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Historia de la Compañía de Jesús en Nueva España

Francisco Javier Alegre


Historia, Crónica


Prólogo del autor

La historia de la Compañía de Jesús en Nueva-España, que en fuerza de orden superior emprendemos escribir, comprende [… ] el espacio de doscientos años desde la venida de los primeros padres a la Florida, hasta el día de hoy, en que con tanta gloria trabaja en toda la extensión de la América Septentrional. No ignoramos que entre los muchos que han emprendido esta historia, y de cuyas plumas se conservan no pequeños retazos en los archivos de la provincia, pocos son los que han seguido esta cronología, partiendo los más como de primera época de la venida del padre Pedro Sánchez, año de 1572. Es preciso confesar que este cómputo, aunque defrauda a nuestra provincia de no pocas coronas, parece sin embargo más incontestable, y más sencillo. Ni los primeros, ni los segundos misioneros de la Florida, fueron enviados en cualidad de fundadores de Nueva-España, ni este fue por entonces el designio de Pablo II ni el de don Pedro Meléndez, a cuyas instancias pasaron a esta parte de la América los primeros jesuitas. Y aun en la segunda es constante que San Francisco de Borja intentó fundar en la Florida, viceprovincia sujeta a la provincia del Perú, cuyo provincial, padre Gerónimo Portillo, fue el que desde Sevilla envió a los padres Juan Bautista de Segura, y sus felices compañeros.


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242 págs. / 7 horas, 4 minutos / 163 visitas.

Publicado el 28 de septiembre de 2016 por Edu Robsy.

Crónicas

Amado Nervo


Crónica, Artículo


Los sabios y el misterio de la vida

El año de 1913 ha sido fértil para la ciencia.

Infinitos inventos e infinitas derivaciones prácticas de descubrimientos anteriores, han venido a aumentar enormemente el acervo mental humano. Empero, el problema por excelencia en que los hombres de laboratorio han trabajado quizá con más encarnizamiento, es el de la conquista de la energía intra-atómica, «de esa energía inmensa, capaz de dislocar y de romper el equilibrio indestructible que existe en los electrones constitutivos del átomo» y merced a la cual se redimiría al mundo, desapareciendo las desigualdades de la suerte que obligan a las cinco sextas partes de la humanidad a trabajar sin descanso para producir lo necesario a una sexta parte privilegiada. La energía intra-atómica, la utilización de las mareas y el aprovechamiento del calor solar, podrían por sí solos realizar con exceso toda la suma de trabajo que el mundo necesita para vivir.

Llegada la actividad científica al punto en que se halla, todo hace presumir que va a desbordarse en incontables aplicaciones. Los descubrimientos se seguirán vertiginosamente. Lo que soñábamos como lejano se volverá habitual, sin causarnos sorpresa ninguna, gracias a esa maravillosa facultad que poseemos de adaptarnos a todo.


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Dominio público
119 págs. / 3 horas, 29 minutos / 591 visitas.

Publicado el 9 de mayo de 2017 por Edu Robsy.

Historias de Al-Ándalus

Ibn Idari


Historia, Crónica


DESCRIPCIÓN DE AL-ÁNDALUS Y SUS ANTIGÜEDADES

En cuanto a la descripción de Al-Ándalus, es una isla recostada en tierra firme con tres extremidades, que aproximan su figura a la del triángulo. Hállase el primer ángulo en el lugar, que ocupa el ídolo de Cadis, y el segundo en el territorio de Galiquia, frente a la isla Cartagena, donde está el ídolo semejante al de Cadis, mostrándose el tercero a la parte de Oriente entre Medina Arbona y Medina Bardhil, por donde se aproxima el mar circunfuso occidental al interno de Siria. En este sitio falta poco para que los dos mares se reúnan formando una isla, como en efecto habría de suceder a no quedar un corto espacio intermedio en la extensión de un día entero de camino en el lugar de la entrada, que llaman las Puertas por que Al-Ándalus se une al Continente. Por tanto, Al-Ándalus en toda su extensión está rodeada de mar, ya sea el mar circunfuso de Occidente, ya el mar interno, que sube también un poco al lado de Levante, dándole confines por Oriente, Poniente y algo del Norte el citado mar circunfuso, y limitándola por parte de Mediodía y Oriente el mar interno, llamado así a causa de introducirse en las tierras, adonde avanza según algunos, hasta llegar al séptimo clima.


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194 págs. / 5 horas, 40 minutos / 263 visitas.

Publicado el 21 de junio de 2018 por Edu Robsy.

El Cadiceño

Rosalía de Castro


Cuento, Crónica


Allá lejos, por el camino que blanquea entre los viñedos y maizales, veo aparecer, como caballeros con lanza en ristre, dos hombres bélicamente armados de enormes paraguas, y cuyo aire y contoneo viene diciendo: «¡Que entramos!".

Y a fe que no sé si retirarme de la ventana por temor a un reto de esos que hacen estremecer las inanimadas piedras y temblar las montañas. ¡Han aprendido tanto esos benditos allá por las tierras de María Santísima! Vuelven tan sabios y avisados que no sería extraño adivinasen, con solo mirarme el rostro, que estaba tomándole la filiación para hacer su retrato.

Y atrévase cualquiera a mostrar a su prójimo, siquiera en leve bosquejo, las grandes narices o las grandes orejas con que le dotó la prodiga naturaleza. ¡Oh!, yo sé perfectamente cuán peligroso es tal oficio. Pronto el de las grandes orejas o el de las grandes narices, sin pararse a considerar que no todos podemos ser, y de ello me pesa, lo que se dice miniaturas, se volverá iracundo contra el artista, diciendo:

–Voy a romperle a usted el alma; yo no soy ese fantasma que acaba usted de diseñar. Usted hace caricaturas en vez de retratos.

Y si el artista es tímido, tiene entonces que volver a coger el pincel, y en dos segundos, ¡chif! ¡chaf!, pintar las orejas y las narices mas cucas del universo.

Mas no haré yo tal por solo obedecer a una exigencia injusta, que, antes que nada, el hombre debe ser fiel a la verdad, y el artista, a la verdad y al arte. Quieran, pues, o no quieran los que escupen por el colmillo, me decido a cumplir con la espinosa misión que me ha sido encomendada, y advierto que, como mi conciencia juega siempre limpio en tales lances, de hoy más serán inútiles las protestas, inútiles así mismo las amenazas vanas.


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Dominio público
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Publicado el 1 de agosto de 2019 por Edu Robsy.

El Aguará-Guazú

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica, Cuento


La palabra guaranítica aguará, corresponde a zorro en nuestra lengua; y guazú, a grande. Con estas dos expresiones se designa a un rarísimo animal del bosque huraño y sombrío a más no poder, y cuyo singular aspecto puede definirse diciendo que es un zorro rojizo, con altísimas patas de lobo. 

Esta longitud de las patas, y el extraño modo de moverlas, constituyen en efecto los dos rasgos más destacados del aguará-guazú. 

Como los camellos, las jirafas, los coatíes y, particularmente, los caballos de paso "andador", el aguará-guazú marcha avanzando a un tiempo las patas del mismo lado, y no cruzadas, como es la norma en casi todos los cuadrúpedos, y que el hombre mismo observa en sus miembros, quién sabe desde qué remotísimo pasado.


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Dominio público
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Publicado el 28 de julio de 2026 por Brian.

La Moral Del Ford

Horacio Quiroga


Cuento, Crónica



No es para nadie un misterio que la propiedad de un Ford lleva aparejado un sinfín de disgustos. No reza este contraste con los coches del último modelo. Trátase aquí de un automóvil de verdad, ajeno a la lúgubre nombradía de sus antecesores. El Ford verdadero y legítimo, maravilloso y desesperante, calamitoso e insubstituible, es el otro, catalogado con la letra T. Todos los pertenecientes a esta edición, provengan del año 1927 o hayan perdurado desde 1912 hasta hoy, han contribuido más a la fatiga, la neurastenia y la desesperación de sus propietarios que el resto de sus vicisitudes en la vida.

Cuéntanse estas vicisitudes por billones en tales seres, a causa de la miserable vida que han llevado desde el nacer. Todo puede sospecharse del dueño de un Ford, menos opulento bienestar. Su propiedad indica, denuncia y propala a grito herido la pobreza de su conductor. Y a esta vergonzante condición, dura ya de sobrellevar, se suman las penurias y fatigas sin cuento que la frágil existencia de su vehículo exige.


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Publicado el 24 de julio de 2026 por Brian.

Hazañas Trágicas Y Ridículas De Los Pensionistas Del Zoo

Horacio Quiroga


Artículo, Cronica


Hasta ahora, ningún león de Palermo ha comido a su cuidador, ni tigre alguno se ha escapado, haciendo de las suyas en desventaja de las nuestras. Esto no obstante, nuestros buenos pensionistas del zoo tienen una que otra historia en su haber de caprichos. Dígalo sino el gnú, que en viaje a Buenos Aires tuvo la idea de arremeter contra los dos peones negros con tan terrible violencia que éstos fueron deshechos en un momento, sin tiempo para llorar una vida que les iba a cornadas. Llegó al zoo con esa grave fama, y si la cosa no fue cierta, se aseguró mucho.

Este es el único hecho mortal que hayan llevado a cabo, pero no por falta de deseos, como se verá.


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Publicado el 25 de julio de 2026 por Brian.

El Arte De Cazar En Los Bosques De Misiones

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica


Un cazador de monte requiere dos condiciones esenciales: el conocimiento de los rastros y la facultad de orientación. Esta facultad es realmente asombrosa, y si ella puede ser innecesaria en las cacerías de llanura, en el bosque es primordial. Supóngase una selva inextricable, densa hasta ahogar el sol, y de vegetación y terreno uniformes. No hay modo de avanzar media cuadra o efectuar una corrida circular, sin perder absolutamente la conciencia de donde se está. Si los avances, ahora, duran desde el amanecer hasta el crepúsculo, y las corridas tras las piezas han ocasionado, no uno, sino cuarenta círculos y contracírculos, fácil es suponer la remota probabilidad que tiene un buen hombre de saber hacia qué rumbo está precisamente su casa.

Este conflicto no preocupa al verdadero cazador. Esté donde esté, dé las vueltas que quiera en el monte, sabrá siempre qué dirección es menester seguir para hallar la entrada del monte. Hay casi siempre indicaciones que el cazador utiliza. Por ejemplo, la dirección del viento, que ha tenido buen cuidado de observar al principio. Concluida la cacería, nuestro hombre levanta la cabeza y mira, allá arriba, en la cima de los árboles, la inclinación de las ramas.


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Dominio público
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Publicado el 25 de julio de 2026 por Brian.

El Puma

Horacio Quiroga


Cuento, Crónica, Artículo


Cuando en Misiones un tigre ha pasado su temporada haciendo sistemático estrago en el ganado de la sierra, y cesa de pronto de hacer oír en la madrugada su estertor de caza, las gentes lanzan un suspiro, pues ello indica que el puma ha hecho irrupción en el terreno, ahuyentando a su rival.

No se explica suficientemente esta creencia nativa. Nada la afirma, ni las respectivas fuerzas y valentía de ambas fieras, ni las observaciones sobre ellas cuando se las ha puesto en contacto en domesticidad. Antes bien, cuánto posee el tigre de capacidad acumulativa en violencia cuando se lo va acorralando en tierra, falta del todo al gran gato amarillo de mirada tranquila e inextinguible sed de sangre, que es el puma.


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Publicado el 28 de julio de 2026 por Brian.

Las Pequeñas Molestias Del Monte

Horacio Quiroga


Cuento, Artículo, Crónica


Las travesías del monte tropical ofrecen al paso una serie de pequeños contratiempos, el menor de los cuales es la fatiga, y el más agudo el campanilleo inmediato de una serpiente de cascabel a la que no se ve. Entre estos dos límites, la marcha del viajero se encuentra violentada, hostigada, dolorida por los elementos naturales y tranquilos del ambiente en que se halla.

De ellos rara vez se habla; en los relatos nunca se los menciona, por insignificantes. De esta insignificancia fue la molestia que sufrí durante veinte días consecutivos en un renuevo de monte inmediato a casa, y que yo todas las mañanas atravesaba. No había podido cruzarlo una sóla vez sin salir de él con grandes ronchas en los brazos, que me escocían vivamente. Dicho renuevo —o capuera— había surgido de un verdadero páramo de cenizas, en el que predominaban gruesisimas guías de enredaderas, que se alzaban tendiéndose a todos lados, buscando desesperadamente de qué asirse. 


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Dominio público
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Publicado el 28 de julio de 2026 por Brian.

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