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Laberinto de Fortuna

Juan de Mena


Poesía


Al muy prepotente don Juan el segundo,
aquel con quien Júpiter tuvo tal zelo
que tanta de parte le fizo del mundo
quanta a sí mesmo se fizo del çielo,
al gran rey de España, al Çésar novelo;
al que con Fortuna es bien fortunado,
aquel en quien caben virtud e reinado;
a él, la rodilla fincada por suelo.

Tus casos falaçes, Fortuna, cantamos,
estados de gentes que giras e trocas,
tus grandes discordias, tus firmezas pocas,
y los que en tu rueda quexosos fallamos;
fasta que al tempo de agora vengamos
de fechos pasados cobdiçia mi pluma
y de los presentes fazer breve suma:
y dé fin Apolo, pues nos començamos.

Tú, Calïope, me sey favorable,
dándome alas de don virtuoso;
por que discurra por donde non oso,
convida mi lengua con algo que fable;
levante la Fama su boz inefable,
por que los fechos que son al presente
vayan de gente sabidos en gente;
olvido non prive lo que es memorable.

Como no creo que fuessen menores
que los de Africano los fechos del Çid,
nin que feroçes menos en la lid
entrasen los nuestros que los agenores,
las grandes façañas de nuestros señores,
la mucha constançia de quien los más ama
yaze en teniebras, dormida su fama,
dañada de olvido por falta de auctores.

La grant Babilonia, que ovo çercado
la madre de Nino de tierra cozida,
si ya por el suelo nos es destruida,
¡quánto más presto lo mal fabricado!
E si los muros que Febo a travado
argólica fuerça pudo subverter,
¿qué fábrica pueden mis manos fazer
que no faga curso segunt lo passado?


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48 págs. / 1 hora, 24 minutos / 1.207 visitas.

Publicado el 8 de enero de 2019 por Edu Robsy.

A la Juventud Filipina

José Rizal


Poesía


¡Alza su tersa frente,
Juventud Filipina, en este día!
¡Luce resplandeciente
Tu rica gallardía,
Bella esperanza de la patria mía!

Vuela, genio grandioso,
Y les infunde noble pensamiento,
Que lance vigoroso,
Más rápido que el viento,
Su mente virgen al glorioso asiento.

Baja con la luz grata
De las artes y ciencias a la arena,
Juventúd, y desata
La pesada cadena
Que tu genio poético encadena.

Ve que en la ardiente zona
Do moraron las sombras, el hispano
Esplendente corona,
Con pía sabia mano,
Ofrece al hijo de este suelo indiano.

Tú, que buscando subes,
En alas de tu rica fantasía,
Del Olimpo en las nubes
Tiernisima poesía
Más sabrosa que néctar y ambrosía.

Tú, de celeste acento,
Melodioso rival Filomena,
Que en variado concento
En la noche serena
Disipas del mortal la amarga pena.

Tú que la peña dura
Animas al impulso de tu mente,
Y la memoria pura
Del genio refulgente
Eternizas con genio prepotente.

Y tú, que el vario encanto
De Febo, amado del divino Apeles,
Y de natura el manto
Con mágicos pinceles
Trasladar al sencillo lienzo sueles.

¡Corred! que sacra llama
Del genio el lauro coronar espera,
Esparciendo la fama
Con trompa pregonera
El nombre del mortal por la ancha espera.

¡Día, día felice,
Filipinas gentil, para tu suelo!
¡Al Potente bendice
Que con amante anhelo
La ventura te envia y el consuelo!


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1 pág. / 1 minuto / 333 visitas.

Publicado el 19 de junio de 2022 por Edu Robsy.

La casa que me habita

Melba Guariglia


Poesía, Uruguay


Editado por Fernando Guzmán 2025. Se realizó una revisión ortotipográfica del texto, limitada a la puntuación y al uso de mayúsculas/minúsculas.Creative Commons BY-SA 4.0 Internacional
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A mis habitantes de aquí y de allá, y de mas allá
México, 1985 / Montevideo, 2015



Mi casa es la escritura... con la única compañía que no falla, las palabras
Cristina Péri Rossi
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Me amparo, efímera,  en un cuarto diferente.  
La bahía de sal queda atrás,  borrosa en la imagen del mapamundi.  
La sospecha invade, con miedo,  mi armadura.  
¿Dónde derrumbarme?  
Otros muros transforman laderas  en alojos;  
palabras inquietas  buscan raíces.
México 1979
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Las casas jóvenes  acuden al llamado,  
Andan sin norte  por la madrugada,  
Suben hacia el nuevo pasado,  se dispensan.  

Un paseo por la añoranza  al cielo triste de la piel,  las calles se alejan.  

Ahora queda solo  el duende que me habita,  el aire de la niebla,  una escalera que sube,  pasos infinitos.  

Hogares perdidos  en el sur del viento.  

Montevideo, 1987
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Ese haberme llamado Melba,  nombre agridulce  donde persisten heridas,  
poemas silenciosos  desde un abril de otoño.  
Palabra grave  investida de otro nombre Mabel,  
hermana solitaria  dormida en sueño incierto.  
Respuesta tímida  oculta en seudónimos,  espejos pequeños  que no me empañan.


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12 págs. / 21 minutos / 128 visitas.

Publicado el 13 de enero de 2026 por Fernando Guzmán.

Fábulas Libertinas

Jean de La Fontaine


Fábulas, Poesía


Sor Juana

Parió sor Juana, en sazón,
Y muy contrita, ayunaba,
Y siempre rezando estaba,
Con sin igual devoción.
«Ved, dijo en cierta ocasión
La abadesa, muy ufana,
Ved cómo vive sor Juana,
Seguid su conducta bella».
Y las monjas, bajo el manto,
Dijeron a esta querella:
«Viviremos como ella,
Cuando hagamos otro tanto».

La Venus Callipyga

Hubo en la Grecia dos siracusanas,
Que tenían un trasero portentoso;
Y, por saber la cual de las hermanas
Lo tenía más gentil, duro y carnoso,
Desnudas se mostraron a un perito
Que, después de palpar con dulce apremio,
Ofreció a la mayor su mano, en premio.
Tomó su hermano el no menos bonito
De la menor; alegres se casaron,
Y, tras más de una grata peripecia,
En honor de las dos un templo alzaron,
Con el nombre de: «Venus, nalga recia».
No sé qué intención hubiera sido,
Mas fuera aqueste el templo de la Grecia
Al que más devoción habría tenido.

Los dos amigos

Alcibiades y Axioco, compañeros
De cuerpo juvenil, bello y fornido,
Concertaron sus ansias, y pusieron
Semillas de su amor en igual nido.
Sucedió que uno de ellos, diligente,
Trabajó tanto a la sin par doncella,
Que una niña nació, niña tan bella,
Que los dos se jactaban igualmente
De ser el padre de ella.
Cuando ya fue mujer y rozagante
Pudo seguir la escuela de su madre,
Al par los dos quisieron ser su amante,
Ninguno de ellos quiso ser su padre.
«¡Ah! hermano, dijo el uno, a fe os digo
Que es de vuestras facciones un dechado.
—¡Error! el otro dijo; es vuestra, amigo;
¡Dejadme a mí cargar con el pecado!


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43 págs. / 1 hora, 16 minutos / 436 visitas.

Publicado el 6 de julio de 2018 por Edu Robsy.

Poemas para Siempre

Arturo Robsy


Poesía


De mi canción nacen escuadras

Esta es una breve antología de romances sobre nuestros sentimientos de siempre cuando consideramos España, la Vida y la Muerte.

Falangistas

¿Quiénes son esos muchachos
que son soldados y estatuas,
que cuando los miro pienso
en la libertad de España?

¿Quienes son esos muchachos,
azules de cielo y agua,
que miran como no miran
no siquiera las estatuas?

Vienen de lejos y lejos
van volando con sus alas;
amigos del sol y el viento,
miran, sonríen y avanzan.
Hierro llevan en el gesto
y en la bandera una garra.

Algo que no es de este mundo,
algo que no usa palabras,
les empuja, les arrulla,
les ilusiona y les lava.
El agua de lluvia limpia,
el agua de lluvia clara,
les roza los pensamientos.
Y la luz de la mañana,
como un pájaro secreto,
anida en sus frentes altas.

¿Quiénes son esos soldados,
que son soldados y estatuas
y sonríen sin sonrisa
y aun sin palabras nos hablan?
No necesitan hablar;
no necesitan ya nada:
Son algo más que soldados:
Son la semilla de España.

Escuadras

Como la mies que madura,
aguardando ya la siega,
se ponen en pie los hombres
de nuestra Falange eterna.

Como el árbol que se crece,
como el sol que se levanta
y como se hinchan las velas
marcharán mis camaradas.

Una voz corre los campos,
un viento azul que los rasga,
una bandera que grita,
una promesa que arrastra;
los hombres, al escucharla,
son semillas en el aire,
luces corriendo distancias,
manos que todo lo juntan,
gestos que a todos nos atan.

Como sonrisas perfectas
a la boca suben almas
y a los ojos ilusiones
y voces a las gargantas.


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13 págs. / 23 minutos / 118 visitas.

Publicado el 10 de julio de 2022 por Edu Robsy.

COTUFAS EN EL GOLFO

Santiago Fernandez Puche


Poesía


 

 

COTUFAS EN EL GOLFO

Mayo, 2005

 

Santiago Fernández Puche

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

SALUTACIÓN

 

La puerta entreabierta, cerrada la ventana

Para no ver el mundo o es que por la oscura

Habitación de todas las soledades con vana

Intención de huir se consume la locura

Para el gusano verde que come mi manzana.

 

Fue para mí el amor un barco azul marino

Allí donde las olas hacen crestas y espumas;

Ya encallado asoma su pueril quilla. Divino

Resto de los ojos de buey y de sus brumas

Es esta estancia entreabierta donde me inclino

Para besar el frío en esos pies helados

De la melancolía. Dime tú, que conoces

Al hombre como todos estos hombres calados

Que se asoman por un caudal de calladas voces

De esas humanidades y toda suerte de pesados

Instrumentos de odio, ¿acaso tú me conoces?

Lejos de los simples oficios del escribano,

Usando el instante del día para ganar

El pan de todos los versos sin precio, ¿tu mano,

Asidero mortal del que salió a buscar

La conciencia, es acaso asidero humano?

 

De puertas cerradas y amores perdidos, suelo

Pintar las hojas inmaculadas y escribir

Paredes que oscurecen de invisible duelo.

Apréstate, pues, a borrar la letra y vivir

Si acaso levantásemos un suntuoso vuelo.

 


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17 págs. / 29 minutos / 104 visitas.

Publicado el 27 de febrero de 2023 por Santiago Fernández Puche.

La tibieza del río

Melba Guariglia


Poesía




POÉTICA

el poema moldea significados

talla el centro

cincela uno o dos tópicos

vacila

se escucha el peso de un lápiz

el zigzag natural

la onda expansiva

de un río invisible

tersa sitios pretéritos

claros infiernos

y la magia apenas aparece

es un pájaro aturdido

apresado en el umbral del vuelo



IN POÉTICA

no hay estilo de zanjar distancias

en la hondura de la hoja

ni vertiente que revele

la piel besada por la pluma húmeda

el lazo que lo une a otro universo

pequeño como un punto

imprescindible

un verso alterado por la prisa

de unirse

al cauce de otra mirada

no hay forma ni adjetivo

ni cercano epíteto que salve

ni tipografía que imprima o sacie

el ligero caudal bajo los puentes

un manantial que ansiamos beber

tan próximo y puro

como un cielo



PROPÓSITO

jirones

rato escaso de caricias

mano de cartas delebles

ya todo está escrito

mañana blanquearé los muros

restos del derrumbe

a doble tinta

rojo el cabello

entonces

me acostaré con cualquier palabra

por amor


FATAL

un párrafo

salto

paréntesis

desafío mortal

en el suspenso de la cima

un equilibrio donde mirarme

en lucha con el trapecio

un abismo

donde callar

mi destino de acróbata



NACIMIENTO

escribir

una forma de estar concebida

romper aguas

diluvio en el modo de no ser

y haber sido humano intento

lenguaje arrullado


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4 págs. / 7 minutos / 47 visitas.

Publicado el 2 de marzo de 2026 por Fernando Guzmán.

Caminata en la Colina

Carlos Daniel López


Poesia, ecuatoriana, guayaquileña, cuento, cuento corto, novela, novelilla, ecuador, romance, amor


Hete caminado por las tristes y viejas calles de una ciudad que me abandonó, una ciudad a la cual le guardo rencor y ardor por sus desgraciadas tragedias y traiciones hacia mi ser. No soy feliz estando aquí, no puedo recordar porque volví, pero sé que me debo quedar y afrontar mis responsabilidades, tarde o temprano lo que me aterraba tendría que volver a atormentarme. Mientras caminaba recordé los viejos motivos por los cuales me alejé y decidí exiliarme en las altas llanuras de las cercanías de esta ciudad. Estuve lejos por tanto tiempo que no podía reconocer las calles por donde caminaba, todo me parecía extraño y sombrío. Los callejones que en mi niñez encontraba coloridos y llenos de vida ahora me parecían míseros y grises. Sé que me aleje de esta tierra cuando aún era un simple adolescente con metas y logros estúpidos, pero volver y no poder reconocer el lugar de natalicio de uno mismo es el peor sentimiento. Finalice mi caminata al percatarme que mi destino se acercaba. Lentamente bajé el maletín que portaba y   con una cálida mirada pude observar las ruinas de lo que quedaba de mi antiguo hogar. Aquí fue donde pase mis años ya perdidos. Donde disfrute y llore. Suspire con nostalgia recordando memorias alegres y lo contemplé por unos minutos hasta que una voz cálida me levanto de mi transe.  

- ¿Julio?  

La voz cálida con tintes amargos provenía de una bella muchacha costeña. Tenía un cabello castaño tan similar a una barra de cacao, del cacao más fino que se pueda encontrar en esta tierra, unos ojos de leyenda que perpetraban a cualquiera y una sonrisa tan fina como el sol del alba Matutino. Parecía alguna joven extranjera, extranjera a la zona pobre y desgraciada donde se encontraba.  

- El mismo. 

Respondí con una seriedad digna de las aves que sobrevuelan al Pichincha. No conocía a esta bella joven, pero el que supiera mi nombre ya era motivo de alerta.  

- ¿Me conoces?  


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Publicado el 28 de julio de 2026 por Carlos Daniel López.

Poemas de polvo y agua

Enrique Floriano


Poesía


 EL CLIMA


El pronóstico del sueño previene de un río amargo de fantasmas en las sienes y un correr entre escenarios. Serán las próximas horas de aguaceros en las manos y una voz desconocida
que vendrá de tres a cuatro. Clara inestabilidad
a la altura de los cráneos
y un relato en blanco y negro que dirá entre saltos algo.

Serán nubes en los dedos recuerdos desmenuzados, bloques para el día a día
de un presente diluviando. Llegará el persecutor
en las lluvias del espanto; tal vez no te dará alcance mas no podrás alejarlo. Vendrá azul de boca a pecho cual viento desde un pasado, un calor en granizada
y un beso que sabe a plagio. Una música de cielo

—más relámpago que canto y más cántaro que mar— moverá el mordido labio. Inundado el pensamiento inventará algún presagio como una voz en los ojos
o un escombro decorado.

24 de septiembre de 2023





OLAS INMERECIDAS


Ya no hay mar,
para estos ojos ciegos ya no se siente el mar,

si acaso todavía ruge a lo lejos
la canción de olas inmerecidas,
y aún deja el aire en nuestra ropa
el nombre del agua sibilante.
Y cómo nos grita el sin sentido
de las huellas en la arena
cuando al mediodía el mar intenta sin nosotros la gravedad de otros huecos planetarios.
Y hacia estos se empeña el mar
con terrena humedad de cangrejos y horizontes.


Con gracia se esfuerza cabalgando
sobre el amor de un millón de trotes marsupiales
Son culpables todas estas manos solitarias,

voluntariosas en palpar desde lejos
lo que exige amor con nuestros poros,
que marchó el gran mar de las sirenas hacia la otra cara prometida del silencio.

18 de septiembre de 2023



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Publicado el 3 de febrero de 2026 por Fernando Guzmán.

34567