Textos más largos etiquetados como Crónica que contienen 'u' | pág. 7

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La Defensa Contra La Hormiga

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica


No obstante lo que pueda decirse, no hay institución nacional más dañina que la hormiga. Nada es la modesta hormiga negra del centro y del sur del país, con su recato para cortar hojas, y sus ridículos nidos a flor de tierra. Para aprender —desgraciadamente a expensas de uno mismo— el refinado grado de cultura a que puede llegar el animalito, preciso es remontar hasta Misiones, madre de las cataratas, los filodendros y la hormiga minera.

Cuando en 1902 la colonización polaca se instaló en el territorio, su primer canto de gloria fue a la fertilidad del país, asombrosa desde ciertos puntos de vista. Plantaron maíz, que creció admirablemente hasta cinco centímetros, y desapareció de golpe. La hormiga minera, hastiada ya de su dura vida entre incomibles espartillos, se consideró bien feliz con la colonización Polaca.

Más la colonización polaca es tan perseverante como la hormiga, y de aquí que desde hace doce años en Apóstoles prosiga la lucha a muerte entre la minera, con la sola arma de su magnífica dentadura, y el chacarero, auxiliado por el humo y las drogas.


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Dominio público
7 págs. / 13 minutos / 8 visitas.

Publicado el 25 de julio de 2026 por Brian.

Sobre las Nubes

Guy de Maupassant


Crónica


En el verano de 1888, Guy de Maupassant realizó una ascensión en el globo aerostático El Horla. La crónica de ese viaje fue publicada en la revista La Lecture, y permaneció inédita hasta hace poco. En ella, Maupassant da muestra de su capacidad de apreciación y nos ofrece un curioso documento de aeronáutica. Aquí aparece, por primera vez en español, admirablemente traducido por nuestro colaborador José Abdón Flores. El maestro del relato corto narra por el solo placer de narrar y, desde un globo, ve el mundo como nunca antes lo había visto, percibe su grandeza y se sobrecoge ante la fuerza ciega de la naturaleza. Un París rodeado de nubes grises que a ratos huyen, se ofrece a los ojos del gran escudriñador de almas en esta crónica dedicada a constatar la belleza del mundo visto de lejos.

Cuando entré en el taller de La Villette, vi, yaciente sobre la hierba del patio, enfrente de la armada de negras y monstruosas chimeneas, el enorme globo amarillo, casi inflado por completo, igual a una calabaza colosal posada en medio de gasómetros en el huerto de un cíclope.

Un largo conducto de tela barnizada, igual a ese pequeño rabo torcido por donde las calabazas doradas beben la vida en la tierra, insuflaba al Horla el alma de los aeróstatos. Palpitaba y se levantaba poco a poco, y una docena de hombres lo rodeaban, desplazando de cuando en cuando los sacos de lastre enganchados a las amarras para permitirle moverse.

Un cielo bajo y gris, una pesada bóveda de nubes se extendía sobre nuestras cabezas. Eran las cuatro y media de la tarde, y la noche, ya, parecía próxima.

Curiosos y amigos entraban al taller. Observaban, con sorpresa, la pequeñez de la barquilla, los parches sobre barquilla, los parches sobre las delgadas fisuras del globo, todos los preparativos para este viaje por el espacio.


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Protegido por copyright
7 págs. / 12 minutos / 168 visitas.

Publicado el 19 de mayo de 2016 por Edu Robsy.

Desde París

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica, Viajes


Héme, por fin, en París, en la capital-cerebro, en la ciudad de los cuidados, donde todo es acumulamiento, palpitación y prodigio. París merece por dos motivos el primer lugar entre las poblaciones: por lo inmenso que lleva en su nombre y amplia vida, y por la forma que se le ha dado. Para nosotros, pobres desterrados de la suprema intelectualidad, la visión de París es una nostalgia de un lugar que nunca hemos visto, y que, hoy o mañana, nos lleva a conocerle. Héme, por fin, en París.

La primera impresión que se siente al contemplar las ciudades de estas latitudes, es tristísima. Estamos acostumbrados a las casas de techo plano, rematadas en lo alto con balconcillos o cualquiera otra cosa, separadas, por decirlo así, y con pinturas de más o menos buen gusto. Aquí las casas están tan juntas que parece que un gran frío las comprimió en grupos negruzcos, helados y hambrientos. Desde Génova hasta París no se ve otra cosa que casas de media agua que nunca fueron pintadas ni lavadas —ventanas pequeñas, sin gusto ninguno—; casas altas que más bien parecen muros agujereados, casas húmedas de cuatro a diez pisos —seis por lo general— amuralladas sobre su calle de cuatro metros, y que para nosotros, hijos del horizonte y del pleno sol, son motivo de más de una amarga nostalgia.


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Dominio público
6 págs. / 11 minutos / 10 visitas.

Publicado el 23 de julio de 2026 por Brian.

Episodios Nacionales

Arturo Robsy


Cuento, crónica


Prologuito


Dicen algunos que soy muy observador. Mentira. Las cosas que veo es que están muy ahí, al alcance de cualquier ojo por miope o astigmático que sea, y, aún así, muchas se me pasan por alto, porque soy muy distraído y, entonces, me las tienen que contar para que pueda, por fin, olvidarlas cómodamente.

Otras, en cambio, no se me van de la cabeza y, cuando las comento, resulta que, a lo mejor, son falsas, lo cual es muy bueno para un tipo que se dedica a contar historias.

No soy metódico tampoco, pero, por juego, me molesto en llevar un par de ficheros y un cuaderno donde apunto y clasifico los pintoresquismos con los que me doy de bruces.

Tenía que titular de alguna forma este trabajito supletorio, que hago, generalmente, cuando paseo con la novia o me voy de picos pardos por las tabernas (que de todo hay en la viña del Señor). Y he aquí que le he puesto "Episodios Nacionales", porque contiene las bravas aventuras que todavía hoy se pueden correr en mi tierra, que, salvo excepciones, dignas del mayor respeto, es también la suya, lector.

Y, después de todo este prologuito, pasemos a las duras realidades, no sin advertir que algunas de ellas pueden ser falsas, bien porque me las contaron ya falsificadas, bien porque yo no resistí la tentación.


1.º— Tengo en mis manos un precioso panfleto verde que anuncia las fiestas de Alcaufar, esa cala incomparable que todavía no ha sido falsificada convenientemente. Quienes lo redactaron tenían un buen sentido del humor, un excelente sentido, que yo les agradezco. Así, anunciaban con simpatía:


"Grandes Fiestas en ALCAUFAR-CITY, 73."


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Licencia limitada
6 págs. / 11 minutos / 61 visitas.

Publicado el 28 de diciembre de 2021 por Edu Robsy.

Dos Casos De Lógica…

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica


Dos Casos de Lógica y Cuatro Leyendas. Por Teléfono. —La comedia que con este título se estrenó días atrás es una pieza de teatro, tal cual, con la presentación, las fórmulas y las mínimas exigencias de escenario que piden aquellas obras. No es pues de extrañar que los caracteres estén trazados de acuerdo con una línea —especie de riel a lo largo del cual se desliza la psicología de los personajes. 


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Dominio público
5 págs. / 10 minutos / 3 visitas.

Publicado el 20 de septiembre de 2026 por Brian.

El Pan Intertropical

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica


La palabra "mandioca" sugiere instantáneamente al hombre del centro o del sur —y sobre todo al porteño— una exclusiva impresión de Corrientes y Paraguay. Cree que la mandioca es la base de la alimentación en aquellas regiones, en lo que tiene razón, y está casi seguro de que sólo allí es utilizada la maravillosa raíz, en lo que se equivoca lastimosamente.

En efecto, en toda una franja de mil doscientas leguas de ancho (del 30° norte al 30° sur) alrededor del mundo, la mandioca es el alimento primordial. Lo que no excusaría ciertamente la ignorancia de aquel joven correntino que volviendo a su tierra después de tres años de Buenos Aires, creyó de su deber preguntar ante una gruesa y evidentísima mandioca: "¿qué es esta raíz?".

Para gloria del mismo correntino, podría decirse que esa raíz es originaria, si no de Corrientes, de su vecino el Brasil, pues sólo en este país ha sido hallada la mandioca en estado salvaje. Difundida rápidamente en toda la zona inter y subtropical, su importancia ha llegado a ser tal que su aniquilamiento arrasaría totalmente la vida humana en una zona del mundo algo mayor que noventa veces la República Argentina.


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Dominio público
5 págs. / 10 minutos / 6 visitas.

Publicado el 25 de julio de 2026 por Brian.

Una Taza De Té

Horacio Quiroga


Cuento, Crónica


Ayer de mañana tropecé en la calle con una muchacha delgada, de vestido un poco más largo que lo regular, y bastante mona, a lo que me pareció. Me volví a mirarla y la seguí con los ojos hasta que dobló la esquina, tan poco preocupada ella por mi plantón, como pudiera haberlo estado mi propia madre. Esto es frecuente.

Tenía, sin embargo, aquella figurita delgada un tal aire de modesta prisa en pasar inadvertida; un tan franco desinterés respecto de un badulaque cualquiera que con la cara dada vuelta está esperando que ella se vuelva a su vez; tal cabal indiferencia, en suma, que me encantó, bien que yo fuera el badulaque que la seguía en aquel momento.

Aunque yo tenía qué hacer, la seguí, y me detuve en la misma esquina. A la mitad de la cuadra cruzó y entró en un zaguán de casa de alto.

La muchacha tenía un traje oscuro, y muy tensas las medias. Ahora bien, deseo que me digan si hay una cosa en que se pierda mejor el tiempo que seguir con la imaginación el cuerpo de una chica muy bien calzada, que va trepando una escalera. No sé si ella contaba los escalones; pero juraría que no me equivoqué en un sólo número, y que llegamos juntos a un tiempo al vestíbulo.

Dejé de verla, pues. Pero yo quería deducir la condición de la chica del aspecto de la casa, y seguí adelante, por la vereda opuesta.

Pues bien: en la pared de la misma casa, y en una gran chapa de bronce, leí:


DOCTOR SWINDENBORG

FISICO DIETETICO


¡Físico dietético! Está bien. Era lo menos que me podía pasar esa mañana. Seguir a una mona chica de traje azul marino, efectuar a su lado una ideal ascensión de escalera, para concluir...


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Dominio público
5 págs. / 9 minutos / 10 visitas.

Publicado el 10 de julio de 2026 por Brian.

Un Buen Film

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica


A veces, y por lo común inadvertida, nos llega una cinta que realiza el ideal de este peregrino nuevo arte. Tal es el caso con La niña de la gran casa, días atrás estrenada en silencio, a semejanza de tantos otros filmes, y que por desidia o falta de comprensión de sus propios productores nos llega, pasa y se apaga sin una sola mención. 


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Dominio público
5 págs. / 9 minutos / 3 visitas.

Publicado el 20 de septiembre de 2026 por Brian.

El Oro Vegetal

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica



Hace treinta años, en Misiones, cuando un buen sujeto quería tomar mate, cogía el machete e iba con él al monte en busca de una planta de yerba. Entrando en los cálculos del sujeto obtener la mayor cantidad posible de yerba con un mínimo de trabajo, nuestro vicioso, en vez de podar juiciosamente el árbol para aprovechar las hojas, echaba el árbol al suelo a machetazos: era más rápido. Este proceder, tras de empobrecer al propio buen sujeto por la destrucción de una planta preciosa, empobrecía a la riqueza nacional; pero los tomadores de mate, gente, muy acostumbrada a perder el tiempo, lo perdían un momento más, encogiéndose de hombros: “después de mí el diluvio”; lo que quiere decir, más o menos: “el que venga atrás, que arree”. Y hemos tenido que arrear, en verdad.


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Dominio público
5 págs. / 8 minutos / 13 visitas.

Publicado el 6 de agosto de 2026 por Brian.

El Próximo...: "Detrás De La Puerta"

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica


El Próximo estreno de una Bella Cinta: — "Detrás de la Puerta". —Una fría y lúgubre tarde de invierno de 1924 (anótese la fecha), un trémulo anciano llegaba a los alrededores de X. pequeño puerto de mar de Estados Unidos. Venía deshecho de fatiga. Él conocía bien esa costa y ese inclemente mar de invierno. Mejor conocía aún la población y cierta casita alejada, en cuyo frente se leía: Oscar Belt, embalsamador. Allí se encaminaba, moribundo. Nadie le reconocía; ni la casita ruinosa lo reconocía a él, ni él mismo se reconoció al entrar en ella. Encendió una vela y se dejó caer ante la mesa, con la cabeza sobre los brazos. La llama de la vela bailaba con el viento, y el viejo proseguía con la cabeza entre los brazos —pues estaba muerto. Mas antes de morir acababa de evocar su pasado, toda su dicha pérdida, que condensaba un pañuelo enlodado y manchado de sangre.


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Dominio público
5 págs. / 8 minutos / 6 visitas.

Publicado el 22 de septiembre de 2026 por Brian.

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