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La Conducta de la Vida

Ralph Waldo Emerson


Ensayo, Filosofía


I. HADO

Delicados presagios que flotan en el aire
revelan al bardo solitario el verdadero testimonio;
aves con augurios en sus alas
cantan desilusionadamente
para atraerle, para advertirle;
bien podría el poeta no aprender
a descifrar o difundir
indicios escritos en caracteres más vastos;
y retener, al amanecer,
tenues sombras de la tarde.
Pues la previsión se une
a lo que ha cobrado significado;
o digamos que la paciente prudencia
es el mismo genio creador.

Ocurrió durante un invierno, hace algunos años, que nuestras ciudades se pusieron a discutir la teoría de la época. Por una extraña coincidencia, cuatro o cinco hombres célebres se dirigieron a los ciudadanos de Boston o Nueva York en los términos del espíritu del tiempo. El asunto tuvo la misma prominencia en cienos panfletos memorables y en la prensa contemporánea de Londres. Para mí, sin embargo, la cuestión del tiempo se resuelve en la cuestión práctica de la conducta de la vida. ¿Cómo he de vivir? Somos incompetentes para solventar el tiempo. Nuestra geometría no puede medir las enormes órbitas de las ideas dominantes, prever su retorno y reconciliar su oposición. Sólo podemos obedecer nuestra propia polaridad. Por grato que sea especular y escoger nuestro rumbo, hemos de aceptar un dictado irresistible.

En los primeros pasos para satisfacer nuestros deseos topamos con limitaciones inamovibles. Ardemos con la esperanza de reformar a los hombres. Tras muchos experimentos, descubrimos que tendríamos que haber empezado antes, en la escuela; pero ni los niños ni las niñas son dóciles y no podemos hacer nada con ellos. Concluimos que no son de buena cepa. Tendríamos que empezar nuestra reforma mucho antes, en la generación; es decir, hay un hado o leyes del mundo.


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210 págs. / 6 horas, 8 minutos / 1.277 visitas.

Publicado el 4 de marzo de 2017 por Edu Robsy.

Apología

Apuleyo


Filosofía


Exordio

Yo estaba seguro y consideraba como cierto, ¡oh Claudio Máximo y cuantos formáis parte del consejo asesor!, que Sicinio Emiliano, anciano de insensatez bien notoria, dada la inexistencia de cargos fundados, trataría de llevar adelante, sólo a base de invectivas injuriosas, la acusación que ante ti ha formulado contra mí, antes de haberla meditado seriamente consigo mismo. Cualquier inocente puede, en efecto, ser acusado, pero no puede probarse su culpabilidad, si no es verdaderamente culpable. Confiado, sobre todo, en este principio, me felicito, a fe mía, por haberme caído en suerte la amplia posibilidad de defender la pureza de la filosofía frente a los ignorantes y de probar mi inocencia ante un juez como tú. Aunque estas acusaciones calumniosas, así como a primera vista son graves, así también, por imprevistas, han agravado la dificultad de defenderse de ellas. Pues, como bien recuerdas, hace cuatro o cinco días, al disponerme a defender, en interés de mi esposa Pudentila, la causa contra los Granios, cuando menos me lo esperaba, los abogados de Emiliano. tal como lo habían acordado, comenzaron a colmarme de injurias, a acusarme de maleficios mágicos y, por último, de la muerte de mi hijastro Ponciano. Al darme cuenta de que los cargos de que se me hacía objeto no tenían relación alguna con tal proceso, sino que se proferían acusaciones calumniosas, para suscitar un escándalo, tomé la iniciativa y, con mis constantes requerimientos, los intimé a presentar una acusación en toda regla. Pero, entonces, Emiliano, al ver que tú también te habías indignado sobremanera y que de las simples palabras se había pasado a una acción judicial, como desconfiaba del éxito, comenzó a buscarle un refugio a su ligereza.


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Publicado el 15 de marzo de 2018 por Edu Robsy.

Del Abuso de las Palabras

John Locke


Filosofía, Tratado


De las ideas

De las ideas en general y de su origen

La idea es el objeto del pensamiento

§1. Dado que toda persona es consciente de que piensa, y que aquello a lo que su mente se aboca al pensar son las ideas que están en ésta, es indudable que las personas tienen diversas ideas en la mente, como las que expresan las palabras blancura, dureza, dulzura, pensamiento, movimiento, hombre, elefante, ejército, ebriedad y demás; en primer lugar, pues, debe preguntarse: ¿cómo las adquieren? Sé que la doctrina recibida es que las personas tienen ideas innatas y caracteres originarios impresos en la mente desde el momento en que son. He considerado extensamente esa opinión; y cuanto he dicho al respecto en el libro precedente, según creo, se admitirá con mucha mayor facilidad cuando haya demostrado de dónde obtiene las ideas el entendimiento, y en qué forma y grado estas entran en la mente; y para ello apelaré a la observación y a la experiencia de cada cual.

Todas las ideas proceden de la sensación o la reflexión

§2. Supongamos que la mente es, como decimos, papel en blanco, sin letras ni ideas. ¿Cómo las adquiere? ¿Dónde consigue la vasta reserva que la imaginación activa e ilimitada del hombre ha pintado en ella, con casi infinita variedad? ¿De dónde saca la mente los materiales de la razón y el conocimiento? A esto respondo, en una palabra: de la experiencia; en ella se basa todo nuestro conocimiento; y, en el fondo, de ella procede. La observación, que concentramos, bien en los objetos sensibles externos, bien en las operaciones internas de la mente, percibidas y consideradas por nosotros, es lo que provee al entendimiento todos los materiales del pensamiento. Tales son las dos fuentes del conocimiento, de donde manan todas las ideas que tenemos, o que por naturaleza podemos tener.

Los objetos sensibles son fuente de ideas


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Publicado el 16 de febrero de 2017 por Edu Robsy.

EL CAMINO HACIA LA NUEVA ERA

Antonio Pinto Renedo


Filosofía, Ovnis


© Autor, maquetación y diseño de cubierta:

Antonio Pinto Renedo

 

Publicado en octubre 2013

Revisado en 2019


 

ÍNDICE

 

CAPÍTULO 1- EL COMIENZO

El objeto volador

El desengaño

El pensamiento dirigido

 

CAPÍTULO 2- LA VERDADERA HISTORIA DE LA BIBLIA

Mesopotamia y los hebreos

El éxodo

Aciertos y errores de las religiones

 

CAPÍTULO 3- JESUCRISTO Y LOS PROFETAS

La vida de Jesús

Cielo e infierno

El anticristo

Los falsos profetas

La naturaleza de un profeta

Lo que une a un hombre con Dios

 

CAPÍTULO 4- HACIA UNA NUEVA ERA

El camino hacia la salud

Riesgo y salud

Las mujeres maltratadas

Racismo y mesticismo

Las claves del progreso

El progreso está en el equilibrio


 

PRÓLOGO

 


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Publicado el 5 de diciembre de 2020 por Antonio Pinto Renedo.

Johannes Climacus

Søren Kierkegaard


Filosofía, Novela


Loquor de vera dubitatione in mente, et non de ea, quam passim videmus contingere, ubi scilicet verbis, quamvis animus non dubitet, dicit quis se dubitare: non est enim Methodi hoc emendare, sed polius pertinet ad inquisitionem pertinacia: et eius emendationem.

(Hablo de la verdadera duda del espíritu, y no de esa duda frecuente, como cuando se dice que se duda, aunque el espíritu no lo haga, cosa que no corresponde al Método corregir, sino que entra más bien en el estudio de la obstinación y de su tratamiento).

SPINOZA, De intellectus emendatione Tractatus, p. 511

Médeis son tés neóteos kataphoneíto.

(Que nadie menosprecie tu juventud).

1 ad Timotheum 4, 12


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Publicado el 3 de julio de 2018 por Edu Robsy.

La República de los Atenienses

Jenofonte


Tratado, Filosofía


Sobre la república de los atenienses, no alabo el hecho de elegir ese sistema, porque, al elegirlo, eligieron también el que las personas de baja condición estén en mejor situación que las personas importantes. Así, pues, no lo alabo por eso. Mas como ellos lo han decidido así, voy a mostrar lo bien que mantienen su régimen y llevan las demás cuestiones que al resto de los griegos les parecen un fracaso.


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Publicado el 20 de marzo de 2017 por Edu Robsy.

Los Deberes

Marco Tulio Cicerón


Filosofía, Ética, Tratado


Libro I

Introducción

Hijo mío Marco: tras un año escuchando a Cratipo, y esto en Atenas, es inevitable que reboses de enseñanzas y doctrinas de filosofía, por la influencia tanto del docente como de la ciudad —el primero puede influirte con su saber, la segunda con sus modelos—. A pesar de ello considero que, así como para mi provecho yo mismo he asociado siempre lo latino con lo griego, y no solo lo he hecho en filosofía, sino también en la práctica oratoria, también debes hacer lo mismo por tu parte para alcanzar pareja destreza en ambas lenguas. Y en este punto, según pienso, he realizado una importante contribución a mis compatriotas, hasta el punto de que no solo los ignorantes en griego piensan haber hecho algunos progresos, tanto en instrucción como en juicio, sino también los doctos.

Por eso tú, por una parte, vas a continuar con las enseñanzas del filósofo más destacado de nuestro tiempo, y vas a continuar todo el tiempo que quieras —ahora bien, deberás querer en tanto en cuanto no estés descontento con lo que adelantas—; pero, por otra, leyendo mis obras, que no se apartan mucho de las de los peripatéticos (pues tanto ellos como yo queremos ser socráticos y platónicos), ejercitarás tu juicio propio sobre estos mismo asuntos —no te lo estorbo—, pero sin duda ampliarás la riqueza de tu lengua latina leyéndolas. Pero no quisiera que pensaras que he hablado así por jactancia. Pues yo quedo por detrás de muchos en cuanto a saber filosófico, pero, si reclamo para mí lo propio del orador —el hablar con exactitud, claridad y ornato—, me parece que tengo cierto derecho para hacerlo, porque he dedicado mi vida a esta ocupación.


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Publicado el 19 de marzo de 2018 por Edu Robsy.

El Filósofo Autodidacta

Ibn Tufail Abentofail


Filosofía


Motivo ocasional de este libro: el éxtasis

¡En el nombre de Dios, clemente y misericordioso! Bendiga Dios a nuestro Señor Mahoma y a su familia y compañeros, y deles la paz.

Me pediste, hermano sincero (Dios te dé la inmortalidad eterna y te haga gozar la perpetua felicidad), que te comunicase aquellos misterios de la Sabiduría iluminativa que me fuera posible divulgar, los cuales menciona el maestro y príncipe [de los filósofos] Abu Ali b. Sina. Has de saber, pues, que el que quiera alcanzar la verdad pura, debe estudiar estos secretos y esforzarse por conocerlos. Tu pregunta ha sugerido en mi ánimo una noble idea, que me ha conducido a la visión intuitiva de un estado [místico o éxtasis], que antes no experimenté, y me ha llevado a un término tan maravilloso, que ni lengua alguna podría describir [su naturaleza] ni razonamiento alguno demostrar [su existencia], porque es de una categoría y de un mundo completamente distinto de ellas; sólo que la alegría, contento y placer que este estado lleva consigo, no permiten que la persona que a él llega o que alcanza algunos de sus grados, pueda ocultarlo y guardarlo secreto, sino que, dominado por la emoción, el entusiasmo, la alegría y la satisfacción, se inclina a manifestarlo, de una manera vaga e indistinta. Si es hombre inculto, habla de él sin tino, hasta llegar a decir alguno, a propósito de este estado: «¡Glorificado sea yo! ¡Cuán grande es mi condición!». Otro dijo: «Yo soy la Verdad». Y otro: «No hay, bajo estos vestidos, sino Dios».

El maestro Abu Hamid al-Gazali [Algazel], cuando alcanzó este estado, aplicóle el verso siguiente:

Sea lo que quiera (que yo no he de decirlo), cree tú que es un bien y no pidas de él noticias.

Pero este [filósofo] era experto tan sólo en los conocimientos racionales y estaba versado únicamente en las ciencias.


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Publicado el 30 de septiembre de 2016 por Edu Robsy.

Eutidemo

Platón


Diálogo, Filosofía


Critón: Sócrates, ¿quién era aquel hombre con quien disputabas ayer en el liceo? Me aproximé cuanto pude para oíros, pero la apretura de la gente que os rodeaba, era tanta, que no pude entender nada. Me empiné entonces sobre las puntas de los pies, y me pareció que la persona con quien hablabas, era un extranjero: ¿quién es?

Sócrates: ¿De quién quieres hablar? Critón. Porque allí había más de un extranjero; eran dos.

Critón: Te pregunto por aquel que estaba sentado el tercero a tu derecha; el hijo de Axioco estaba entre vosotros dos. Advertí que ha crecido bastante, y que es poco más o menos de la misma edad que mi hijo Critóbulo; pero éste es de constitución delicada, mientras el otro es más robusto y de mejores formas.

Sócrates: Ese por quien preguntas se llama Eutidemo. Su hermano, que se llama Dionisodoro, estaba a mi izquierda, y también tomaba parte en la conversación.

Critón: Ni a uno ni a otro conozco, Sócrates.

Sócrates: Al parecer son de los nuevos sofistas.

Critón: ¿De qué país son y qué ciencia profesan?


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Dominio público
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Publicado el 13 de marzo de 2017 por Edu Robsy.

Allí donde se reúnen las Almas

Luis de los Reyes Mihalic Valdivia


Filosofía


.- ¡No puede ser! ¡No puede ser!, no puede ser -Es Platón que se lamenta amargamente a Aristóteles.

.- ¿Qué te sucede amigo, que causa tal zozobra en ti?

.- Un perro Aristóteles, un perro, ¡no lo entiendo!, no lo puedo comprender. Los reconozco, vi alguno vagar por Atenas, y eran utilizados por algunas tribus para cuidar y guiar al ganado. Pero esto no lo entiendo Aristóteles, no lo entiendo.

.- ¿Qué? ¿Cómo? ¿Un Perro? ¿Estás seguro?, si se alimentaban con las sobras de las polis.

.- ¡Se me ha meado encima! No voy a estar seguro. Maldito perro. Querido amigo, el mundo de las ideas, fin último del alma racional, del alma del hombre. ¿Y qué pasa ahora ahí abajo? ¿Tanto han avanzado los perros? Tendrá razón  Heráclito en que todo fluye incesantemente y los perros han alcanzado al hombre en esto de pensar.

.- El principio de la vida, aquello por lo que,  lo viviente, vive. Ya lo decía yo. Forma y acto. ¿Pero por qué ahora? Y el resto de vivientes. Ya sabía yo, que había pensado en la mortalidad del alma, que el simple hecho de estar aquí, tiraba por tierra mi pensamiento; no tiene sentido un alma inmortal ya que su única misión es la de dar vida al cuerpo. Y una vez realizado su cometido qué sentido tiene un alma separada de su cuerpo. Pero aquí estoy. O no, ¡oh, no! ¡un perro!

.- He oído el revuelo que formáis amigos. Mayéutica e ironía, ¿no? ¡Jajajaja! ¿Cuál es el tema de debate que os tiene tan entretenidos en este sin tiempo en el que moramos? -Es Sócrates que al sentir la presencia de sus amigos no se pudo resistir. -¿Que nueva definición se os ha pasado por la cabeza para “eso”? ¿Qué estáis pariendo amigos? -Sócrates se ríe airadamente y jovialmente, él siempre está feliz. Él, que sólo sabe, que no sabe nada, es el más feliz de los hombres.


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Dominio público
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Publicado el 29 de agosto de 2020 por usuario no registrado.

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