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1718192021

La Fe

Horacio Quiroga


Crónica, Artículo


Puede asegurarse que las máquinas de hilar y tejer marcan en mecánica el límite de perfección a que puede llegar el genio humano. Desde los tiempos de las cavernas el hombre ha hilado y tejido para vestirse, robando con ello eternas horas a necesidades más urgentes. Puede también admitirse que la inventiva ha rondado desde los tiempos pretéritos alrededor de la rueca y el bastidor que hilaran y tejieran solos. Genios de la talla de Vaucanson con cuyos modelos de máquinas la Convención creó el Conservatorio de artes y oficios, se estrellaron en ellos. Como en tantas otras actividades del talento creador, de un hombre totalmente ajeno a la mecánica debía surgir la luz reveladora.

Al concluir cierta charla de sobremesa, en el año 1784, en Inglaterra, la conversación cayó sobre la máquina de hilar que Arkwright había inventado. Como se dijera que con la difusión de tal máquina sobrevendría una crisis por no poder los artefactos manuales tejer todo el hilo a producirse, uno de los presentes, el doctor Cartwright, creyó razonable observar que la solución de la crisis era muy sencilla: todo consistía en inventar una máquina de tejer.


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Publicado el 13 de julio de 2026 por Brian.

La Huelga

Rafael Barrett


Artículo


Huelgas por todas partes, de Rusia a la Argentina. ¡Y qué huelgas! Veinte, cincuenta mil hombres que de pronto, a una señal, se cruzan de brazos. Los esclavos rebeldes de hoy no devastan los campos, ni incendian las aldeas; no necesitan organizarse militarmente bajo jefes conquistadores como Espartaco para hacer temblar al imperio. No destruyen, se abstienen. Su arma terrible es la inmovilidad.

Es que el mundo descansa sobre los músculos crispados de los miserables. Y los miserables son muchos; cincuenta mil cariátides humanas que se retiran no es nada todavía. El año próximo serán cien mil, luego un millón. El edificio social no parece en peligro; está cerrado a todo ataque por sus puertas de acero, sus muros colosales, sus largos cañones; está rodeado de fosos, y fortificado hasta la mitad de la llanura. Pero mirad el suelo, enfermo de una blandura sospechosa; sentidlo ceder aquí y allí. Mañana, con suavidad formidable, se desmoronará en silencio la montaña de arena, y nuestra civilización habrá vivido.

Hay un ejército incomparablemente más mortífero que todos los ejércitos de la guerra: la huelga, el anárquico ejército de la paz. Las ruinas son útiles aún; el saqueo y la matanza distribuyen y transforman. La ruina absoluta es dejar el mármol en la cantera y el hierro en la mina. La verdadera matanza es dejar los vientres vírgenes. La huelga, al suspender la vida, aniquila el universo de las posibilidades, mucho más vasto, fecundo y trascendental que el universo visible. Lo visible pasó ya; lo posible es lo futuro. Asesinar es un accidente; no engendrar es un prolongado crimen.


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Publicado el 8 de octubre de 2019 por Edu Robsy.

La Jornada Del Marañon

Horacio Quiroga


Crónica, Artículo


Suele llamarse así a la gran expedición organizada por el virrey del Perú en 1559, con el objeto de descubrir Eldorado. Lanzada esta expedición desde las fuentes mismas, podría decirse, del Amazonas, descendió por él cinco mil kilómetros hasta su desembocadura, tras una serie de infortunios superiores a los sobrellevados quince años antes por él mismo Orellana, explorador del gran río.

Componían esta expedición 350 españoles, la mitad de ellos aventureros de la peor especie: pero con sus mancebas negras e indias, y sus esclavos indios y negros, alcanzaban todos a mil. Cuéntense además 300 caballos, y armas y pertrechos de guerra en gran cantidad.

En la misma orilla del Marañón construyeron doce grandes buques; pero por deficiencias de los astilleros, sólo flotaron en el agua dos bergantines. Con la clavazón y hierros de los demás se fabricaron dos grandes chatas y doscientas balsas. Y en esta lamentable flota se lanzaron los marañones a la conquista de Eldorado, al mando del capitán general don Pedro de Orsúa el 26 de septiembre de 1560.


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Publicado el 13 de julio de 2026 por Brian.

Laplace Y Biot

Horacio Quiroga


Crónica, Artículo


Cuando Laplace, creador de la teoría de la formación de los mundos por la nebulosa original, gozaba ampliamente de la fama a que su gente le hacía acreedor, fue solicitado por sus colegas del Instituto de Francia para dictaminar sobre cierta memoria que un joven poco menos que desconocido había leído en el Instituto.

Versaba aquélla sobre cuestiones astronómicas: sabíase que su autor se llamaba Juan Bautista Biot, y que era aficionado a la geometría; pero de su penetración, de su ánimo esforzado, de su entusiasmo, se ignoraba todo.

Ahora bien, esta penetración y este entusiasmo encantaron al gran Laplace. El Joven estudiante presentaba una serie de problemas de orden superior, que llamaríamos "Integración de las ecuaciones en las diferencias parciales". Lo que es más feliz todavía, presentaba también las soluciones de dichos problemas, con lo que se venía a descubrir y demostrar una nueva ley astronómica.


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Publicado el 13 de julio de 2026 por Brian.

Lea y Hágase Rico, Según su Coveniencia

Arturo Robsy


Artículo, humor


"La riqueza no es una situación. Es una forma de ser". Que diría aquel.

La duración del aburrimiento

La vida media del hombre (70 años) abarca un período de 25 mil 550 días, cifra más que reducida al comprarla con las que se barajan semanalmente en las quinielas y en la lotería.

Suponiendo que ese mismo hombre venga a ganar una media de 15.000 pesetas mensuales durante toda su vida, resulta que ha gastado (o ahorrado) un mínimo de 12 millones y medio de pesetas, que son 500 por día.

Saquemos algunas consecuencias: quinientas pesetas diarias durante veinticinco mil quinientos días, suponiendo que los precios no suban demasiado dan para vivir muy justos y nada más. Ahora bien, si a cada ciudadano se le entregara (al llegar a su mayoría de edad, por ejemplo) la bonita cifra de doce millones y medio de pesetas que equivalen a los beneficios de toda la vida, ¿qué sucedería?

Varias cosas, claro. La primera, que tendríamos un nuevo millonario. La segunda, que el ciudadano en cuestión dispondría de un capital real con el que maniobrar y establecerse. La tercera, que se iría al diablo una gran parte de la sociedad actual y que, por lo tanto, volverían los tiempos de la escasez y del hambre. La cuarta, que el mundo está estudiado para que haya pocos ricos y muchos pobres, porque, si no, nadie trabajaría. Y la quina, a modo de consecuencia, es que el noventa por cien de los hombres comerciamos y especulamos con nuestra persona, mientras el 10 por 100 restante especula y comercia también con la nuestra y no con la suya.

Y, en suma, veinticinco mil quinientos días no se pasan así como así: son largos aunque vengan repetidos. Son penosos, aunque se les cuente por meses. Son productivos, aunque uno de cada siete sea de holganza. Parados los primeros tres mil quinientos (3.650 exactamente), que corresponden a la niñez consciente, desaparecen la mayor parte de las sorpresas de la vida.


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Licencia limitada
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Publicado el 10 de septiembre de 2020 por Edu Robsy.

Los Heroísmos

Horacio Quiroga


Crónica, Artículo


Llega un momento en la vida en que las circunstancias colocan al hombre al borde de un precipicio que debe saltar, él que no ha saltado nunca; a la entrada de un túnel abrasado en llamas, el que no resiste los primeros calores; ante las puertas de una ciudad devastada por una epidemia, el que evitó siempre el menor contagio.

Estas circunstancias, precoces para algunos, tardías para otros, pero ineludibles siempre, constituyen el destino de toda existencia.

Hoy o mañana, el hombre se encuentra fatalmente ante tales circunstancias. Dos caminos se abren ante él: el hombre de temple mediano, el hombre normal, equilibrado como una balanza, juicioso y previsor, el hombre-tipo, al cual todos pertenecemos, ese hombre vuelve la espalda al precipicio que podría costarle la vida; se aparta de las llamas que pueden malograr su existencia, y huye de los moribundos de la ciudad, que podrían arrastrarle consigo.


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Publicado el 13 de julio de 2026 por Brian.

Los "Trucs" del Perfecto Cuentista

Horacio Quiroga


Artículo


Días atrás, en estas mismas páginas, comentábamos algunos trucs inocentes a que recurre todo cuentista que cuida en lo que vale de su profesión. Una historia —anotamos previamente— puede surgir de una pieza, sin que se haya recurrido a truc alguno para su confección. Se han visto casos. Pero ¡cuán raros y qué cúmulo de decepciones han proporcionado a su autor!

Pues, por extraño que parezca, el honesto público exige del cuento, como de una mujer hermosísima, algo más que su extrema desnudez. El arte íntimo del cuento debe valerse con ligeras hermosuras, pequeños encantos muy visibles, que el cuentista se preocupa de diseminar aquí y allá por su historia.

Estas livianas bellezas, al alcance de todos y por todos usadas, constituyen los trucs del arte de contar.

Desde la inmemorial infancia de este arte, los relatos de color local —o de ambiente, como también se les llama con mayor amplitud— han constituido un desiderátum en literatura. Los motivos son obvios: evocar ante los ojos de un ciudadano de gran ciudad la naturaleza anónima de cualquier perdida región del mundo, con sus tipos, modalidades y costumbres, no es tarea al alcance del primer publicista urbano. Lo menos que un cuento de ambiente puede exigir de su creador es un cabal conocimiento del país pintado: haber sido, en una palabra, un elemento local de ese ambiente.

Las estadísticas muy rigurosas levantadas acerca de este género comprueban el anterior aserto. No se conoce creador alguno de cuentos campesinos, mineros, navegantes, vagabundos, que antes no hayan sido, con mayor o menor eficacia, campesinos, mineros, navegantes y vagabundos profesionales; esto es, elementos fijos de un ambiente que más tarde utilizaron (explotamos, decimos nosotros) en sus relatos de color.


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Publicado el 23 de enero de 2024 por Edu Robsy.

Ricardo Lander

Horacio Quiroga


Crónica, Artículo


El caudal de aguas del río Níger, muy superior al del Nilo, concede a aquél el segundo lugar entre los grandes ríos de África. La línea singularísima de su curso ha engañado hasta hace apenas cien años a los exploradores, al punto de que en 1830 se creía que el bajo Níger y el bajo Congo constituían una sola corriente de agua. 

El gran Clapperton emprendió en 1823 una expedición que iniciándose con la muerte de sus dos compañeros a los 18 días de exploración; vióse interrumpida por la suya propia dos años después, en el seno de la selva africana. El sirviente de Clapperton, Ricardo Lander, se encontró así al frente de una expedición sumida en el desastre.

Este Lander era un modesto tipógrafo de vida tranquila y sedentaria. Impulsado no se sabe por qué, ofrece sus servicios como criado a Clapperton, quien lo lleva consigo en su segunda exploración. Ya conocemos su fin. Tras infinitas penurias, Lander logra arrastrar hasta la costa los restos de la expedición, pudiéndose esperar, por los tormentos sufridos, que el ex tipógrafo y criado pasaría inmóvil y entre recuerdos de horror, el resto de sus días.


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Publicado el 13 de julio de 2026 por Brian.

Ricardo Wagner

Horacio Quiroga


Crónica, Artículo


Ya lo dijo Ibsen: Con la palabra humano, con la expresión es humano tapamos, disfrazamos y excusamos todas las cobardías y transacciones del corazón y el carácter.

Es humano que se dé a un hambriento falsas esperanzas de saciar su hambre, y que sobre el esqueleto del mísero lloremos luego nuestra hipocresía sin fin, pues sobre el hijo, el nieto y el tataranieto de la víctima, proseguiremos vertiendo, luego de haberla engañado hasta matarla, nuestras inacabables lágrimas humanas.


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1 pág. / 2 minutos / 5 visitas.

Publicado el 13 de julio de 2026 por Brian.

Todo al Vuelo

Rubén Darío


Crítica, Ensayo, Artículo, Opinión


Films de París

Los exóticos del «Quartier».

En la terraza del Valchette, o desde algún banco del Luxemburgo, me fijo singularmente en los exóticos que desfilan. Y me llama sobre todo la atención el negrito del panamá, un negrito negro, negro, con un panamá blanco, blanco. Es un negrito delgado, ágil, simiesco, orgulloso, pretencioso, pintiparado, petimetre, suficiente, contento y como danzante. París contiene varias clases de hijos de Cham, pero este negrito a ninguna de ellas pertenece. No es, seguramente, el célebre payaso Chocolat, que ha recibido recientemente una medalla por haber ido muchos años a divertir con saltos y muecas a los niños pobres de los hospitales y asilos; no será, por cierto, Koulery Ouníbalo, príncipe Gleglé, hijo del rey Behanzin Cortacabezas, que puede verse reproducido en cera en el Museo Grevin, y del cual príncipe, que ha servido como buen soldado a Francia, no ha vuelto a acordarse el Estado que depusiera a su padre; no será, de ninguna manera, el diputado por la Guadalupe, Legitimus, que ha pasado ya los años de la alegre juventud; no será, sobre todo, el estupendo Johnson, que desquijarró a Jeffries en Yanquilandia y cuyo retrato y «sonrisa de oro» han popularizado las gacetas. ¿Quién será, entonces, este negrito pintiparado que camina en se dandinant; y dodelinant de la tête? A veces va solo; a veces con otros compañeros de color, pero que no tienen sus manifestaciones de holgura ni su cándido jipijapa; a veces, en compañía de una moza pizpireta del quartier, una de esas trabadas calipigias que andan hoy por la moda en perpetua gymkana.


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183 págs. / 5 horas, 20 minutos / 516 visitas.

Publicado el 11 de diciembre de 2018 por Edu Robsy.

1718192021