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El Boa

Horacio Quiroga


Artículo, Cuento, Crónica


La designación de boa es genérica, y comprende unas cuantas especies de serpientes sudamericanas. En lenguaje común, sin embargo, entendemos por boa toda serpiente singularmente larga, proporcionalmente gruesa y capaz de hacer crujir entre sus anillos los huesos de la víctima que entre ellos encerró. Naturalmente, estos boas son hijos de la zona ecuatorial, y apenas si una u otra especie de menor tamaño se aventura por bajo del trópico.

La primera noticia personal que en Misiones tuvimos del boa, nos la ofreció una víbora arrollada, una mañana, ante la puerta del taller.


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Publicado el 28 de julio de 2026 por Brian.

El Monstruo

Horacio Quiroga


Cuento, Artículo, Crónica


Existe en el nordeste de la república un animal curiosísimo con aspecto de puerco espín y erizo a la vez, cubierto con larguísimas púas, y de fama más sombría aún. Dícese de él que al ser atacado lanza sus flechas contra su enemigo con la velocidad de una bala, y esto desde ocho o diez metros. Dichas púas, según la misma popular creencia, son venenosísimas y no pueden ser más arrancadas de la carne. A tal monstruo se le llama cuendú.

Es animal bastante raro, que apenas se encuentra una que otra vez en lo más sombrío del bosque.

Quiso la suerte un día que un poblador me trajera un cuendú recién cazado, y que estaba furiosísimo, según él. El animal venía dentro de una bolsa, y la bolsa dentro de un cajón de kerosene. Con gran dificultad sacamos al monstruo de su embalaje, pues erizado como estaba a más no poder, resistíase con sus mil púas contra la tela, como otras tantas palancas.


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Publicado el 28 de julio de 2026 por Brian.

Los Tatetos

Horacio Quiroga


Cuento, Artíclo, Crónica


El tateto es un animalito arisco, cerdoso y cargado de hombros, como el jabalí. Se mueve constantemente de un lado a otro con una especie de trote nervioso, y representa en la selva americana al citado jabalí, a cuya familia pertenece.

Pero al revés de la negra bestia Solitaria, el tateto no se halla en la soledad, Su vida entera, su inteligencia están consagradas a la piara. Un tateto aislado apenas constituye otra cosa que un chanchito canoso, de cuello recogido, mirar soslayado y cabeza baja. Pero en la piara familiar, en la manada salvaje, el tateto encarna la vida total y obstinada de la especie.

Apretados en piaras de cientos y miles de individuos, los tatetos van y van. Como los perros jaros de la India, nada ni nadie les detiene. Donde ellos pasaron, el bosque queda desgarrado, destilando barro y flavo hedor.


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Publicado el 28 de julio de 2026 por Brian.

Los Estranguladores

Horacio Quiroga


Artículo, Cuento, Crónica


Un fuerte y hermoso árbol ha quedado solo al borde del camino. Desde los días en que el fuego abatió el bosque circundante, ese árbol, habituado a un régimen de humedad y aire muerto, ha luchado tenazmente por adaptarse al ambiente y a los vientos de hielo. Ha reconstruido su corteza quemada en largas franjas, con una laboriosa e hinchada cicatrización, de cuya constancia nada da idea. Ha perdido hojas, gajos enteros, para reducir su copa y reforzar las ramas matrices. Ha reaccionado contra los ataques de los insectos, vertiendo a litros sus jugos vitales por los agujeros que lo taladraban. Ha cambiado, en fin, de tal modo de aspecto, que cuesta reconocer en ese vigía escueto y nervudo, al árbol de espesa y húmeda fronda que antes vegetaba dormido en la penumbra natal.

Ese árbol de monte, pues, ha adquirido el derecho, tras diez años de lucha por la adaptación, a vivir al aire libre, Ni vientos, ni soles, ni heladas le dañarán. Los pájaros lo utilizan como mástil de tránsito en su vuelo desde una vera a otra del bosque. Concluyen allí de comer la fruta arrebatada al monte, —y una semilla cae a veces en la capa de polvo depositada en sus horquetas.


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Publicado el 28 de julio de 2026 por Brian.

El Coatí

Horacio Quiroga


Crónica, Artículo, Cuento


El coatí es un animalito tan alargado de cabeza como de cola, y con ambas arqueadas hacia arriba; que posee un grito de pájaro, agudo y precipitadísimo, y a quien la curiosidad devora vivo.

No hay cosa, en efecto, a que no lleguen el hocico y los dedos del coatí. Por ver lo que hay adentro, es capaz de atarearse en abrir un horno a mil grados. De diez libros a su alcance, y uno de ellos prolijamente embalado para el correo, sólo le interesará este último, y escarbará su cubierta y bajo cubierta, hasta dejarlo al desnudo y con todas las hojas arañadas, pues algo podía haber entre ellas.

El que nosotros tuvimos poseía, fuera de su diabólica curiosidad, un extraño afecto a los hombres —no a las mujeres—a causa de haber sido criado en brazos por un hombre de monte.


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Publicado el 28 de julio de 2026 por Brian.

Tomás De Quincey

Horacio Quiroga


Crónica, Artículo


La lucha más heroica que pueda exigirse a un hombre es aquella en que debe combatir contando por únicas fuerzas con su sola voluntad —que no existe.

Es más fácil arrancar una chispa de genio de un imbécil, que un acto insignificante a una voluntad diluida en el marasmo glacial de los estupefacientes.

Nada en el mundo desvía, retuerce, atrofia y liquida la voluntad de un ser humano como el goce espectral de los paraísos artificiales. No hay inteligencia, dignidad ni vergüenza capaces de obtener del hombre lo que su voluntad totalmente abolida no puede prestarle ya.

Conocido es el caso del médico morfinómano que, desesperado de una lucha contra el alcaloide que duraba ya años, se internó él mismo en un sanatorio, entregado de pies y manos a sus colegas para su completa curación. Disimulada en las ropas, sin embargo, aquel enfermo de buena fe llevaba oculta una jeringuilla…


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Publicado el 13 de julio de 2026 por Brian.

El Espectro Del Oro

Horacio Quiroga


Crónica, Artículo


Dos mineros salen de Dawson, sita en la confluencia de los ríos Yukon y Klondike, que da su nombre a la región, y emprenden viaje en dirección de uno de los tantos ríos auríferos del Alto Canadá. El río en cuestión ha atraído ya por su fama a muchos mineros. Casi todos se han vuelto desde el camino por no poder resistir el tormento de los mosquitos.

Nótese bien: estamos en el paralelo 67, donde la temperatura se mantiene en invierno por varios días alrededor de 50 grados bajo cero. Lo que es esta temperatura sobre el organismo humano, pronto lo vamos a ver.

Nuestros dos mineros, pues, salen de Dawson con sus mochilas y sus picos en verano, afrontan los mosquitos, y con suerte mayor o menor que sus predecesores, hallan un filón que trabajan durante el otoño, y que al promediar el invierno está agotado.

Uno de los mineros se siente muy débil para regresar a Dawson. Su compañero le dice:


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Publicado el 13 de julio de 2026 por Brian.

La Hormiga Minera

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica, Cuento


En la región nordeste de la república, asolada por la hormiga, los colonos recitan al efectuar sus siembras: "Plantemos para las hormigas, y que alcance para nosotros".

No se trata, como pudiera creerse, de una tolerable hormiga de jardín, muy fácil de exterminar en su hoya. La hormiga minera nada tiene que ver con sus congéneres negras o rubias. Es un poderoso animal de color rojo obscuro, tremendas mandíbulas y el torso erizado de púas, que vive atrincherado bajo tierra en Misiones.

Ella es dueña absoluta del subsuelo y de la vegetación que crece encima. Más que el tiempo, ella rige la agricultura del país. Su presencia desencadena la desesperación del colono.

Tarde o temprano, se la envenene o se la asfixie, se la combata día y noche en sus mismas trincheras, ella acaba por triunfar.


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Publicado el 28 de julio de 2026 por Brian.

Scott

Horacio Quiroga


Crónica, Artículo


La actitud de Scott ante el deber de concluir triunfalmente una expedición en la que su patria tenía puesta su alma, y el pequeñísimo de no abandonar en el camino a un compañero ya moribundo, no ha sido superada hasta hoy por héroe alguno.

Decimos mal: El heroísmo es uno solo, absoluto y cumplido totalmente en sí mismo, sea cual fuera la causa que lo encendió. No caracterizan al acto heroico sus consecuencias, sino la entrega incondicional de la fe a un sentimiento puro. Scott pudo haberse salvado por poco que hubiera creído que la gloria de la patria, el orgullo de su hazaña, el amor de su familia, pesaban más en su corazón que la vida de un hermano en el infortunio. Nada costaba a Scott cerrar los ojos ante el destino de un nuevo compañero de expedición que caía a su vez. A un kilómetro escaso estaban la vida, la salud, el triunfo, la gloria. Él conservaba fuerzas para alcanzar el puesto de abastecimiento; su compañero, no. Scott permaneció a su lado, y la muerte sobrecogió a ambos.


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Publicado el 13 de julio de 2026 por Brian.

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