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etiqueta: Biografía


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Recuerdos de Niñez y de Mocedad

Miguel de Unamuno


Cuento, biografía, autobiografía


Primera parte

I

Yo no me acuerdo de haber nacido. Esto de que yo naciera —y al nacer es mi suceso cardinal en el pasado, como el morir será mi suceso cardinal en el futuro—, esto de que yo naciera es cosa que sé de autoridad y, además, por deducción. Y he aquí cómo del más importante acto de mi vida no tengo noticia intuitiva y directa, teniendo que apoyarme, para creerlo, en el testimonio ajeno. Lo cual me consuela, haciéndome esperar no haber de tener tampoco en lo por venir noticia intuitiva directa de mi muerte.

Aunque no me acuerdo de haber nacido, sé, sin embargo, por tradición y documentos fehacientes, que nací en Bilbao, el 29 de septiembre de 1864.

Murió mi padre en 1870, antes de haber yo cumplido los seis años. Apenas me acuerdo de él, y no sé si la imagen que de su figura conservo no se debe a sus retratos, que animaban las paredes de mi casa. Lo recuerdo, sin embargo, en un momento preciso, aflorando su borrosa memoria de las nieblas de mi pasado. Era la sala en casa un lugar casi sagrado, adonde no podíamos entrar siempre que se nos antojara los niños; era un lugar donde había sofá, butacas y bola de espejo, en que se veía un chiquitito, cabezudo y grotesco. Un día en que mi padre conversaba en francés con un francés me colé yo a la sala, y de no recordarlo sino en aquel momento, sentado en su butaca, frente a M. Legorgeu, hablando con él en un idioma para mí misterioso, deduzco cuán honda debió de ser en mí la revelación del misterio del lenguaje. ¡Luego los hombres pueden entenderse de otro modo que como nos entendemos nosotros! Ya desde antes de mis seis años me hería la atención el misterio del lenguaje. ¡Vocación de filólogo!


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Publicado el 12 de septiembre de 2018 por Edu Robsy.

Cabezas

Rubén Darío


Crítica, Biografía


PENSADORES Y ARTISTAS

JACINTO BENAVENTE

Cuando Jacinto Benavente entró a la Real Academia Española, se preguntaron muchos: «¿A qué va Benavente a la Academia?» Contestaron algunos: «A hacer lo que todos los académicos hacen; limpiar, fijar y dar esplendor».

No, no iba a eso. En tal recinto, e intelectualmente hablando, para limpiar, necesitaría la representación de Hércules; para fijar, la de Minerva; para dar esplendor, la del mismo Apolo. Iba sencillamente a demostrar que, por opinión general, quien había logrado todos los triunfos populares merecía también todos los honores oficiales. He dicho populares, porque, aunque Benavente sea un autor de élite su nombre es famoso en todas partes en donde se habla nuestro idioma y aun en otras.

Benavente representa para España lo que un Capus o un Bernstein para Francia, o mejor, lo que un Bernard Shaw para Inglaterra. Y aun, en condiciones especiales, es el único que haya logrado dar verdadero brillo y resonancia a las Máscaras castellanas.

Poco avisados los que le juzgan con el oído puesto al Boulevard. El mundo en que se mueven sus tipos, en la mayor parte de sus comedias, es ese mundo universal que tiene por norma, desde luego, más o menos aplicada a sus medios respectivos, la vida parisiense; y si no, fijaos en las escenas de los comediógrafos italianos del día. Ese mundo es le monde. Mas los personajes benaventinos que se mueven y expresan en el ambiente de Madrid, son de la legítima descendencia clásica; y sus diálogos chispeantes del ingenio que les presta su creador, no son sino los antiguos discreteos de Calderón o Lope modernizados.


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Publicado el 4 de junio de 2018 por Edu Robsy.

Biografías Ejemplares

Horacio Quiroga


Ensayo, Biografia, Articulo


Los Heroísmos


Llega un momento en la vida en que las circunstancias colocan al hombre al borde de un precipicio que debe saltar, él que no ha saltado nunca; a la entrada de un túnel abrasado en llamas, el que no resiste los primeros calores; ante las puertas de una ciudad devastada por una epidemia, el que evitó siempre el menor contagio.

Estas circunstancias, precoces para algunos, tardías para otros, pero ineludibles siempre, constituyen el destino de toda existencia.

Hoy o mañana, el hombre se encuentra fatalmente ante tales circunstancias. Dos caminos se abren ante él: el hombre de temple mediano, el hombre normal, equilibrado como una balanza, juicioso y previsor, el hombre-tipo, al cual todos pertenecemos, ese hombre vuelve la espalda al precipicio que podría costarle la vida; se aparta de las llamas que pueden malograr su existencia, y huye de los moribundos de la ciudad, que podrían arrastrarle consigo.


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35 págs. / 1 hora, 1 minuto / 21 visitas.

Publicado el 5 de julio de 2026 por Brian.

Los Últimos Días de Immanuel Kant

Thomas De Quincey


Biografía


Considero que toda persona instruida sentirá interés por la historia personal de Immanuel Kant, si bien no haya tenido afición u ocasiones para conocer sus opiniones filosóficas. Todo hombre grande, aun cuando aborde caminos poco asequibles, siempre deberá ser objeto de la curiosidad general. Suponer que un lector sea del todo indiferente a Kant, significa negarle cualquier identidad intelectual; por lo cual aunque realmente no estuviera interesado en Kant, sería una forma de cortesía decir que sí le interesa. De modo que no ofrezco disculpas a ningún lector, ya sea filósofo o no, godo o vándalo, huno o sarraceno, por entretenerlo con un breve bosquejo de la vida y costumbres domésticas de Kant, extraído de informes auténticos de sus amigos y discípulos. No obstante es cierto que en este país —sin que haya un rechazo particular por parte del público— la obra de Kant no despierta el mismo interés que su nombre, lo cual es atribuible a tres causas: en primer lugar, a la lengua en que se escribieron dichas obras; en segundo lugar, a la temida oscuridad de la filosofía que enuncian, ya sea ésta inalienable de la obra o debido al particular modo que Kant tiene para expresarse; en tercer lugar, a lo poco atractiva que resulta la filosofía especulativa, cualquiera que sea el modo en que se enuncie, en un país en que la estructura y la tendencia de la sociedad imponen a todas las actividades de la nación una orientación casi exclusivamente práctica. Pero cualquiera que sea la fortuna que tengan sus escritos, ninguna persona que posea cierta curiosidad podrá no atribuirle al autor una gran simpatía.


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52 págs. / 1 hora, 32 minutos / 756 visitas.

Publicado el 20 de octubre de 2017 por Edu Robsy.

Vidas Imaginarias

Marcel Schwob


Biografía, Cuento


La ciencia de la historia nos sume en la incertidumbre acerca de los individuos. No nos los muestra sino en los momentos que empalmaron con las acciones generales. Nos dice que Napoleón estaba enfermo el día de Waterloo, que hay que atribuir la excesiva actividad intelectual de Newton a la absoluta continencia propia de su temperamento, que Alejandro estaba ebrio cuando mató a Klitos y que la fístula de Luis XIV pudo ser la causa de algunas de sus resoluciones. Pascal especula con la nariz de Cleopatra —si hubiese sido más corta— o con una arenilla en la uretra de Cromwell. Todos esos hechos individuales no tienen valor sino porque modificaron los acontecimientos o porque hubieran podido cambiar su ilación.

Son causas reales o posibles. Hay que dejarlas para los científicos.

El arte es lo contrario de las ideas generales, describe sólo lo individual, no desea sino lo único. No clasifica, desclasifica.


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Publicado el 28 de marzo de 2017 por Edu Robsy.

Corona Patriótica

Ricardo Palma


Crónica, biografía


I

Años hace que mi voz se eleva para saludar el día más clásico de la historia del pueblo, donde la mano de la Providencia me señalara un espacio para cuna y donde tal vez encontré mi cabeza! postrero Independiente como el que más, mi corazón juvenil se ha henchido de entusiasmo ante los recuerdos que el 28 de julio despierta. Hijo de América he saludado al sol de julio, al sol de la Libertad mi fede cristiano ha consagrado al santo de Israel un himno que vibra aun en lo más íntimo del corazón.

Y hoy también se alza mi voz débil, pero sincera; porque ¡patria mía! tengo fe y creo en el porvenir que los cielos te reservan; porvenir que será espléndido, como tus bosques perfumados, inmortal como tus Andes, cuyas cimeras de plata penetran en el arrebolado firmamento, y en las que acaso posa su invisible planta el genio benéfico que preside tus destinos.

II

Bajo el azul turquí de un cielo siempre sereno y majestuoso, alentado por los rayos de un sol magnífico, alzábase un pueblo a la felicidad.

Llanos de esmeralda cubiertos de flores delicadas que abren sus corolas a los frescos besos del rocío, montes con entrañas de oro y plata que se destacan en el espacio como gigantes de granito, lagos cuyos pacíficos cristales apenas riza el murmullo de los céfiros;

Panorama donde se hallan adunados vida, esplendor y dicha, tal fue el imperio de Manco.

Ese pueblo amó al Ser Eterno en la luz y el Sol fue su divinidad.

Y en verdad ¿no os habéis imaginado cuando eleváis a Dios el pensamiento y los ojos a la bóveda estrellada, que ese sol coronado de topacios, que esa diadema esplendorosa de la cual están suspendidos los azules cortinajes del palacio de Jehová, no os habeis imaginado repito, que ese astro fecundante es el brillo de su mirada, la huella de su grandeza?


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Publicado el 3 de octubre de 2019 por Edu Robsy.

Autobiografía de Blanco White

José María Blanco White


Biografía, autobiografía


Capítulo I. Narración de su vida en España (1775-1800)

Nacimiento, 11 julio 1775

Oxford, 9 enero 1830

Mi querido amigo:

Hace algún tiempo que me animó usted a que escribiera una narración detallada de mi vida. A poco de comenzar la tarea se me hizo ingente y me pareció imposible el continuarla. Sin embargo mi total convencimiento de la necesidad de dejar a mis amigos en posesión de la verdad de todos y cada uno de los sucesos más importantes de mi vida, para que después de mi marcha de este mundo puedan refutar las calumnias y mentiras de mis enemigos, ha influido en mi espíritu de tal manera que hoy me siento avergonzado de mi indolencia. Pero como esta indolencia se debe al precario estado de mi salud y a mi falta de ánimo, no creo que un mero acto de voluntad sea suficiente para superarla durante mucho tiempo. Sin otro motivo adicional, sin un estímulo que pueda aplicar repetidas veces, no creo que sea capaz de terminar una narración en la que apenas habrá parte por pequeña que sea que no pueda escribir sin dolor.


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Publicado el 4 de mayo de 2019 por Edu Robsy.

Libro del Desasosiego

Fernando Pessoa


Biografía


Prefacio del presentador del libro, Fernando Pessoa

Existen en Lisboa un reducido número de restaurantes o casas de comidas [en las] que, sobre un establecimiento con pinta de taberna decente, se sitúa una casa de almuerzos con el aspecto pesado y casero de un restaurante de ciudad sin estación. En esos negocios, salvo los domingos, en que son poco frecuentados, es habitual encontrarse con tipos curiosos, caras sin interés, una serie de marginados de la vida.

El deseo de tranquilidad y la conveniencia de los precios, me condujeron durante un periodo de mi vida a frecuentar una de estas casas de almuerzos. Sucedía que al acercarme a cenar a eso de las siete de la tarde, casi siempre me encontraba con un individuo cuya pinta no me interesó al principio, pero que muy poco a poco comenzó a llamarme la atención.

Se trataba de un hombre de unos treinta años, delgado, más bien alto que bajo, encorvado exageradamente mientras permanecía sentado, pero no tanto cuando se hallaba de pie, vestido con un cierto desaliño no del todo desaliñado. En su rostro, macilento y de facciones carentes de interés, se percibía un aire de pesadumbre que no le añadía mayor enjundia, y era difícil precisar a qué podría deberse tal desconsuelo, aunque no resultaba complicado indicar varios: privaciones, angustias, o aquel sufrimiento que nace de la indiferencia que nutre al que ha sufrido en demasía.

Cenaba siempre poco, y al acabar fumaba tabaco de hebra. Reparaba extraordinariamente en quienes allí se hallaban, pero no de manera indiscreta, sino con un especial interés; no observaba a las personas tratando de sondearlas, sino más bien interesándose por ellas sin profundizar en sus facciones o sin entrar en los pormenores de su carácter. Fue ese curioso rasgo lo que hizo que, finalmente, me interesara por él.


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482 págs. / 14 horas, 3 minutos / 1.229 visitas.

Publicado el 13 de octubre de 2018 por Edu Robsy.

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