La Caja Mítica
Joan Carlos Vinent
Relato
Licencia limitada
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Publicado el 2 de octubre de 2020 por Juan Carlos Vinent Mercadal.
Mostrando 1 a 10 de 13 textos encontrados.
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Publicado el 2 de octubre de 2020 por Juan Carlos Vinent Mercadal.
Licencia limitada
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Publicado el 2 de octubre de 2020 por Juan Carlos Vinent Mercadal.
Transcurría el año 1916 (Primera Guerra Mundial), en un fuerte en la frontera con Francia, un pelotón italiano tenía la misión de parar cualquier avance de exploración o ataque alemán.
El cobarde a cargo de este medio centenar de soldados de infantería ligera era el teniente Pedro Vinious, que trataba a sus hombres como animales. El jueves, dos carretas partieron con desertores y enfermeras, que huyeron por los rumores del adelanto de un batallón de artillería alemán; Pedro Vinious había tratado de huir con los desertores, pero sus oficiales lo detuvieron discretamente sin que se enteraran los demás soldados.
Había pocos hombres, unos fusiles Lee-Metford desechado por el ejército británico por su antigüedad y un par de ametralladoras pesadas que eran la única defensa anti-aérea y terrestre del fuerte. En cuanto a alimentos, solo había unas reservas de pan y algunas gallinas para degollar.
En la defensa del fuerte no había imponentes morteros ni grandes tanques de guerra, sino las ametralladoras establecidas como torretas y una fila de diez hombres que montaban la guardia en una fila escondida –cada uno con un fusil-.
Dominio público
5 págs. / 9 minutos / 30 visitas.
Publicado el 5 de abril de 2025 por KinLucas.
Con demasiada modestia, creemos, Roger Dee ha intentado sacudirse su indudable parentesco con Saki —ese maestro supremo de la fantasía caprichosa— en esta excursión exuberante y sobrecogedora hacia un reino tan oscuramente misterioso como irresistiblemente encantador.
Las arañas de Adrián quizá te hagan estremecer la piel. Pero predecimos que te agradará Adrián mismo tanto como al señor Marcus, y que te alegrarás de su triunfo.
Probablemente exista más de una manera de curar una trágica adicción al alcohol. Pero el método de Adrián fue tan escalofriante como ver a Medusa sonriendo.
Era casi como volver a casa, pensó el Sr. Marcus con una inusual punzada de nostalgia. Se detuvo un momento en el umbral, con su maleta, el maletín de muestras y su inevitable paquete de libros en la mano, para escuchar.
"Tierna" era la palabra adecuada para describir a Kitty, con su toque fresco y seguro sobre el tema de Delibes, sus claros ojos ciegos y su recogido cabello rubio que apenas rozaba sus hombros. Y desperdiciada, pensó el Sr. Marcus, con toda su belleza y talento relegados a la oscuridad en la lúgubre distinción del hogar de su madre.
Si él fuera treinta años más joven...
Creative Commons
12 págs. / 22 minutos / 38 visitas.
Publicado el 13 de enero de 2026 por Fernando Guzmán.
Toda la noche había estado sentado en un rincón de la sala, con las manos sobre las rodillas, sonriendo dulcemente a las parejas que pasaban bailando. Era una delicada visión de baile, solo, asombrado y enfermo, a ratos tosía, se llevaba el pañuelo a los labios y oprimía con solicitud cariñosa su pobre pecho. Con los compases de la orquesta se mezclaba su seca tosecilla.
Pasó una máscara y se detuvo mirándole.
—¡Pobrecito! —exclamó.
Él sonrió débilmente, tratando de levantarle el antifaz con su dolorida mano. La máscara huyó riéndose. Y él volvió a los espejos su enharinada cara de Pierrot, bajo la cual dos manchas de vivo carmín agonizaban en los pómulos, tan rojas como las manchas del pañuelo que se llevaba a la boca…
Dominio público
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Publicado el 10 de julio de 2026 por Brian.
No en balde el astrólogo había predicho lo que había de suceder:
Había una ciega que bajaba la escalera. Cuatro jóvenes brahmanes que habían bajado de noche y subían de día, llegaban a la puerta de la casa. Todos despidieron al uno que se fue. Y he aquí que mientras los tres jóvenes saludaban desde el balcón al cuarto protegido de Vishnú, la ciega daba con una tijera repetidos golpes sobre sus brazos, su pecho y su cabeza. Fue entonces que uno de los brahmanes dijo: “—Esa ciega me recuerda a la mujer de Zola". Fue entonces también que el cuarto brahmán —haciendo sus preces en la cama— tuvo el presentimiento de que uno de los tres brahmanes se caía del balcón. Pero fue la ciega la víctima expiatoria, según lo había predicho el astrólogo. Y fue de esta manera que, para aplacar la cólera de Vishnú, así sucedió.
Esta leyenda índica está basada en el episodio de la madrugada del 8 al 9, en la cual tres jóvenes brahmanes encontraron a una ciega que bajaba la escalera.
Dominio público
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Publicado el 17 de octubre de 2026 por Brian.
Y las nuevas campanas del Consistorio congregan a los fieles del nuevo rito en el templete de la calle 25.
Nuestro notable arcediano ha dado las órdenes con su ademán hierático. Todos hemos comprendido que en él está todo lo estrafalario; y al verlo, algo así como la intuición de todo lo que vendrá, raramente pasó por el aire.
Esto fue en vísperas.
Nuestro gran pontífice hizo entonces la misa y el ritual. Con la casulla blanca de nuestro moderno rito, oficiará dentro de un momento. Oídlo en pie. Así lo establecen nuestros cánones, que ordenó eruditamente nuestro sabio arcediano.
Veneradlo.
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Dominio público
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Publicado el 17 de octubre de 2026 por Brian.
Había una vez una cáscara de nuez que estaba vacía. Pero también había un hombre. Y dijo la nuez: "—No me gustan las nueces con pepita", por lo que el hombre respondió: "—Tú eres necia".
En esto fue que un can perdió la cola.
P. D. Ruégasele aporte estas leyendas el sábado.
En un caballito ni bueno ni malo
que a veces me sirve de cabalgadura,
voy por los caminos en descompostura
Dominio público
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Publicado el 17 de octubre de 2026 por Brian.
En el último rincón del pueblo, recodeada por la sombra del tamarindo; en las noches más frías del otoño, entreabre sus hojas agrisadas, la flor del último ensueño.
La tapias del cementerio, en su descarnada vestidura, han mordido el polen amarillento, y el último beso, rígido, impenetrable, surge sobre su tumba.
Caen los cielos, y por su extensa cabellera rubia, las cuerdas de mi lira han prendido en su cintura una nota silbante y fina, como el espasmo del delirio.
En el albor de mis primeras caricias, su busto palpitante se esconde entre mis brazos. Una lágrima que ha caído en el hueco de mis hombros, se ha asimilado con mi sangre.
Dominio público
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Publicado el 14 de septiembre de 2026 por Brian.
En su dormitorio del segundo piso, sombríamente velado por los muros de la edificación contigua. Teresa había levantado la capilla de su culto, oriental arquitectura de sus peregrinaciones por la Quimera. Ia luz del día, encenizada por el constante crepúsculo de aquel horizonte ahumado, daba al silencioso pabellón una muerta claridad de templo abandonado, una misteriosa niebla de culto incomprendido e informe que esfumaba los objetos como on secular tapiz de oraciones en una tenue mancha de contusión y reliquia. Colgaban del techo grotescas é inmóviles en una exhausta impasibilidad de cabeza cortada exóticas mascarillas de Yedo —miradas oblicuas y bigotes caídos— gruesas redomas de vidrio en las que nadaban pececillos rojos como instantáneos deslumbramientos de Rubro; babuchas otomanas diminutas y nostálgicas bosquejando en un contorno de ensueño sobre la anémica pincelada del muro, la curva prolongada de una escultura de Smirma finamente tamizada por una distante vaporización de áloe é incienso.
Dominio público
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Publicado el 14 de septiembre de 2026 por Brian.