e incluso la han transformado. La última canción de Aristide Bruant es un monólogo de una «tipa de loucherbème» que se ha hecho tanto a las costumbres de su amante que promete a otra pájara «plantarle un bardeo en la chepa».


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Publicado el 28 de marzo de 2017 por Edu Robsy.

Sobre “El Ombú” de Hudson

Horacio Quiroga


Artículo, crítica


Aunque el cuento cuyo título se imprime al encabezar estas lincas fue escrito en inglés, en Inglaterra, y por un hombre de ascendencia netamente anglo-sajona, Guillermo Enrique Hudson, de quien hablamos, nacido en la Argentina, donde se educó, formó y vivió hasta los treinta o más años, familiarizándose totalmente en el transcurso de ellos con las costumbres del país. Criado en una estancia, conocedor del gaucho hasta haber asimilado muchos de sus hábitos en sus vagabundeos por este suelo y el vecino del Uruguay, nada hubiera sido al escritor más fácil que escribir en jerga criolla sus relatos de ambiente argentino, o por lo menos adaptar al lenguaje campesino inglés las peculiaridades del léxico nativo. Esto es lo menos a que recurre un autor para caracterizar los individuos de un ambiente dado, sin que ello quiera decir que lo logra siempre.

Es lo que no hizo Hudson en los cuentos de su libro “El ombú”, que se prestaba a ello, y es lo que tuvo a bien hacer el señor Eduardo Hillman al traducir el volumen de la referencia.


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Publicado el 16 de agosto de 2024 por Edu Robsy.

La Ejecución

Marcel Schwob


Artículo


La ejecución

Noche lívida, niebla estrellada de farolas de gas, luces rojas en los marcos de las ventanas alrededor de la plaza de la Roquette; tal es el decorado de la muerte de Eyraud. Una muchedumbre turbulenta se agolpa en las aceras, en la calle inclinada; se oyen murmullos difusos y relinchos de caballos. Entonces se recortan con viveza las siluetas de los gendarmes, con las botas calzadas en los estribos, manteniendo a los caballos de frente y en fila.

Entre los rostros del público destaca el poeta Rodolphe Darzens, que se inclina hacia delante con avidez; Monsieur de Winter, plantado en primera fila, con su uniforme gris, un gorro hasta las orejas y un fino bigote retraído, contempla la escena con sus ojos claros. ¿Acaso ha venido a inspirarnos con el alma rusa, amplia y piadosa, el alma de Turguenev, que quiso retratar la ejecución de Troppmann, o el alma de Dostoievski, que se apiadó del estudiante Rodion? No lo parece.

Ha asistido a la toilette del condenado con su impasibilidad de andarín infatigable, que arrastraba periodistas a su paso, como los perseguidores del Judío Errante, a través de la ventisca invernal. Se trata de un sportman que está en la plaza para asistir a un tipo de muerte desconocido para él. En Rusia existe la horca y el knout, así que tiene curiosidad por conocer el suplicio típico de los franceses, que tal vez sean para él esos extraños habitantes de Occidente. Se llevará a su patria una visión clara de la máquina que, llegada del Extremo Occidente, estremeció antaño a Europa.


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Publicado el 28 de marzo de 2017 por Edu Robsy.

La Novela Y El Público

Horacio Quiroga


Artículo


Es vieja costumbre decir en un artículo: "nosotros pensamos", en vez de "yo pienso". Parece ser que la razón de esta rareza consiste en una bella modestia, sumamente útil a quien escribe. ¿Será verdad? Debe serlo. En cuanto a mí, confieso que nunca me ha parecido vanidoso el hecho de que un buen hombre, al escribir un artículo que se sabe ciertamente que es de él, diga: "yo creo", en lugar de "nosotros creemos".


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Publicado el 26 de julio de 2026 por Brian.

Ensayo Sobre el Paraguas

Marcel Schwob


Artículo


Estas breves líneas están tomadas del
diario íntimo de mi amigo C. L.

Yo tenía un paraguas, y la muerte me lo ha arrebatado. Se lo ha llevado al comienzo de su carrera; aún era joven y sin duda algún día hubiera desplegado sus alas para alzar el vuelo sobre altas cumbres. Pero un golpe de viento lo ha roto; ya no está entre nosotros. Siento impulsos de simpatía hacia los paraguas, siempre los he querido mucho y aún conservo hacia ellos una debilidad que me asusta. Este me había seducido con su elegancia, su gracioso talle, su encantadora cabeza de marfil; sus huesos eran menudos, estilizados, sus carnes sedosas lanzaban reflejos de un infinito encanto, y cuando se abría, planeaba como una elegante faldilla azul a la altura de las ventanas de los bajos. Nunca subía hasta las nubes y huía de los riachuelos; tenía una sensibilidad perversa hacia la humedad. Se abría a cualquier sugerencia con una simple presión del pulgar; sus ocho varillas le permitían un despliegue razonable.

Lloro por él porque sentía que tenía un auténtico alma de paraguas. Ahora que su tela pende como un ala malherida, se acabaron los viajes con él a países lejanos. Me hubiera gustado, sin embargo, enseñarle Italia, mostrarle lo triste que puede resultar un cielo azul para quienes no están acostumbrados, y vivir con él sensaciones nuevas. Se trataba de un regalo de una gran dama que se aviene a menudo a invitarme a cenar. Así que voy a intentar describir para ella todo el esnobismo que albergaba ese pequeño paraguas.


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Publicado el 28 de marzo de 2017 por Edu Robsy.

Bajo El Terror De La Grafología

Horacio Quiroga


Artículo


No ha muchos días mi atención fue solicitada por los tópicos de una conferencia que bajo los auspicios de la Sociedad Argentina de Grafología debía dictar el presidente de la misma.

Debo declarar, ante todo, que yo poseía hasta entonces ideas poco claras —digamos poco serias— sobre el arte de descifrar el carácter de un hombre por medio de su escritura. Sabía ciertamente que existen personas de buena fe dedicadas con empeño a aquel arte. Pero como, desgraciadamente, la buena fe puede conducirnos con tanta nobleza a la verdad como al sofisma, mi situación ante la grafología doméstica era la de un hombre que si algo puede ganar contemplando risueñamente las cosas, nada, en cambio, puede perder.


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Publicado el 29 de julio de 2026 por Brian.

Un Buen Film "El Hombre De Río Perdido"

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica


Cuando, en la vieja Triangle, Tomás H. Ince producía en silencio una buena cinta por semana, sin que se poseyera entonces la supervisión telescópica y a menudo miope de ahora, House Peters interpretó bajo su dirección y en compañía de Hart, el excelente film Un hombre. 


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Publicado el 20 de septiembre de 2026 por Brian.

Un Beso Que Llevó Dos Vidas…

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica


Un Beso Que Llevó dos Vidas al Vértigo, y que, Sin Embargo, Fue Robado. —No es éste el título de cinta alguna; pero el bello poema ha pasado ante la pantalla.

Un hombre joven aún, hombre de mundo que ha dedicado su vida entera al amor, tiene en su casa una vitrina plena de trofeos galantes: cintas, flores, abanicos, cada uno de los cuales recuerda un rostro, un flirt, una caída. Sobre todo caídas, pues en punto a seducción, nuestro hombre es verdaderamente temible.

He aquí que un muchacho de su amistad acude acongojado a pedirle lecciones de vida, pues su novia, con quien acaba de comprometerse, no quiere dejarse besar, por pertenecer a un club femenino donde se considera al beso "acto anticuado, inmoral y poco limpio" sobre todo. ¿Qué hacer? El inexperto novio pide por el cielo a su amigo que le enseñe el camino a seguir. Y aquí sucede un breve diálogo:


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Publicado el 22 de septiembre de 2026 por Brian.

La Bolsa De Valores Literarios

Horacio Quiroga


Artículo, Cuento


Desde hace mucho tiempo atrás hemos pensado en la utilidad que a las bellas letras reportaría la Bolsa de Valores Literarios. Personas bien informadas nos aseguran que su instauración es un hecho en este año que comienza. No podemos sino congratularnos de un tal acontecimiento, que iniciará una nueva era en nuestro mundo de arte.

Las crecientes necesidades, en efecto, de diarios, revistas y casas editoras; las aún más crecientes necesidades de nuestros escritores; las viejas e ineludibles leyes de la oferta y la demanda, propician urgentemente esta institución, cuyos favores saltan a los ojos de los más ciegos.


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Publicado el 26 de julio de 2026 por Brian.

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