Textos más populares esta semana etiquetados como Poesía que contienen 'u' | pág. 7

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Sueño

José Francisco de Isla


Poesía


Dedicatoria

Escrito por el Padre
Josef Francisco de la Isla,
en la exaltación
del Señor D. Carlos III
(que Dios Guarde)
al Trono de España.

Octavas


I

No pasa el mar, quien nunca se aventura,
dicen las Mozorruelas redomadas,
y como este refrán las asegura,
por eso hay tantas bien-aventuradas.
Esta desatinada conjetura
alentó mis tibiezas desmayadas
para que la aprehension se encaracole,
temple la gayta, y apareje el fole.


II

¿Ello ha de ser? Pues manos á la obra,
pongo papel en mesa, y pluma en ristre:
todo à la vela está, todo de sobra,
no hay quien me turbe, enfade, ni registre.
Ahora bien, con quietud y sin zozobra,
expresiones al cálamo ministre
la chola con alguna extravagancia,
fresca del tiempo, y al asunto rancia.


III

Córto la pluma: doy una palmada
en mi rugosa dilatada frente:
atusome la greña mal peinada:
nada discurro: déjolo impaciente:
vuelvo segunda vez á la estacada,
tomo un polvo, y me asaltan de repente
entusiasmos de un Sueño, en cuyo empeño
dejando de dormir, me rindo al Sueño.


IV

¡Bravamente ha salido el conceptillo!
Lo pudiera lucir en un Poema;
y luego me dirán, que es blanco el Grillo;
pues vamos adelante, y valga flema.
Ya he cebado el fogón, y alcé el gatillo,
polvora es el capricho, blanco el tema,
y dispuesta la idea en el encaro,
ninguno se me oponga, que disparo.


V

Yo no he de andar en el comun debate
de invocar à las Musas, ni lo esperen,
que tienen un capricho botarate,
son feminas, y quieren quando quieren.
Para decir mal dicho un disparate
me sobran las especies que sugieren
quantos (gongoricemos) à montones
esquinas entapizan papelones.


VI


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Publicado el 20 de noviembre de 2020 por Edu Robsy.

Cuadro

Xavier Villaurrutia


Poesía, poema


CUADROFuera del tiempo, sentada,la mano en la sien,¿qué miras, mujer,desde tu ventana?¿Qué callas, mujer, pintadaentre dos nubes de mármol?Será igual toda la vidatu carne dura y frutada.Sólo la edad te rodeacomo una atmósfera blanda.No respires, no.De tal modo el airete quiere inundar,que envejecerías,¡ay!, con respirar.No respires, no.¡Muérete mejorasí como estás!


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1 pág. / 1 minuto / 109 visitas.

Publicado el 31 de marzo de 2019 por ariel.

Ánima de Universos

Elle de Jan


fantasía, cuento corto, poesía, poema


El planeta a través de la ventana se veía pálido y ceniciento, como recién surgido de una apacible siesta; pero a la vez lucía un poco borroso, tal vez enfermizo; no parecía que hubiera podido reposar realmente. Su faz pronto comenzó a temblar, de forma casi imperceptible; los astros de su cielo, aunque distantes y ajenos, titilaron con flaqueza. Era como si la imagen de ese paisaje sencillo y pacífico estuviera, pues, de algún modo insólito, desenfocándose.
Uno de los hombres que vigilaba desde el sitio en el interior de la ventana se percató de ello, y se separó del taburete en el que aguardaba para echar un vistazo y comprobar lo que sucedía. Miró a su compañero, que ocupaba otro asiento, junto a una especie de chimenea plateada en cuyo hogar crepitaba un fuego azul muy brillante, del que por momentos saltaban chispas y que parecía haber perdido una intensidad original.
-Oye –le dijo el primero a éste-, necesita más combustible. Se está debilitando.
El segundo hombre asintió, se puso de pie y enfrentó la chimenea. Extrajo de uno de sus bolsillos un frasco pequeño que contenía una sustancia, en cuyo gelatinoso interior se revolvían destellos de distintas tonalidades; el hombre echó un poco de aquello al fuego, que revivió de inmediato, creciendo en tamaño y vigor. El sujeto guardó el frasco y volvió a sentarse; el otro observó el planeta allí afuera y el firmamento que lo circundaba.
Unos segundos después, el panorama se sacudió levemente, y entonces, como si ahora el letargo hubiera llegado definitivamente a su fin, el planeta se encendió como un diamante nuevo, y así permaneció, y de la misma manera los astros que reinaban más allá abandonaron el aura cansina que les había embargado y se embebieron de la energía que el hombre había depositado para ellos en la chimenea, la esencia increíble que le daba vida a todo un universo e impedía que su alma languideciera.


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Publicado el 1 de febrero de 2023 por Elle de Jan.

Poemas de polvo y agua

Enrique Floriano


Poesía


 EL CLIMA


El pronóstico del sueño previene de un río amargo de fantasmas en las sienes y un correr entre escenarios. Serán las próximas horas de aguaceros en las manos y una voz desconocida
que vendrá de tres a cuatro. Clara inestabilidad
a la altura de los cráneos
y un relato en blanco y negro que dirá entre saltos algo.

Serán nubes en los dedos recuerdos desmenuzados, bloques para el día a día
de un presente diluviando. Llegará el persecutor
en las lluvias del espanto; tal vez no te dará alcance mas no podrás alejarlo. Vendrá azul de boca a pecho cual viento desde un pasado, un calor en granizada
y un beso que sabe a plagio. Una música de cielo

—más relámpago que canto y más cántaro que mar— moverá el mordido labio. Inundado el pensamiento inventará algún presagio como una voz en los ojos
o un escombro decorado.

24 de septiembre de 2023





OLAS INMERECIDAS


Ya no hay mar,
para estos ojos ciegos ya no se siente el mar,

si acaso todavía ruge a lo lejos
la canción de olas inmerecidas,
y aún deja el aire en nuestra ropa
el nombre del agua sibilante.
Y cómo nos grita el sin sentido
de las huellas en la arena
cuando al mediodía el mar intenta sin nosotros la gravedad de otros huecos planetarios.
Y hacia estos se empeña el mar
con terrena humedad de cangrejos y horizontes.


Con gracia se esfuerza cabalgando
sobre el amor de un millón de trotes marsupiales
Son culpables todas estas manos solitarias,

voluntariosas en palpar desde lejos
lo que exige amor con nuestros poros,
que marchó el gran mar de las sirenas hacia la otra cara prometida del silencio.

18 de septiembre de 2023



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33 págs. / 58 minutos / 79 visitas.

Publicado el 3 de febrero de 2026 por Fernando Guzmán.

Sinfonía Natura

Elle de Jan


fantasía, cuento corto, poesía, poema


Una flor de viento vino hacia mí. Me incliné para mirarla: era un inmenso tesoro. Se abría y mostraba el fuego del éter, un cuadro de polvo antiguo y diverso, de tonos que se revolvían como suspiros de dioses en lo alto. Era también un mar; un mar de cristales de sueños remotos, que empapaban el cielo como una caricia mágica. Hálitos divinos se enlazaban y se fugaban, en medio del atardecer de un mundo, hacia las orillas de otro tiempo. El manto de la noche cayó como una suave cascada; y, en su seno de sombras luneras, quedaron brillando pequeños fragmentos de diamantes de antaño.La flor se cerró luego de esta visión, pero aún la guarda en su interior. La he tomado para conservarla, como la memoria de una sinfonía de la naturaleza que perdura día tras día, año tras año, vida tras vida, a lo largo del cosmos.


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1 pág. / 1 minuto / 59 visitas.

Publicado el 1 de febrero de 2023 por Elle de Jan.

Nombrar la desolación

Eduardo H. González


Poesía



 CIUDAD INFECUNDA


I
De asfalto hinchada,
la sustancia voraz demuele la arquitectura.
Edificada bajo ansiedades disolutas,
entre el escarnio de las manos furibundas,
la arquitectura es la hija hendida
de la ciudad infecunda.
Sonámbula ante el reclamo
de la permanencia,
la arquitectura cede al arbitrio
de la animosidad absoluta.

Servil,
cripta lícitamente abierta en la disforme
virulencia de los peatones.
Mínima,
el regocijo abastece las dádivas,
el rencor, el ocio hostil.

La ciudad acoge inmortales tragedias,
sólidas conflagraciones como disparos.

Cede la ciudad,
decimonónica
y trémula.

La ciudad revela largas decadencias
en que la arquitectura gesticula:
sus muecas desgajan el tiempo,
urden la inclemencia y la bastedad…




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6 págs. / 10 minutos / 34 visitas.

Publicado el 2 de marzo de 2026 por Fernando Guzmán.

Sonetos y otros poemas

Enrique Floriano


Poesía, Religión



-Gracia de amor- Hay gracia en el amor de los sencillos, gracia donde pensarte lleva a ti; tú, mi razón, mi gozo de vivir, mi anhelo de habitar el paraíso. Te amo con la ilusión de los humildes y su necesidad de asir el cielo. Te amo en mi voluntad de prisionero que ve en tus brazos guardas como esfinges. Te amo con el dulzor de los pequeños que dan lo más feliz de su universo. 14.12.25
-Vientos de alegría- Cuán sabio el corazón del firmamento donde alza catedral tu pensamiento. Habita allí el fulgor de la verdad, allí la luz rebosa entendimiento, y da amor peso a la realidad. Forman tu música vocablos tantos, líricas en sublime cantidad, que hay un mundo de voces para el hombre y un hilo en las esferas de los cantos. No existe beso con mayor renombre que aquel que obsequia tu sabiduría ni un poder que más ruinas desescombre. Hacen coro los vientos de alegría cantando, amor, tu dulce hegemonía.
02.12.2025
-Dulce amor- Tu gran amor nos nutre desde el cielo y llega aquí endulzando la mañana; tiene sabor a luz por la ventana y rico aroma de panal en vuelo. No hay similar caricia sobre el suelo ni vino superior en lengua humana; tu voz en todo pecho exclama: ¡Hosanna! Vocablo como un mundo de consuelo. Tu amor llega con sal del paraíso y un enigma de trigo entre los labios; llega cual agua tierna a mediodía. Ya somos todo lo que el cielo quiso: de tu vergel cosechadores sabios e hijos que tu presciencia prometía.


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Publicado el 19 de enero de 2026 por Fernando Guzmán.

Pequeñas islas

Melba Guariglia


Poesía


En el desorden del mar, pequeñas islas.



Sitio y tiempo

sitio y tiempo fluyen simultáneos

próximo en-seguida lugar después ola tras ola

instancias disgregadas en pura arena





Una lápida y su epitáfio

una lápida y su epitafio

sorpresa de seguir vivos

en la brevedad

de un adiós




Luna menguante

luna menguante

última llamada

espacio en blanco

inhabitable

el frío es muy frío



Calles verticales

calles verticales

puertas como torres

la imagen del lenguaje

el mar en la boca

dejaré huellas en todos los zaguanes




En el recorrido

en el recorrido

abolir la circunstancia

cautivarse.

durar

durar

mientras tanto alrededor...



Textos tardíos

Textos tardíos la furia del alfabeto

escribo en el humo

tropezando

derrumbes de agua en el río

se oye

el rumor de la niebla




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1 pág. / 3 minutos / 29 visitas.

Publicado el 24 de enero de 2026 por Fernando Guzmán.

Bucólicas

Virgilio


Poesía, Égloga


I. Títiro

MELIBEO. — ¡Títiro! Recostado tú bajo la fronda de una extendida haya ensayas pastoriles aires con tenue caramillo; nosotros abandonamos los lindes patrios y nuestros dulces campos; de la patria huimos; tú, Títiro, despreocupado a la sombra, enseñas a las selvas a repetir el nombre de tu hermosa Amarilis.

TÍTIRO. — ¡Oh Melibeo! Un dios fue quien nos concedió este descanso, pues él será siempre para mí un dios; su altar, un tierno corderillo de nuestros rebaños lo bañará frecuentemente con su sangre. Él fue quien, como ves, permitió que mis vacas vagasen libremente y que yo mismo, con rústica zampoña, cantase lo que me viniera en gana.

MELIBEO. — Ciertamente no te envidio, más bien me maravillo; ¡tan grande es la turbación que en toda la extensión de la campiña reina! A mí mismo aquí me tienes arreando con aflicción mis cabras; ésta también con dificultad, ¡oh Títiro!, la llevo, pues aquí entre los espesos avellanos con duro esfuerzo acaba de parir, ¡ay!, sobre la desnuda roca dos gemelos, esperanza de mi rebaño. Muchas veces, recuerdo, estuviera entonces mi espíritu obcecado, nos predijeron este mal las encinas heridas por el rayo. Mas dinos ya, Títiro, qué clase de dios es ese tuyo.

TÍTIRO. — La ciudad que llaman Roma, ¡oh Melibeo!, pensé yo, necio de mí, que era semejante a esta ciudad nuestra adonde solemos con frecuencia los pastores llevar los tiernos recentales destetados de las ovejas. De esta manera era como yo veía parecerse los cachorros a las perras y los cabritos a sus madres, así tenía por costumbre comparar lo grande con lo pequeño. Pero esta ciudad levantó tanto su cabeza entre las demás ciudades cuanto acostumbran entre las flexibles mimbreras los cipreses.

MELIBEO. — ¿Y cuál fue la causa tan importante de visitar tú Roma?


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28 págs. / 49 minutos / 1.132 visitas.

Publicado el 22 de junio de 2018 por Edu Robsy.

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