Textos más populares este mes etiquetados como Drama | pág. 4

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El Remate Del Imperio Romano

Horacio Quiroga


Cuento, Novela, Drama


I


En el año 193 del Imperio Romano, un transeúnte de la capital se entretenía en arrancar a uno un ojo, en quebrarle a otro los dientes con una piedra, en mutilar vergonzosamente a un tercero —todo esto por mero pasatiempo, cuando se aburría.

Este transeúnte se llamaba Cómodo, y era el emperador. Hijo de Marco Aurelio, uno de los más grandes hombres con que haya contado la humanidad, suponíase, con sobrada razón que provenía directamente de uno de los tantos gladiadores que noche a noche honraban el tálamo de la emperatriz Faustina.


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Dominio público
34 págs. / 1 hora / 18 visitas.

Publicado el 1 de septiembre de 2026 por Brian.

Lucrecia Borgia

Victor Hugo


Teatro, drama


Prefacio

Cuando estaba escribiendo el prefacio de su último drama, el autor volvió á la ocupación de toda su vida, al arte; y continuó sus trabajos predilectos, aun antes de acabar del todo con los adversarios políticos que fueron á distraerle hace dos meses. Por otra parte, dar á luz un nuevo drama seis semanas después del que se había prohibido, era, en cierto modo, censurar al gobierno por su acto; era demostrarle que perdía el tiempo, probándole que el arte y la libertad podían renacer en una noche bajo el torpe pie que los hollaba. Así es que el autor confía sostener de aquí en adelante la lucha política, mientras fuere necesario, sin dejar la obra literaria. Se puede cumplir con los propios deberes y llevar á cabo una misión al mismo tiempo, sin que lo uno perjudique á lo otro: el hombre tiene dos manos.


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Dominio público
65 págs. / 1 hora, 54 minutos / 679 visitas.

Publicado el 26 de julio de 2022 por Edu Robsy.

El Mayor Monstruo, los Celos

Pedro Calderón de la Barca


Teatro, Drama


PERSONAS

El Tetrarca Herodes.
Otaviano.
Aristóbolo.
Filipo, viejo.
Tolomeo.
Un capitan.
Polidoro, gracioso.
Mariene.
Sirene.
Libia.
Arminda.
Soldados romanos.
Soldados judíos.
Músicos.
Criados.
Judíos, damas.
Acompañamiento.

La escena es en las cercanías de Joppe, en Ménfis y en Jerusalen.

JORNADA PRIMERA

Sala de una quinta á orillas del mar en la playa de Joppe (ó Jafa.)

ESCENA PRIMERA

EL TETRARCA, MARIENE, LIBIA, SIRENE, FILIPO, criados, músicos.

(Música.)

La divina Marïene,
El sol de Jerusalen,
Por divertir sus tristezas,
Vió el campo al amanecer.
Las aves, fuentes y flores
La dan dulce parabien,
Repitiendo, por servirla,
Al aire una y otra vez:
Sea triunfo de sus manos
Lo que es pompa de sus piés.
Fuentes, sus espejos sed,
Corred, corred, corred:
Aves, su luz saludad,
Volad, volad:
Flores, paso prevenid,
Vivid, vivid.


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Dominio público
58 págs. / 1 hora, 42 minutos / 703 visitas.

Publicado el 4 de junio de 2018 por Edu Robsy.

Estragos de Amor y Celos

Juan Valera


Teatro, Drama


Este drama, tan excesivamente trágico, carece de todo valer literario, pero se publica aquí para satisfacer la curiosidad de no pocas personas que deseaban verle cuando se representó y no lo consiguieron a causa de la pequeñez del salón que sirvió de teatro. El autor compuso el drama a petición de la graciosa y discreta señorita doña María de Valenzuela, que prescribió determinadas condiciones a las que debía sujetarse la obra. El drama no había de durar más de catorce o quince minutos, la acción había de ser tan tremenda como rápida, y, salvo los comparsas y personajes mudos, sólo habían de figurar en él seis interlocutores, tres varones y tres hembras, todos los cuales habían de morir de desastrada y violenta muerte en la misma escena. Tan espantoso desenlace no había de tener por causa ni peste, ni hambre, ni fuego del cielo, ni ningún otro medio sobrenatural, sino que todo había de ocurrir sencillamente por efecto del truculento frenesí que el amor y los celos producen en el alma de una mujer apasionada. Yo creo haber cumplido con las condiciones que la mencionada señorita me impuso y de ello estoy orgulloso. Reconozco, no obstante, que mi drama no hubiera sido tan aplaudido y celebrado a no ser por el mérito de los actores y de las actrices que me hicieron la honra de representarle. Fueron éstos la simpática señora doña Rosario Conde y Luque de Rascón, las dos señoritas doña María y doña Isabel de Valenzuela y los Sres. D. Alfonso Danvila, D. Javier de la Pezuela y D. Silvio Vallín. A ellos, y no a la menguada y pobre inspiración del poeta, se debe el éxito pasmoso que obtuvo el drama, en el precioso teatro que el Sr. D. Fernando Bauer improvisó en su casa, y cuya magnífica decoración mudéjar pintó lindamente el Sr. Conde del Real Aprecio.


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8 págs. / 15 minutos / 118 visitas.

Publicado el 30 de octubre de 2020 por Edu Robsy.

Los Burgraves

Victor Hugo


Teatro, drama


Prólogo

En tiempo de Esquilo, la Tesalia era un lugar siniestro. Antiguamente existieron en ella gigantes, y había entonces fantasmas. El viajero que se arriesgaba á pasar Delfos allende y salvaba los vertiginosos bosques del monte Cnemis, creía ver por donde quiera, cerrada la noche, abrirse y fulgurar los ojos de los cíclopes sepultados en las lagunas del Esperquio; las tres mil llorosas oceánidas se le aparecían en tropel en el nublado cielo del Pindo; en los cien valles del Eta encontraba las profundas huellas y los horribles codos de los cien brazos de los hecatónquiros que en otro tiempo cayeron en sus rocas; contemplaba con religioso estupor la señal de las crispadas uñas de Encélado en el costado de Polión. No veía en el horizonte al inmenso Prometeo acostado, como una montaña en otra montaña, sobre cimas rodeadas de tempestades, porque los dioses le habían hecho invisible; pero al través del ramaje de las añosas encinas, llegaban á sus oídos los lamentos del coloso, y oía á intervalos los duros picotazos del monstruoso buitre en los sonoros granitos del monte Otris. Muy á menudo salía del monte Olimpo un rumor de trueno y en aquellos momentos veía el espantado viajero levantarse hacia el Norte, en los resquebrajados montes Cambunios, la deforme cabeza del gigante Hades, dios de las tinieblas interiores; al Oriente, más allá del monte Osa, oía mugir á Ceto, la mujer-ballena; y al Occidente, por encima del monte Calídromo, al través del mar de los Alciones, un viento lejano procedente de Sicilia le traía el horrísono ladrido de la vorágine Escila.


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71 págs. / 2 horas, 5 minutos / 253 visitas.

Publicado el 26 de julio de 2022 por Edu Robsy.

Rey Juan

William Shakespeare


Teatro, Drama, Drama histórico


Dramatis personae

El REY JUAN de Inglaterra
La reina LEONOR de Aquitania, su madre
El príncipe ENRIQUE, hijo del rey y más tarde Enrique III
BLANCA de Castilla, sobrina del rey Juan
LADY FALCONBRIDGE
ROBERTO Falconbridge, su hijo legítimo
Felipe Falconbridge, el BASTARDO, hijo ilegítimo del rey Ricardo I
GURNEY, criado de lady Falconbridge
El Conde de PEMBROKE
El Conde de ESSEX
El Conde de SALISBURY
Lord BIGOT, Conde de Norfolk
HUBERTO, criado del rey Juan
PEDRO de Pomfret, profeta
El REY FELIPE de Francia
LUIS, el Delfín, su hijo mayor
El Duque de AUSTRIA, aliado del rey francés
MELUN, noble francés
CHATILLON, noble francés y embajador ante el rey Juan
ARTURO, Duque de Bretaña, sobrino del rey Juan
CONSTANZA, su madre
Cardenal PANDOLFO, representante del papa Inocencio III

Un oficial y varios nobles, verdugos, heraldos, mensajeros, soldados, ciudadanos y acompañantes

Vida y muerte del rey Juan

Acto I

Escena I

Entran el REY JUAN, la reina LEONOR, PEMBROKE, ESSEX y SALISBURY con CHATILLON de Francia.

REY JUAN:
Bien, dime, Chatillon, ¿qué desea el rey de Francia?

CHATILLON:
Después de saludaros, así habla el rey de Francia
por mi persona a Vuestra Majestad aquí presente,
a la ficticia majestad del rey inglés.

LEONOR:
Raro comienzo. ¿A la ficticia majestad?

REY JUAN:
Silencio, buena madre, oigamos la embajada.


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63 págs. / 1 hora, 50 minutos / 512 visitas.

Publicado el 18 de agosto de 2018 por Edu Robsy.

Tito Andrónico

William Shakespeare


Teatro, Drama


Dramatis personae

SATURNINO, hijo mayor del último emperador de Roma, futuro emperador
TITO ANDRÓNICO, su hermano, general romano, victorioso ante los godos
LUCIO, hijo de Tito
QUINTO, hijo de Tito
MARCIO, hijo de Tito
MUCIO, hijo de Tito
LAVINIA, hija de Tito
El JOVEN LUCIO, hijo de Lucio
MARCO ANDRÓNICO, tribuno, hermano de Tito
PUBLIO, hijo de Marco
SEMPRONIO, pariente de Tito
CAYO, pariente de Tito
VALENTÍN, pariente de Tito
EMILIO, noble romano
Un CAPITÁN
TAMORA, reina de los godos, futura mujer de Saturnino
ALARBO, hijo de Tamora
DEMETRIO, hijo de Tamora
QUIRÓN, hijo de Tamora
AARÓN, un moro, amante de Tamora
NODRIZA
BUFÓN
MENSAJERO
Senadores, tribunos, soldados, otros romanos, godos y sirvientes

Primer acto

I

Fanfarria. Entran arriba los tribunos y los senadores; luego, abajo, por una puerta SATURNINO y sus seguidores y por otra BASIANO y los suyos, con tambores y estandartes.

SATURNINO (A sus seguidores.)
Nobles patricios, protectores de mis derechos,
defiendan la verdad de mi causa con las armas;
y ustedes, compatriotas, mis amados seguidores,
aboguen por mi título de sucesión con sus espadas.
Yo soy el primogénito del último
que portó la diadema imperial de Roma;
dejen pues que el honor de mi padre viva en mí,
y no ultrajen mi mayorazgo con este agravio.


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67 págs. / 1 hora, 57 minutos / 681 visitas.

Publicado el 24 de julio de 2018 por Edu Robsy.

La muchacha de la ventana

Ainhoa Escarti


relato, drama, comedia,


La muchacha de la ventana

 

Una tarde como otra cualquiera en la que mi mente paseaba por la soledad de mi memoria, salí a pasear. Iba meditabundo, paseando más en mí mismo que por la calle. Por un momento miré el sol como brillaba intensamente aunque ya andábamos en noviembre, los rayos recorrían mis manos. Por un segundo miré hacia arriba por ver la intensidad del círculo solar. Y la vi, estaba en la ventana asomada. Su mirada no estaba dirigida hacia ningún sitio concreto, aunque era tan triste que ablandaría hasta al corazón más frío. En este caso el mío. Los rayos me daban en los ojos y aportaban al rostro de la joven una especie de luz celestial. Fue un momento inmortal en cualquier memoria, entonces una lágrima recorrió su rostro y cayó lentamente, vi su viaje a través de la intensa caída. Y su final fue caer en mi boca, la saboreé un momento, nunca probé algo tan exquisito. Se fundió en mi boca en una décima de segundo, y su sabor penetró en todo mi ser. Deje de vagabundear por mí mismo, y seguí mirándola. Era ya de noche y me había sentado para poder contemplarla mejor. Ella estaba tan ensimismada en su tristeza que no se percataba de mi presencia. No quería irme de allí, y dejarla abandonada, pero era de noche y allí en mitad de la nada de un parque muerto no podía dormir. Así que me fui muy de madrugada.


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22 págs. / 39 minutos / 1.163 visitas.

Publicado el 14 de marzo de 2019 por Ainhoa Escarti.

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