Textos por orden alfabético inverso etiquetados como Crónica | pág. 4

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etiqueta: Crónica


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Scott

Horacio Quiroga


Crónica, Artículo


La actitud de Scott ante el deber de concluir triunfalmente una expedición en la que su patria tenía puesta su alma, y el pequeñísimo de no abandonar en el camino a un compañero ya moribundo, no ha sido superada hasta hoy por héroe alguno.

Decimos mal: El heroísmo es uno solo, absoluto y cumplido totalmente en sí mismo, sea cual fuera la causa que lo encendió. No caracterizan al acto heroico sus consecuencias, sino la entrega incondicional de la fe a un sentimiento puro. Scott pudo haberse salvado por poco que hubiera creído que la gloria de la patria, el orgullo de su hazaña, el amor de su familia, pesaban más en su corazón que la vida de un hermano en el infortunio. Nada costaba a Scott cerrar los ojos ante el destino de un nuevo compañero de expedición que caía a su vez. A un kilómetro escaso estaban la vida, la salud, el triunfo, la gloria. Él conservaba fuerzas para alcanzar el puesto de abastecimiento; su compañero, no. Scott permaneció a su lado, y la muerte sobrecogió a ambos.


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Publicado el 13 de julio de 2026 por Brian.

Rusia en 1931

César Vallejo


Crónica, viajes, política


I. La urbe socialista y la ciudad del porvenir

Si el arribo a Moscú es por la mañana y viniendo del Norte, la ciudad queda de lado y a dos piernas, con el Moscova de tres cuartos. Si la llegada es por la tarde y viniendo del Oeste, Moscú se pone colorado y los pasos de los hombres ahogan el ruido de las ruedas en las calles. No sé cómo será la llegada a Moscú por el Este y al mediodía, ni cómo será el arribo a medianoche y por el Sur. ¡Una lástima! Una falta geográfica e histórica muy grave. Porque para «poseer» una ciudad certera mente, hay que llegar a ella por todas partes. Si Paul Morand hubiera así procedido en Nueva York, El Cairo, Barcelona, Roma, Bombay, sus reportajes no sufrirían de tamaña banalidad.


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Publicado el 12 de abril de 2020 por Edu Robsy.

Ricardo Wagner

Horacio Quiroga


Crónica, Artículo


Ya lo dijo Ibsen: Con la palabra humano, con la expresión es humano tapamos, disfrazamos y excusamos todas las cobardías y transacciones del corazón y el carácter.

Es humano que se dé a un hambriento falsas esperanzas de saciar su hambre, y que sobre el esqueleto del mísero lloremos luego nuestra hipocresía sin fin, pues sobre el hijo, el nieto y el tataranieto de la víctima, proseguiremos vertiendo, luego de haberla engañado hasta matarla, nuestras inacabables lágrimas humanas.


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Publicado el 13 de julio de 2026 por Brian.

Ricardo Lander

Horacio Quiroga


Crónica, Artículo


El caudal de aguas del río Níger, muy superior al del Nilo, concede a aquél el segundo lugar entre los grandes ríos de África. La línea singularísima de su curso ha engañado hasta hace apenas cien años a los exploradores, al punto de que en 1830 se creía que el bajo Níger y el bajo Congo constituían una sola corriente de agua. 

El gran Clapperton emprendió en 1823 una expedición que iniciándose con la muerte de sus dos compañeros a los 18 días de exploración; vióse interrumpida por la suya propia dos años después, en el seno de la selva africana. El sirviente de Clapperton, Ricardo Lander, se encontró así al frente de una expedición sumida en el desastre.

Este Lander era un modesto tipógrafo de vida tranquila y sedentaria. Impulsado no se sabe por qué, ofrece sus servicios como criado a Clapperton, quien lo lleva consigo en su segunda exploración. Ya conocemos su fin. Tras infinitas penurias, Lander logra arrastrar hasta la costa los restos de la expedición, pudiéndose esperar, por los tormentos sufridos, que el ex tipógrafo y criado pasaría inmóvil y entre recuerdos de horror, el resto de sus días.


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Publicado el 13 de julio de 2026 por Brian.

Renato Caillé

Horacio Quiroga


Crónica, Artículo


Podría afirmarse que la violencia de una vocación está casi siempre en razón directa de los sufrimientos que el destino depara a quienes la sienten con tal exaltación. Los grandes tormentos no acechan por lo general a un ser débil que destruirían del primer mordisco. Parecen elegir cautelosamente su presa, estudiando el vigor de la víctima, desechando centenares y millares de débiles presas, para fijar por fin su elección en tal cual ser humano, cuyo temple de alma, fuera de concurso, les asegura una heroica capacidad para resistirlos.

Renato Caillé no había sido hasta los quince años más que un niño de los tantos, con la vulgar perspectiva de éstos. A esa edad, cae en sus manos ociosas un libro que todos han leído, sin perder el sueño por él: Robinson Crusoe.


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Publicado el 13 de julio de 2026 por Brian.

Ratas De Campo

Horacio Quiroga


Artículo, Cuento, Crónica


Las ratas de campo son al principio la alegría de la casa. Cazan mariposas al aire con una estrategia admirable y entretienen los insomnios del enfermo con su tenaz empeño en llevarse a su nido largas medias de mujer, allá a lo alto del techo.

La rata de campo es un lindísimo animal, que apenas recuerda a la infecta, obscura y pelada rata de ciudad. Vista desde arriba, es de un color plomizo brillante, gracias a la suavidad y pulcritud de su pelo. Vista desde abajo, parece de plata, por tener blancos la garganta, el pecho, el vientre y la parte interna de las patas. Pero en lo que no tiene parangón con su innoble hermana de ciudad, es en la centelleante vivacidad de sus movimientos, y en la gracia con que juega a las escondidas con quien la asecha, asechándolo a su vez por arriba, abajo y los costados de una tabla, con sólo la mitad de un ojo y la punta de las orejas a la vista.


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Publicado el 28 de julio de 2026 por Brian.

Punto De Vista

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica


Toda vez que el teatro ha tratado de llevar a la escena una obra cuyo asunto escapaba a las rígidas leyes de tiempo y lugar que rigen a una obra común; cuando la importancia capital de repetidas escenas, la multiplicidad de los lugares de acción o el largo tiempo transcurrido de una escena a otra; cuando todas o cada una de estas contingencias dramáticas aportaban su extraño elemento al escenario, el teatro, en estas ocasiones, no hacía teatro sino cine.

Cuando una obra meditada para el cine se desarrolla en la pantalla en cuatro o cinco escenas de violento contraste con el ambiente inicial de la pieza, y esas cuatro o cinco escenas absorben y condensan la vida interna de los personajes como si su psicología esperara ese instante para hacer allí explosión; cuando todo lo que es progresivo en el tiempo y en el alma —se trate del desenvolvimiento de un carácter o de un conflicto pasional— se resuelve en un corto número de escenas de gran efecto, el cine, al desaprovechar todas las fuerzas que de gradación y naturalidad posee, en vez de hacer cine hace entonces teatro. 


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Publicado el 20 de septiembre de 2026 por Brian.

Priscilla Dean…

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica


Priscilla Dean. Miel silvestre y Diques rotos. —Esta muchacha de rostro y temperamento singulares, bella y suavísima, fea y de incisiva maldad a la par, merece un sitio de distinción entre las estrellas congéneres. Dueña de una personalidad aguda, desde sus primeros filmes se ha mostrado a sí misma, sin imitar a nadie ni a nada, confiándolo todo a sus nervios, su vivacidad, su brío —y su ternura, porque esta mujercita de cejas diabólicas es capaz de hacernos gustar, si quiere, la más espesa miel que empape mohín alguno de labios de mujer. 

Es Priscilla Dean asimismo una de las más afortunadas actrices en punto a argumentos. No se recuerda, en verdad, cinta suya francamente mala. Adicta desde tiempo atrás a la Universal, la suerte le depara buenos dramas y excelentes directores y fotógrafos —elementos, estos dos últimos, que han caracterizado a la Universal en sus buenos momentos. 


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Publicado el 20 de septiembre de 2026 por Brian.

Primeras Notas para la Historia de Menorca en 1973

Arturo Robsy


Artículo, crónica


Estoy seguro de que dentro de 100 años seremos unos desconocidos. Los futuros menorquines de entonces no habrán visto de nosotros más que retratos descoloridos o, con suerte, nuestros rostros viejos antes de morir.

Las fotografías que tan alegremente nos sacamos con nuestras máquinas de plástico y que tan caras nos resultan, serán cartulinas apenas sin color en el interior de los pocos álbumes que por esas épocas sobrevivan. Alguien dirá señalando la foto de un muchacho que hoy tiene dieciocho años:

—¿Y éste? ¿Quién es?

El heredero del álbum, joven dentro de 100 años, hará memoria:

—Un bisabuelo, creo.

—¿Y cómo se llamaba?

Y lo más probable es que el joven no lo sepa y tenga que consultar a su padre, o a la fecha escrita detrás del cartoncito.

Como sabemos todo esto, es obligación nuestra dejar a esos descendientes (que en este momento a lo mejor leen el cuento) un relato fidedigno de nuestra Menorca de 1973, con todo lo que esto significa.

Aquí queda, pues, este trabajo para los historiadores de lo porvenir.

Menorca era, a finales de 1973, una isla de tantos kilómetros cuadrados, menos tantos otros que pertenecían a extranjeros. Su población ya no se contaba en "almas" como en los viejos libros de geografía, seguramente por la dificultad de sacarlas a flote: se hacía por censos, consumo per cápita de kilovatios-hora, número de teléfonos y número de televisores.

La gente, como siempre, iba y venía de acá para allá, sólo que, últimamente, en lugar de ir a merendar bajo un pino y engrasarse bien los dedos con tortilla de patatas y cebolla, prefería comer al amparo del cemento de restaurantes donde, en ocasiones, alcanzaba a hacerlo tan bien como en su casa.


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Licencia limitada
7 págs. / 13 minutos / 68 visitas.

Publicado el 11 de septiembre de 2020 por Edu Robsy.

Pluma Alta (Incidencias De La Clasificación)

Horacio Quiroga


Cuento, Artículo, Crónica


La clasificación de animales y plantas es una tarea difícil y perturbadora aún para los mismos hombres de ciencia, Qué diremos para los profanos. Algunas especies de víboras, por ejemplo, se diferencian entre sí, entre otros caracteres fundamentales, por el número de vértebras. Los individuos de esta especie poseen 230 vértebras; los de esta otra, 245. Ello estaría perfectamente bien, si dicho número de vértebras fuera constante para cada especie; pero no lo es. De aquí las inquietudes del aficionado ante estos anchos márgenes en los caracteres específicos, que van de uno a quince.

La víbora llamada yararacusú se distingue de un modo pasmoso de las demás yararás, al punto de que hasta un turista podría diferenciarla de una ojeada de sus primas hermanas, sólo con haberla visto una vez. Aspecto, tamaño, forma de la cabeza, líneas constantes de ésta, particularísima coloración de la piel: todo tiende a apartar a las yararacusú de las especies afines.


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2 págs. / 4 minutos / 8 visitas.

Publicado el 28 de julio de 2026 por Brian.

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