Textos favoritos etiquetados como Lírica

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etiqueta: Lírica


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Entre las Islas Shoals

Celia Thaxter


Crónica, Lírica, Antropológico


Obra original: Among the Isles of Shoals - Celia Thaxter, 1873.

Edición: Traducción y prefacio editorial por Fernando Guzmán, CC0. La presente edición se ofrece como contribución editorial abierta, libre de restricciones de uso.


Prefacio Editorial


En 1873, la escritora estadounidense Celia Thaxter publicó Among the Isles of Shoals, una obra que pronto se convirtió en su libro más reconocido. Nacida y criada en las pequeñas islas frente a la costa de Nueva Inglaterra, Thaxter convirtió sus recuerdos y observaciones en una crónica poética y entrañable de la vida isleña.


El texto, que había aparecido primero en la revista The Atlantic Monthly, fue recibido con entusiasmo por figuras de la talla de Charles Dickens, quien lo calificó de “admirable”, y por el periodista Horace Greeley, quien lo consideró “lo mejor en prosa que había leído en mucho tiempo”. Su éxito fue tal que se vendió en ediciones populares en estaciones de tren, convirtiéndose en un retrato cultural accesible para el público de la época.


Más que una guía o un tratado histórico, este libro es un canto a la naturaleza y a la vida sencilla: describe tormentas, naufragios, paisajes marinos y la cotidianidad de los pescadores con una sensibilidad poética que refleja la doble vocación de Thaxter como narradora y poeta. Sus páginas transmiten tanto la dureza como la belleza de habitar un espacio aislado, donde la naturaleza dicta el ritmo de la existencia.


Para el lector hispanohablante contemporáneo, Among the Isles of Shoals ofrece una ventana al siglo XIX norteamericano, a la vez que conserva un carácter atemporal. Es un testimonio de cómo la literatura puede convertir un rincón geográfico en un símbolo universal de resistencia, contemplación y pertenencia.


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Dominio público
125 págs. / 3 horas, 40 minutos / 40 visitas.

Publicado el 12 de enero de 2026 por Fernando Guzmán.

Toda La Noche

Horacio Quiroga


Relato, Lirica, Cuento


Toda la noche había estado sentado en un rincón de la sala, con las manos sobre las rodillas, sonriendo dulcemente a las parejas que pasaban bailando. Era una delicada visión de baile, solo, asombrado y enfermo, a ratos tosía, se llevaba el pañuelo a los labios y oprimía con solicitud cariñosa su pobre pecho. Con los compases de la orquesta se mezclaba su seca tosecilla.

Pasó una máscara y se detuvo mirándole.

—¡Pobrecito! —exclamó.

Él sonrió débilmente, tratando de levantarle el antifaz con su dolorida mano. La máscara huyó riéndose. Y él volvió a los espejos su enharinada cara de Pierrot, bajo la cual dos manchas de vivo carmín agonizaban en los pómulos, tan rojas como las manchas del pañuelo que se llevaba a la boca…


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Dominio público
1 pág. / 1 minuto / 20 visitas.

Publicado el 10 de julio de 2026 por Brian.

Recuerdos

Horacio Quiroga


Poema, Lírica


¡Qué encanto el de aquellas tardes de verano, el de nuestros paseos por los alegres alrededores, en la orilla del arroyo, en el cerro, en la vía férrea, sintiendo los aromas de las florecillas campestres, bocanadas de aire frescas y furtivas, muchachas rollizas y jóvenes, la vida toda de nuestra juventud hermosa! ¡Qué encanto el de nuestras pláticas literarias, el de nuestras inspiraciones repentinas, el de nuestros gritos resonando en la soledad de la tarde que caía, el de nuestras declamaciones frente á aquella pared de la avenida, escuchando el eco dulce y apagado de la poesía á Cervantes ó las tristisimas quejas del indio Tabaré. ¡Qué encanto el de los crepúsculos tranquilos, los pompones de cúmulus rosados, la armonía de la luz al extinguirse, dejando en nuestras almas rastros de nostalgias adorables, ternuras melancólicas, prolongándose en el silencio de la noche que empezaba, cuando las hojas y las ramas murmuraban en la sombra, se aspiraban las fragancias que flotaban el aire, y morían las notas de los pájaros.


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Dominio público
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Publicado el 14 de septiembre de 2026 por Brian.

Sombras

Horacio Quiroga


Poema, Lírica


¡Qué triste es el pesimismo! Yo me enternezco cuando oigo a mi amigo hablar de su porvenir, de la gloria, de las aspiraciones de una alma juvenil y creo que palidezco, porque pienso que también podría ser como él, lleno de fé y alegre, ¡sobretodo alegre! ¡Qué hermoso sería…!. Pero no puedo. La tendencia fatal de nuestro siglo me arrastra sin procurar apartarme de la corriente. Siento una especie de placer en mis sufrimientos, en mis tristezas, y aún desearía padecer más, para encontrar en el fondo de mi escepticismo una realidad que se destaque poderosa, con el tinte del dolor que nos sofoca, del gran dolor eterno. En cambio, mi amigo, optimista de corazón, se envuelve deliciosamente en las ilusiones de su espíritu creyente, y a través de una brillante etapa, de coronas y de lauros, él cree vislumbrar su porvenir lleno de gloria.

Piensa que el mundo es bueno, que el amor es dulce, que la vida es agradable y porción de cosas más que siente con firmeza y trata de hacérmelas ver con persuasiva palabra. A veces contestó que lo creo, que la humanidad me tratará con dulzura, que gozaré en el regazo de un amor sin límites, si lo creo, pero falta el corazón que lo sienta y que lo espere como una aurora delicada en el recinto entristecido de mi pobre alma que no comprende y que... que se muere sin querer luchar.


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Dominio público
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Publicado el 14 de septiembre de 2026 por Brian.

¡Es Natural!

Horacio Quiroga


Poema, Lírica


Esther no me ha conocido. He pasado a su lado, temblando de emoción. Cuatro meses que no la veía, y me ha olvidado. Ya no se acuerda de mí, ella que me hizo conocer algo hermoso, yo que la quise tanto, que llegué á dudar de su existencia, ¡oh virgen de oro!

Y no me ha conocido —Allá cuando estaba muy lejos, soñé que me adoraba, pensé que pudiera no verla jamás, pensé que me despreciaba, que sus ojos mentían; pero en medio de mis luchas y cavilaciones, nunca, nunca creí que Esther no me conociera!

¿Qué puedo esperar, cuando mi dulce Esther, como la llamaba en mis momentos de ternura, ha perdido la memoria y le soy indiferente? ¡Pobre principio!


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Dominio público
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Publicado el 14 de septiembre de 2026 por Brian.

De "Algo"

Horacio Quiroga


Poema, Lírica


Vamos a ver: El pesimismo, esa terrible afección del sentimiento, ¿puede dominarnos, sin antes haber sentido los efectos del desengaño, del exceso, del hastío?

No lo parece a simple vista; y sin embargo, es verdad. Tengo un amigo muy joven aún, casi un niño. Un niño, y es pesimista.

¿Ha sufrido mucho?. Creo que no, en el sentido general de la palabra. Su delicadeza extrema, su sentimiento riquísimo ha sufrido con una gota que no quema, con un dolor apenas. Lee desde pequeño; y aún no tenía doce años y lloraba sobre "Los miserables", aquella última estrofa del libro, el crepúsculo de Valjean. Creo que ha nacido en una mañana de otoño y su escuela fueron los llantos de su madre y los besos de dolor al hijo póstumo Es enfermo, nervioso, hasta la neurastenia; no ríe con frecuencia.

¿Comprenderéis que a los 17 años, el amigo mío crea más en el dolor que en el placer, que dude de la ciencia, del amor?


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Publicado el 14 de septiembre de 2026 por Brian.

Decadencia

Horacio Quiroga


Poema, Lírica


Entre los recuerdos que han encontrado un abrigo en el santuario luminoso de mis momentos más dulces; entre aquellos que mi alma, recogida en sí misma, ha cobijado en su seno, como madre cariñosa que reúne sus hijos para vivir de su ternura; entre los que han llorado conmigo, pobres compañeros de mis horas más lentas y fatigosas, vive la memoria de una mujer.

Triste y cansado, sin fuerzas para sostenerlos, el cerebro ha dejado escapar otros pensamientos más verdaderos, pero menos hondos, quizás. Los nervios no reflejan el mundo exterior: sus vibraciones se agotan en el vacío, perdiéndose en el silencio que mi espíritu encierra. Así descansan mis recuerdos, sin fuerzas para agitarse. Sólo uno revolotea estremecido, como si quisiera ser evocado por la palabra; pero ha perdido su forma, mezclándose con ideas y concepciones que he soñado, no pudiendo decir que dulzura corresponden á uno, y cual á otro. Mi inteligencia es incapaz de despejarlas; y, esa continua ansiedad; en ese sacudimiento prolongado que revuelve tantas sombras dormidas, se concentra mi vida entera, como si el cerebro, colmado, hubiera perdido su facultad creadora, replegándose en sí mismo.


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Publicado el 14 de septiembre de 2026 por Brian.

Rojo Y Negro

Horacio Quiroga


Poema, Lírica, Relato


En el último rincón del pueblo, recodeada por la sombra del tamarindo; en las noches más frías del otoño, entreabre sus hojas agrisadas, la flor del último ensueño.

La tapias del cementerio, en su descarnada vestidura, han mordido el polen amarillento, y el último beso, rígido, impenetrable, surge sobre su tumba.

Caen los cielos, y por su extensa cabellera rubia, las cuerdas de mi lira han prendido en su cintura una nota silbante y fina, como el espasmo del delirio.

En el albor de mis primeras caricias, su busto palpitante se esconde entre mis brazos. Una lágrima que ha caído en el hueco de mis hombros, se ha asimilado con mi sangre.


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Dominio público
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Publicado el 14 de septiembre de 2026 por Brian.

Culto Fetichista

Horacio Quiroga


Poema, Lírica, Relato


En su dormitorio del segundo piso, sombríamente velado por los muros de la edificación contigua. Teresa había levantado la capilla de su culto, oriental arquitectura de sus peregrinaciones por la Quimera. Ia luz del día, encenizada por el constante crepúsculo de aquel horizonte ahumado, daba al silencioso pabellón una muerta claridad de templo abandonado, una misteriosa niebla de culto incomprendido e informe que esfumaba los objetos como on secular tapiz de oraciones en una tenue mancha de contusión y reliquia. Colgaban del techo grotescas é inmóviles en una exhausta impasibilidad de cabeza cortada exóticas mascarillas de Yedo —miradas oblicuas y bigotes caídos— gruesas redomas de vidrio en las que nadaban pececillos rojos como instantáneos deslumbramientos de Rubro; babuchas otomanas diminutas y nostálgicas bosquejando en un contorno de ensueño sobre la anémica pincelada del muro, la curva prolongada de una escultura de Smirma finamente tamizada por una distante vaporización de áloe é incienso.


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Dominio público
2 págs. / 4 minutos / 9 visitas.

Publicado el 14 de septiembre de 2026 por Brian.

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