El rey de las limitadas
Donde termina la curva, que hay después del puente, hizo clac.
El chauffeur aseguro que la avería no era importante; no hacia falta quien ayudase: dos horas de tiempo, y nada mas.
En la pequeña loma que domina el valle está Valdezotes de Arriba; en
la vertiente Sur, y próximo al río, está Valdezotes de Abajo.
El general y su yerno tomaron á broma lo ocurrido, y consiguieron que
Mariana soportase con paciencia una marcha de quince minutos sobre un
camino lleno de polvo y de guijarros.
Cuando entraron en la plaza del pueblo, que ya curioseaba á los
recién venidos, pidió el duque á un muchacho que les llevase á la
Administración de Correos. Hallábase está instalada en la casa del tío
Pajitas, cacique de segundo orden, quien, al establecerse el telégrafo
en el pueblo, arreglo un cuadra, dos gallineros y una cochiquera con tal
arte, que el nuevo local pudo ser la oficina de Correos y Telégrafos,
sin que dejase de ser una pocilga. Claro es que Bajitas cobraba del
Ayuntamiento y de la Dirección hasta la suma de catorce duros mensuales,
alquiler fabuloso que se repartía así:
Para el señor Ventura, cacique máximo, 25 pesetas.
Para el secretario, 3.
Para el tío Pelma, concejal eternamente descontentadizo, 3
Para el sacristán, 5,25
Para el medico, como delegado de Sanidad, 5.
Para el veterinario, en igual concepto, 4,75.
Para el tío Pocapena, inamovible juez municipal, 3.
Para la cofradía de San Blas, patrón del pueblo, 9.
A Pajitas le quedaban doce pesetas al mes, y hacia un negocio
hermoso, porque toda la casa de Pajitas no hubiera valido en arriendo
veinticinco duros anuales.
Leer / Descargar texto 'Los Grandes Señores Efectivos'