Textos más populares esta semana etiquetados como Religión | pág. 4

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Árbol Ejemplifical

Ramón Llull


Tratado, Filosofía, Religión


Este árbol está dividido en siete partes, a saber: raíces, tronco, ramas, ramos, hojas, flores, frutos; y cada una de estas partes se divide en catorce partes, como la primera parte, que es de las raíces del árbol elemental, vegetal, sensual, imaginal, humanal, moral, imperial, apostolical, celestial, angelical, eviternal, maternal, cristianal, divinal; y lo mismo de la segunda parte y de las demás. Y cada una de las siete partes está dividida en catorce partes para que podamos dar ejemplos de las naturas y maneras de los árboles según son sus raíces, troncos, ramas y las demás, y para que tengamos gran materia para dar ejemplos, siendo así que en los catorce árboles están todas las cosas explicadas e implicadas; y por los ejemplos que daremos puede el hombre tener doctrina para conocer los secretos naturales y sobrenaturales, y para predicar y para tener moralidades buenas y solaz y amistad de las gentes. Y más aún, que por ellos puede el hombre tener universal hábito para entender muchas cosas placenteras de entender y placenteras de oír.

Los ejemplos que nos proponemos dar queremos dividir en dos partes, a saber, en relatos y proverbios escogidos según las naturas de los árboles; y este proceso nos proponemos tener en este árbol. Y porque la materia es grande, según su grandeza no podremos proceder, porque por otras cosas estamos muy ocupados. Y también porque las gentes esquivan la prolijidad, y porque abreviadamente de este árbol queremos hablar; empero, según lo que diremos, doctrina daremos para que el hombre pueda llegar a encontrar nuevos proverbios y nuevos relatos, y extender su entendimiento por la gran materia de este Árbol.


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Publicado el 8 de marzo de 2017 por Edu Robsy.

Desconsuelo

Ramón Llull


Poesía, Religión


I

Dios: con vuestra virtud abro este Desconsuelo,
y lo hago cantando, por sí así me consuelo,
y porque cuente en él el pecado y entuerto
que hace el hombre con vos, que le juzgaréis muerto.
Y cuanto más consuélome, más se arredra mi pecho,
pues de dolor e ira es mi ánimo puerto,
y mi consuelo para en grave desconsuelo.
Y así en trabajo estoy a la vez que en recreo,
no tengo amigo alguno que me dé algún consuelo,
sino tan solo vos, por quien gran peso llevo,
cayendo y levantándome, y en tan duro estamento
que nada veo ni oigo que pueda darme aliento.

II

Cuando crecí y sentí del mundo vanidad,
empecé a obrar mal y en el pecado a entrar;
olvidando al Glorioso, seguí carnalidad;
mas plugo a Jesucristo, por su grande piedad,
cinco veces en cruz venírseme a mostrar,
para que, recordándole, me fuese a enamorar,
tanto, que procurase poderle predicar
por todo el mundo, y que se dijese verdad,
de su trinidad y que se quiso encarnar;
por lo que fui inspirado con tan gran voluntad
que otra cosa no amé sino al Señor honrar:
de servirle de grado aquí fue el comenzar.

III

Cuando consideré del mundo el estamento,
cuán pocos son cristianos y cuántos hay incrédulos,
en mi ánimo tuve aqueste pensamiento:
de prelados y reyes partiría al encuentro
y de los religiosos, por tal ordenamiento
que pasaje siguiérase y tal predicamento,
que con hierro y madera y veraz argumento,
de nuestra fe se diera tan grande ensalzamiento
que los infieles fuesen a parar en conversos.
Y tratando este asunto treinta años ya llevo
sin poderlo obtener, de lo que harto me duelo,
tanto, que muchas veces llorando languidezco.


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Publicado el 8 de marzo de 2017 por Edu Robsy.

LA SALVACIÓN EN LOS TIEMPOS DE LA POST-GRACIA

Víctor Salmerón


Literatura, ficción, ficción por genero, psicológico, religión, psicopatía, mesías


"Pensó en su antigua casa. En aquella morada de adobe que ya no pertenecía a su padre. La casa, que alguna vez fue de adobe, había sido reemplazada por paredes de bloque frío e indiferente. Es curioso cómo la gente suele llamar "su casa" al hogar de la infancia, aunque tantas veces ya no lo sea. Siempre creyó que seguía siendo suya, pero la realidad era otra: ahora pertenecía a Celestino Blanco. Qué distante y extraña le resultaba, no solo por la lejanía física, sino por lo que el tiempo había borrado. El recuerdo, un batiburrillo de neblina mal cocinada, se deshacía antes de tomar forma. Pero, aun en la evidente lejanía, el recuerdo de la casa se extendía como una atarraya lanzada al pasado, que traía consigo memorias reacias al olvido: la abuela en la cocina, la huerta en plena vida, la quebrada serpenteante, Lucio y su hondilla asesina, los abismos que se tragaron la carne de su hermano, el volcán imponente y los lomos arañados de los cerros en invierno. 

En aquella casa, el ruido crecía y se movía como un ser vivo, dueño absoluto de cada rincón. Rebotaba en las paredes y, como un fiel fugitivo, le daba por colarse entre las rendijas que hallaba a su paso. Era macizo como una roca y tan vigoroso y desarrollado como un hombre en la plenitud de sus treinta años. Comenzaba a gatear con los primeros cantos del gallo, el zapateo incesante en la cocina y el crujir mojigato de la leña en la hornilla, sacrificada diariamente al dios café. Hacia las tres de la madrugada comenzaba su andanza, pero perdía fuerzas en las piernas hacia las diez, cuando terminaban de rezar El Rosario. A las once, el silencio pontificio permitía escuchar el canturrear de los grillos, el ladrar chirriante de los perros y el hervor de perol de tamales infernal de los adultos en sus camas; aquel clima sofocante,  lleno de sonidos discordantes, al cabo de unos minutos se volvía enojoso". 





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Publicado el 21 de febrero de 2025 por Víctor Salmerón .

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