Textos por orden alfabético etiquetados como Ciencia

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etiqueta: Ciencia


Acerca del Cielo

Aristóteles


Ciencia, astronomía, filosofía


Libro I

1. La perfección del universo

Es evidente que la ciencia de la naturaleza versa casi toda ella sobre los cuerpos y las magnitudes y sobre sus propiedades y movimientos, así como sobre todos los principios de esta clase de entidades. En efecto, de las cosas naturalmente constituidas, unas son cuerpos y magnitudes, otras tienen cuerpo y magnitud y otras son principios de las que lo tienen.

Pues bien, continuo es lo divisible en <partes> siempre divisibles, y cuerpo, lo divisible por todas partes. De las magnitudes, la que <se extiende> en una <dimensión> es una línea, la que en dos, una superficie, la que en tres, un cuerpo. Y aparte de éstas, no hay más magnitudes, puesto que tres son todas <las dimensiones posibles> y «tres veces» <equivale a> «por todas partes». En efecto, tal como dicen también los pitagóricos, el todo y todas las cosas quedan definidos por el tres; pues fin, medio y principio contienen el número del todo, y esas tres cosas constituyen el número de la tríada. Por eso, habiendo recibido de la naturaleza, como si dijéramos, sus leyes, nos servimos también de ese número en el culto de los dioses. Y damos también las denominaciones de esta manera: en efecto, a dos objetos los designamos como «ambos», y a dos personas, como «uno y otro», pero no como «todos»; sin embargo, acerca de tres empezamos ya a emplear esa expresión. Seguimos estas <pautas>, como se ha dicho, porque la propia naturaleza así lo indica.

Por consiguiente, dado que la totalidad, el todo y lo perfecto no se diferencian en cuanto a la forma, sino, en todo caso, en la materia y en aquello sobre lo que se dicen, sólo el cuerpo, entre las magnitudes, es perfecto: sólo él, en efecto, se define por el tres, y eso es un todo.

Al ser <el cuerpo> divisible en tres <direcciones>, es divisible...


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Publicado el 1 de noviembre de 2017 por Edu Robsy.

Descubrimiento Científico

Juan José Suárez


Alma, Descubrimiento, Concepción, Fecundación, Ciencia, Creación


Descubrimiento científico.

 

En abril del 2003 un grupo de científicos encabezado por el doctor Francis Collins descubrió la existencia del alma humana. En esa fecha ellos descubrieron que el genoma humano es apenas uno o dos por ciento superior biológicamente hablando que el de los simios, mientras que, como es obvio y evidente, los humanos somos 1000 millones de veces más "inteligentes" que ellos, además de tener otros valores que ellos ni siquiera se imaginarían que existen o que en ellos no se pueden imaginar, o que no se pueden asociar a ellos. ¿Qué significa esto? Precisamente que la diferencia entre ellos y nosotros (mil millones) se debe al alma, no al cerebro ni a la biología de nosotros con respecto de ellos. Dicho de otra forma: si le "metemos" un alma humana a un simio, obtenemos a un humano, simple y llanamente.

El alma es el software del humano, el cerebro es el disco duro. El cuerpo es el hardware. La fe es la interfaz de esa "computadora".

El software humano está compuesto por inteligencia, imaginación, fe y voluntad, y es esta última a que determina y desarrolla los valores, valores impensables en otros seres vivos. Ese software nos hace semejantes a Dios.

¿Puedes pesar el software de una computadora?
¿Como cuantificas los Valores? Por su TRASCENDENCIA

La hipotética inteligencia de los delfines, de los changos, de los perros y de otros animales no es otra cosa que una participación de la Inteligencia de Dios a esos animales, ya que ellos no tienen alma. Dios les participa su inteligencia para sobrevivir.

Es importante que investigues que es la interfaz de una computadora. El software no se puede ver ni oír ni pesar por sí solo, sólo se sabe que existe, y se conoce y se aprovecha por la interacción que tiene nuestro software con el de la computadora, eso es la interfaz.


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Publicado el 6 de agosto de 2017 por Juan Jose Suarez.

Discurso del Método

René Descartes


Ensayo, Filosofía, Ciencia


Prólogo para el Discurso del Método Para bien dirigir la razón y buscar la verdad en las ciencias.

Si este discurso parece demasiado largo para leído de una vez, puede dividirse en seis partes: en la primera se hallarán diferentes consideraciones acerca de las ciencias; en la segunda, las reglas principales del método que el autor ha buscado; en la tercera, algunas otras de moral que ha podido sacar de aquel método; en la cuarta, las razones con que prueba la existencia de Dios y del alma humana, que son los fundamentos de su metafísica; en la quinta, el orden de las cuestiones de física, que ha investigado y, en particular, la explicación del movimiento del corazón y de algunas otras dificultades que atañen a la medicina, y también la diferencia que hay entre nuestra alma y la de los animales; y en la última, las cosas que cree necesarias para llegar, en la investigación de la naturaleza, más allá de donde él ha llegado, y las razones que le han impulsado a escribir.

Primera parte

El buen sentido es lo que mejor repartido está entre todo el mundo, pues cada cual piensa que posee tan buena provisión de él, que aun los más descontentadizos respecto a cualquier otra cosa, no suelen apetecer más del que ya tienen. En lo cual no es verosímil que todos se engañen, sino que más bien esto demuestra que la facultad de juzgar y distinguir lo verdadero de lo falso, que es propiamente lo que llamamos buen sentido o razón, es naturalmente igual en todos los hombres; y, por lo tanto, que la diversidad de nuestras opiniones no proviene de que unos sean más razonables que otros, sino tan sólo de que dirigimos nuestros pensamientos por derroteros diferentes y no consideramos las mismas cosas. No basta, en efecto, tener el ingenio bueno; lo principal es aplicarlo bien. Las almas más grandes son capaces de los mayores vicios, como de las mayores virtudes; y los que andan muy despacio...


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63 págs. / 1 hora, 51 minutos / 119 visitas.

Publicado el 27 de septiembre de 2016 por Edu Robsy.

El Molino de Dios

Mario Peloche Hernández


Ficción especulativa, ciencia ficción, locura, desamor, destino, azar, ciencia, fe, Dios


«… el molino de Dios muele despacio, pero muele muy fino». Así acaba el diario de Lázaro Muriel González, y es lo primero que lee Elías cuando lo encuentra entre los objetos que le ha legado su hijo tras su misteriosa desaparición. La búsqueda será un complejo viaje a través de la mente enajenada de Lázaro, que lo llevará a cuestionarse todo lo que le ha enseñado una vida dedicada a la ciencia y marcada por el fracaso familiar. Sin saberlo, también se embarcarán en él Daniel, un niño muy especial que, acunado por el cuento que le narra Miriam, su madre, soñará con mundos tan reales como este, más allá de la vida y de la misma muerte. Acabarán encontrando aquello que todos ellos —y todos nosotros, de hecho— buscamos sin saberlo: un final donde la fe, donde lo invisible que nos sustenta, sea el destino, y las palabras, sus hacedoras.

“El molino de Dios” (Esdrújula ediciones) es una novela de ficción especulativa llena de personajes y tramas tan peculiares como complejas, que será presentada el 7 de abril en Cáceres. Descubre más de ella en https://psentimiento.wordpress.com


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Publicado el 8 de marzo de 2017 por Mario Peloche Hernández.

El Origen de las Especies

Charles Darwin


Tratado, Ciencia, Biología


Capítulo I. La variación en estado doméstico

CAUSAS DE VARIABILIDAD. Cuando comparamos a los individuos de la misma variedad o subvariedad de las plantas actuales que desde hace mucho tiempo van siendo cultivadas, y de nuestros animales domésticos más antiguos, una de las primeras cosas que más nos extraña es, sin duda, ver cómo generalmente difieren entre sí en mayor escala unos individuos de otros que los individuos de cualquier otra especie o variedad estudiada en el estado natural. Así como cuando reflexionamos sobre la vasta diversidad de las plantas y animales que respectivamente han sido cultivados y domesticados, variando durante todas las edades, ya sea por la influencia de los climas, por un tratamiento diferente, nos vemos obligados a concluir que esta gran variabilidad es debida a que nuestras producciones domésticas se han formado en condiciones de vida menos uniformes, diferentes de aquellas a las que había sido primitivamente expuesta la especie madre en la naturaleza. Ahora bien; aunque no deja de tener alguna probabilidad la opinión expuesta por Andreu Knight de que esta variabilidad pueda tener cierta conexión con el exceso de alimento, parece, sin embargo, evidente que los seres orgánicos necesitan estar expuestos durante algunas generaciones a condiciones nuevas para que en ellos se origine cualquier gran variación, que continúa luego durante muchas generaciones. No se sabe de ningún caso en que un organismo variable haya dejado de variar sometido al cultivo, por lo cual las plantas cultivadas desde hace mucho, como por ejemplo el trigo, todavía siguen presentando nuevas variedades, y los animales que desde muy atrás pasaron al estado doméstico son aún susceptibles de mejoras y modificaciones rápidas.

Después de dedicarle al asunto mucha atención, debemos decir que, al parecer, las condiciones propias de la vida obran de dos modos: 1°, directamente...


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Publicado el 15 de junio de 2016 por Edu Robsy.

El Origen del Hombre

Charles Darwin


Tratado, Ciencia, Biología


Prefacio

Muchos años hace que ninguna obra ha causado tan profunda impresion en el mundo científico como la en que Darwin, el eminente naturalista inglés, apoya su teoría sobre el Origen del Hombre, con todo el inmenso tesoro de su genio sorprendente y original, de sus investigaciones profundas, y de su erudicion extraordinaria.

Al emprender su traducción, no pretendemos imponerla á las inteligencias, atribuyéndola el carácter de una verdad absoluta, sino presentarla al libre exámen para que, sin prevenciones en pró ni en contra, la examine y la juzgue.

Sin creernos con autoridad suficiente para calificar de verdaderas ó de falsas las teorías Darwinianas, nosotros, con un distinguido escritor francés, vemos en ellas la expresión de un esfuerzo gigantesco hecho por la mente humana, para dar la explicacion de ciertos fenómenos que por mucho tiempo se han considerado como fuera del alcance de la inteligencia. El hombre que ha realizado este esfuerzo no es tan sólo un filósofo, sino tambien uno de los s{abios más eruditos de Inglaterra, en cuyas obras se nos presenta el reino animal bajo un punto de vista completamente nuevo.

Antes de empezar nuestra tarea creemos que nuestros lectores leerán con gusto algunos datos biográficos del fundador de este sistema, ya presentido por el genio universal de Göethe y casi formulado por Lamarck.

Cárlos Roberto Darwin nació el 12 de febrero de 1809, en Shrewsbury. En el año de 1825 entró en la Universidad de Edimburgo, y, dos años despues, en el colegio del Santo Cristo, en Cambridge. En 1831, emprendió un viaje á bordo del Beagle, buque del Estado, viaje que duró cinco años y al que debió sin duda la primera idea de su teoría sobre el transformismo. A este viaje se debió además la publicacion de una Relacion del mismo, de un notabilísimo trabajo sobre la formacion de los arrecifes de corales, y...


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205 págs. / 6 horas / 1.136 visitas.

Publicado el 9 de marzo de 2019 por Edu Robsy.

Meteorológicos

Aristóteles


Ciencia, filosofía, tratado


Libro I

1. Lugar del presente tratado dentro de la filosofía natural

Se ha tratado ya con anterioridad acerca de las causas primeras de la naturales, así como del orden de los astros con arreglo a la traslación superior y de los elementos corpóreos, <a saber,> cuántos y cuáles son, y de su recíproca transformación, como también acerca de la generación y la corrupción en general. Queda aún <por tratar> una parte de este estudio a la que todos los predecesores han venido llamando meteorología: esto es todo aquello que tiene lugar con arreglo a la naturaleza, pero <de manera> más desordenada que la del primero de los elementos corpóreos, y que se halla en la más inmediata vecindad de la traslación de los astros, v. g.: la <Vía> Láctea, los cometas, las apariciones de <cuerpos> inflamados y móviles y todos aquellos fenómenos que podríamos considerar comunes al aire y al agua, así como todo cuanto son partes y especies de tierra y las propiedades de <dichas> partes; a partir de lo cual estudiaremos las causas de los vientos y de los terremotos, así como todo lo que tiene lugar con arreglo a sus movimientos. Para algunas de estas cuestiones carecemos de explicación, otras, en cambio, llegamos a comprenderlas en cierto modo. Trataremos también de la caída de rayos, de los torbellinos, de los huracanes de fuego y de los demás <fenómenos> que tienen lugar periódicamente en los mismos cuerpos debido a la condensación.

Una vez tratados estos <temas>, veremos si podemos dar alguna explicación, con arreglo al método establecido, sobre los animales y las plantas, tanto en general como en particular; pues una vez expuestas estas cosas, estará prácticamente realizado todo lo que nos propusimos al principio.

Y tras esta introducción, empecemos a tratar de esas cuestiones.


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149 págs. / 4 horas, 21 minutos / 186 visitas.

Publicado el 1 de noviembre de 2017 por Edu Robsy.