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etiqueta: microcuentos


Irrupciones de Sí y Otros Microcuentos

Francisco A. Baldarena


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IRRUPCIONES DE SÍ

1)

Mete la llave, la gira y abre la puerta. Tantea a su derecha con la mano izquierda, busca el interruptor. Lo encuentra, oye el "clic" y el oscuro rectángulo vertical que formaba la puerta a medio abrir desaparece y todo el interior se ilumina. 

   Sofá vacío. Se queda mirándolo fijo, media pierna derecha dentro, detenida en el aire. Abstraído, se imagina a él mismo presenciando su propia entrada y siente la curiosidad de saber qué es lo que pensaría exactamente su yo ante tal fenómeno.

2)

Oye la llave en la cerradura y ser girada. En la oscuridad se forma un rectángulo vertical de luz mercurial, obstruido en parte por la sombra de su yo entrante. En seguida lo ve inclinarse de lado y tantea la pared buscando el interruptor. 

   Oye un "clic" y entonces lo/se ve claramente; parado en la puerta, inmóvil, con media pierna derecha indecisa, suspendida en el aire. No entiende lo que está sucediendo, pero se imagina a sí mismo abriendo la puerta y quedarse parado presenciando su propia imagen sentada en el sofá. Entretanto, desearía saber en qué piensa, o sí imagina algo.

3)

Se vuelve hacia la puerta. La cierra y le pasa llave. Mira hacia el sofá, pero en ese inatante el maullido de Espumita, emergiendo de la cocina, disuelve sus extraños pensamientos y todo vuelve a la normalidad. 

4) 

Lo/se ve volverse a la puerta, cerrarla, pasarle llave y volverse nuevamente hacia él y quedarse mirándolo. En ese mismo instante irrumpe, desde la cocina, Espumita, maullando, pero extrañamente todo empieza a di...sol...ve.........................................




DIENTE DE LECHE


1) 


Acaba de caérsele el primer diente de leche.El niño mira desconsoladamente su reflejo en el espejo; el hueco perverso le afea aún más la boca llorona, la cara.


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Publicado el 19 de agosto de 2021 por Francisco A. Baldarena .

Los Asientos de la Calesita y Otros Microcuentos

Francisco A. Baldarena


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LOS ASIENTOS DE LA CALESITA       

Tiempos de pandemia. 

   ¡Esto va de mal en peor!, se quejó el dueño de la calesita de la plaza mientras se acercaba a ver cómo andaban las cosas y de paso hacer una limpieza, que a esas alturas debía estar lleno de hojas secas y polvo por todos lados. 

   Abría el candado del cercado perimetral, cuando vio que la lona de la calesita estaba agujereada en varios lugares; entonces sintió un apretón en el corazón, ya imaginando lo peor. Y tal cual lo imaginara, al asomarse a uno de los agujeros vio que los caños estaban pelados, sin ningún asiento; le habían robado los autitos, los avioncitos, los caballitos y los elefantitos. Todos. 


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Publicado el 30 de agosto de 2021 por Francisco A. Baldarena .

Newton y la Manzana y Otros Microcuentos

Francisco A. Baldarena


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NEWTON Y LA MANZANA 


Newton miraba para un manzano cuando de pronto el árbol emitió un crujido y cayó ruidosamente. Newton se levantó de inmediato y corrió hacia el lugar, donde se subió al tronco caído y agarró una manzana que había quedado suspendida en el aire. Ya en el primer mordisco tuvo una gran idea. 



MIMOS TARDÍOS 


Las hijas se encargaron de bañarlo, perfumarlo, vestirlo con las mejores ropas,  peinarlo y acomodarlo en la última pose en el cajón cruzado en medio de la cama. Después una de ellas les gritó a los hermanos y tíos, que aguardaban tomando mate en la cocina: Ya está listo, ahora pueden venir. Mientras tanto, el fallecido pensaba: "Tarde llegaron los mimos". 



DE CASTIGO 


Por haberle amputado un dedo a uno de los nenes de la casa, el ventilador está de castigo. Tiene terminantemente prohibido acercarse a los niños. 



NEGRO DESPERTAR 


Un ruido la despertó, entonces vio su sombra al lado del lecho. Sin poder quitarle la vista de encima, soltó un grito apagado mientras llevaba sus manos al crucifijo de plata colgado al cuello. Lo interpuso entre ambos, pero él apenas soltó una risita burlona. Entonces, viendo que la cruz no le hacía efecto, manoteó el racimo de ajos que tenía sobre la mesita de luz y se lo arrojó. Él lo cazó en el aire, se lo metió en un bolsillo y volvió a reírse. Ya completamente tomada por la desesperación, la pobre mujer intentó lo último que podía: saltó de la cama, alcanzó la ventana y, de un solo tirón, arrancó la cortina. Los rayos de sol invadieron la habitación y dieron de lleno en la figura risueña de su marido, que acababa de llegar del trabajo. 



SUICIDA INFELIZ 


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Publicado el 9 de septiembre de 2021 por Francisco A. Baldarena .

El Hijo de Guillermo Tell y Otros Microcuentos

Francisco A. Baldarena


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EL HIJO DE GUILLERMO TELL 


Guillermo Tell le da una manzana a su hijo, le pasa un par de instrucciones y se encamina hasta el lugar donde lanzará la flecha con la que pretende atravesar la manzana que su hijo debe sostener entre sus dientes. Mientras su padre se retira, el hijo mira hacia la quinta de verdura del viejo Hans. Allí, en medio de la plantación, hay un espantapájaros. ¿Por qué mi padre me ha elegido a mí?, ¿por qué no le pide prestado el espantapájaros al señor Hans?, ¿tanta fe se tiene, o yo no le importo un bledo?, todo esto se pregunta el niño del famoso arquero mientras se escabulle entre en el bosque masticando la manzana.



LA VIDA 


La vida es lo que pasa a mi alrededor mientras yo escribo que la vida es lo que pasa a mi alrededor mientras yo escribo. 



MANOS OCUPADAS 


Sentía como si tuviera un hormiguero en el culo, le ardía hasta el alma, pena que estuviera con las manos ocupadas con el celular. 



INSUPERABLE 


Ahí andaba el viejo, a las vueltas en su mundo miserable; todo el tiempo rezongando de su triste condición. ¿No sé por qué nunca conseguí salir de acá? Mientras pensaba en ello, su vista se paseaba por el paisaje deplorable de zanjas de agua estancada y podrida y chaperío gris de la villa, sin ver la respuesta que la tenía bien delante de la nariz, en el cartel que anunciaba el nombre de la barriada: Villa Insuperable; sin embargo, nada le decía a pesar de decirle todo. 



ALMA 


Mundo actual. El diablo se presenta de repente. Individuo: ¿qué quieres tú de mí? Diablo: tu alma. Individuo, escondiendo el celular: antes la vida. 



PERDIDOS 


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Publicado el 10 de septiembre de 2021 por Francisco A. Baldarena .

Mañana Cuando la Guerra... y Otros Microcuentos

Francisco A. Baldarena


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MAÑANA CUANDO LA GUERRA... 

La guerra ya es una realidad incontestable; el cielo, que se abate tenebroso sobre esta tierra sin nombre, lo confirma. Mañana cuando los buitres vuelen sobre nuestros cadáveres, nuestras almas y las del enemigo, ya vagando el tinieblas, han de darse cuenta de la inutilidad de la razón en un mundo irracional. 


ULTRATUMBA FM 

Radio Ultratumba FM, buenas noches, ¿con quién tengo el gusto? 
No recuerdo mi nombre. 
Ok, No Recuerdo Mi Nombre, ¿qué desea? 
Una vela y un encendedor. 
¿Hmm? 



MAL HERMANO 

Toda la familia me llamó de mal hermano por no haber ido al velorio de mi hermano gemelo a despedirme de él. Pero yo me pregunto, ¿a quién le gustaría verse muerto a sí mismo, eh? 



OJOS CURIOSOS 

Tres veces por día, de mañana, tarde y noche, veo sus caras asomarse a la abertura de mi puerta y mirarme con curiosidad, ¿qué pretenden esos locos de mí, hmm? 



BULLYNG 

Nadie ha podido dar con su paradero hasta el momento. Él, todavía prófugo y escondido quién sabe dónde, se hubiera entregado de buena gana, ya que después de aquello su futuro le da lo mismo, pero el maldito profesor, el principal instigador, ha logrado escapar de la masacre. 



6/1/2121 

6 de enero de 2121. 

A la noche. 

El niño llena tres tazas de aceite de silicona y las deja en el alféizar de la ventana y se va a dormir. 

Por la mañana. 

Los Reyes Magos le han dejado su regalo: un Iphone 3200 holographic plus. 



LA VOZ DESCONOCIDA QUE HABLABA EN PLURAL 

"Siempre seremos tus amigos" "Jamás te abandonaremos" "Cuenta siempre con nosotros" y otras frases por el estilo escuchaba de tanto en tanto dentro de su mente.


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Publicado el 26 de septiembre de 2021 por Francisco A. Baldarena .

La Mano del Diablo y Otros Microcuentos

Francisco A. Baldarena


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LA MANO DEL DIABLO 


La pelota se eleva en el aire en dirección al arco. Arquero y atacante saltan al mismo tiempo. 


El atacante seguramente nunca había leído a Sócrates, acaso si supiera quien fue, y por eso mismo ignoraba que el hacer trampa no solo daña profundamente el carácter, sino también el alma de la persona, porque cuando está casi cabeceando la pelota, de forma automática le da un manotazo y convierte el gol. 


Después el mismo jugador tergiversó la cosa y la acomodó a su conveniencia, llamando equivocadamente a esa acción ardilosa de “la mano de Dios”. Pero, acá entre nosotros, todos sabemos perfectamente de quién era la mano.



TROMPOS 


La idea era perfecta, no podía fallar. 

Antes de cruzar la frontera los dos fueron a la gomería que el traficante les recomendó, donde el gomero camufló la cocaína en la cámara de los neumáticos. 

Y en verdad la idea funcionó; burlaron todos los controles y rodaron sin problemas hasta Buenos Aires. 

Ahora sí, dijeron, después de vaciar las cámaras, vamos a darnos un par de jaladas para festejar. 

Al rato giraban como dos trompos. 



MICRÓFONOS 


"Estoy en desacuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo", dijo alguna vez Evelyn Beatrice Hall, y yo estoy de acuerdo con ella, totalmente. Con lo que no estoy de acuerdo es con la abundante disponibilidad de micrófonos. Basta oír a ciertas personalidades, las cuales apenas abren la boca se hacen merecedoras de toda la lástima del mundo. 

Como diría don Esteban El Sabio: "Mucho micrófono y poca cultura". 



ANTIHÉROES 


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6 págs. / 11 minutos / 201 visitas.

Publicado el 8 de noviembre de 2021 por Francisco A. Baldarena .

El Camino de la No-Violencia y Otros Microcuentos

Francisco A. Baldarena


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EL CAMINO DE LA NO-VIOLENCIA 


Hace mucho calor; el sol arde en las alturas y sus rayos resecan todo, pastos, árboles, paladares y lenguas. Al lobo, por ejemplo, que tiene la boca pastosa, le duele la garganta de tanto tragar en seco. Y ya que estamos hablando del lobo, diremos que algunas ovejas, agrupadas a la sombra de un carballo un poco más arriba del otro lado del arroyo, están atentas a su depredador natural que se acerca arrastrando las patas al arroyo. El lobo sediento llega a la orilla, se echa y hunde el hocico en el agua fresca, y es como si hubiera llegado al paraíso de los lobos. En ese exacto momento, la jefa de las ovejas, que el dueño del rebaño la había bautizado con el curioso nombre de Gandhi, le pregunta a las otras: 

   ¿Liiiistas? 

   Síííííí, responden todas. 

   Ok. A la una, a las dos y a las tres. Entonces, todas las ovejas le dan la espalda al arroyo, abren bien las patas traseras y orinan copiosa y coordinadamente. Pronto el agua se torna amarillenta y tibia. El lobo, por estar deliciándose con el agua fresca de ojos cerrados, no percibe el cambio de color y sigue bebiendo y bebiendo a grandes lengüetazos, hasta que siente un gusto asqueroso en la boca. Entonces abre los ojos, se aparta de un salto y empieza a hacer arcadas y, en seguida, a vomitar. Cuando se le pasa el malestar, escudriña el entorno y descubre al rebaño de ovejas con el culo apuntando al arroyo y orinando las últimas gotas. 

   ¡Malditas ovejas!, reclama, rabioso, y después de varios escupitajos, afirma:    Juro que nunca más volveré a probar un bocado de oveja. Al oír sus palabras, la oveja Gandhi se da vuelta hacia las suyas y les dice: 

   Vieron... que sin violencia se pueden lograr los objetivos deseados. 



MALDITO DÍA 


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14 págs. / 25 minutos / 189 visitas.

Publicado el 18 de febrero de 2022 por Francisco A. Baldarena .