Textos más largos etiquetados como Crónica | pág. 4

Mostrando 31 a 40 de 236 textos encontrados.


Buscador de títulos

etiqueta: Crónica


23456

Aguafuertes Porteñas

Roberto Arlt


Crónica, Artículo


Yo no tengo la culpa

Yo siempre que me ocupo de cartas de lectores, suelo admitir que se me hacen algunos elogios. Pues bien, hoy he recibido una carta en la que no se me elogia. Su autora, que debe ser una respetable anciana, me dice:

"Usted era muy pibe cuando yo conocía a sus padres, y ya sé quién es usted a través de su Arlt".

Es decir, que supone que yo no soy Roberto Arlt. Cosa que me está alarmando, o haciendo pensar en la necesidad de buscar un pseudónimo, pues ya el otro día recibí una carta de un lector de Martínez, que me preguntaba:

"Dígame, ¿usted no es el señor Roberto Giusti, el concejal del Partido Socialista Independiente?"

Ahora bien, con el debido respeto por el concejal independiente, manifiesto que no; que yo no soy ni puedo ser Roberto Giusti, a lo más soy su tocayo, y más aún: si yo fuera concejal de un partido, de ningún modo escribiría notas, sino que me dedicaría a dormir truculentas siestas y a "acomodarme" con todos los que tuvieran necesidad de un voto para hacer aprobar una ordenanza que les diera millones.

Y otras personas también ya me han preguntado: "¿Dígame, ese Arlt no es pseudónimo?".

Y ustedes comprenden que no es cosa agradable andar demostrándole a la gente que una vocal y tres consonantes pueden ser un apellido.

Yo no tengo la culpa que un señor ancestral, nacido vaya a saber en qué remota aldea de Germanía o Prusia, se llamara Arlt. No, yo no tengo la culpa.


Leer / Descargar texto

Dominio público
110 págs. / 3 horas, 13 minutos / 1.610 visitas.

Publicado el 20 de junio de 2018 por Edu Robsy.

Cinco Años de Destierro en la Isla de Cabrera

Abate Turquet


Historia, crónica


A los hijos de los prisioneros de Cabrera

Muchas veces me he llenado de la más viva emoción al oír el relato de los acontecimientos de Cabrera, al pensar en los millares de franceses abandonados en aquel destierro, sin ropa con que cubrirse, sin abrigo, presa de la miseria más espantosa, devorados por terribles enfermedades, y luchando sin tregua contra los horrores del hambre y de la sed. ¡Qué triste situación! y era mi padre quien nos refería aquellos sufrimientos! mi padre quien los había experimentado por espacio de seis años!!! Yo no podía ser indiferente a tales sucesos. Deseaba con afán datos verídicos, exactos, completos; relaciones en que a la par que sencillas, tuviesen el encanto de las narraciones de mi padre, a menudo edificantes y siempre instructivas, pues las del Caporal de la Fontaine y del marino Enrique Ducór estaban muy lejos de satisfacerme.

Hijos de los prisioneros de Cabrera, sin duda os habréis impresionado como yo con los recuerdos de aquella cautividad; también como yo habréis sentido no poder transmitir a vuestros nietos como un legado precioso. Voy pues a satisfacer los deseos de vuestra filial ternura: para vosotros especialmente emprendo la tarea de repetiros las narraciones de mi padre, a vosotros dedico mi obra; porque solo vosotros podéis apreciar la exactitud de los hechos y de las descripciones, y seréis quizás los únicos que no me tildéis de exagerado. Si asaltase a mis lectores la duda sobre la verdad histórica de lo que voy a referir, y el sagrado carácter de que estoy revestido no pudiese disiparla, apelaré a vuestro testimonio.

¡Ojala puedan las veladas del prisionero de Cabrera seros agradables, y acercaros a Dios, único refugio del hombre sobre la tierra!


Leer / Descargar texto

Dominio público
110 págs. / 3 horas, 13 minutos / 447 visitas.

Publicado el 13 de agosto de 2022 por Edu Robsy.

Los Estrenos Cinematográficos

Horacio Quiroga


Crónica, Cine, Artículo


Mae Marsh...


Mae Marsh - William Hart. —Muy poco nos ha revelado la última semana, si no es restar un poco de gloria a los grandes ases del film. Mae Marsh y William Hart han hecho lo humanamente posible para salvar sus respectivas cintas; pero la inutilidad del empeño pone una vez más de relieve esta verdad absoluta: de un buen drama siempre queda algo, a pesar de la medianía de sus intérpretes; pero no hay estrella ni sol capaz de salvar un film, si éste no tiene otro exclusivo objeto que lucir a tal o cual actor.


Leer / Descargar texto

Dominio público
97 págs. / 2 horas, 50 minutos / 9 visitas.

Publicado el 22 de julio de 2026 por Brian.

Vistazos

José Tomás de Cuéllar


Artículo, crónica


Educación social y política en las escuelas

No nos cansaremos de encarecer en nuestra tarea incesante de abogar por el bien del pueblo, la importancia de la educación moral y social, como el único medio posible de corregir costumbres inveteradas que han de ejercer todavía influencia muy decisiva y tal vez funesta en nuestro modo de ser político.

Uno de los males que más salta á la vista en la presente situación de México es el indiferentismo político; y por más que militen causas poderosas para determinarlo, como consecuencia precisa de los acontecimientos, hay que reconocer que este mal tiene por origen moral una deficiencia en la educación.

Viene en corroboración de este aserto la especie de reacción que empieza á operarse, en la juventud respecto á nuestra historia política. Hace sólo un año la juventud de los colegios tomó una parte activa en la celebración de las fiestas de nuestra independencia; y esta idea ha partido naturalmente de los grupos de alumnos mas recientemente impresionados con el aprendizaje de la historia de México; y el haberlos alentado y protegido en su loable pensamiento de conmemorar los hechos gloriosos de nuestra historia, no ha sido otra cosa que darles una lección práctica de buena educación civil...


Leer / Descargar texto

Dominio público
90 págs. / 2 horas, 39 minutos / 73 visitas.

Publicado el 23 de octubre de 2021 por Edu Robsy.

Artículos de Literatura, Crítica Y Escritura Dispersos

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica, Compilación


La Novela Y El Público


Es vieja costumbre decir en un artículo: "nosotros pensamos", en vez de "yo pienso". Parece ser que la razón de esta rareza consiste en una bella modestia, sumamente útil a quien escribe. ¿Será verdad? Debe serlo. En cuanto a mí, confieso que nunca me ha parecido vanidoso el hecho de que un buen hombre, al escribir un artículo que se sabe ciertamente que es de él, diga: "yo creo", en lugar de "nosotros creemos".

Yo creo —y Dios me perdone si hay vanidad en hablar así— que esta inflada cualidad se reconoce en lo que sigue a "yo pienso u opino", y no en esta sincerísima manera de expresarse. Con un poco de humanidad no sería difícil hallar que el uso de esa fórmula personal prueba franca modestia, siendo así que uno expone únicamente su modo de ver, sin sentar verdad alguna. Como no es exclusivo, se está muy lejos de enseñar verdades a cada paso, y preciso es ser muy mal intencionado para sentir las propias ideas insultadas porque un muchacho cualquiera diga "yo pienso, creo o supongo simplemente, tal cosa". ¡Si es la mayor cortesía de un derecho! La cátedra se verá en lo que diga si la hay. Pero encontrarla ya en la primera persona del singular…

Todos sabemos perfectamente que cuando el articulista dice "nosotros", se refiere a él, nada más que a él. Si hay modestia, sería esta muy convencional, en todo caso. ¿Por qué condenar el "yo creo", que es discreto, recta fórmula de una opinión absolutamente personal, sin imposición alguna y, como tal, eminentemente altruista?

Como el que esto escribe suele dar con fastidiosa frecuencia en este modo de decir, es útil prevenir con lo anterior posibles presunciones.


Leer / Descargar texto

Dominio público
90 págs. / 2 horas, 37 minutos / 34 visitas.

Publicado el 26 de julio de 2026 por Brian.

Nuevas Aguafuertes

Roberto Arlt


Crónica, Artículo


Canning y Rivera

Canning y Rivera, intersección sentimental de Villa Crespo, refugio de vagos y filósofos baratos; pasaje obligado de fabriqueras, gorreros judíos y carniceros turquescos; Canning y Rivera, camino de Palermo, esquina con historia de un suicidio (una muchacha hace un año se tiró de un tercer piso y quedó enganchada en los alambres que sostienen el toldo del café salvándose de la muerte), y un café que desde la mañana temprano se llena de desocupados con aficiones radiotelefónicas.

El café

Si usted tiene aficiones a la atorrancia; si a usted le gusta estarse ocho horas sentado y otras ocho horas recostado en un catre, si usted reconoce que la divina providencia lo ha designado para ser un soberbio «squenun» en la superficie del planeta, múdese a las inmediaciones de Canning y Rivera. Todas sus ambiciones serán colmadas… y el reino de los inocentes le será dado, por añadidura.


Leer / Descargar texto

Dominio público
80 págs. / 2 horas, 20 minutos / 161 visitas.

Publicado el 28 de marzo de 2021 por Edu Robsy.

Nuevas Aguafuertes

Roberto Arlt


Crónica, Artículo


Canning y Rivera

Canning y Rivera, intersección sentimental de Villa Crespo, refugio de vagos y filósofos baratos; pasaje obligado de fabriqueras, gorreros judíos y carniceros turquescos; Canning y Rivera, camino de Palermo, esquina con historia de un suicidio (una muchacha hace un año se tiró de un tercer piso y quedó enganchada en los alambres que sostienen el toldo del café salvándose de la muerte), y un café que desde la mañana temprano se llena de desocupados con aficiones radiotelefónicas.

El café

Si usted tiene aficiones a la atorrancia; si a usted le gusta estarse ocho horas sentado y otras ocho horas recostado en un catre, si usted reconoce que la divina providencia lo ha designado para ser un soberbio «squenun» en la superficie del planeta, múdese a las inmediaciones de Canning y Rivera. Todas sus ambiciones serán colmadas… y el reino de los inocentes le será dado, por añadidura.


Leer / Descargar texto

Dominio público
80 págs. / 2 horas, 20 minutos / 132 visitas.

Publicado el 4 de marzo de 2022 por Edu Robsy.

Alma Vasca

José María Salaverría


Crónica, viajes


I. La inmensidad verde

¡Bello rincón del Cantábrico, dulce y fuerte Vasconia! Eres toda verdor y jugosidad, y tienes la profunda seducción que el marino de raza conoce: nostalgia y encanto de pleno mar.

Cuando en la descampada cima del monte, sentado bajo el cielo luminoso, veo tenderse a mis pies la muchedumbre de colinas, cañadas y vallecicos, no puedo decir propiamente que mi impresión sea entonces intelectual, porque apenas toman parte las ideas en mi arrobo; es, mejor, una sensación de delicia casi exclusivamente sensual. ¡El alma se asoma entera a los ojos, y todo el paisaje se ha acumulado en la absorta fijeza de los ojos!

Los ojos, poseyendo una especie de facultad divina, reflejan y absorben el verdor del paisaje, y todo el sér queda convertido en una blanda cosa tierna, amable, verde. Todo es verdura allá abajo. Y la misma altitud desde donde contemplo el panorama facilita a los ojos la posibilidad de admirar las cosas como en un plano de relieve, como en un cuadro de Navidad, como en una demostración idílica.

Lo idílico es lo particular de la naturaleza cantábrica, desde Galicia al Pirineo. En vano las sierras abruptas y los cerros boscosos ensayan con frecuencia sus rasgos terribles y masculinos; siempre resalta y vence el idilio, en su acepción infantil y femenina.

A mis pies, a tiro de piedra, debajo del monte desierto y erial, veo el lomo suave de un collado, con una casa blanca en el centro. Ninguno de los elementos clásicos que componen un cuadro de égloga falta allí; el prado de terciopelo, el manzanal simétrico, el bosquecillo de castaños, la huerta, el arroyo en la hendidura de la cañada, y, finalmente, el hilo de manso humo que brota del tejado rojizo, como una definitiva expresión de paz bucólica.


Leer / Descargar texto

Dominio público
78 págs. / 2 horas, 17 minutos / 210 visitas.

Publicado el 28 de abril de 2020 por Edu Robsy.

Artículos de Naturaleza Y Fauna Dispersos

Horacio Quiroga


Artículo, Crónica, Compilación


El Sentimiento De La Catarata


En sus mil trescientos kilómetros de curso desde las sierras brasileñas hasta su desembocadura en el Paraná, el río Iguazú debe salvar un desnivel de 800 metros. Como se trata de una gran masa de agua de velocidad normal, y no de una avenida de montaña, se explica que el álveo del río se quiebre repetidas veces en numerosas y rápidas cascadas, para autorizar de algún modo aquella fuerte cota.

La cuenca del Iguazú es, en efecto, una de las más poderosas fuentes de hulla blanca del mundo entero. Si el Iguazú nace a novecientos metros de altura, sus numerosísimos afluentes cobran origen a mil trescientos metros, para vaciarse en aquél tras un curso relativamente breve. Toda esa vasta cuenca se revuelve, pues, en tumbos de agua, cachuelas, saltos y cataratas, cuya sacudida, propagándose de unos a otros sin solución de continuidad, mantiene, puede decirse, a la zona entera en un sordo e interminable fragor.

La cuenca del Iguazú no es dilatada, pero el régimen de lluvias torrenciales a qué está sometida compensa al exceso su brevedad. Los ciento veinticuatro kilómetros cúbicos de agua que se desploman por año sobre los bosques natales son absorbidos en su mitad por el Iguazú. Y si estamos atentos al desnivel apuntado, comprenderemos que cada caída a plomo de esa inmensidad líquida encierre una formidable energía mecánica.


Leer / Descargar texto

Dominio público
77 págs. / 2 horas, 15 minutos / 15 visitas.

Publicado el 25 de julio de 2026 por Brian.

23456