Textos más vistos etiquetados como Historia | pág. 4

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Los Conquistadores

José María Salaverría


Historia


I. Visión de Extremadura

Hay en España un territorio desviado de la ruta de los turistas, en cierto modo desconocido e impenetrable. Sólo se ven allí terrenos de cultivo, sierras de pastoreo y algunas minas de poco renombre.

Es la comarca que une a Extremadura con Andalucía, país tan bello como sugerente, que ahora estimo recorrer con el alma abierta a las grandes recordaciones históricas. Por aquí pasaban, en efecto, los soldados y capitanes de Extremadura buscando el glorioso valle del Guadalquivir y los muelles de Sevilla, donde las galeras de empinada popa reclutaban a todos los hombres de buena voluntad que soñasen con el oro y la gloria de las Indias.

Por estos montes de encinas y olivos, gratos a la vid, transitaban los conquistadores a lomo de sus ágiles caballos, portando su espada y su rodela, y allá dentro del pecho un animoso corazón.

Los llanos y las dehesas de Extremadura llenáronse un día de fastuosas revelaciones; hasta el país escondido y mediterráneo había llegado la buena nueva, y en la Tierra de Barros, en la Serena, en Cáceres, en Trujillo, los hidalgos de templada musculatura y lanza en astillero comentaban bajo los portales: «Allá abajo, hacia Sevilla, hay banderas donde engancharse para las empresas del Nuevo Mundo... ¡Todo lleno de oro y plata y perlas preciosas!»

Mientras el tren me lleva a Extremadura, es imposible librar a la mente de la obsesión de América; los objetos modernos tratan de llamarme y no lo consiguen. La Historia se sube, en ocasiones, a la cabeza con la misma aptitud delirante que un vino rancio. Veo los pueblos y los hombres cuotidianos; las máquinas a vapor y los artefactos científicos de un coto minero; los periódicos y los trajes me hablan con obstinación de los afanes contemporáneos, y yo insisto, a pesar de todo, en transportarme a la época de los conquistadores.


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Publicado el 4 de mayo de 2021 por Edu Robsy.

Una Historia de Nueva York

Washington Irving


Historia


Evening Post, 26 de octubre de 1809:

ALARMANTE

Dejó su hospedaje hace algún tiempo y desde entonces nada se sabe de él. Caballero menudo y entrado en años, vestido con un viejo abrigo negro y sombrero de tres picos, responde al apellido Knickerbocker. Puesto que existen motivos para considerar que no se encuentra por entero en sus cabales y su situación genera gran ansiedad, se agradecerá cualquier información relacionada con él que pueda facilitarse en el Columbian Hotel de la calle Mulberry o en la oficina de este diario.

P. D.: Los editores de prensa estarán colaborando con una causa humanitaria al dar cabida en sus diarios al anuncio precedente.

Evening Post, 6 de noviembre de 1809:

Al editor del Evening Post:

Estimado señor, tras leer en su diario del pasado 26 de octubre un texto sobre un anciano caballero apellidado Knickerbocker que se ausentó de su hospedaje; por si fuera de alivio para sus amistades o pudiera aportarles alguna pista para descubrir su paradero, puedo informarles que una persona que responde a la descripción ofrecida fue vista por los pasajeros de la diligencia a Albany, a primeras horas de la mañana, unas cuatro o cinco semanas atrás, descansando junto a la carretera, ligeramente al norte de King’s Bridge. Llevaba en la mano un pequeño fardo envuelto en un pañuelo rojo; parecía estar viajando en dirección norte y se encontraba muy fatigado.

Un viajero.

Evening Post, 16 de noviembre de 1809:

Al editor del Evening Post:


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Publicado el 21 de febrero de 2017 por Edu Robsy.

Vida de los Doce Césares

Suetonio


Historia, Tratado, Tratado político


El divino Julio César

I. Cuando tenía quince años de edad perdió a su padre. Al año siguiente, fue nombrado sacerdote de Júpiter y, tras romper con Cosutia, de familia del orden ecuestre, pero sumamente rica, con la cual estaba prometido desde niño, se casó con Cornelia, hija del cuatro veces cónsul Cinna, de la que muy pronto tuvo a su hija Julia. El dictador Sila no consiguió de modo alguno persuadirlo a que la repudiase. Por ello, después de ser sancionado con la pérdida del sacerdocio, de la dote y de la herencia familiar, fue considerado del partido de la oposición, hasta el punto de verse obligado a quitarse de en medio, a cambiar de escondite casi cada noche, aun estando enfermo de fiebres cuartanas, y a sobornar a sus perseguidores, hasta que por mediación de las vírgenes vestales y de Mamerco Emilio y Aurelio Cota, parientes y amigos suyos, obtuvo el perdón. Es bien sabido que Sila, después de negarse durante un tiempo a ello a pesar de los ruegos de ciudadanos eminentes y muy cercanos al dictador, vencido finalmente por la pertinaz insistencia de éstos, ya fuese por inspiración de los dioses o por una premonición suya exclamó: «¡Que se salgan con la suya y se queden con él, pero que sepan que ese mismo, a quien con tanto interés desean ver vivo, será algún día la perdición del partido de los optimates, por el que hemos luchado juntos, pues existen en César muchos Marios!».


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Publicado el 14 de febrero de 2017 por Edu Robsy.

Agesilao

Jenofonte


Historia


Sé que no es fácil escribir el elogio que merece la virtud y fama de Agesilao, pero sin embargo se ha de intentar, pues no estaría bien que por ser un varón cabal no tuviera, al menos, la suerte de conseguir elogios mucho más modestos.

Realmente, sobre su nobleza, ¿qué elogio mayor y más bello se podría decir que el que aún hoy se recuerde que fue el número tal a partir de Heracles, uno de sus ilustres antepasados, y que éstos no fueron simples particulares sino reyes decendientes de reyes? Y ni siquiera se le puede reprochar a su nobleza el que realmente sean reyes, pero reyes de una ciudad cualquiera; al contrario, así como su familia es la más estimada de su patria, también su ciudad es la más famosa de la Hélade; de modo que no son primeros entre segundones sino guías de guías.

Por esta fama particular y por la común, su patria y su linaje son dignos de elogio. Efectivamente, su ciudad nunca intentó abolir su poder por recelo de los honores presentes que recibían, y ellos, los reyes, nunca tuvieron mayores aspiraciones que aquellas que recibieron con la corona. En verdad, ningún otro régimen democrático ni oligárquico ni tiránico ni monárquico se ha visto perdurar sin división. Únicamente permanece incólume esa corona. Existen las siguientes pruebas de que Agesilao era digno del trono antes de acceder al poder. En efecto, tras la muerte del que era rey, Agis, se disputaron la corona Leotíquidas, por ser hijo de Agis, y Agesilao, por serlo de Arquidamo, pero la ciudad consideró que Agesilao era preferible, por su linaje y virtud, y lo erigió rey. Y si fue considerado por los mejores digno del cargo más hermoso en la ciudad más poderosa, ¿qué clase de pruebas de su virtud, en el período anterior a la toma del mando, se necesitan aún?


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Publicado el 20 de marzo de 2017 por Edu Robsy.

Comentarios de la Guerra de España

Anónimo


Historia


I. Vencido Farnaces y reconquistada el África, los que escaparon de aquellas derrotas entraron en España con Cn. Pompeyo el mozo, el cual apoderado de la provincia Ulterior, mientras César se detenía repartiendo premios en Italia, empezó a encomendarse a la fidelidad de algunas ciudades, para adquirir más fácilmente tropas con que hacer resistencia. Habiendo, pues, juntado un mediano ejército, parte por ruegos y parte por fuerza, se dio a destruir la provincia. En este estado unas ciudades le enviaban socorros voluntariamente, otras por el contrario le cerraban las puertas. De las cuales si tomaba algunas por fuerza y en ellas encontraba algún ciudadano que hubiese hecho buenos servicios a su padre Cn. Pompeyo, y fuese hombre rico, al instante se le forjaba una causa para quitarle del medio y hacer a su riqueza presa de malvados. Ganando a sus contrarios con algunos provechos de esta clase, cada día se aumentaban más sus tropas; y por lo mismo las ciudades opuestas pedían con continuos correos a la Italia que se acudiese a su socorro.


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Publicado el 27 de octubre de 2017 por Edu Robsy.

El Drama de 1793

Alejandro Dumas


Historia, Crónica


Capítulo I

Sumario.—El rey vuelve a París.—Escarapela nacional.—La nación.—El león y el perro.—La Asamblea sigue los pasos del rey.—El palacio arzobispal.—Guerra declarada a las palabras.—Abandono de Versalles.—Madlle. de Montansier.—Mirabeau.—La ley marcial.—El panadero François.—Sus defensores.—Su muerte.—Su mujer.—Su hijo.—Se pide, discute y decreta la ley marcial.—Fleur d’Epine.—Socorros a la viuda del panadero.—Texto de la ley marcial.—Loustalot y Marat.—Mirabeau.—Lafayette. —Destierro del duque de Orleans.—El siervo del monte Jura.—Su recibimiento en la Asamblea.—Visitas hechas a las cárceles civiles y eclesiásticas.—Los votos.—Los judíos.—Los cómicos.—Los protestantes.—Rabaud-Saint-Etienne.—Errores de la Asamblea.—Electores.—Elegibles.—Ciudadanos activos y pasivos.—Robespierre y Gregorio.—Prieur de la Marne.—Camillo Desmoulins.—Las caricaturas.—Los bienes del clero.—El obispo de Autun.—Vacaciones de los parlamentos.—Esquelas funerales de convite.—El picadero.—Los caballos.—El cartel de teatro.—Los actores.—Los Bayos.—Los Negros.—Los Imparciales.


Hubiéramos podido titular esta obra Luis XVI y la Revolución; porque, en efecto, partiendo de la época en que principiamos nuestro relato, esto es, del 6 de octubre de 1789, Luis XVI y la Revolución se encuentran ya frente a frente.

La vuelta del rey a París, reconquistado, como dijo Bailly, por su pueblo, completado una manera lógica la insurrección que tuvo origen en la Bastilla y obligó al monarca a que dejase momentáneamente su palacio de Versalles para ir a reconocer en el Hôtel-de-Ville la escarapela tricolor como escarapela nacional.


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Publicado el 10 de febrero de 2019 por Edu Robsy.

La Muerte de Séneca

Tácito


Historia


Tras esto mandó matar Nerón a Plautio Laterano, cónsul electo; tanta prisa hubo que no dieron tiempo al reo para abrazar a sus hijos ni aun para elegir la muerte. Le llevaron al lugar en que ejecutaban a los esclavos y allí fue muerto por el Tribuno Estacio; conservó hasta el último momento la constancia en no hablar y no reprochó al tribuno su complicidad en la misma conspiración. Siguió después la muerte de Séneca, con gran júbilo por parte del príncipe, no porque estuviese seguro de su participación en la conjura, sino para terminar por medio de la fuerza lo que no pudo hacer el veneno. Solamente Natal había nombrado a Séneca, diciendo que estando éste enfermo había ido a visitarle y a quejarse de que se le negase la entrada a Pisón; mejor era que los dos se encontrasen en la intimidad y cultivasen su amistad. Séneca respondió que “esas conversaciones no convenían a ningunos de los dos, pues, por lo demás, su propia salvación dependía de la de Pisón”. Gavío Silvano, tribuno de una cohorte pretoriana, recibió la orden de transmitir esto a Séneca y de preguntarle si reconocía las palabras de Natal y su propia respuesta. Séneca, por casualidad, o tal vez de intento, había regresado aquel día de Campania y se detuvo a cuatro millas de Roma en una de esas casas de campo. Allí llegó el tribuno al caer la tarde y rodeo la casa con un pelotón de soldados. Séneca cenaba en compañía de su esposa, Pompeya Paulina, y de dos amigos, cuando el tribuno le comunicó el mensaje del emperador.


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Publicado el 27 de octubre de 2017 por Edu Robsy.

Los Fantasmas del Museo del Prado

José María Salaverría


Arte, historia


Evocaciones

Hay en Madrid un lugar de reposo, a donde van los niños y los viejos paseantes en busca de sol y de paz. Antiguamente, cuando la villa coronada era más pequeña, en ese mismo lugar se concentraba la vida elegante, y bajaban al Prado las carrozas de los nobles señores, los apuestos jinetes, las damas de la Real Casa. Hoy el tumulto de la vida se ha desviado hacia otras partes de la ciudad.

Pero el sitio ha ganado en poesía, tanto como ha perdido en mundanidad y ajetreo. Bajo los viejos y mal cuidados árboles se respira un aura de soledad y de calma, y las personas que se asustan del lujo y el ruido vienen a pasearse al abrigo de su benéfica sombra. Los carreteros que bajan hacia los barrios populares se ponen a cantar perezosamente, mientras las muías cabizbajas campanillean. El sol tibio y sereno del cielo castellano pone su adorno de luz áurea y neta en los árboles, en las paredes, en las afiladas agujas de las torres. Y así, adornado por el sol, supremo artífice de Madrid, el Paseo del Prado aparece lleno de melancólicas nostalgias. Es un rincón romántico, con el romanticismo de las cosas desvaídas, viejas y nobles.


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Publicado el 8 de diciembre de 2024 por Edu Robsy.

Historia de los Reyes de Britania

Geoffrey de Monmouth


Historia


PREFACIO Y DEDICATORIA

(1) A menudo he pensado en los temas que podrían ser objeto de un libro, y, al decidirme por la historia de los reyes de Britania, me tenía maravillado no encontrar nada —aparte de la mención que de ellos hacen Gildas y Beda en sus luminosos tratados— acerca de los reyes que habían habitado en Britania antes de la encarnación de Cristo, ni tampoco acerca de Arturo y de los muchos otros que lo sucedieron después de la encarnación, y ello a pesar de que sus hazañas se hicieran dignas de alabanza eterna y fuesen celebradas, de memoria y por escrito, por muchos pueblos diferentes.

(2) En estos pensamientos me encontraba cuando Walter, archidiácono de Oxford, hombre versado en el arte de la elocuencia y en las historias de otras naciones, me ofreció cierto libro antiquísimo en lengua británica que exponía, sin interrupción y por orden, y en una prosa muy cuidada, los hechos de todos los reyes britanos, desde Bruto, el primero de ellos, hasta Cadvaladro, hijo de Cadvalón. Y de este modo, a petición suya, pese a que nunca había yo cortado antes de ahora floridas palabras en jardincillos ajenos, satisfecho como estoy de mi rústico estilo y de mi propia pluma, me ocupé en trasladar aquel volumen a la lengua latina. Pues, si inundaba la obra de frases ampulosas, no lograría otra cosa que aburrir a mis lectores, al obligarlos a detenerse más en el significado de las palabras que en la comprensión de los objetivos de mi historia.


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Publicado el 31 de octubre de 2017 por Edu Robsy.

Origen y Gestas de los Godos

Jordanes


Historia


PRIMERA PARTE. MIGRACIONES DE LOS GODOS

Capítulo I. Descripción general de la Tierra

4. Nuestros antepasados, como cuenta Orosio, consideraron que toda la circunferencia de la Tierra rodeada por el cinturón del Océano estaba dividida en tres partes y las llamaron Asia, Europa y África. Sobre esta división tripartita del globo terráqueo existe un número casi incontable de escritores que no sólo explican la situación de las ciudades y lugares, sino también, lo que es más preciso aún, calculan sus distancias en pasos y millas. Determinan también la situación en la inmensidad del grandioso mar Océano de las islas, tanto mayores como menores, expuestas al oleaje marino, a las que denominan Cicladas o Espóradas.


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100 págs. / 2 horas, 55 minutos / 354 visitas.

Publicado el 4 de marzo de 2017 por Edu Robsy.

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