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Un Héroe de Nuestro Tiempo

Mijaíl Lérmontov


Novela


Prefacio

En cualquier libro, el prefacio es siempre lo primero y también lo último. O bien sirve de explicación al objetivo de la obra o bien de justificación y respuesta a las críticas. Pero los lectores no suelen ocuparse ni de los presupuestos morales ni de los ataques de la prensa, y en consecuencia no leen los prefacios. Y es una pena que sea así, sobre todo en nuestro país. Nuestro público es aún tan joven e ingenuo que no entiende las fábulas si no se incluye al final una moraleja. No adivina las bromas, no percibe la ironía. En definitiva, está mal educado. Todavía no sabe que en una sociedad como Dios manda y en un libro como Dios manda no hay lugar para las injurias manifiestas; que la instrucción contemporánea ha inventado armas más sutiles, casi invisibles, pero no menos mortíferas, que, bajo el ropaje de la adulación, propina golpes imparables y seguros. Nuestro público se parece a un provinciano que, después de oír la conversación de dos diplomáticos pertenecientes a dos cortes enemigas, se queda convencido de que ambos traicionan a su gobierno en beneficio de la más pura amistad recíproca.

No hace mucho este libro fue recibido con esa desdichada credulidad que algunos lectores, e incluso ciertas revistas, conceden al sentido literal de las palabras. Unos, sin sombra de burla, se sintieron terriblemente ofendidos de que se les presentara como ejemplo de un héroe de nuestro tiempo a un hombre tan inmoral; otros observaron con no poca sutileza que el creador había pintado su propio retrato y el de sus conocidos… ¡Una broma ya muy vieja y desafortunada! Por lo visto, Rusia está constituida de tal modo que cualquier cosa es susceptible de cambio menos esta clase de absurdos. Entre nosotros ni siquiera el más disparatado cuento de hadas escapará a la acusación de representar un atentado y un escarnio contra la persona.


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179 págs. / 5 horas, 13 minutos / 606 visitas.

Publicado el 12 de noviembre de 2017 por Edu Robsy.

La Búsqueda del Absoluto

Honoré de Balzac


Novela


A
LA SEÑORA JOSEFINA DELANNOY,
NACIDA DOUMERC

Señora: Dios quiera que esta obra tenga una vida más larga que la mía. El agradecimiento que os profeso y que, así lo espero, igualará a vuestro afecto casi maternal por mí, subsistiría, entonces, más allá del término señalado a nuestros sentimientos. Ese sublime privilegio de extender así por la vida de nuestras obras la existencia del corazón bastaría, si no hubiese una certidumbre a este respecto, para consolarle de todas las penas que les cuesta a aquéllos cuya ambición es conquistarlo. Así, pues, repetiré: Dios lo quiera.

Balzac.

Les Jardies, junio de 1839.

I. La Casa Claes

Existe en Douai, en la calle de París, una casa cuyo aspecto, disposiciones interiores y detalles, han conservado, más que cualquier otra vivienda, el carácter de las antiguas construcciones flamencas, tan ingenuamente apropiadas a las patriarcales costumbres de ese buen país; pero, antes de describirla, quizá sea preciso establecer, en interés de los escritores, la necesidad de esos aderezos didácticos contra los cuales protestan ciertas personas ignorantes y audaces que quisieran emociones sin sufrir sus principios generadores, la flor sin la semilla, la criatura sin la gestación. ¿Sería, pues, el arte considerado como más vigoroso que la naturaleza?


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216 págs. / 6 horas, 18 minutos / 605 visitas.

Publicado el 1 de abril de 2017 por Edu Robsy.

Veinte Años Después

Alejandro Dumas


Novela


Capítulo I. La sombra de Richelieu

En un cuarto del palacio del cardenal, palacio que ya conocemos, y junto a una mesa llena de libros y papeles, permanecía sentado un hombre con la cabeza apoyada en las manos.

A sus espaldas había una chimenea con abundante lumbre, cuyas ascuas se apilaban sobre dorados morillos. El resplandor de aquel fuego iluminaba por detrás el traje de aquel hombre meditabundo, a quien la luz de un candelabro con muchas bujías permitía examinar muy bien de frente.

Al ver aquel traje talar encarnado y aquellos valiosos encajes; al contemplar aquella frente descolorida e inclinada en señal de meditación, la soledad del gabinete, el silencio que reinaba en las antecámaras, como también el paso mesurado de los guardias en la meseta de la escalera, podía imaginarse que la sombra del cardenal de Richelieu habitaba aún aquel palacio.

Mas ¡ay! sólo quedaba, en efecto, la sombra de aquel gran hombre. La Francia debilitada, la autoridad del rey desconocida, los grandes convertidos en elemento de perturbación y de desorden, el enemigo hollando el suelo de la patria todo patentizaba que Richelieu ya no existía.

Y más aún demostraba la falta del gran hombre de Estado, el aislamiento de aquel personaje; aquellas galerías desiertas de cortesanos; los patios llenos de guardias aquel espíritu burlón que desde la calle penetraba en el palacio, a través de los cristales, como el hálito de toda una población unida contra el ministro; por último, aquellos tiros lejanos y repetidos, felizmente, disparados al aire, sin más fin que hacer ver a los suizos, a los mosqueteros y a los soldados que guarnecían el palacio del cardenal, llamado a la sazón Palacio Real, que también el pueblo disponía de armas.

Aquella sombra de Richelieu era Mazarino, que se hallaba aislado, y se sentía débil.


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851 págs. / 1 día, 49 minutos / 547 visitas.

Publicado el 9 de marzo de 2017 por Edu Robsy.

Juana de Arco

Mark Twain


Novela


Primera parte

1

Estamos en el año de 1492. Tengo ochenta y dos de edad. Los episodios de los que voy a hablaros son hechos que yo mismo contemplé durante mi infancia y adolescencia. En las leyendas, romances y canciones dedicadas a Juana de Arco que todos vosotros y el resto de la gente leéis, recitáis y entonáis gracias a los libros estampados con el nuevo arte de imprimir, recientemente inventado, se hace repetida mención de mí, el caballero Luis de Conte. Yo fui su paje, asistente y secretario. Estuve con ella desde el principio hasta el final.

Me crié con ella, en el mismo pueblo. Jugábamos juntos a diario cuando éramos niños los dos, lo mismo que vosotros jugáis con vuestros compañeros. Ahora, cuando nos damos cuenta de lo grande que fue, ahora que su nombre es conocido en el mundo entero, puede resultar increíble que yo esté diciendo la verdad. Es como si un triste cirio, débil y de corta duración, al hablar del sol eterno y refulgente que recorre los cielos, dijera: «Él fue mi camarada y vecino cuando los dos éramos cirios».

Y, sin embargo, en mi caso, ésta es la verdad, tal como yo la digo. Fui su compañero de juegos y luché a su lado en la guerra. Hasta hoy conservo en mi memoria, bello y nítido, el retrato de aquella querida figurita, con el cuerpo inclinado sobre el cuello de su caballo, que volaba, cargando al frente de los ejércitos de Francia. Sus cabellos le flotaban sobre la espalda, su coraza de plata se adentraba cada vez más y más profunda y firmemente en el fragor de la batalla, perdiéndose algunas veces de vista entre las agitadas cabezas de los caballos. Espadas levantadas, plumas flotando en el aire, sobresaliendo de los escudos protectores.


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416 págs. / 12 horas, 8 minutos / 529 visitas.

Publicado el 11 de marzo de 2018 por Edu Robsy.

El Perfume de la Dama de Negro

Gastón Leroux


Novela


I. Que comienza donde las novelas acaban

La boda de Robert Darzac y Mathilde Stangerson se celebró en Saint-Nicolas-du-Chardonnet, París, el 6 de abril de 1895, en la más estricta intimidad. Habían transcurrido, por tanto, algo más de dos años desde los acontecimientos que relaté en la obra anterior, acontecimientos tan sensacionales, que no es aventurado afirmar que tan breve período de tiempo no había podido borrar de la memoria el famoso «misterio del cuarto amarillo». El caso seguía tan presente en todos los ánimos, que de no haber sido porque la boda se celebró con la mayor discreción —cosa por otra parte bastante fácil en aquella alejada parroquia del barrio de las escuelas—, la pequeña iglesia habría sido invadida seguramente por una muchedumbre ávida de contemplar a los héroes de un drama que había apasionado a todo el mundo. Sólo fueron invitados algunos amigos del señor Darzac y del profesor Stangerson, con cuya discreción se podía contar. Yo era uno de ellos. Llegué temprano a la iglesia y, naturalmente, lo primero que hice fue buscar a Joseph Rouletabille. Al principio, me sentí un poco decepcionado al no verle, pero estaba seguro de que vendría. Por hacer tiempo, me junté con los letrados Henri-Robert y André Hesse, que en la paz y recogimiento de la acogedora capilla de Saint-Charles, rememoraban en voz baja los incidentes más curiosos del proceso de Versalles, que la inminente boda les traía a la memoria. Yo los escuchaba distraídamente, mientras observaba a mi alrededor.


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293 págs. / 8 horas, 33 minutos / 436 visitas.

Publicado el 27 de enero de 2019 por Edu Robsy.

Johannes Climacus

Søren Kierkegaard


Filosofía, Novela


Loquor de vera dubitatione in mente, et non de ea, quam passim videmus contingere, ubi scilicet verbis, quamvis animus non dubitet, dicit quis se dubitare: non est enim Methodi hoc emendare, sed polius pertinet ad inquisitionem pertinacia: et eius emendationem.

(Hablo de la verdadera duda del espíritu, y no de esa duda frecuente, como cuando se dice que se duda, aunque el espíritu no lo haga, cosa que no corresponde al Método corregir, sino que entra más bien en el estudio de la obstinación y de su tratamiento).

SPINOZA, De intellectus emendatione Tractatus, p. 511

Médeis son tés neóteos kataphoneíto.

(Que nadie menosprecie tu juventud).

1 ad Timotheum 4, 12


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54 págs. / 1 hora, 35 minutos / 431 visitas.

Publicado el 3 de julio de 2018 por Edu Robsy.

Aventuras de un Niño Irlandés

Julio Verne


Novela


Primera Parte: Primeros pasos

I. En el fondo de Connaught

Irlanda, cuya superficie comprende veinte millones de acres, o sea unos diez millones de hectáreas, está gobernada por un virrey, asistido de un Consejo privado, en virtud de una delegación del soberano de Gran Bretaña. Está dividida en cuatro provincias: Leinster al este, Munster al sur, Connaught al oeste y Ulster al norte.

El Reino Unido no formaba antes más que una sola isla, según los historiadores.

Ahora son dos y más separadas por la diferencia de costumbres que por las barreras físicas. Los irlandeses amigos de Francia son enemigos de Inglaterra como el primer día.

Irlanda es un hermoso país para los turistas, pero un triste país para sus habitantes. Como éstos no pueden fecundarla, ella no les puede alimentar, sobre todo en la parte del norte. No es, sin embargo, una tierra estéril, puesto que cuenta por millones sus hijos, y si no tiene alimento para ellos, sus hijos la aman con pasión. Prodíganle los más cariñosos nombres. Erin Verde, y verde es, en efecto. Bella Esmeralda, una esmeralda engarzada en granito en vez de en oro… Isla de los Bosques… pero es más bien de las rocas. Tierra de la Canción, pero esta canción sólo se escapa de bocas enfermas. Primera flor de la Tierra, Primera flor de los Mares, pero estas flores se secan pronto al soplo de los vendavales… ¡Pobre Irlanda! Debería llamarse más bien Isla de la Miseria, nombre que debería llevar desde muchos siglos atrás: tres millones de indigentes en una población de ocho millones de habitantes.


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352 págs. / 10 horas, 17 minutos / 429 visitas.

Publicado el 19 de marzo de 2017 por Edu Robsy.

La Muñeca Sangrienta

Gastón Leroux


Novela


1. TRAS LAS CORTINAS

Benito Masson tenía su establecimiento en uno de los parajes más retirados, más apacibles y también más vetustos de la Ile-Saint-Louis. Benito Masson era encuadernador artístico, lo cual no le impedía vender tarjetas postales y dedicarse a un pequeño negocio de papelería en aquel barrio pasado de moda, especie de cuña provinciana en la capital, y que parece defendido, por su cinturón de agua, de la eterna bacanal que se ha convenido en llamar vida parisiense.

En aquella calle, cuyo nombre ha sido cambiado posteriormente, y que se llamaba aún no hace mucho tiempo calle del Santísimo Sacramento en la Isla, a la sombra de las viejas casonas que un par de siglos atrás fueron lugar de reunión de todo ingenio y elegancia, se han abierto o mejor dicho entreabierto una media docena de establecimientos, varias tiendas y una modesta relojería con la exorbitante pretensión de mantener apariencias de vida… Pues bien: de aquel callejón donde vivía nuestro encuadernador; de aquel barrio que parecía no existir más que gracias a sus recuerdos, ha salido una de las más prodigiosas aventuras, y hasta, si se nos apura, la más sublime, de la época actual. La aventura de Benito Masson fue, desde luego, sublime, porque constituyó una Fecha (con mayúscula, sí) en la historia de la Humanidad; pero, al mismo tiempo que sublime, fue espantosa… Y París, que conoció principalmente la parte de espanto, aún se estremece.


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191 págs. / 5 horas, 35 minutos / 407 visitas.

Publicado el 21 de marzo de 2017 por Edu Robsy.

Roxana, o la Cortesana Afortunada

Daniel Defoe


Novela


Prefacio

La historia de esta hermosa dama debería hablar por sí sola: si no es tan hermosa como se supone que es la propia dama; si no es tan divertida como desearía el lector, y aún más de lo que tiene derecho a esperar; y si sus partes más entretenidas no están dedicadas a su instrucción y mejora, quien la escribe reconoce que debe de ser porque ha cometido algún error y porque ha vestido la historia peor que como la dama, que habla por su boca, la presentó al mundo.

El autor se toma la libertad de afirmar que este cuento difiere de otros ejemplos modernos similares, aunque algunos hayan gozado de muy buena acogida; y digo que difiere de ellos en una cuestión de esencial importancia: en concreto, que se basa en un hecho real, por lo que la obra no es tanto cuento como Historia.

Su trama está ambientada tan cerca del lugar donde ocurrió que se ha hecho necesario ocultar los nombres, no sea que lo que no ha sido olvidado del todo en esa parte de la ciudad fuese recordado y los hechos reconstruidos con demasiada facilidad por mucha gente que aún vive y conoció a dichas personas.

No siempre es preciso revelar los nombres si la historia es interesante en varios sentidos, y si tuviésemos que optar entre hacerlo o no relatarla, la consecuencia sería sólo que muchas historias amables y deleitosas quedarían relegadas a la oscuridad y el mundo se vería privado tanto de su disfrute como de su provecho.

El autor afirma que conocía muy bien tanto al primer marido de esta dama, el cervecero, como a su padre, y también sus penosas circunstancias, y asegura que la primera parte de la historia es cierta.

Confía en que con eso baste para dar credibilidad al resto, aunque la última parte transcurra en el extranjero y no haya podido ser confirmada como la primera, pero, puesto que ha sido la propia dama quien la ha contado, no parece haber motivos para dudar de su sinceridad.


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373 págs. / 10 horas, 53 minutos / 393 visitas.

Publicado el 13 de noviembre de 2017 por Edu Robsy.

El Golem

Gustav Meyrink


Novela


Sueño

La luz de la luna cae al pie de mi cama y se queda allí como una piedra grande, lisa y blanca.

Cuando la luna llena empieza a encogerse y su lado derecho se carcome — como una cara que se acerca a la vejez, mostrando primero las arrugas en una mejilla y perfilándose después — a esa hora de la noche, se apodera de mí una inquietud sombría y angustiosa.

No estoy dormido ni despierto, y, en el ensueño, se mezclan en mi alma lo vivido con lo leído y oído, como corrientes de distinto brillo y color que confluyeran. Antes de acostarme había leído la vida de Buddha Gotama e incesantemente volvían a repetirse en mi mente, de mil formas, estas frases:

«Una corneja voló hacia una piedra que parecía un trozo de grasa y pensó:

quizás haya aquí un buen bocado. Pero como la corneja no encontró nada apetitoso, se alejó. Del mismo modo que la corneja que se había acercado a la piedra, abandonamos — nosotros, los seguidores — al asceta Gotama, cuando hemos perdido placer en él.»

Y la imagen de la piedra que parece un pedazo de grasa crece monstruosamente en mi mente:

Camino por el lecho seco de un río y recojo guijarros lisos.

De color gris — azulado, cubiertos de polvo brillante, sobre los que pienso y recapacito y con los que, sin embargo, no sé qué hacer — y después otros negros con manchas amarillas de azufre, como petrificados intentos de un niño por imitar unas salamandras toscamente moteadas.

Y quiero arrojar estos guijarros lejos de mí, pero una y otra vez se me caen de las manos, y no puedo apartarlos de mi vista.

Aparecen a mi alrededor todas las piedras que han jugado un papel en mi vida.

Algunas se esfuerzan desmesuradamente por surgir de la tierra a la luz — como grandes cangrejos de color pizarra, subiendo con la marea,empeñados en atraer mi mirada hacia ellos y decirme cosas de importancia infinita.


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238 págs. / 6 horas, 57 minutos / 355 visitas.

Publicado el 26 de junio de 2016 por Edu Robsy.

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