Textos más recientes etiquetados como Novela no disponibles que contienen 'b' | pág. 3

Mostrando 21 a 30 de 149 textos encontrados.


Buscador de títulos

etiqueta: Novela textos no disponibles contiene: 'b'


12345

Cranford

Elizabeth Gaskell


Novela


I. Nuestra sociedad

Cranford, en primer lugar, está en poder de las Amazonas; los inquilinos de todas las casas que sobrepasan cierto alquiler son mujeres. Cuando un matrimonio viene a establecerse a la ciudad, de una manera u otra el marido desaparece, bien por el miedo cerval que le causa ser el único hombre en las veladas de Cranford, bien porque debe permanecer con su regimiento o en su buque, o los negocios que le ocupan le retienen toda la semana en la gran ciudad comercial vecina de Drumble, que dista sólo veinte millas por ferrocarril. En suma, que sea lo que sea lo que les ocurra a los caballeros, no viven en Cranford. ¿Y qué iban a hacer allí? El médico tiene un partido de treinta millas y duerme en Cranford, pero no todos los hombres pueden ser médicos. Para mantener los cuidados jardines repletos de flores exquisitas sin que una mala hierba los afee; para ahuyentar a los rapaces que contemplan con anhelo dichas flores a través de las verjas; para espantar a los gansos que se aventuran en los jardines si por azar queda la cerca abierta; para decidir en materia de literatura y política sin inquietarse por razones o argumentos innecesarios; para obtener una información clara y correcta de los asuntos de todos los miembros de la parroquia; para mantener a las pulcras sirvientas en admirable disciplina; para la generosidad (un poco dictatorial) con el menesteroso y para los tiernos y mutuos buenos oficios que se prestan cuando están en dificultades, las damas de Cranford se bastan por completo. «¡Un hombre estorba tanto en una casa!», me comentó una de ellas una vez. Aunque conocen a la perfección los procederes de cada una, muestran una indiferencia absoluta por la opinión de las otras.


Información texto

Protegido por copyright
226 págs. / 6 horas, 36 minutos / 266 visitas.

Publicado el 16 de noviembre de 2017 por Edu Robsy.

Hijas y Esposas

Elizabeth Gaskell


Novela


I. El amanecer de un día de fiesta

Permitan comenzar con ese viejo galimatías infantil. En un país había un condado, y en el condado había un pueblo, y en el pueblo había una casa, y en la casa una habitación, y en la habitación había una cama, y en la cama estaba echada una niña; completamente despierta y con ganas de levantarse, pero no se atrevía a hacerlo por temor al poder invisible de la habitación de al lado: una tal Betty, cuyo sueño no debía perturbarse hasta que dieran las seis, momento en que se levantaría «como si le hubieran dado cuerda» y se encargaría de alborotar la paz de aquella casa. Era una mañana de junio y, aunque era muy temprano, el dormitorio estaba lleno de sol, de luz, de calor.

Sobre la cajonera que había delante de la pequeña cama con cubierta de bombasí blanco que ocupaba Molly Gibson, se veía una especie de perchero primitivo para capotas, del que colgaba una meticulosamente protegida del polvo por un gran pañuelo de algodón, de una textura tan tupida y resistente que, si lo que había debajo hubiese sido un fino tejido de gasa, encaje y flores, habría quedado «hecho un zarrio» (por utilizar una de las expresiones de Betty). Pero el gorro era de dura paja, y su único adorno era una sencilla cinta blanca colocada sobre la copa, atada en un lazo. Sin embargo, había una pequeña tela encañonada en el interior, cuyos pliegues Molly conocía a la perfección, pues ¿acaso no los había hecho ella la noche antes con grandes esfuerzos? ¿Y no había un lacillo azul en esa tela, que superaba en elegancia a todos los que Molly había llevado hasta ahora?


Información texto

Protegido por copyright
847 págs. / 1 día, 42 minutos / 584 visitas.

Publicado el 16 de noviembre de 2017 por Edu Robsy.

Mary Barton

Elizabeth Gaskell


Novela


«¿Cómo sabes tú —podría exclamar el atribulado novelista— que aquí donde me ves no soy el más insensato de los mortales y que mi ficticia y asnal biografía no encontrará a unos u otros, en cuyos aún más asnales oídos podría, si así lo quiere la Providencia, instilar alguna cosa?». Nosotros respondemos: «Nadie lo sabe ni nadie puede saberlo con certeza; así que sigue escribiendo, digno hermano, como mejor puedas y te haya sido concedido».

CARLYLE


Nimm nur, Fährmann, nimm die Miethe,
Die ich gerne dreifach biete!
Zween, die mit mir überfuhren,
Waren geistige Naturen.
 


Información texto

Protegido por copyright
483 págs. / 14 horas, 6 minutos / 333 visitas.

Publicado el 16 de noviembre de 2017 por Edu Robsy.

El Romance del Bosque

Ann Radcliffe


Novela


Volumen I

Capítulo I


Soy un hombre,
Tan cansado de desastres, tan maltratado por la suerte,
Que expondría mi vida a cualquier riesgo,
Con tal de enmendarla, o librarme de ella.
 

—Una vez que el sórdido interés se apodera del alma, congela en ella cualquier brote de sentimientos generosos y afectuosos. Pues, no menos enemigo de la virtud que del gusto, pervierte a este y aniquila a aquella. Tal vez, amigo mío, llegará un día en que la muerte hará desaparecer la avaricia, y a la justicia le será permitido recobrar sus derechos.

Tales fueron las palabras del abogado Nemours a Pierre de la Motte mientras este último entraba, hacia la media noche, en el coche que iba a alejarle de París, librándolo de sus acreedores y de la persecución de la ley. De la Motte le agradeció aquella postrera prueba de amabilidad, y la ayuda que le había prestado en su huida. Y cuando el carruaje se alejaba, pronunció un triste adiós. La melancolía del momento y lo crítico de su situación le dejaron sumido en un callado ensueño.

Cualquiera que haya leído a Guyot de Pitaval, el más fiel de cuantos escritores han consignado las actas de los tribunales legislativos de París durante el siglo diecisiete, sin duda recordará la sorprendente historia de Pierre de la Motte y del marqués Phillipe de Montalt. Pues bien: que sepan todos ellos que el personaje aquí presentado es el propio Pierre de la Motte.

Mientras Madame de la Motte asomaba por la ventanilla del carruaje y echaba una última ojeada a las murallas de París, ese París que fue escenario de su pasada felicidad y morada de numerosos amigos suyos, la entereza que hasta entonces la había sostenido sucumbió a la intensidad del dolor.

—¡Adiós a todos! —susurró ella—, ¡después de esta última ojeada, estaremos separados para siempre!


Información texto

Protegido por copyright
436 págs. / 12 horas, 43 minutos / 726 visitas.

Publicado el 14 de noviembre de 2017 por Edu Robsy.

La Inquilina de Wildfell Hall

Anne Brontë


Novela


PREFACIO

Si bien reconozco que el éxito de la presente obra ha sido mayor que el que yo esperaba y que las alabanzas que ha arrancado a unos pocos críticos benevolentes han sido superiores a sus méritos, también debo admitir que desde otros ámbitos ha sido criticada con una aspereza para la que tampoco estaba preparada y que tanto mi juicio como mis sentimientos me aseguran que es más amarga que justa. Apenas está en las manos de un autor el refutar los argumentos de sus censores y justificar sus propias producciones, pero espero que se me permita aquí hacer algunas observaciones con las que habría prolongado la primera edición si hubiera previsto la necesidad de semejantes precauciones frente a los malentendidos creados por aquellos que habrían de leerla con una mente llena de prejuicios o de contentarse con juzgarla después de una rápida ojeada.


Información texto

Protegido por copyright
548 págs. / 16 horas / 870 visitas.

Publicado el 14 de noviembre de 2017 por Edu Robsy.

Agnes Grey

Anne Brontë


Novela


I. La rectoría

En todas las historias verdaderas hay enseñanzas, aunque puede que en algunas nos cueste encontrar el tesoro, o cuando lo encontramos es en cantidad tan exigua que el fruto tan seco y marchito apenas compensa el esfuerzo de romper la cáscara. Si este es el caso de mi historia, no soy competente para juzgarlo; a veces creo que puede resultar útil para algunos y entretenida para otros, pero que la juzgue el mundo: protegida por mi oscuridad y por el transcurso de los años, no tengo miedo de arriesgarme y expondré cándidamente ante el público cosas que no revelaría al amigo más íntimo. Mi padre era un clérigo en el norte de inglaterra, que se ganó el respeto de todos los que lo conocían, y en sus años de juventud vivió holgadamente de los emolumentos combinados de una pequeña prebenda y unos bienes propios. Mi madre, que se casó con él en contra de los deseos de los suyos, era la hija de un hacendado y una mujer de carácter. En vano le dijeron que, si se convertía en la esposa del pobre rector, debía renunciar a tener carruaje propio y doncella personal y todos los lujos y finuras que eran para ella algo menos que lo esencial de la vida. Un carruaje y una doncella personal eran grandes comodidades; pero, gracias a Dios, ella tenía pies para caminar y manos para atender a sus propias necesidades. No eran desdeñables una casa elegante y un amplio jardín, pero ella preferiría vivir en una casucha con Richard Grey que en un palacio con cualquier otro hombre del mundo.


Información texto

Protegido por copyright
212 págs. / 6 horas, 12 minutos / 591 visitas.

Publicado el 14 de noviembre de 2017 por Edu Robsy.

El Profesor

Charlotte Brontë


Novela


Prefacio

Este pequeño libro se escribió antes que Jane Eyre y Shirley y, sin embargo, no puede pedirse indulgencia para él so pretexto de ser un primer intento. No lo fue, desde luego, pues la pluma que lo escribió había sufrido un desgaste considerable en una práctica de varios años. Cierto es que no había publicado nada antes de empezar El profesor, pero en más de una tosca tentativa, destruida prácticamente al ser terminada, había perdido todo gusto por la narrativa recargada y redundante en favor de una hogareña sencillez. Al mismo tiempo, había adoptado un conjunto de principios sobre la cuestión de los episodios y demás que, en teoría, merecerían la aprobación general, pero cuyos resultados, al ser llevados a la práctica, son a menudo para un autor motivo más de sorpresa que de placer. Me decía que mi héroe debía abrirse camino en la vida tal como había visto que hacían hombres reales, que no debía recibir jamás un solo chelín que no hubiera ganado, que ningún vuelco súbito debía elevarlo de la noche a la mañana en riqueza y posición social, que cualquier pequeño bien que pudiera adquirir debía obtenerlo con el sudor de su frente, que antes de hallar siquiera un cenador en el que sentarse debía ascender al menos hasta la mitad de la Colina de la Dificultad, que jamás habría de casarse con una mujer rica, ni hermosa, ni con una dama de alcurnia. Como hijo de Adán, habría de compartir su destino: trabajo durante toda la vida combinado con una moderada dosis de placer.


Información texto

Protegido por copyright
282 págs. / 8 horas, 13 minutos / 470 visitas.

Publicado el 14 de noviembre de 2017 por Edu Robsy.

Villette

Charlotte Brontë


Novela


Libro primero

Capítulo I. Bretton

Mi madrina vivía en una hermosa casa en el antiguo y cuidado pueblo de Bretton. La familia de su marido residía allí desde hacía generaciones y llevaba, de hecho, el nombre de su lugar natal: los Bretton de Bretton; desconozco si por coincidencia o porque algún remoto antepasado había sido un personaje lo bastante destacado para legar el apellido a su comunidad.

Cuando era pequeña, iba a Bretton un par de veces al año, y disfrutaba mucho con aquellas visitas. La casa y sus moradores me agradaban especialmente. Las habitaciones amplias y tranquilas, los muebles bien conservados, los grandes ventanales, el balcón que daba a una vieja calle, muy bonita, donde siempre parecía ser domingo o día festivo, tan apacible era su atmósfera, tan limpio su pavimento; todas esas cosas me encantaban.

Una niña en una casa llena de adultos suele ser objeto de mimos y atenciones, y yo los recibía, de una manera reposada, de la señora Bretton, que se había quedado viuda antes de que yo la conociera y tenía un hijo; su marido, médico, había muerto cuando era todavía una mujer joven y hermosa.


Información texto

Protegido por copyright
622 págs. / 18 horas, 9 minutos / 238 visitas.

Publicado el 14 de noviembre de 2017 por Edu Robsy.

Shirley

Charlotte Brontë


Novela


CAPÍTULO I. LEVÍTICO

En los últimos tiempos ha caído una copiosa lluvia de coadjutores sobre el norte de Inglaterra; se posan en abundancia sobre las colinas; todas las parroquias disponen de uno o más de ellos; son lo bastante jóvenes para mostrarse muy activos y deberían hacer mucho bien. Pero no es de estos últimos años de lo que vamos a hablar aquí. Regresaremos al inicio de este siglo: los últimos años, los años presentes, son polvorientos, cálidos, abrasados por el sol, áridos; eludiremos el mediodía, lo olvidaremos durante la siesta, pasaremos por él dormidos, y soñaremos con el alba.

Si crees, por este preludio, lector, que se prepara algo parecido a una novela romántica, no habrás estado jamás tan equivocado. ¿Esperas sentimientos y poesía y ensoñación? ¿Esperas pasión y estímulo y melodrama? Modera tus expectativas, limítalas a algo más modesto. Tienes ante ti algo real, frío y sólido; algo carente de romanticismo como el lunes por la mañana, cuando todos los que tienen trabajo se despiertan con la conciencia de que deben levantarse y encaminarse a donde deben realizarlo. No se niega tajantemente que vayas a probar la excitación, quizá hacia la mitad y el final de la comida, pero está decidido que el primer plato colocado sobre la mesa será el que podría comer un católico —sí, incluso un católico inglés— en Viernes Santo: serán lentejas frías y vinagre sin aceite; será pan ácimo con hierbas amargas, y no habrá cordero asado.


Información texto

Protegido por copyright
717 págs. / 20 horas, 56 minutos / 201 visitas.

Publicado el 14 de noviembre de 2017 por Edu Robsy.

Adam Bede

George Eliot


Novela



A fin de que puedas tener
claras imágenes ante tus alegres ojos
del generoso bosque bajo de la naturaleza
y de las flores que viven en la sombra. Y cuando
hablo de eso entre la grey que se ha desviado de su camino
o que ha caído, solamente serán separados
aquellos cuyo error o desliz necesite algo más
que indulgencia fraternal.

Wordsworth
 

Libro primero

I. El taller

Utilizando una sola gota de tinta a guisa de espejo, el mago egipcio se dispone a revelar, a cualquier cliente casual, lejanas visiones del pasado. Esto mismo es lo que me dispongo a hacer por ti, lector. Con esta gota de tinta en la punta de mi pluma, te mostraré el espacioso taller del señor Jonathan Burge, carpintero y constructor, en el pueblo de Hayslope, según aparecía el día 18 de junio del año de Nuestro Señor 1799.

El sol de la tarde daba calor a los cinco obreros que estaban ocupados en construir puertas y marcos de ventana, así como entablados. El olor de la madera de pino, procedente de un montón de tablones dispuestos en forma de tienda que había junto a la puerta abierta, se confundía con el aroma de los saúcos que extendían su nieve estival junto a la ventana abierta del lado opuesto; los inclinados rayos del sol atravesaban las virutas transparentes que surgían ante el laborioso cepillo, y hacían brillar el fino grano de un panel de roble apoyado contra la pared. En un montón de aquellas blandas virutas había hecho su agradable cama un perro pastor, de pelaje gris y rudo, que estaba tendido con el hocico entre las patas anteriores, frunciendo alguna vez las cejas al dirigir una mirada hacia el más alto de los cinco obreros, que tallaba un escudo en el centro de un panel de chimenea. A este obrero pertenecía la fuerte voz que dominaba los ruidos del cepillo y del martillo cantando:


Información texto

Protegido por copyright
649 págs. / 18 horas, 56 minutos / 303 visitas.

Publicado el 10 de noviembre de 2017 por Edu Robsy.

12345