Textos por orden alfabético etiquetados como Novela | pág. 19

Mostrando 181 a 190 de 994 textos encontrados.


Buscador de títulos

etiqueta: Novela


1718192021

El Castillo de los Cárpatos

Julio Verne


Novela


I

Esta historia no es fantástica, es sólo novelesca. ¿Hay que deducir que no es verdadera, dada su falta de verosimilitud? Sería un error. Vivimos en una época en la que todo ocurre; casi se tiene derecho a decir que todo ha ocurrido. Si nuestro relato no es verosímil hoy, puede serlo mañana, gracias a los recursos científicos de que dispone el futuro, y nadie se atrevería a incluirla entre las leyendas. Además, nadie cree ya en las leyendas al final de este práctico y positivo siglo XIX, ni en Bretaña, la comarca de los esquivos korrigans, ni en Escocia, la tierra de los brownies y los gnomos, ni en Noruega, la patria de los ases, de los elfos, de los siífos y de las valquirias, ni siquiera en Transilvania, donde el marco de los Cárpatos se presta de forma tan natural a cualquier evocación psicagógica. Sin embargo, conviene observar que la región transilvana está aún muy apegada a las supersticiones de las primeras edades.

Esas provincias de la extrema Europa fueron descritas por el señor de Gérando y visitadas por Eliseo Reclus. Ninguno de ellos mencionó la curiosa historia en que se basa esta novela. ¿Acaso no llegó a su conocimiento? Quizá sí, pero no quisieron darle crédito. Es muy de lamentar, pues la hubieran contado, el uno con la precisión de un analista, el otro con esa poesía instintiva que impregna sus relaciones de viaje.

Puesto que ni uno ni otro lo hicieron, voy a tratar de hacerlo yo en su lugar.


Información texto

Protegido por copyright
161 págs. / 4 horas, 42 minutos / 324 visitas.

Publicado el 19 de marzo de 2017 por Edu Robsy.

El Cerro de las Campanas

Juan Antonio Mateos


Novela


Parte primera. La intervención

I. La noche triste

I

La tarde del 31 de mayo de 1863, el ejército de la república, resueltamente abandonaba la capital.

La derrota de San Lorenzo y la rendición de Puebla, determinaron un nuevo plan de campaña.

A las cuatro de la tarde de ese memorable día, el presidente Juárez y sus ministros salieron para el interior del país, después de haber ordenado la retirada de las tropas.

El cuerpo de ejército tomó el rumbo de Toluca, y un destacamento de dos mil hombres el de Querétaro.

El toque de generala anunció la partida.

La consternación más horrible se apoderó de la ciudad, las mujeres y los niños se agolparon a los cuarteles para seguir a sus maridos y a sus padres, el pueblo abandonaba en masa sus hogares.

Los batallones comenzaron a desfilar.

En ese ejército había algo de sombrío, mucho de desesperación.

El ejército se retiraba sin precipitación alguna, los soldados marchaban en orden de parada, era un movimiento militar, no era una huida.

El ruido de sus cajas, sus banderas desplegadas, su silencio aterrador, eran una protesta terrible, eran una promesa de venganza, una evocación al porvenir de la república.

En el pórtico de las Casas Consistoriales, una caballería formada de comerciantes alemanes, se organizaba para recorrer la ciudad. La guardia española se dividió en destacamentos, cuidando del orden amenazado por la efervescencia popular. Los cónsules habían salido a encontrar al general Forey, el jefe del ejército francés, para evitar los vergonzosos escándalos a que se entregan por lo común los ejércitos victoriosos.

¡Cierto es que los triunfos franceses en América, no serán envidiados por los adoradores de las glorias militares!


Leer / Descargar texto

Dominio público
697 págs. / 20 horas, 20 minutos / 586 visitas.

Publicado el 18 de junio de 2019 por Edu Robsy.

El Círculo Carmesí

Edgar Wallace


Novela


Prologo: El clavo

Resulta admirable el hecho de que, de no haber sido un cierto 29 de septiembre el aniversario del nacimiento de monsieur Victor Pallion, no hubiera existido el misterio del Círculo Carmesí; una docena de hombres, ahora muertos, con toda probabilidad seguirían vivos y, ciertamente, Thalia Drummond nunca habría sido descrita por un comisario de policía ecuánime como «una ladrona y cómplice de ladrones».

Monsieur Pallion invitó a cenar a sus tres ayudantes en el Coq d’Or, en Toulouse, y la velada transcurrió con alegría y afabilidad. A las tres de la madrugada monsieur Pallion cayó en la cuenta de que el motivo de su visita a Toulouse era la ejecución de un malhechor inglés llamado Lightman.

—Hijos míos —dijo con gravedad, aunque vacilante—, son las tres y la «dama roja» aún no se ha montado.

De modo que se trasladaron al lugar frente a la prisión en donde una vagoneta que contenía las partes esenciales de una guillotina había estado esperando desde medianoche; y con la destreza que surge de la práctica, montaron el horripilante aparato y encajaron la cuchilla en las ranuras correspondientes.

Pero ni siquiera la pericia mecánica era suficiente protección contra los embriagadores vinos del sur de Francia y, cuando probaron la cuchilla, ésta no se deslizaba como debía.

—Yo lo arreglaré —dijo monsieur Pallion, e introdujo un clavo en la estructura, exactamente en un lugar donde no se deben introducir clavos.

Lo había hecho con verdadera precipitación, ya que los soldados habían invadido el lugar…

Cuatro horas después (había luz suficiente para que un fotógrafo innovador pudiera inmortalizar al reo desde muy cerca), obligaban a un hombre a marchar desde la prisión…

—¡Valor! —murmuró Pallion.


Leer / Descargar texto

Dominio público
214 págs. / 6 horas, 15 minutos / 727 visitas.

Publicado el 19 de octubre de 2017 por Edu Robsy.

El Cisne de Vilamorta

Emilia Pardo Bazán


Novela


Prefacio

Al ver la luz mi penúltima novela, que lleva por título La Tribuna, no faltó quien atribuyese sus crudezas y sus francas descripciones de la vida popular, a empeño mío de escribir una obra rigurosamente ajustada a los cánones del naturalismo. Acaso hoy se me dirigirá la acusación opuesta, afirmando que El Cisne de Vilamorta, paga disimulado tributo al espíritu informante de la escuela romántica.

Yo sé decir que un autor, rara vez produce adrede libros muy crudos o muy poéticos; lo cierto es, en mi opinión, que la rica variedad de la vida ofrece tanta libertad al arte, y brinda al artista asuntos tan diversos, cuanto son diferentes entre sí los rostros de las personas: y así como en un espectáculo público, en un paseo, en la iglesia, vemos semblantes feos e innobles al lado de otros resplandecientes de hermosura, en el mudable espectáculo de la naturaleza y de la humana sociedad andan mezcladas la prosa y la poesía, siendo entrambas reales y entrambas materia artística de lícito empleo.

¡Parece que no necesita refutación el error de los que parten en dos mitades la realidad sensible e inteligible, con la misma frescura que si partiesen una naranja, y ponen en la una mitad todo lo grosero, obsceno y sucio, escribiendo encima naturalismo, y en la otra y bajo el título de idealismo, agrupan lo delicado, suave y poético. Pues tan errónea idea pertenece al número de las insidiosas vulgaridades que podemos calificar de telarañas del juicio, que no hay escoba que consiga barrerlas bien, ni nunca se destierran por completo. Es probable que hasta el fin del mundo dure esta telaraña espesa y artificiosa, y se juzgue muy idealista la descripción de una noche de luna y muy naturalista la de una fábrica, muy idealista el estudio de la agonía de un ser humano (sobre todo si muere de tisis como La dama de las Camelias), y ¡muy naturalista el del nacimiento del mismo ser!


Leer / Descargar texto


172 págs. / 5 horas, 1 minuto / 238 visitas.

Publicado el 8 de septiembre de 2016 por Edu Robsy.

El Club de los Suicidas

Robert Louis Stevenson


Novela


1. Historia del joven de las tartas de crema

Durante su residencia en Londres, el eminente príncipe Florizel de Bohemia se ganó el afecto de todas las clases sociales por la seducción de sus maneras y por una generosidad bien entendida. Era un hombre notable, por lo que se conocía de él, que no era en verdad sino una pequeña parte de lo que verdaderamente hizo. Aunque de temperamento sosegado en circunstancias normales, y habituado a tomarse la vida con tanta filosofía como un campesino, el príncipe de Bohemia no carecía de afición por maneras de vida más aventuradas y excéntricas que aquélla a la que por nacimiento estaba destinado. En ocasiones, cuando estaba de ánimo bajo, cuando no había en los teatros de Londres ninguna comedia divertida o cuando las estaciones del año hacían impracticables los deportes en que vencía a todos sus competidores, mandaba llamar a su confidente y jefe de caballerías, el coronel Geraldine, y le ordenaba prepararse para una excursión nocturna. El jefe de caballerías era un oficial joven, de talante osado y hasta temerario, que recibía la orden con gusto y se apresuraba a prepararse. Una larga práctica y una variada experiencia en la vida le habían dado singular facilidad para disfrazarse; no sólo adaptaba su rostro y sus modales a los de personas de cualquier rango, carácter o país, sino hasta la voz e incluso sus mismos pensamientos, y de este modo desviaba la atención de la persona del príncipe y, a veces, conseguía la admisión de los dos en ambientes y sociedades extrañas. Las autoridades nunca habían tenido conocimiento de estas secretas aventuras; la inalterable audacia del uno y la rápida inventiva y devoción caballeresca del otro los habían salvado de no pocos trances peligrosos, y su confianza creció con el paso del tiempo.


Información texto

Protegido por copyright
85 págs. / 2 horas, 29 minutos / 758 visitas.

Publicado el 26 de febrero de 2017 por Edu Robsy.

El Cocinero de su Majestad

Manuel Fernández y González


Novela


(MEMORIAS DEL TIEMPO DE FELIPE III)
 

TOMO PRIMERO

CAPÍTULO I. DE LO QUE ACONTECIÓ Á UN SOBRINO POR NO ENCONTRAR Á TIEMPO Á SU TÍO

A punto que el sol transponía en una nublada y lluviosa tarde de invierno, atravesaba la famosa puente Segoviana, en dirección al ya próximo Madrid, un cuartago enorme que llevaba sobre su afilado lomo una silla de monstruosas dimensiones, y sobre la silla, un jinete en cuyo bulto sólo se veían un sombrero gacho de color gris, calado hasta las cejas, una capa parda rebozada hasta el sombrero, y dos robustas piernas cubiertas por unas botas de gamuza de su color, además del extremo de una larga espada, que asomaba al costado izquierdo bajo la plegadura de la capa.

El caballo llevaba la cabeza baja y las orejas caídas, y el jinete encorvado el cuerpo, como replegado en sí mismo, y la ancha ala del sombrero doblegada y empapada por la lluvia que venía de través impulsada por un fuerte viento Norte.

Afortunadamente para el amor propio del jinete, nadie había en el puente que pudiera reparar en la extraña catadura de su caballo, ni en su paso lento y trabajoso, ni en su acompasado cojear de la mano derecha: la lluvia y el frío habían alejado los vagos y los pillastres, concurrentes asiduos en otras ocasiones á los juegos de bolos y á las palestrillas de la Tela; las lavanderas habían abandonado el río, que, dejando de ser por un momento el humilde y lloroso Manzanares de ordinario, arrastraba con estruendo las turbias olas de su crecida, y en razón á la soledad, estaban cerradas las puertas de las tabernillas y figones situados á la entrada y á la salida del puente.


Leer / Descargar texto


939 págs. / 1 día, 3 horas, 24 minutos / 421 visitas.

Publicado el 25 de junio de 2016 por Edu Robsy.

El códice Voynich

Iván Incerti Morales


voynich, novela, negra, policíaca, detectivesca




Es el año 1954, en una Europa que aún está recuperándose de los daños de la Segunda Guerra Mundial.Vincent Arcadio, un detective cotidiano que habita en la ciudad de Tánger, recibe la visita de Nicole, una mujer atrevida, seductora y con suficiente dinero como para pagarle por adelantado. Le habla del manuscrito Voynich, uno de los secretos más herméticos del último siglo, y del inicio de su búsqueda por parte de varios grupos.
Varios agentes y espías de la agencia para el estado mayor (SIAEM), entrarán también en el juego, chocando con el detective en sucesivas ocasiones.Por otro lado, en una apartada Berlín cubierta de frío y de destrozos por la guerra pasada, una chica joven va a la Universidad para trabajar junto a su mentor en un código extraño. De repente, todo su círculo de confianza desaparecerá, viendose perseguida por Alemania, Francia y España por algo que ella desconoce.
Una novela negra con todos los ingredientes de acción,persecuciones, disparos y ambientación sesentera.
Aquel que descifre el código Voynich, será el conocedor de una verdad única.


Información texto

Protegido por copyright
1 pág. / 1 minuto / 191 visitas.

Publicado el 3 de enero de 2018 por Iván Incerti Morales.

El códice Voynich

Iván Incerti Morales


novela, negra, policíaca, detective, voynich


Es el año 1954, en una Europa que aún está recuperándose de los daños de la Segunda Guerra Mundial.Vincent Arcadio, un detective cotidiano que habita en la ciudad de Tánger, recibe la visita de Nicole, una mujer atrevida, seductora y con suficiente dinero como para pagarle por adelantado. Le habla del manuscrito Voynich, uno de los secretos más herméticos del último siglo, y del inicio de su búsqueda por parte de varios grupos.
Varios agentes y espías de la agencia para el estado mayor (SIAEM), entrarán también en el juego, chocando con el detective en sucesivas ocasiones.Por otro lado, en una apartada Berlín cubierta de frío y de destrozos por la guerra pasada, una chica joven va a la Universidad para trabajar junto a su mentor en un código extraño. De repente, todo su círculo de confianza desaparecerá, viendose perseguida por Alemania, Francia y España por algo que ella desconoce.
Una novela negra con todos los ingredientes de acción,persecuciones, disparos y ambientación sesentera.
Aquel que descifre el código Voynich, será el conocedor de una verdad única.


Información texto

Protegido por copyright
1 pág. / 1 minuto / 1 visita.

Publicado el 3 de enero de 2018 por Iván Incerti Morales.

El Collar del Cardenal

Anthony Hope


Novela


Capítulo I. Una multitud de buenas razones

De acuerdo con los numerosos precedentes que existen, podría comenzar reclamando la simpatía que merece un huérfano que se halla solo en el mundo. Podría incluso apelar a mi niñez sin guía y a la ausencia de aleccionamiento paterno, a fin de excusar mis faltas y atenuar mis imprudencias. Pero la simpatía que pudiera despertar con ello se perdería, me temo, a la vista de mis pretensiones. Pues la verdad es que mi condición solitaria apenas repercutió en mí: los tristes eventos que la provocaron se habían mitigado debido a la costumbre y el tiempo transcurrido, y existía un acuerdo para dejarme no sólo enteramente libre para dirigir mi vida como quisiera sino, asimismo, bien provisto de competencias que incrementaban el poder de esa libertad. Y en cuanto a las imprudencias —no quiero hacer uso de un término más acerbo— en que incurrí durante ese par de semanas, he de decir que no fueron en su mayor parte originadas ni incitadas por mí. En lo que sucedió tras mi llegada a Francia, yo fui mucho más víctima de las circunstancias que no provocador de ellas, y el papel principal que desempeñé en el asunto lo fue a la fuerza, por obra de un extraño azar y, más tarde, por las incitaciones a las que fui sometido debido a la posición que adopté.


Información texto

Protegido por copyright
159 págs. / 4 horas, 39 minutos / 119 visitas.

Publicado el 13 de noviembre de 2017 por Edu Robsy.

El Comendador Mendoza

Juan Valera


Novela


A la Excma. Señora Doña Ida de Bauer

Nunca, estimada señora y bondadosa amiga, soñé con ser escritor popular. No me explico la causa, pero es lo cierto que tengo y tendré siempre pocos lectores. Mi afición á escribir es, sin embargo, tan fuerte, que puede más que la indiferencia del público y que mis desengaños.

Varias veces me dí ya por vencido y hasta por muerto; mas apenas dejé de ser escritor, cuando reviví como tal bajo diversa forma. Primero fuí poeta lírico, luego periodista, luego crítico, luego aspiré á filósofo, luego tuve mis intenciones y conatos de dramaturgo zarzuelero, y al cabo traté de figurar como novelista en el largo catálogo de nuestros autores.

Bajo esta última forma es como la gente me ha recibido menos mal; pero aun así, no las tengo todas conmigo.

Mi musa es tan voluntariosa, que hace lo que quiere y no lo que yo le mando. De aquí proviene que, si por dicha logro aplausos, es por falta de previsión.

Escribí mi primera novela sin caer hasta el fin en que era novela lo que escribía.

Acababa yo de leer multitud de libros devotos.

Lo poético de aquellos libros me tenía hechizado, pero no cautivo. Mi fantasía se exaltó con tales lecturas, pero mi frío corazón siguió en libertad y mi seco espíritu se atuvo á la razón severa.

Quise entonces recoger como en un ramillete todo lo más precioso, ó lo que más precioso me parecía, de aquellas flores místicas y ascéticas, é inventé un personaje que las recogiera con fe y entusiasmo, juzgándome yo, por mí mismo, incapaz de tal cosa. Así brotó espontánea una novela, cuando yo distaba tanto de querer ser novelista.

Después me he puesto adrede á componer otras, y dicen que lo he hecho peor.

Esto me ha desanimado de tal suerte, que he estado á punto de no volver á escribirlas.


Leer / Descargar texto


207 págs. / 6 horas, 2 minutos / 209 visitas.

Publicado el 30 de abril de 2016 por Edu Robsy.

1718192021