Textos más populares esta semana etiquetados como Novela | pág. 25

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Xaimaca

Ricardo Güiraldes


Novela epistolar, novela


Para Adelina del Carril;

Tres veces este libro ha caído de mis manos, encontrando el sostén de las tuyas.

Sola, has opuesto fe a mis dudas.

Hoy que corre su destino, lo amparo en tu cariño.

R. G.

Diciembre 28, 1916. Buenos Aires

Ante todo quisiera personalizar mis sensaciones, como si fuera mi viaje un punto de partida hacia algo definido.

Las cosas se inscribirán en mí según mi idiosincrasia y me interesa tanto observarme, que quiero, a diario, fijar mi modo de reaccionar ante los incidentes nuevos.

Voy al Perú para internarme hacia los restos de la civilización preincásica. No sé empero si desembarcaré en Mollendo, en el Callao o en Trujillo.

Pequeño descubridor de mis propias impresiones, llevo como bagaje moral mi gran curiosidad, como fortuna la cantidad suficiente para viajar cinco meses y como carga personal, indispensable, mis baúles y mi libreta de enrolamiento.

Basta por hoy.

Diciembre 31. F. C. P.

8 a. m.— Instalado en el tren con premura. (Un tren largo aquí y que nada será perdido en la pampa, dentro de poco). Buenos Aires, Mendoza, Santiago, cordillera inclusive, con derroche de cumbres, laderas y demás componentes obligatorios.

Va a hacer mucho calor y tierra de esa que ha poco aventaban cascos de caballos indios.

Entretanto cruzan por andenes y pasadizos algunos remolinos de provincianos: héroes que vuelven de haber conquistado la capital. Arrinconarse y mirarlos con el merecido respeto. Sombreros grises, martingalas, guantes color patito, tez mate y pelo lacio.

Sube a mi vagón una pareja que he encontrado en la agencia donde compré mi boleto.

Recuerdo que en aquella ocasión miré a la mujer, como se mira una belleza de cinematógrafo a cuya patria no se irá. Ahora, la coincidencia de nuestro encuentro me parece significativa.

Me pregunto: ¿es un peligro?


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Dominio público
84 págs. / 2 horas, 27 minutos / 148 visitas.

Publicado el 29 de septiembre de 2019 por Edu Robsy.

El Morbo

José María de Acosta


Novela, novela epistolar


Prólogo

Andábame, cierta ociosa tarde, dedicado a la busca y caza de cualquier volumen de valía, en miserable baratillo de libros de viejo, cuando, revolviendo empolvadas revistas, del año de la nanita a no dudar, apiladas en un óstugo poco visible, mis manos tropezaron con dos libretas atadas juntamente por tosco bramante. Ostentaba la una tapas de hule negro y estaba forrada la otra con risueña cretona de llamativos colorines, entre los que predominaba el tono rosa.

Quitéles la atadura y vi, sorprendido, que eran dos manuscritos, de letra varonil el de cubierta de hule y escrito con caracteres femeninos él forrado de cretona. Los hojeé y pude cerciórame que contenían las dianas confesiones de dos corazones que, aunque distanciados por hados adversos, latieron próximos.

No necesité más para entregar al modesto librero las dos pesetillas que me exigió por la venta y marché a mi casa, con mi hallazgo bajo el brazo, más contento que unas pascuas.

Ya en mi despacho, leí reposadamente ambos cuadernos y comprendí que, mal o bien, con ellos podía formarse una novela, sin más trabajo que entremezclar las anotaciones de uno y otro Diario para que apareciesen por rigoroso orden cronológico. Así corno así, las dos Memorias se complementaban y esclarecían.

Puse manos a la tarea, que quedó reducida a una labor de ordenación y copia, y juzgando inútil la indicación en cada apuntamiento de si procedía de la libreta de él o de la de ella, ya que por su redacción o contexto el lector menos avisado habría de deducirlo, no me cuidé de consignar esta procedencia.


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Dominio público
231 págs. / 6 horas, 44 minutos / 124 visitas.

Publicado el 4 de julio de 2021 por Edu Robsy.

La Catástrofe

Nicolás Tasín


Novela, Ciencia ficción


Primera Parte

I

En la sesión extraordinaria de la Academia Francesa, celebrada el 27 de marzo de 1967, fueron designados con el nombre de zootauros.

Nadie hubiese podido decir por qué los monstruos fueron bautizados con un nombre semejante y no con otro cualquiera. El propio autor de la designación, el eminente académico Mauricio Lemercier, célebre por sus trabajos científicos sobre los mosquitos pantanosos de la Patagonia, se habría visto en un apuro para explicarla con su lucidez habitual.

La sesión de la Academia, por otra parte, se desarrolló en una atmósfera de extrema angustia, casi de pánico; es decir, en condiciones poco favorables para poder deliberar con calma. Los "inmortales" parecían hombres sorprendidos por la tempestad en plena mar y seguros de su pérdida inevitable. Pálidos, con los ojos desencajados, se frotaban las manos como para ahuyentar el frío, a pesar de la calefacción que habia en la sala. Hablaban en voz baja, casi en susurro, cual si tuvieran miedo de ser oídos por un ser invisible escondido allí cerca.

—¿Los ha visto usted?

—Yo, no. ¿Y usted?

—Tampoco. Pero mi ayudante sí los vió.

—Y ¿qué dice?

—Su sorpresa y su horror fueron tales, que cayó al suelo sin sentido, y no se acuerda de otra cosa.

—Y ¿dónde se encontraba en aquel momento?

—En la calle, cerca del Panteón. Volvía de una reunión científica que se había prolongado más tiempo que de costumbre. La noche era oscura y el cielo estaba cubierto de espesas nubes, que no traspasaba la luz de una sola estrella. Mi ayudante se acuerda perfectamente de haber mirado el reloj dos o tres minutos antes de la catástrofe: era la una y treinta y cinco minutos de la mañana.


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Dominio público
242 págs. / 7 horas, 4 minutos / 105 visitas.

Publicado el 26 de mayo de 2026 por Edu Robsy.

La Traducción de Simeón

Manel Martin's


Novela


Agradecimiento

Mi agradecimiento al honorable gremio de libreros, que con sus estanterías llenas de libros antiguos de ocasión o segunda mano, nos facilitan el acceso a lecturas o conocimientos interesantes y ocasionalmente olvidados. En muchas ocasiones he pasado horas rebuscando entre sus tesoros, no siempre reconocidos ni valorados.

Gracias por existir.

Prólogo

Aunque me hubiera facilitado mi labor pensar en una librería en concreto, he querido salvaguardar el nombre de las que me han inspirado y centrarme en el lugar donde antaño, las había en mi ciudad Valencia y que por lo tanto conocí en mi niñez.

No intenten buscarla en la ubicación del libro, sin embargo si pueden encontrar varias librerías cercanas.

Como he dicho, en Valencia hay muchas cercanas al lugar de los hechos y todas ellas contienen auténticos tesoros (según para quien y si se saben buscar) todas las capitales tienen este tipo de librerías y yo aconsejaría perderse por alguna de ella. En el caso del relato que nos atañe el lugar y los nombres son imaginarios “aunque no tanto”.

Referente al relato, hay mucha realidad en las sectas o asociaciones que en ella aparecen aunque el conductor del hilo no sea real, pero si podría serlo.

Quiero pedir perdón a quienes se sientan ofendidos con mi relato, pero piensen que solo es una novela más, sobre temas muy discutidos dentro y fuera de su entorno, tómenlo como una fantasía como tantas otras que se han escrito sobre el tema. Algunas personas encontrarán nombres o sitios que desconocen, pero no por eso es falso, “hoy todo está en Internet y se puede preguntar.

En fin espero que sigan el hilo y disfruten con “La traducción de Simeón”.


El autor.


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Dominio público
119 págs. / 3 horas, 29 minutos / 88 visitas.

Publicado el 28 de septiembre de 2022 por Edu Robsy.

El tesoro misterioso

William Le Queux


Novela, Detectives


Traducido en Buenos Aires, 1909

INDICE


I.—El desconocido de Manchester II.—Donde aparecen ciertos hechos misteriosos III.—En el que se refiere una historia extraña IV.—En el que se cruza por un terreno peligroso V.—En el cual el misterio aumenta considerablementeVI.—En el que figuran tres aes mayúsculas VII.—El misterioso extranjeroVIII.—En el que se habla la verdadIX.—La casa del silencioX.—El hombre de los secretosXI.—En el que se explica el peligro de Mabel BlairXII.—El señor Ricardo DawsonXIII.—Se revela el secreto de Burton BlairXIV.—La opinión de un peritoXV.—Ciertas cosas que descubrimos en MayvillXVI.—En el que se confirman dos hechos curiososXVII.—Que se refiere puramente a un desconocidoXVIII.—Las encrucijadas de OwstonXIX.—En el que se encuentra un rastroXX.—La lectura del registroXXI.—Peor que la muerte.XXII.—El misterio de una aventura nocturnaXXIII.—Que es en muchos conceptos asombrosoXXIV.—Terrible revelaciónXXV.—El nombre sagradoXXVI.—Frente a frente XXVII.—Las instrucciones de su Eminencia XXVIII.—Descripción de un descubrimiento asombroso XXIX.—En el que se refiere una historia extraña XXX.—El móvil y la moral     Conclusión

DEL AUTOR AL LECTOR 

En estos tiempos modernos, de agitada precipitación y grandes combinaciones, cuando el origen de familia no tiene valor alguno, las fortunas se hacen en un día, y las reputaciones se pierden en una hora, los secretos de los hombres son, algunas veces, muy extraños. Uno de éstos es el que revelo en este libro; uno que será, aseguro anticipadamente, enigmático y sorprendente para el lector. El misterio ha sido tomado de la vida diaria, y hasta hoy la verdad concerniente a él ha sido considerada estrictamente confidencial por las personas mencionadas aquí, aun cuando ahora me han permitido que haga públicas estas notables circunstancias.


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Dominio público
221 págs. / 6 horas, 27 minutos / 66 visitas.

Publicado el 20 de enero de 2026 por Fernando Guzmán.

El ángel del terror

Edgar Wallace


Novela, Misterio, Suspenso


Capítulo 1



El silencio de la sala, que se había interrumpido cuando el presidente del jurado entregó su veredicto, se hizo aún más profundo. El juez, dirigiendo una rápida mirada por encima de sus lentes al alto prisionero, ordenó sus documentos con esa precisión y método que los hombres mayores muestran en momentos de tensión como este. Juntó los papeles blancos, azules y beige, y los apiló cuidadosamente en una pequeña repisa a la izquierda de su escritorio. Luego, tomó su pluma y escribió unas cuantas palabras en un formulario impreso que tenía frente a él.

Hubo otra pausa expectante. El juez tanteó debajo del escritorio, sacó un pequeño cuadrado de seda negra y lo colocó con cuidado sobre su peluca blanca. Entonces habló:

—James Meredith, tras un largo y minucioso juicio, ha sido usted declarado culpable del terrible crimen de asesinato premeditado. Estoy en total acuerdo con el veredicto del jurado. Después de escuchar el testimonio de la desafortunada dama con la que usted estaba comprometido —y cuyo testimonio intentó refutar de la manera más brutal—, quedan pocas dudas de que, cegado por los celos, usted le disparó a Ferdinand Bulford. La declaración de la señorita Briggerland respecto a que usted había amenazado a este pobre joven, y que la dejó a ella en un estado de furia, es inquebrantable. Por una terrible coincidencia, el señor Bulford estaba en la calle, frente a la puerta de su prometida cuando usted salió de allí, y enloquecido por sus celos enfermizos, usted lo mató a tiros.


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Creative Commons
201 págs. / 5 horas, 52 minutos / 66 visitas.

Publicado el 30 de junio de 2026 por Fernando Guzmán.

Mayerling

ClaudeAnet


Novela


PRÓLOGO

Era una amplia estancia, de techo alto y ricamente amueblada. Sus dos ventanas daban a un parque de altos árboles se alzaban demasiado cerca de la casa. Un biombo apenas lograba aislar del resto de la habitación aquella cama, colocada en el centro, en ella yacía una joven. Su cabello era castaño, cuidadosamente trenzado, se extendía sobre la almohada formando una especie de aureola alrededor de su cabeza. Su rostro, aunque marcado por el dolor, conservaba bien su belleza; suss cejas fruncidas dibujaban una línea recta. De sus labios finos y bien delineados escapaba, de vez en cuando, un gemido, y bajo la sábana que la cubría se podía notar cómo su cuerpo se tensaba.

Junto a la cama permanecía un grupo de personas atentas: un anciano vestido de frac, con una condecoración prendida en la solapa; un hombre más joven, de aire inteligente, con bata blanca; y dos enfermeras. En el momento en que toda mujer, herida en su cuerpo y en su pudor, tiene derecho a permanecer en privacidad, varias personas rodeaban a aquella mujer que sufría. Pertenecía, en efecto, a una casta en la que ni el dolor ni la alegría podían mantenerse en secreto, y la emperatriz de Austria, Isabel, de apenas veinte años, estaba en la obligación de dar a luz en público.

Junto a una de las ventanas se encontraba un hombre bajo y rechoncho, de piernas cortas: Su Alteza Imperial y Real, el archiduque Raniero. Conversaba en voz baja con el consejero íntimo Carlos Fernando, conde de Buol-Schauenstein. Otros tres personajes, vestidos con uniforme, contemplaban en silencio el parque y sus avenidas rectas, ya cubiertas por las sombras del atardecer. Dos damas, sentadas en un rincón, cuchicheaban entre sí.


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Creative Commons
169 págs. / 4 horas, 57 minutos / 33 visitas.

Publicado el 26 de julio de 2026 por Fernando Guzmán.

Amadís de Gaula

Garci Rodríguez de Montalvo


Novela, Novela de Caballerías


Prólogo

Considerando los sabios antiguos que los grandes hechos de las armas en escrito dejaron, cuán breve fue aquello que en escrito de verdad en ellos pasó, así como las batallas de nuestro tiempo que por nos fueron vistas nos dieron clara experiencia y noticia, quisieron sobre algún cimiento de verdad componer tales y tan extrañas hazañas con que no solamente pensaron dejar en perpetua memoria a los que aficionados fueron, mas aquéllos por quien leídas fuesen en grande admiración, como por las antiguas historias de los griegos y troyanos y otros que batallaron, parece, por escrito. Así lo dice Salustio, que tanto los hechos de los de Atenas fueron grandes cuando los sus escritores lo quisieron creer y ensalzar. Pues si en el tiempo de estos oradores que más en las cosas de fama que de interés se ocupaban sus juicios y fatigaban sus espíritus, acaeciera aquella santa conquista que el nuestro muy esforzado y católico rey don Fernando hizo del reino de Granada, cuantas flores, cuantas rosas en ella por ellos fueron sembradas, así en lo tocante al esfuerzo de los caballeros en las revueltas, escaramuzas y peligrosos combates y en todas las otras cosas de afrentas y trabajos que para tal guerra se aparejaron, como en los esforzados razonamientos del gran rey a los sus altos hombres en las reales tiendas ayuntados y las obedientes respuestas por ellos dadas y, sobre todo, las grandes alabanzas y los crecidos loores que merece por haber emprendido y acabado jomada tan católica.


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1.519 págs. / 1 día, 20 horas, 18 minutos / 2.855 visitas.

Publicado el 7 de marzo de 2017 por Edu Robsy.

La Letra Escarlata

Nathaniel Hawthorne


Novela


INTRODUCCIÓN

AL presentar en lengua castellana la obra maestra del novelista americano Nataniel Hawthorne, que sin duda es también una de las más notables producciones de la literatura amena de los Estados Unidos, hemos creído conveniente hacerla preceder de la traducción de los párrafos que, á manera de prefacio, aparecen en una de las últimas ediciones de esta novela en su idioma nativo. Como verá el que lo leyere, se dan en dicho trabajo algunos detalles, que no carecen de interés, acerca de la obra y de su autor:—

"LA LETRA ESCARLATA fué la primera producción de gran aliento que escribió Hawthorne después de haberse dado á conocer con sus "Cuentos dos veces referidos;" y también el primero de sus libros que alcanzó popularidad. En el intermedio había publicado "El Sillón del Abuelo," para niños, y "Musgos de una antigua morada;" pero solo después de fijada su residencia en Salem, donde desempeñaba el empleo de Administrador de la Aduana de aquel puerto, fué cuando comenzó á experimentar la sensación, según manifestó él mismo á un amigo suyo, de "que una novela le bullía en el cerebro." Esta novela es la que hoy goza de fama universal y se ofrece á los lectores en el presente volumen. La comenzó á principios del invierno de 1849 á 1850, y la terminó en 3 de Febrero del año últimamente nombrado. Al día siguiente de concluída, escribió á su amigo Horacio Bridge diciéndole:—


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Dominio público
279 págs. / 8 horas, 9 minutos / 2.232 visitas.

Publicado el 24 de abril de 2016 por Edu Robsy.

Sonata de Estío

Ramón María del Valle-Inclán


Novela


Quería olvidar unos amores desgraciados, y pensé recorrer el mundo en romántica peregrinacion. ¡Aún suspiro al recordarlo! Aquella mujer tiene en la historia de mi vida un recuerdo galante, cruel y glorioso, como lo tienen en la historia de los pueblos Thais la de Grecia, y Ninon la de Francia, esas dos cortesanas menos bellas que su destino. ¡Acaso el único destino que merece ser envidiado! Yo hubiérale tenido igual, y quizá más grande, de haber nacido mujer: Entonces lograría lo que jamás pude lograr. Á las mujeres para ser felices les basta con no tener escrúpulos, y probablemente, no los hubiera tenido esa quimérica Marquesa de Bradomín. Dios mediante, haría como las gentiles marquesas de mi tiempo que ahora se confiesan todos los viernes, después de haber pecado todos los días. Por cierto que algunas se han arrepentido todavía bellas y tentadoras, olvidando que basta un punto de contrición al sentir cercana la vejez.

Por aquellos días de peregrinación sentimental era yo joven y algo poeta, con ninguna experiencia y harta novelería en la cabeza. Creía de buena fe en muchas cosas que ahora pongo en duda, y libre de escepticismos, dábame buena prisa á gozar de la existencia. Aunque no lo confesase, y acaso sin saberlo, era feliz, con esa felicidad indefinible que da el poder amar á todas las mujeres. Sin ser un donjuanista, he vivido una juventud amorosa y apasionada, pero de amor juvenil y bullente, de pasión equilibrada y sanguínea. Los decadentismos de la generación nueva no los he sentido jamás, Todavía hoy, después de haber pecado tanto, tengo las mañanas triunfantes, y no puedo menos de sonreir recordando que hubo una época lejana donde lloré por muerto á mi corazón: Muerto de celos, de rabia y de amor.


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Dominio público
71 págs. / 2 horas, 4 minutos / 1.385 visitas.

Publicado el 29 de abril de 2017 por Edu Robsy.

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