Salvar el alma
Jordi Cabré Carbó
Cuento, Poesía
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Publicado el 7 de mayo de 2016 por Jordi Cabré Carbó.
Mostrando 81 a 90 de 119 textos encontrados.
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Publicado el 7 de mayo de 2016 por Jordi Cabré Carbó.
Esta es una breve antología de romances sobre nuestros sentimientos de siempre cuando consideramos España, la Vida y la Muerte.
¿Quiénes son esos muchachos
que son soldados y estatuas,
que cuando los miro pienso
en la libertad de España?
¿Quienes son esos muchachos,
azules de cielo y agua,
que miran como no miran
no siquiera las estatuas?
Vienen de lejos y lejos
van volando con sus alas;
amigos del sol y el viento,
miran, sonríen y avanzan.
Hierro llevan en el gesto
y en la bandera una garra.
Algo que no es de este mundo,
algo que no usa palabras,
les empuja, les arrulla,
les ilusiona y les lava.
El agua de lluvia limpia,
el agua de lluvia clara,
les roza los pensamientos.
Y la luz de la mañana,
como un pájaro secreto,
anida en sus frentes altas.
¿Quiénes son esos soldados,
que son soldados y estatuas
y sonríen sin sonrisa
y aun sin palabras nos hablan?
No necesitan hablar;
no necesitan ya nada:
Son algo más que soldados:
Son la semilla de España.
Como la mies que madura,
aguardando ya la siega,
se ponen en pie los hombres
de nuestra Falange eterna.
Como el árbol que se crece,
como el sol que se levanta
y como se hinchan las velas
marcharán mis camaradas.
Una voz corre los campos,
un viento azul que los rasga,
una bandera que grita,
una promesa que arrastra;
los hombres, al escucharla,
son semillas en el aire,
luces corriendo distancias,
manos que todo lo juntan,
gestos que a todos nos atan.
Como sonrisas perfectas
a la boca suben almas
y a los ojos ilusiones
y voces a las gargantas.
Licencia limitada
13 págs. / 23 minutos / 118 visitas.
Publicado el 10 de julio de 2022 por Edu Robsy.
I
De
asfalto hinchada,
la sustancia voraz demuele la
arquitectura.
Edificada bajo ansiedades disolutas,
entre el
escarnio de las manos furibundas,
la arquitectura es la hija
hendida
de la ciudad infecunda.
Sonámbula ante el
reclamo
de la permanencia,
la arquitectura cede al
arbitrio
de la animosidad absoluta.
Servil,
cripta
lícitamente abierta en la disforme
virulencia de los
peatones.
Mínima,
el regocijo abastece las dádivas,
el
rencor, el ocio hostil.
La ciudad acoge inmortales
tragedias,
sólidas conflagraciones como disparos.
Cede
la ciudad,
decimonónica
y trémula.
La ciudad
revela largas decadencias
en que la arquitectura gesticula:
sus
muecas desgajan el tiempo,
urden la inclemencia y la bastedad…
Creative Commons
6 págs. / 10 minutos / 34 visitas.
Publicado el 2 de marzo de 2026 por Fernando Guzmán.
Deja, Fabio, esa lira
que tanto te recrea,
ó aprende lo que ignoras
y canta lo que aprendas.
Basta de idilios tiernos,
basta de dulces églogas;
no más pastores, Fabio;
Fabio, no más praderas.
Yo quise entre los rústicos
paisajes de mi tierra
buscar de tus cantares
la realidad perfecta;
y ¡ay, Fabio!, tú no has visto
jamás la primavera.
Tú no has pisado el «campo
de terciopelo y seda»;
ni respiraste el «fresco
cefirillo que juega
de los sombríos bosques
con la enrramada espesa»;
ni la cascada viste
que «rauda se despeña
en el profundo abismo
desde la altura inmensa»;
ni «matizadas flores»
cojiste entre la yerba,
ni oístes el «murmullo
del que manso la riega,
arroyo cristalino
do beben las Napeas
y encuentran las pastoras
cristal que les refleja
de sus cabellos de oro
las ondulantes hebras»;
ni el trino has escuchado
de «mil y mil parleras,
pintadas avecillas,
de las de arpada lengua,
entre el follaje verde
de misteriosa selva»;
ni vistes el cabrito
«triscar la mata fresca,
trepar de roca en roca
la tímida gacela,
ni sobre el fácil soto
rumiar la mansa oveja»,
ni, en fin, esos primores
que describir intentas
en las limadas coplas
que, tierno, canturreas.
Tu campo es un tapete,
tus bosques son macetas,
tus flores, inodoras,
tus cefirillos, hielan;
de trapo son tus ninfas,
tus pastores, horteras,
gorriones tus jilgueros;
y tu cascada horrenda,
del carcomido techo
que á tu numen alberga,
por más que la levantes
es húmeda gotera.
Dominio público
4 págs. / 7 minutos / 95 visitas.
Publicado el 31 de octubre de 2020 por Edu Robsy.
Poeta.
Quiero el alterno canto y los amores
Imitar de Damón y Alfesibeo,
A cuyo dulce són la becerrilla,
Olvidada del pasto, absorta estuvo,
Y atónitos los linces atendían,
Y el curso revolviendo de sus ondas
En silencio á escuchar llegóse el río.
Quiero el alterno canto y los amores
De Damón imitar y Alfesibeo.
Tú, ó ya las rocas del Timavo undoso,
Folión, superes, ó rayendo vayas
Del Ilírico golfo las riberas.
Oye mi voz. ¡Oh! ¿al fin vendrá aquel día
En que tus heclios diga, y por el orbe
Pueda tus cantos divulgar, que solos
El coturno de Sófocles merecen?
Tomó principio en ti la Musa mía,
Y en tu honor sonará su voz postrera.
Acoge en tanto los humildes versos
Que ensayo obedeciéndote, y permite
Que en torno se deslice de tu frente
Aquesta hiedra entre gloriosos lauros.
Habíanse del cielo las nocturnas
Frígidas sombras ahuyentado apenas,
Hora en que alegra fúlgido rocío
Sobre la fresca hierba á los ganados,
Cuando en polido báculo de oliva
Apoyado Damón, así cantaba:
Damón.
Sal tú, lucero, precursor del día,
Sal presuroso, y el lamento escúcha
De este amante infelice, hoy despreciado
Por Nisa, la que ayer llamaba esposa.
En mi hora postrimera, á las deidades
Testigos de mi amor y su perjurio,
Yo me lamento, y me lamento en vano.
Flauta, ensayemos pastorales tonos.
Tonos conmigo ensáya, flauta mía.
Como en Ménalo se oyen, donde suenan
Bosques silbosos y parleros pinos:
Allí zagales, que de amores cantan;
Allí el músico Pan, que dió el primero
A las cañas inertes ejercicio.
Flauta, ensayemos pastorales tonos.
Dominio público
3 págs. / 5 minutos / 483 visitas.
Publicado el 3 de marzo de 2019 por Edu Robsy.
- ¿Julio?
La voz cálida con tintes amargos provenía de una bella muchacha costeña. Tenía un cabello castaño tan similar a una barra de cacao, del cacao más fino que se pueda encontrar en esta tierra, unos ojos de leyenda que perpetraban a cualquiera y una sonrisa tan fina como el sol del alba Matutino. Parecía alguna joven extranjera, extranjera a la zona pobre y desgraciada donde se encontraba.
- El mismo.
Respondí con una seriedad digna de las aves que sobrevuelan al Pichincha. No conocía a esta bella joven, pero el que supiera mi nombre ya era motivo de alerta.
- ¿Me conoces?
Creative Commons
6 págs. / 11 minutos / 7 visitas.
Publicado el 28 de julio de 2026 por Carlos Daniel López.
Ayer te vi venir, bajando la calle,
andando orgullosa, pies descalzos,
sonrisa triste y paso firme,
desnudo tu cuerpo, única verdad,
perseguida por una jauría de lobos,
los golpes y heridas recientes
sobre tu piel tan blanca, tan amada.
Me dijeron: no la mires, no es tuya,
y miré hacia otra parte, no quise ver.
No quise ver cómo te rodearon.
No miré cuando taparon tu cuerpo
con sucios trapos, para protegerte
decían ellos, de ti misma.
Ni cuando a golpes te dejaron tendida,
apenas sombra de ti misma, en el suelo,
y los más crueles de ellos, riendo,
te sujetaron con bozal y correa.
Los más atrevidos, cuerpos henchidos,
te humillaban, te mancillaban,
gritaban muy alto tu nombre,
diciéndose tus dueños, pero sin mirarte,
apartándose entre ellos a empellones,
reclamando tus despojos como botín.
Mis mayores recuerdan todavía un mundo
en el que tú no eras más que un sueño,
y cada día, para ellos, una pesadilla
de la que tardaron medio siglo en despertar.
Vertiendo su sangre conjuraron tu nombre,
y de su sacrificio naciste tú, pura luz.
Nosotros, hijos descastados, te repudiamos.
Tu desnudez desluce nuestros ricos ropajes,
culpamos a tu piel blanca de nuestras negras ideas
y cada palabra que proteges y nos ofende,
se convierte en un espinoso látigo
con el que golpearte hasta que callas.
Me cuentan que en otros barrios,
en otras calles no tan lejanas,
nunca han sabido de ti, o peor aún,
conociéndote, han fingido olvidarte.
A quien, en tu ausencia, menciona tu nombre,
le insultan, le golpean y le silencian.
Y quién así reprime, dice hacerlo en tu nombre.
Creative Commons
1 pág. / 2 minutos / 276 visitas.
Publicado el 15 de noviembre de 2017 por Edu Robsy.
sitio y tiempo fluyen simultáneos
próximo en-seguida lugar después ola tras ola
instancias disgregadas en pura arena
una lápida y su epitafio
sorpresa de seguir vivos
en la brevedad
de un adiós
luna menguante
última llamada
espacio en blanco
inhabitable
el frío es muy frío
calles verticales
puertas como torres
la imagen del lenguaje
el mar en la boca
dejaré huellas en todos los zaguanes
en el recorrido
abolir la circunstancia
cautivarse.
durar
durar
mientras tanto alrededor...
Textos tardíos la furia del alfabeto
escribo en el humo
tropezando
derrumbes de agua en el río
se oye
el rumor de la niebla
Creative Commons
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Publicado el 24 de enero de 2026 por Fernando Guzmán.
Piden que pulse la lira
Ha tiempo callada y rota:
Si ya no arranco una nota
Ni mi musa ya me inspira!
Balbuce fria y delira
Si la tortura mi mente;
Cuando rie solo miente;
Como miente su lamento:
Y es que en mi triste aislamiento
Mi alma ni goza ni siente.
Hubo un tiempo ... y es verdad!
Pero ya aquel tiempo huyo,
En que vate me llamo
La indulgencia a la amistad.
Ahora de aquella edad
El recuerdo apensas resta
Como quendan de una fiesta
Los misteriosos sonidos
Que retienen los oidos
Del bullicio de la orquesta.
Soy planta apenas crecida
Arrancada del Oriente,
Donde es perfume el ambiente,
Donde es un sueno la vida:
Patria que jamas se olvida!
Ensenaronme a cantar
Las aves, con su trinar;
Con su rumor, las cascadas;
Y en sus playas dilatadas,
Los murmurios de la mar.
Mientras en la infancia mia
Pude a su sol sonreir,
Dentro de mi pecho hervir
Volcan de fuego sentia;
Vate fui, porque queria
Con mis versos, con mi aliento,
Decir al rapido viento:
Vuela; su fama pregona!
Cantala de zona en zona;
De la tierra al firmamento!
La deje! ... mis patrios lares.
Arbol despojados y seco!
Ya no repiten el eco
De mis pasados cantares
Yo cruce los vastos mares
Ansiando cambiar de suerte,
Y mi locura no advierte
Que en vez del bien que buscaba,
El mar conmigo surcaba
El espectro de la muerte.
Toda mis hermosa ilusion,
Amor, entusiasmo, anhelo,
Alla quedan bajo el cielo
De tan florida región:
No pidais al corazon
Cantos de amor, que esta yerto;
Porque en medio del desierto
Donde discurro sin calma,
Siento que agoniza el alma
Y mi numen esta muerto.
Dominio público
1 pág. / 1 minuto / 97 visitas.
Publicado el 19 de junio de 2022 por Edu Robsy.
«[...] que yo trocaba con él los peones, si eran mejores que los míos; dábale de lo que almorzaba, y no le pedía de lo que él comía; comprábale estampas, enseñábale a luchar, jugaba con él al toro, y entreteníalo siempre.»
Vida del Gran Tacaño. (Cap. II.)
Dominio público
2 págs. / 4 minutos / 83 visitas.
Publicado el 20 de noviembre de 2020 por Edu Robsy.