Textos más largos etiquetados como Poema | pág. 2

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etiqueta: Poema


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Post-Amor

Horacio Quiroga


Poema, Lírica


Hay una teoría filosófica, cuya tendencia positiva y humana nos muestra en la denominación de cada estado psicológico, el móvil de una idea, de una evolución, de un sentimiento.

En el orden pasional o simplemente afectivo, la conciencia del yo origina el egoísmo, y éste á su vez engendra el interés.

Lo que a los poetas se escapa en una nube de cadencias rimadas en el corazón, los adeptos á aquella doctrina lo han incrustado en una palabra amplia de trascendencia severa.


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Publicado el 14 de septiembre de 2026 por Brian.

Rojo Y Negro

Horacio Quiroga


Poema, Lírica, Relato


En el último rincón del pueblo, recodeada por la sombra del tamarindo; en las noches más frías del otoño, entreabre sus hojas agrisadas, la flor del último ensueño.

La tapias del cementerio, en su descarnada vestidura, han mordido el polen amarillento, y el último beso, rígido, impenetrable, surge sobre su tumba.

Caen los cielos, y por su extensa cabellera rubia, las cuerdas de mi lira han prendido en su cintura una nota silbante y fina, como el espasmo del delirio.

En el albor de mis primeras caricias, su busto palpitante se esconde entre mis brazos. Una lágrima que ha caído en el hueco de mis hombros, se ha asimilado con mi sangre.


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Dominio público
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Publicado el 14 de septiembre de 2026 por Brian.

En Prosa

Horacio Quiroga


Poema, Lírica, Relato


Un recuerdo para tí ¡oh niña purísima!

Un beso a tu recuerdo ¡oh santa criatura! Y á tus ojos y á tus brazos, y á frente y á tu garganta, tan pura y delicada, el más fervoroso de los cantos, ¡oh mi niña queridísima!

Todo se ha ido; las músicas, los besos, las flores y las lágrimas. El alma reprocha dolorosamente al pasado su falta de constancia. Todos se fueron. Sólo tú no me has olvido completamente, ¡oh niña purísima; sólo tú me has querido, ¡oh adorada de mi corazón!

¡Santa memoria! ¡Una caricia a esos recuerdos! ¡Una lágrima a esa ventura perdida!


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Publicado el 14 de septiembre de 2026 por Brian.

Ánima de Universos

Elle de Jan


fantasía, cuento corto, poesía, poema


El planeta a través de la ventana se veía pálido y ceniciento, como recién surgido de una apacible siesta; pero a la vez lucía un poco borroso, tal vez enfermizo; no parecía que hubiera podido reposar realmente. Su faz pronto comenzó a temblar, de forma casi imperceptible; los astros de su cielo, aunque distantes y ajenos, titilaron con flaqueza. Era como si la imagen de ese paisaje sencillo y pacífico estuviera, pues, de algún modo insólito, desenfocándose.
Uno de los hombres que vigilaba desde el sitio en el interior de la ventana se percató de ello, y se separó del taburete en el que aguardaba para echar un vistazo y comprobar lo que sucedía. Miró a su compañero, que ocupaba otro asiento, junto a una especie de chimenea plateada en cuyo hogar crepitaba un fuego azul muy brillante, del que por momentos saltaban chispas y que parecía haber perdido una intensidad original.
-Oye –le dijo el primero a éste-, necesita más combustible. Se está debilitando.
El segundo hombre asintió, se puso de pie y enfrentó la chimenea. Extrajo de uno de sus bolsillos un frasco pequeño que contenía una sustancia, en cuyo gelatinoso interior se revolvían destellos de distintas tonalidades; el hombre echó un poco de aquello al fuego, que revivió de inmediato, creciendo en tamaño y vigor. El sujeto guardó el frasco y volvió a sentarse; el otro observó el planeta allí afuera y el firmamento que lo circundaba.
Unos segundos después, el panorama se sacudió levemente, y entonces, como si ahora el letargo hubiera llegado definitivamente a su fin, el planeta se encendió como un diamante nuevo, y así permaneció, y de la misma manera los astros que reinaban más allá abandonaron el aura cansina que les había embargado y se embebieron de la energía que el hombre había depositado para ellos en la chimenea, la esencia increíble que le daba vida a todo un universo e impedía que su alma languideciera.


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Publicado el 1 de febrero de 2023 por Elle de Jan.

Recuerdos

Horacio Quiroga


Poema, Lírica


¡Qué encanto el de aquellas tardes de verano, el de nuestros paseos por los alegres alrededores, en la orilla del arroyo, en el cerro, en la vía férrea, sintiendo los aromas de las florecillas campestres, bocanadas de aire frescas y furtivas, muchachas rollizas y jóvenes, la vida toda de nuestra juventud hermosa! ¡Qué encanto el de nuestras pláticas literarias, el de nuestras inspiraciones repentinas, el de nuestros gritos resonando en la soledad de la tarde que caía, el de nuestras declamaciones frente á aquella pared de la avenida, escuchando el eco dulce y apagado de la poesía á Cervantes ó las tristisimas quejas del indio Tabaré. ¡Qué encanto el de los crepúsculos tranquilos, los pompones de cúmulus rosados, la armonía de la luz al extinguirse, dejando en nuestras almas rastros de nostalgias adorables, ternuras melancólicas, prolongándose en el silencio de la noche que empezaba, cuando las hojas y las ramas murmuraban en la sombra, se aspiraban las fragancias que flotaban el aire, y morían las notas de los pájaros.


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Publicado el 14 de septiembre de 2026 por Brian.

¡Es Natural!

Horacio Quiroga


Poema, Lírica


Esther no me ha conocido. He pasado a su lado, temblando de emoción. Cuatro meses que no la veía, y me ha olvidado. Ya no se acuerda de mí, ella que me hizo conocer algo hermoso, yo que la quise tanto, que llegué á dudar de su existencia, ¡oh virgen de oro!

Y no me ha conocido —Allá cuando estaba muy lejos, soñé que me adoraba, pensé que pudiera no verla jamás, pensé que me despreciaba, que sus ojos mentían; pero en medio de mis luchas y cavilaciones, nunca, nunca creí que Esther no me conociera!

¿Qué puedo esperar, cuando mi dulce Esther, como la llamaba en mis momentos de ternura, ha perdido la memoria y le soy indiferente? ¡Pobre principio!


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Publicado el 14 de septiembre de 2026 por Brian.

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