Textos por orden alfabético inverso etiquetados como Novela | pág. 10

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etiqueta: Novela


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Señora o Señorita

Wilkie Collins


Novela


Personajes:

Sir Joseph Graybrooke (Caballero)

Richard Turlington (del Comercio con el Levante)

Launcelot Linzie (del Colegio de Cirujanos)

James Dicas (del Registro de Abogados)

Thomas Wildfang (Marinero jubilado)

Señorita Graybrooke (Hermana de Sir Joseph)

Natalie (Hija de Sir Joseph)

Lady Winwood (Sobrina de Sir Joseph)

Amelia Sophia y Dorothea (Hijastras de Lady Winwood)

Tiempo: actual (mediados del siglo XIX)

Lugar: Inglaterra

1. En el mar

La noche había finalizado. El día recién nacido esperaba por avivar su luz en un silencio que se desconoce en tierra firme, el silencio que en un mar en calma precede a la salida del Sol.

No llegaba ni un soplo de aire. El agua, inmóvil, carecía de rizos. El único cambio era el de la luz, que aumentaba poco a poco, con suavidad; el único movimiento era el de la perezosa neblina, que ascendía serpenteando al encuentro del Sol, su amo, hacia el Este del mar. Muy paulatinamente, a medida que el velo etéreo de la mañana se levantaba, se volvía cada vez más fino, hasta que en los primeros rayos de la luz solar se pudo divisar el alto velamen blanco de una goleta.

Un gran silencio reinaba en la embarcación, de proa a popa, igual que el silencio que reinaba en el mar.


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100 págs. / 2 horas, 55 minutos / 142 visitas.

Publicado el 28 de enero de 2017 por Edu Robsy.

Segunda Patria

Julio Verne


Novela


PREFACIO

Por qué he escrito Segunda Patria…

Los Robinsones han sido los libros de mi infancia, y han dejado en mí recuerdo imperecedero, afirmado en mi alma por las repetidas lecturas que de ellos he hecho. Y hasta puedo asegurar que otros libros modernos no han producido en mí la impresión que los de mi primera edad. No es extraño que mi gusto por este género de aventuras me haya llevado, instintivamente, al camino que más tarde debía seguir. Por esta razón he escrito Escuela de Robinsones, La isla misteriosa y Dos años de vacaciones, cuyos héroes son próximos parientes de los de De Foe y Wyss. Tampoco extrañará a nadie que yo me haya entregado por completo a la obra de los Viajes extraordinarios.

Los títulos de las obras que con tanta avidez leía acuden a mi memoria: el Robinsón de doce años, de madame Mollar de Beaulieu, el Robinsón de las arenas del desierto, de madame de Mirval. Y, semejantes a éstos, las Aventuras de Robert, de Louis Desnoyers, que publicaba el Diario de los niños, con otros muchos libros que jamás olvidaré.

Vino después el Robinsón Crusoe, esa obra maestra, a pesar de no ser más que un episodio en la larga y fastidiosa narración de De Foe. Y, en fin, El cráter de Fenimore Cooper aumentó mi pasión por los héroes de las islas desconocidas del Atlántico o del Pacífico.


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383 págs. / 11 horas, 10 minutos / 218 visitas.

Publicado el 16 de marzo de 2017 por Edu Robsy.

Secuestrado

Robert Louis Stevenson


Novela


Dedicatoria

Mi querido Charles Baxter:

Si alguna vez lees esta historia, probablemente te harás más preguntas de las que yo podría contestar. Te preguntarás, por ejemplo, por qué ocurrió el asesinato de Appin en el año 1751, cómo es que las rocas de Torran se han desligado hasta tan cerca de Barraid, o por qué el proceso impreso silencia todo lo referente a David Balfour. Éstas son cuestiones que escapan a mi comprensión. Pero si me pones a prueba acerca de la culpabilidad o inocencia de Alan, creo que podré defender el contenido del texto. Todavía hoy encontrarás en Appin que la tradición está claramente a favor de Alan. Si investigas un poco, incluso podrás enterarte de que los descendientes del «otro hombre», del que disparó, aún viven en la comarca. Pero el nombre de ese «otro hombre», pregunta cuanto quieras que no llegarás a saberlo, pues el escocés aprecia un secreto por lo que vale en sí mismo, y por el agradable ejercicio de guardarlo. Podría extenderme mucho para justificar un punto y reconocer otro insostenible, pero es más honrado confesar de entrada lo poco que me interesa el afán de exactitud. Esto no es material para la biblioteca de un erudito, sino un libro para las tardes de invierno en un aula, cuando las tareas de clase han terminado y se acerca la hora de acostarse; y el honesto Alan, que fue en su tiempo un terrible matamoros, en su nuevo avatar no tiene más desesperado propósito que el de robar la atención de algún joven caballero por su Ovidio, transportarle por un rato a las Highlands al siglo pasado, y mandarle luego a la cama con unas cuantas atractivas imágenes que mezclar con sus sueños.


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255 págs. / 7 horas, 27 minutos / 375 visitas.

Publicado el 26 de febrero de 2017 por Edu Robsy.

Satiricón

Petronio


Novela


Capítulo I

Tiempo ha que prometí entreteneros con la narración de mis aventuras, y hoy, que estamos oportunamente congregados no sólo para intrincarnos en disertaciones científicas, sino también para distraernos en festivo coloquio y animarnos con fábulas o relatos alegres, voy a cumplir mi promesa. Fabricio Vegento, con su peculiar ingenio, acaba ahora de trazaros un cuadro satírico de los errores de la religión y de los furores proféticos, o los comentarios que los sacerdotes hacen de los misterios que no comprenden.

Pero ¿es acaso menos ridícula la manía de los declamadores, que claman: "He aquí las heridas que recibí por defender las libertades públicas!" "¡He aquí el hueco del ojo que perdí por vosotros!" "¡Dadme un guía que me conduzca con los míos!" "¡Mis rodillas, llenas de cicatrices, no pueden sostener mi cuerpo!". Tanto énfasis sería insoportable si no les abriera el camino de la elocuencia; ahora, esa hinchazón de estilo, ese vano estrépito sentencioso, que a nadie aprovecha, hacen de los jóvenes que debutan en los estrados y de los escolares unos necios con ínfulas de maestros; porque todo lo que ven y aprenden en las Academias no les ofrece imagen alguna de la sociedad. Se les llena la cabeza con el relato de piratas preparando cadenas para los cautivos; de tiranos cuyos bárbaros edictos obligan a los padres a que decapiten sus propios hijos; de respuestas monstruosas del oráculo que piden el sacrificio de tres vírgenes, y a veces más, para librar a la ciudad del flagelo de la peste. Un diluvio de frases comunes, sonoras y de períodos vulgares perfectamente redondeados, que casi hacen estremecer.


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Dominio público
161 págs. / 4 horas, 43 minutos / 595 visitas.

Publicado el 20 de agosto de 2016 por Edu Robsy.

Sanshiro

Natsume Sōseki


Novela


1

Echó una cabezada, y cuando abrió los ojos la mujer seguía allí. Ahora hablaba con un hombre mayor, el granjero que se había subido al tren dos estaciones antes. Sanshiro le recordaba. El tipo había logrado encaramarse al interior del vagón en el último momento, mientras daba un berrido. En cuanto estuvo arriba, se desnudó hasta la cintura, descubriendo una espalda plagada de cicatrices de quemaduras. Sanshiro vio cómo se secaba el sudor del cuerpo, se ponía un kimono y se sentaba junto a la mujer.

La mujer había llamado la atención de Sanshiro desde el mismo momento en que se había subido, en la estación de Kioto. Tenía la piel muy oscura, casi negra. Desde que había desembarcado del ferry que le trajo desde Kyushu, y conforme el tren se fue aproximando a Hiroshima, y después a Osaka y a Kioto, Sanshiro pudo observar cómo la tez de las lugareñas cambiaba de modo sutil, y se volvía cada vez más y más pálida; así que, incluso antes de haber podido darse cuenta, Sanshiro ya había empezado a sentir nostalgia. Entonces ella entró en el vagón, y él sintió al momento que había ganado un aliado del sexo opuesto: era una mujer que tenía el color de las mujeres de Kyushu.

Su piel tenía la misma tonalidad que la de Omitsu Miwata. En casa, siempre había considerado a Omitsu una chica exasperante, y se había alegrado de poder alejarse de ella. Pero ahora veía que después de todo el tipo de Omitsu podía tener su atractivo.

Los rasgos de esta mujer, de todas formas, eran con mucho superiores a los de su amiga. Su boca era firme, sus ojos despiertos. Carecía además de la enorme frente de Omitsu. Había algo agradable en la forma en que todo armonizaba en ella, y se había sorprendido mirándola varias veces, sin poder apartar los ojos de ella.


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280 págs. / 8 horas, 10 minutos / 376 visitas.

Publicado el 29 de abril de 2017 por Edu Robsy.

Sanseacabó

Arturo Robsy


Novela


Españoles en libertad

Nota delantal

Lector amigo: es sorprenderte acabar una novela como Sanseacabó y comprender que se te ha convertido en Novela Histórica, en mi caso por empeoramiento de las circunstancias que rodean la acción y conforman buena parte de las reacciones de los personajes. No se ha quedado antigua, porque nada que haga referencia a España pierde actualidad. Ponga velocidad de crucero y eche un vistazo al ayer mismo. O al mañana.

Crónica de una noche en España

Después de aquel derroche de día, el amarillo sol se lavó las manos en el mar de poniente, marcó en el reloj de salida y dejó que un crepúsculo largo y tibio corriera con los últimos minutos de la representación.

Más tarde los humanos fueron imitándole, dejando sus puestos de trabajo y de paro y poniéndose frente al televisor que, bueno o malo, es pasatiempo gratuito y siempre se puede apagarlo o decirle barbaridades al locutor domesticado que lee, impasible, la increíble estadística y el ¡hurra! a Europa.

Un poco más adelante se dará cumplida noticia de José Luis y de Chop, pero ahora basta con decir que José Luis y Chop se habían separado hacía ya tiempo. El Español, recio y rubio, jugaba al parchís con sus hijos, en busca de emociones fuertes pero aptas para todos los públicos.


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Licencia limitada
228 págs. / 6 horas, 39 minutos / 145 visitas.

Publicado el 11 de julio de 2016 por Edu Robsy.

Sangre y Arena

Vicente Blasco Ibáñez


Novela


I

Como en todos los días de corrida, Juan Gallardo almorzó temprano. Un pedazo de carne asada fue su único plato. Vino, ni probarlo: la botella permaneció intacta ante él. Había que conservarse sereno. Bebió dos tazas de café negro y espeso, y encendió un cigarro enorme, quedando con los codos en la mesa y la mandíbula apoyada en las manos, mirando con ojos soñolientos a los huéspedes que poco a poco ocupaban el comedor.

Hacía algunos años, desde que le dieron «la alternativa» en la Plaza de Toros de Madrid, que venía a alojarse en el mismo hotel de la calle de Alcalá, donde los dueños le trataban como si fuese de la familia, y mozos de comedor, porteros, pinches de cocina y viejas camareras le adoraban como una gloria del establecimiento. Allí también había permanecido muchos días—envuelto en trapos, en un ambiente denso cargado de olor de yodoformo y humo de cigarros—a consecuencia de dos cogidas; pero este mal recuerdo no le impresionaba. En sus supersticiones de meridional sometido a continuos peligros, pensaba que este hotel era «de buena sombra» y nada malo le ocurriría en él. Percances del oficio; rasgones en el traje o en la carne; pero nada de caer para siempre, como habían caído otros camaradas, cuyo recuerdo turbaba sus mejores horas.


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Dominio público
353 págs. / 10 horas, 18 minutos / 696 visitas.

Publicado el 20 de abril de 2016 por Edu Robsy.

Sancho Saldaña

Jose de Espronceda


Novela


Capítulo 1

En resolución él mostraba en su apostura que si estuviera bien vestido
le juzgaran persona de calidad y bien nacida.

Las barbas y los cabellos
… … … … … … . .
tiénelos fasta la cinta,
fasta la cinta y aun mase;
la cara mucho quemada
del mucho sol y del aire,
con el gesto demudado
muy fiero y espantable.

ANÓNIMO, Romance del conde Dirlos.

Serían las tres de la tarde un día del mes de agosto cuando un mozo de apariencia pobre y en traje muy derrotado, después de haber atravesado el arenoso pinar de Olmedo, se sentó a las frescas orillas del río Adaja al pie de un árbol que sombreaba la corriente y convidaba a descansar. Parecía ser de edad de dieciocho años, y aunque el polvo del camino y el calor del sol le traían algo desfigurado, su mirada era alegre, su semblante noble y su cuerpo airoso, siendo este elogio tanto más justo cuanto menos su traje y adornos le ayudaban a merecerlo. Traía un coleto de ante tan acuchillado, roto y mugriento, que apenas se conocía de qué era; una sobrevesta que había sido de color verde, y de que aun quedaban algunos jirones raídos; un sombrero tejido de hojas de árboles, las piernas y pies descalzos y una lanza en la mano derecha, que tal parecía el palo de que venía armado, y que tenía por contera un regatón de hierro.

—Veamos —dijo al sentarse— si aun aquí dentro del agua me mortifican también estos malditos tábanos que me persiguen.


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590 págs. / 17 horas, 13 minutos / 374 visitas.

Publicado el 17 de septiembre de 2016 por Edu Robsy.

Salvamento

Joseph Conrad


Novela



¡Lastima!, dijo ella: ¿cómo ha podido esto ocurrir?
¡Y es que nunca imaginé la posibilidad
de que tal prodigio o maravilla pudiera existir!

—Chaucer,

The Frankeleyns Tale

(Cuentos de Canterbury, w. 670-672)
 

Dedicatoria

A

FREDERIC COURTLAND PENFIELD

difunto embajador de los Estados Unidos
de América en el extinto Imperio Austrohúngaro,
queda dedicado este relato antiguo con gratitud,
en recuerdo del salvamento de ciertos
viajeros en aprietos, efectuado por él
durante la gran tempestad mundial
del año
1914
 

Nota del autor

De mis tres novelas largas que sufrieron una prolongada interrupción en el transcurso de su escritura, Salvamento fue la que más tuvo que esperar hasta complacer por fin a los Hados. No delato secreto alguno cuando afirmo aquí que tuvo que esperar exactamente veinte años hasta quedar concluida. La dejé a un lado al terminar el verano de 1898 y más o menos al terminar el verano de 1918 volví a retomarla con la firme determinación de llegar a escribir el final, fortalecido por la súbita sensación de que tal vez por fin estuviera a la altura de esa tarea.

No quiero decir con ello que la retomara alborozado. Era muy consciente, tal vez demasiado, de los peligros que entrañaba semejante aventura. La amabilidad y la simpatía asombrosas que hombres de muy distintos temperamentos, diversos puntos de vista y variados gustos literarios han manifestado a lo largo de los años respecto de mi obra me han sido de grandísima ayuda, por no decir que lo han sido todo, salvo capaces de otorgarme esa desmesurada confianza en uno mismo que bien puede ser un gran apoyo para un aventurero, pero que tantas veces, a la larga, termina por llevarlo a la horca.


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478 págs. / 13 horas, 56 minutos / 117 visitas.

Publicado el 26 de enero de 2018 por Edu Robsy.

Salambó

Gustave Flaubert


Novela


I. El festín

La escena es en Megara, arrabal de Cartago, y en los jardines de Amílcar.

Los soldados que este había capitaneado en Sicilia celebraban con un gran banquete el aniversario de la batalla de Eryx. Ausente el jefe, los numerosos soldados comían y bebían a sus anchas.

Los capitanes, calzados con coturnos de bronce, se habían situado en el camino del centro, bajo un velo de púrpura con franjas de oro que se extendía desde la pared de las cuadras hasta la primera azotea del palacio. La soldadesca se desparramaba bajo los árboles, desde los que se veían una porción de edificios de techo plano, lagares, graneros, almacenes, panaderías y arsenales; un patio para los elefantes, fosos para las bestias feroces y una prisión para los esclavos.

Las cocinas hallábanse rodeadas de higueras; un bosque de sicomoros se extendía hasta unos manchones verdes, en los que las granadas resplandecían entre los copos blancos de los algodoneros. Viñas cargadas de racimos trepaban hasta el ramaje de los pinos; un campo de rosas florecía bajo los plátanos; en el césped, de trecho en trecho, se balanceaban las azucenas; una arena negra, mezclada con polvo de coral, cubría los senderos, y en medio, la avenida de los cipreses formaba de un extremo a otro como una doble columnata de obeliscos verdes.


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Dominio público
299 págs. / 8 horas, 43 minutos / 690 visitas.

Publicado el 15 de febrero de 2017 por Edu Robsy.

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