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Silla en la Vereda

Roberto Arlt


Crónica


Llegaron las noches de las sillas en la vereda; de las familias estancadas en las puertas de sus casas; llegaron, las noches del amor sentimental de “buenas noches, vecina”, el político e insinuante “¿cómo le va, don Pascual?”. Y don Pascual sonrie y se atusa los “baffi”, que bien sabe por qué el mocito le pregunta cómo le va. Llegaron las noches…

Yo no sé qué tienen estos barrios porteños tan tristes en el día bajo el sol, y tan lindos cuando la luna los recorre oblicuamente. Yo no sé qué tienen; que reos o inteligentes, vagos o activos, todos queremos este barrio con su jardín (sitio para la futura sala) y sus pebetas siempre iguales y siempre distintas, y sus viejos, siempre iguales y siempre distintos también. Encanto mafioso, dulzura mistonga, ilusión baratieri, ¡qué sé yo qué tienen todos estos barrios!; estos barrios porteños, largos, todos cortados con la misma tijera, todos semejantes con sus casitas atorrantas, sus jardines con la palmera al centro y unos yuyos semiflorecidos que aroman como si la noche reventara por ellos el apasionamiento que encierran las almas de la ciudad; almas que sólo saben el ritmo del tango y del “te quiero”. Fulería poética, eso y algo más.


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Dominio público
2 págs. / 4 minutos / 622 visitas.

Publicado el 21 de abril de 2023 por Edu Robsy.

Bocetos y Apuntes

Vicente Blasco Ibáñez


Crónica, artículo, colección


El amor y la muerte

Con gran frecuencia ocurren los llamados crímenes de amor. Relatan los periódicos casi a diario sucesos dramáticos, en los que hiere la mano a impulso de los celos; describen suicidios, en los cuales una vida se suprime fríamente, abandonando las filas humanas por miedo a la soledad, después de las dulzuras del idilio, por el desesperado convencimiento de que ya no podrá marchar sintiendo el contacto de la carne amada, roce embriagador que mantiene lo que algunos filósofos llaman estado de ilusión y ayuda a soportar la monotonía de la existencia.

¡El Amor y la Muerte!… Nada tan antitético, tan opuesto, y, sin embargo, los dos caminan juntos, en estrecho maridaje, desde los primeros siglos de la Humanidad, tirando uno del otro, cual inseparables cónyuges, como marchan a través del tiempo la noche y el día, el invierno y la primavera, el dolor y el placer, no pudiendo existir el uno sin el otro.

«Te amo más que a mi vida», dice el jovenzuelo, despreciando su existencia, apenas formula los primeros juramentos de amor.. «¡Morir!, ¡morir por tí!», murmura el hombre junto a una oreja sonrosada, cuando, agotadas las frases de adoración, se esfuerza por concentrar en una definitiva y suprema frase todo su apasionamiento. «¡No volver a la vida! ¡Quedar así por siempre!», suspiran los enamorados, mirándose en el fondo de los ojos, mientras corre por sus nervios el estremecimiento del más dulce de los calofríos; y este deseo de anularse, de no despertar jamás del grato nirvana, surge inevitablemente, como si el amor sólo pudiera crecer y esparcirse a costa de la vida.

Tal vez reconoce su fragilidad, y adivinando que puede desvanecerse antes que acabe la existencia de los enamorados, implora, por instinto de conservación, el auxilio de la muerte.


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Dominio público
29 págs. / 51 minutos / 79 visitas.

Publicado el 16 de mayo de 2024 por Edu Robsy.

No Dejar Solo a Ningún Hombre

Miguel Hernández


Artículo, crónica


Entro en las trincheras a primeros de octubre, incorporado a las entonces escasas fuerzas del «Campesino». Me siento orgulloso de haber peleado mandado por este hombre inaudito.

Barón de Extremadura, se levanta contra el cielo ensangrentado de la guerra como un bloque viril y puro. Le veo como un herrero forjador de temples heroicos, victorias, verdades y justicia. Su presencia da fortaleza, y su aliento austero derriba, huracanado, las debilidades y los robles que se le ponen por delante. Es uno de los dirigentes y defensores más apasionados del pueblo. Lleva muchas heridas por dentro, y no repara en las que las balas cuelgan sobre su piel blindada. Su humanidad titánica ha probado, sin desfallecer, las losas, las miserias y los atropellos de todas las cárceles y carceleros de la España negra; en todos los pueblos ha sido apaleado y perseguido por comunista. A los dieciséis años de su vida torrencial ya había derribado de muerte a varios burgueses y fue condenado a la horca. Se escapaba de todas las prisiones, burlaba a los celosos guardianes del capitalismo, rompía a dentelladas cerrojos y cadenas. Se metía en las minas a despertar y a propagar la libertad entre los mineros. Fue marino, picapedrero, labrador, y llevaba a los campos y a las aldeas una voz enardecida y emocionada para los trabajadores y un salivazo irritado para los que oprimían.


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3 págs. / 5 minutos / 32 visitas.

Publicado el 30 de enero de 2026 por Edu Robsy.

Bernardo Palissy

Horacio Quiroga


Crónica, Artículo


Bernardo Palissy fue uno de esos hombres de vasta influencia en la civilización, cuya fecha de muerte se ignora. Como acontece por lo general con estos oscuros hombres del momento, la posteridad se apresura a conferirles en la historia heroica de la raza humana, un sitio de preferencia. Se les erigen estatuas, se da su nombre a las plazas públicas, se disputa acaso el sitio de su nacimiento o de su muerte. La deuda queda así pagada.

Lo que se paga, en realidad, es la deuda a la gloria y vanidad del país que le dio a luz. Pero el pago de la incomprensión contemporánea, de los dolores, de las miserias sufridas por ese hombre durante los veinte, treinta, cincuenta años en que arrastró su miserable vida de héroe, esa deuda quedará eternamente sin pagar.

Palissy había ejercido hasta los cuarenta años varios oficios y profesiones, sin descollar en ninguno de ellos. No había logrado ni siquiera hacerse rico. En esa edad tuvo entre las manos, por mero accidente, un jarrón de barro cocido y esmaltado.


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Publicado el 13 de julio de 2026 por Brian.

Laplace Y Biot

Horacio Quiroga


Crónica, Artículo


Cuando Laplace, creador de la teoría de la formación de los mundos por la nebulosa original, gozaba ampliamente de la fama a que su gente le hacía acreedor, fue solicitado por sus colegas del Instituto de Francia para dictaminar sobre cierta memoria que un joven poco menos que desconocido había leído en el Instituto.

Versaba aquélla sobre cuestiones astronómicas: sabíase que su autor se llamaba Juan Bautista Biot, y que era aficionado a la geometría; pero de su penetración, de su ánimo esforzado, de su entusiasmo, se ignoraba todo.

Ahora bien, esta penetración y este entusiasmo encantaron al gran Laplace. El Joven estudiante presentaba una serie de problemas de orden superior, que llamaríamos "Integración de las ecuaciones en las diferencias parciales". Lo que es más feliz todavía, presentaba también las soluciones de dichos problemas, con lo que se venía a descubrir y demostrar una nueva ley astronómica.


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Publicado el 13 de julio de 2026 por Brian.

El Capitán Invisible

Horacio Quiroga


Crónica, Artículo


Cuando un médico dice que lo que se paga con diez pesos por su consulta no es el examen de un minuto o la receta de un segundo, sino los largos años de perseverancia —si no de pobreza— con que sobrellevó sus estudios, expresa la situación de todos aquellos que sin esfuerzo aparente perciben el interés de un fuerte capital invisible.

Las gentes suelen juzgar con mal humor este como agio de la intelectualidad, tanto más duro cuanto sutil en la esencia del capital opresor: Tal el del arte, cuyas transacciones económicas han pasmado eternamente y continúan pasmando a los mercaderes de orden más general.

Hace muchos años, un señor cuyo nombre no hace al caso, propietario de una casa de modas, recibió una tarde la visita de Rubén Darío, con quien tenía una de esas vagas amistades que depara un encuentro en tal o cual bar.


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Publicado el 13 de julio de 2026 por Brian.

Hombres De Sport

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica


Un distinguido deportista francés que visitó la América del Sur el año pasado, dijo, en correspondencia a un diario local, que los deportes nunca prosperarían como es debido en Sud América, por el excesivo amor propio nacional puesto en juego. Recordaba los viejos incidentes de hipódromo en ésta y en Montevideo cuando se corrían premios internacionales, y los más recientes de Río de Janeiro, durante los juegos olímpicos del centenario.

Y los fresquísimos del campeonato mundial de box —hubiera agregado hoy.


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Publicado el 23 de julio de 2026 por Brian.

El Arte De Cazar En Los Bosques De Misiones

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica


Un cazador de monte requiere dos condiciones esenciales: el conocimiento de los rastros y la facultad de orientación. Esta facultad es realmente asombrosa, y si ella puede ser innecesaria en las cacerías de llanura, en el bosque es primordial. Supóngase una selva inextricable, densa hasta ahogar el sol, y de vegetación y terreno uniformes. No hay modo de avanzar media cuadra o efectuar una corrida circular, sin perder absolutamente la conciencia de donde se está. Si los avances, ahora, duran desde el amanecer hasta el crepúsculo, y las corridas tras las piezas han ocasionado, no uno, sino cuarenta círculos y contracírculos, fácil es suponer la remota probabilidad que tiene un buen hombre de saber hacia qué rumbo está precisamente su casa.

Este conflicto no preocupa al verdadero cazador. Esté donde esté, dé las vueltas que quiera en el monte, sabrá siempre qué dirección es menester seguir para hallar la entrada del monte. Hay casi siempre indicaciones que el cazador utiliza. Por ejemplo, la dirección del viento, que ha tenido buen cuidado de observar al principio. Concluida la cacería, nuestro hombre levanta la cabeza y mira, allá arriba, en la cima de los árboles, la inclinación de las ramas.


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Publicado el 25 de julio de 2026 por Brian.

Las Viboras Venenosas Del Norte

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica


"Para víboras, el Chaco y Misiones". Esta aserción está tan generalizada que no hay persona que no la repita. Y si a esta persona se le dijera que es mucho más común hallar víboras en la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, que en aquellos territorios, se reiría, de seguro.

Nada más cierto, sin embargo. No hay muchacho criado en las chacras o campos de la provincia, que con la primer lluvia de verano no haya creído su deber, transformado para él en diversión, el echarse a buscar víboras que a su vez se echaban a buscar ranas y sapos, y hallaba tres, cuatro y cinco víboras, con tanta facilidad como lombrices,


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Publicado el 25 de julio de 2026 por Brian.

Pequeñísima Contribución Al Estudio De La Fauna Nacional

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica


—¿Qué características posee la fauna de este país?— pregunta el extranjero recién llegado. 

No posee características —podríamos responderle— en razón de lo dilatado de nuestro territorio ... Siempre, claro está, que esta disparidad de especies ocasionada por las tres zonas que abarca nuestro país, no constituya una característica…

—Y de las mayores —se apresura a confirmar nuestro huésped.

—Son ustedes muy ricos. Ya lo veré todo con tiempo, cuando vuelva el año próximo. No son muchas las naciones, sabe usted, que pueden vanagloriarse de abarcar las tres zonas en su territorio. Los naturalistas de este país deben hallarse en la gloria. Ya lo veré todo pausadamente. Por ahora, me interesaría conocer únicamente dos o tres especies típicas de la zona pampeana... —¿no es así como llaman ustedes a la llanura en que está asentada Buenos Aires?


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Publicado el 25 de julio de 2026 por Brian.

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