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La Yarará Newiedi

Horacio Quiroga


Cuento


Siendo yo muy muchacho, en el Salto Oriental, asistí a una mordedura de víbora en la persona de un chico de mi edad, picado en el extremo del índice, justamente cuando se inclinaba a beber de un pozo. Éramos cuatro o cinco sujetos, el mayor de los cuales no alcanzaba a diez años. 

El chico mordido dió un grito y se incorporó, con algo como piolín grueso colgado del dedo. Comenzó a gritar seguido, mirándonos a todos. Le atamos fuertemente la falange, y alguno, feliz poseedor de un cortapluma, abrió la mordedura. Uno operaba, y los otros sujetaban el brazo. Tras la espalda del último, el chico forcejeaba, pateaba y nos rompía los oídos a alaridos. 


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4 págs. / 7 minutos / 2 visitas.

Publicado el 12 de julio de 2026 por Brian.

Los Robinsones Del Bosque

Horacio Quiroga


Cuento


Una mañana, el joven empleado de banco se despierta en el bosque. —¡Por fin!— exclama —¡Heme por fin en plena naturaleza!— Y calzándose sus polainas nuevas, colgando de la cintura su machete nuevo, y del hombro su escopeta también virgen, se lanza al monte. 

No es natural que a la vuelta del primer poste de alambrado haya antas, ni común que en las picadas se encuentren tigres. No importa; nuestro joven empleado no ceba menos por eso su escopeta, ni deja de probar el filo del machete en la primer liana que pende como una gruesa soga desde 15 metros de altura.

Y aquí el primer contraste: el machete, descargado con una energía que honra el entusiasmo del mozo, ha tronchado —claro está— la soga en cuestión, pero siguiendo su curva ha ido a clavarse en el botín de su dueño: en la suela, felizmente, que sobresale dos centímetros.


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Dominio público
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Publicado el 11 de julio de 2026 por Brian.

Toda La Noche

Horacio Quiroga


Relato, Lirica, Cuento


Toda la noche había estado sentado en un rincón de la sala, con las manos sobre las rodillas, sonriendo dulcemente a las parejas que pasaban bailando. Era una delicada visión de baile, solo, asombrado y enfermo, a ratos tosía, se llevaba el pañuelo a los labios y oprimía con solicitud cariñosa su pobre pecho. Con los compases de la orquesta se mezclaba su seca tosecilla.

Pasó una máscara y se detuvo mirándole.

—¡Pobrecito! —exclamó.

Él sonrió débilmente, tratando de levantarle el antifaz con su dolorida mano. La máscara huyó riéndose. Y él volvió a los espejos su enharinada cara de Pierrot, bajo la cual dos manchas de vivo carmín agonizaban en los pómulos, tan rojas como las manchas del pañuelo que se llevaba a la boca…


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1 pág. / 1 minuto / 3 visitas.

Publicado el 10 de julio de 2026 por Brian.

Una Taza De Té

Horacio Quiroga


Cuento, Crónica


Ayer de mañana tropecé en la calle con una muchacha delgada, de vestido un poco más largo que lo regular, y bastante mona, a lo que me pareció. Me volví a mirarla y la seguí con los ojos hasta que dobló la esquina, tan poco preocupada ella por mi plantón, como pudiera haberlo estado mi propia madre. Esto es frecuente.

Tenía, sin embargo, aquella figurita delgada un tal aire de modesta prisa en pasar inadvertida; un tan franco desinterés respecto de un badulaque cualquiera que con la cara dada vuelta está esperando que ella se vuelva a su vez; tal cabal indiferencia, en suma, que me encantó, bien que yo fuera el badulaque que la seguía en aquel momento.

Aunque yo tenía qué hacer, la seguí, y me detuve en la misma esquina. A la mitad de la cuadra cruzó y entró en un zaguán de casa de alto.


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Publicado el 10 de julio de 2026 por Brian.

Cuatro Literatos

Horacio Quiroga


Cuento


Los vapores que navegan en el Alto Paraná desde Posadas á Puerto Alica, término forzoso de la derrota, llevan casi siempre a proa treinta ó cuarenta peones de obraje y un número menor de mulas, todo suficientemente mezclado. En el grupo, algunas vacas que suelen escaparse, derivando leguas enteras.

Hay luego peces que tienen las desviada habilidad de saltar a las chalanas que remolca el vapor, correspondencia arrojada al agua en botellas, capataces de monte que han aprendido de algún inglés eternamente civilizado á amar el whisky, y muchas cosas más.


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Publicado el 7 de julio de 2026 por Brian.

Episodio II

Horacio Quiroga


Cuento, Horror


Tuve un amigo cuyo recuerdo cada vez que ese episodio de mi vida sube a la memoria pone en mis nervios un largo escalofrío de miedo y espanto. Nunca he podido borrarle; en las noches de duelo, sobre todo, cuando un ruido silencioso nos despierta con sobresalto, y una indefinible angustia nos contrae la garganta en la terrible seguridad de que alguien se desliza por el cuarto sin que sintamos cuando está al lado nuestro, viene ese hecho á erizar mis cabellos, á pesar de que hace mucho tiempo que acaeció

Un año entero tuve amistad con él; y las extrañas circunstancias que acompañaron a nuestras relaciones podrán tal vez no ser creídas; pero esos súbitos espantos, esos hilarantes cambios de pesadilla en los que una carcajada tiene el timbre del más alto erizamiento interior y la encogida fijeza de una mirada puede torcer horriblemente nuestro cuerpo, son indiscutibles, tan indiscutibles, que durante doce meses mi carne tuvo el frío esponjado y contráctil de una larva presta a transformarse.


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Publicado el 7 de julio de 2026 por Brian.

Un Hecho Desnudo

Horacio Quiroga


Cuento


La ansiedad de emociones desmesuradas —observó el pasajero— es el aspecto romántico de las gentes que no lo son. Entre esas emociones, gozan de particular privilegio las que otorgan una empresa o un país extremo: días de sed insaciada, hambres crueles, tempestades de un mes, paisajes enormes, sin contar los tiros imprevistos.

Hasta dónde esta gente sensata es capaz de llevar adelante su ensueño, no es fácil averiguarlo. Sobre cien casos, con noventa y nueve los ardientes soñadores viven y mueren en su oficina, o bien escriben poemas delirantes ú la vida del bosque y la montaña, siempre encerrados en su cuartito, claro está. Algunos, muy pocos, se resignan y dejan la pluma con los Rosny, “llorando inmensos bosques vírgenes que no visitarán jamás ".


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6 págs. / 12 minutos / 8 visitas.

Publicado el 6 de julio de 2026 por Brian.

Sin Salida

Horacio Quiroga


Cuento


Este caso no tiene nada de raro, anormal o extraordinario en modo alguno. Antes bien, su aterradora sencillez es su extrema virtud, y él ha añadido una gota más al mar de angustia en que nos estamos ahogando los civilizados de hoy.

Tengo dos hijos, uno de ellos varón. Y este hombrecito de cuatro años, estrella del triángulo luminoso que un hombre de bien debe fijar en su paso por la tierra, según el precepto árabe: “plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo", esta criatura mía va, corriendo con la civilización actual, a buscar el destino de aquella otra criatura que se llamó Jack, y que es el protagonista del caso.

Llamábase, pues, Jack, y su padre era inglés.


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3 págs. / 6 minutos / 8 visitas.

Publicado el 6 de julio de 2026 por Brian.

La Joven Obesa Que Quería Vivir Su Vida

Horacio Quiroga


Cuento


La Joven Obesa Que Quería Vivir Su Vida


Y pensar—dice la joven, sin apartar los ojos del fuego de la chimenea— que a estas horas hay gentes que corren a aburrirse en los teatros por el temor de la soledad!

El hombre, sentado también ante el resplandor del hogar, tiende, sin mirarla, el brazo hacia la cabeza de su mujer. 

—Hace tres años —observa— no hubieras pensado así.


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Dominio público
4 págs. / 7 minutos / 8 visitas.

Publicado el 6 de julio de 2026 por Brian.

Ilusoria Más Enferma

Horacio Quiroga


Cuento


Ilusoria Más Enferma

El cielo está gris, el horizonte austero, la copa vacía. 

—Miras, ¡oh Lydia! hacia lo lejos y te aburres. Dejemos la mesa. Estos vinos son malos; además, se han agotado. Estás cansada. ¿Sientes cómo cae la lluvia sobre los vidrios?... ¡Si, tú también sientes cómo cae la lluvia sobre los cristales! La estufa se ha apagado y tienes frío. ¿Estas enferma? Iré a buscar a Hipócrates. Pero no; veo bien que te fatiga la conversación. Dejemos la mesa. 

Aristóbulo se hunde en el trinclinio, jugando con el lebrel, mientras Lydia va a sentarse junto a la ventana: ¿enferma? no; pálida nada más. 


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Dominio público
1 pág. / 2 minutos / 17 visitas.

Publicado el 25 de junio de 2026 por Brian.

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