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El Camino de la No-Violencia y Otros Microcuentos

Francisco A. Baldarena


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El camino de la No-Violencia 

Hace mucho calor; el sol arde en las alturas y sus rayos resecan todo, pastos, árboles, paladares y lenguas. Al lobo, por ejemplo, que anda con la boca pastosa, le duele la garganta de tanto tragar en seco. Y ya que estamos hablando del lobo, diremos que algunas ovejas, agrupadas a la sombra de un carballo un poco más arriba del otro lado del arroyo, están atentas a su depredador natural que se acerca arrastrando las patas al arroyo. El lobo sediento llega a la orilla, se echa y hunde el hocico en el agua fresca, y es como si hubiera llegado al paraíso de los lobos. 

En ese exacto momento, la jefa de las ovejas, que el dueño del rebaño la ha bautizado con el curioso nombre de Gandhi, le pregunta a sus subalternas: 

¿Li-i-i-istas? 

Sí-í-í-í-í-í, responden las ovejas. 

Ok. A la una, a las dos y a las tres. Entonces, todas las ovejas le dan la espalda al arroyo, abren bien las patas traseras y, coordinadamente, expulsan copiosos chorros de orín. Pronto el agua se torna amarillenta. El lobo, por estar con los ojos cerrados, no percibe el cambio de color del agua y sigue bebiendo y bebiendo a grandes lengüetazos, hasta que siente un gusto asqueroso en la boca. Entonces abre los ojos, se aparta de la orilla de un salto y empieza a hacer arcadas y, enseguida, a vomitar. Cuando se le pasa el malestar, escudriña el entorno y descubre al rebaño de ovejas con el culo apuntando al arroyo y dejando caer las últimas gotas de orín. 

¡Malditas ovejas!, reclama, rabioso, y después de varios escupitajos, afirma: 

Juro que nunca más volveré a probar un bocado de carne de oveja. Al oír las palabras del lobo, la oveja Gandhi le dice a sus subalternas: 

Vieron, vieron que sin violencia se pueden lograr los objetivos deseados. 

Sí-í-í-í-í-í, responden todas.  


Maldito Día 


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15 págs. / 26 minutos / 227 visitas.

Publicado el 18 de febrero de 2022 por Francisco A. Baldarena .

El Hijo de Guillermo Tell y Otros Microcuentos

Francisco A. Baldarena


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El Hijo de Guillermo Tell 


Guillermo Tell le da una manzana a su hijo, le pasa un par de instrucciones y se encamina hasta el lugar donde lanzará la flecha con la que pretende atravesar la manzana que su hijo debe sostener entre sus dientes. 

Mientras su padre se retira al lugar del lanzamiento, el hijo mira hacia la quinta de verdura del viejo Hans. Allí, en medio de la plantación, hay un espantapájaros. 


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6 págs. / 11 minutos / 234 visitas.

Publicado el 10 de septiembre de 2021 por Francisco A. Baldarena .

Irrupciones de Sí y Otros Microcuentos

Francisco A. Baldarena


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Irrupciones de Sí Mismo 

1) 

Mete la llave, la gira dos veces y abre la puerta. Tantea a su derecha buscando el interruptor. Tras el "clic" del interruptor, el breve hueco oscuro que forma la puerta a medio abrir revela parte del interior de la casa y medio sofá vacío. Se queda mirándolo fijo, media pierna derecha dentro, indecisa, detenida en el aire, porque en ese momento una inquietud repentina lo lleva a imaginarse a sí mismo sentado en el sofá, a oscuras, presenciando su propia entrada en la casa. Le urge saber qué es lo que pensaría exactamente ese otro él. 

2) 

Está a oscuras, como una sombra esperando la luz que revele su forma, cuando oye la llave en la cerradura y los dos breves giros de ésta. La puerta se abre y un rectángulo vertical de luz mercurial, obstruido en parte por su propia figura, le muestra parte del exterior. Después ve el tanteo de su mano derecha sobre la pared al buscar el interruptor. 

Y tras el "clic" él en su totalidad, parado en la puerta, con media pierna derecha, indecisa, suspendida en el aire, inmóvil. Entonces siente deseos de saber en qué piensa ese otro él. 

3) 

Sacude la cabeza con el objeto de despejar esa extraña  interrupción de sí mismo que lo ha interceptado cuando entraba a la casa. Termina de dar el paso, y ya adentro se vuelve hacia la puerta, la cierra y le pasa llave. A sus espaldas oye los maullidos de Espumita que viene a recibirlo. 


Diente de Leche 

1) 

Acaba de caérsele el primer diente de leche. 

El niño mira desconsoladamente su reflejo en el espejo; el hueco perverso le afea la boca, la cara le parece de otro niño. Entonces se larga a llorar. 

La madre oye el llanto y acude a la habitación del hijo. 

¡¿Qué te ha pasado?!, pregunta alarmada. 


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Publicado el 19 de agosto de 2021 por Francisco A. Baldarena .

La Mano del Diablo y Otros Microcuentos

Francisco A. Baldarena


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La Mano del Diablo 


La pelota se elevó en el aire en dirección al arco. Arquero y atacante saltan al mismo tiempo. El atacante seguramente nunca había leído a Sócrates, acaso si supiera quien fue, y por eso mismo ignoraba que el hacer trampa no solo daña profundamente el carácter, sino también el alma de la persona, porque cuando está casi cabeceando la pelota le da un manotazo y convierte el gol. 


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6 págs. / 11 minutos / 206 visitas.

Publicado el 8 de noviembre de 2021 por Francisco A. Baldarena .

Los Asientos de la Calesita y Otros Microcuentos

Francisco A. Baldarena


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Los Asientos de la Calesita 


Tiempos de pandemia. 

¡Esto va de mal en peor!, se quejó el dueño de la calesita de la plaza mientras se acercaba a ver cómo andaban las cosas y de paso hacer una limpieza, que a esas alturas debía estar lleno de hojas secas y polvo por todos lados. 


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11 págs. / 19 minutos / 210 visitas.

Publicado el 30 de agosto de 2021 por Francisco A. Baldarena .

Mañana Cuando la Guerra... y Otros Microcuentos

Francisco A. Baldarena


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Mañana Cuando la Guerra... 


La guerra ya es una realidad incontestable; el cielo, que se abate tenebroso sobre esta tierra sin nombre, lo confirma. Mañana cuando vuelen los buitres sobre nuestros cadáveres, nuestras almas y las del enemigo, ya vagando el las tinieblas del más allá, han de darse cuenta de la inutilidad de la razón en un mundo irracional, pero ya tarde será para todo arrepentimiento.  



Ultratumba FM 


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4 págs. / 7 minutos / 210 visitas.

Publicado el 26 de septiembre de 2021 por Francisco A. Baldarena .

Newton y la Manzana y Otros Microcuentos

Francisco A. Baldarena


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Newton y la Manzana 


Newton miraba para un manzano cuando de pronto el árbol emitió un crujido y cayó ruidosamente. Newton se levantó de inmediato y corrió hacia el lugar, allá se subió al tronco caído y agarró una manzana que había quedado suspendida en el aire. Ya en el primer mordisco tuvo una gran idea. 




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4 págs. / 8 minutos / 214 visitas.

Publicado el 9 de septiembre de 2021 por Francisco A. Baldarena .

¡Pobres de Nosotras! y Otros Microcuentos

Francisco A. Baldarena


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¡Pobres de Nosotras! 


Debido a la velocidad a la que marchaba el camión, mirar al suelo cercano me causaba vértigo, por eso mis ojos estaban más allá de la banquina y de los alambrados que delimitaban los campos. Y cuanto más lejos miraba, el paisaje se asemejaba a una estampa inmóvil, como de fotografía. Unas cuantas cabezas de ganado pastaban mansamente en franco desparramo; otras, rumiaban echadas al resguardo de la sombra de unos cuantos árboles claramente nacidos al acaso, a juzgar por la desigual distancia que separaba los unos de los otros. 

De repente, a pocos metros de una tranquera, vi el inmóvil bulto de una vaca tumbada de lado, hinchado como un globo. Y cercano a la finada un grupo de caranchos, posado encima de los postes del alambrado, esperaba pacientemente que la desgraciada estuviera en su punto para caer, voraz, de cabeza en la podredumbre. 

En eso, oí que la hermana en desgracia de la derecha, comprimida contra mi cuerpo, musitaba con pesar a propósito de la vaca muerta: 

¡Pobrecita, qué final ingrato! 

Y a otra, que me apretaba por el flanco izquierdo, exclamar, con igual desánimo: 

¡Qué triste manera de morir! 

Pero yo, que no soy tan estúpida como piensa la humanidad, haciéndome cargo de mis palabras y muy indignada, di mi parecer: 

¡Qué pobrecita ni qué ocho cuartos! ¡Pobre de nosotras!, digo yo, que vamos derecho al matadero.  



Abuso de Confianza 



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9 págs. / 17 minutos / 227 visitas.

Publicado el 16 de junio de 2021 por Francisco A. Baldarena .