Textos por orden alfabético etiquetados como Teatro | pág. 11

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etiqueta: Teatro


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El Retablo de las Maravillas

Miguel de Cervantes Saavedra


Teatro, Clásico


(Salen CHANFALLA y la CHERINOS.)

CHANFALLA.—No se te pasen de la memoria, Chirinos, mis advertimientos, principalmente los que te he dado para este nuevo embuste.

CHIRINOS.—Chanfalla ilustre, lo que en mí fuere, tenlo como de molde; que tanta memoria tengo como entendimiento, a quien se junta una voluntad de acertar a satisfacerte que excede a las demás potencias.

CHANFALLA.—Chirinos, poco a poco estamos ya en el pueblo, y estos que aquí vienen deben de ser, como lo son sin duda, el Gobernador y los Alcaldes. Salgámosles al encuentro, y date un filo a la lengua en la piedra de la adulación; pero no despuntes de aguda.

(Salen el GOBERNADOR y BENITO REPOLLO, alcalde;JUAN Tostado, regidor, y PEDRO CAPACHO, escribano.)

Beso a vuesas mercedes las manos. ¿Quién de vuesas mercedes es el Gobernador de este pueblo?

GOBERNADOR.—Yo soy el Gobernador; ¿qué es lo que queréis, buen hombre?

CHANFALLA.—A tener yo dos onzas de entendimiento, hubiera echado de ver que esa peripatética y anchurosa presencia no podía ser de otro que del dignísimo Gobernador de este honrado pueblo.

GOBERNADOR.—Y bien, ¿qué es lo que queréis, hombre honrado?

CHIRINOS.—Honrados días viva vuesa merced que así nos honra; en fin, la encina da bellotas, el pero, peras; la parra, uvas, y el honrado, honra, sin poder hacer otra cosa.

BENITO.—Sentencia ciceronianca, sin quitar ni poner un punto.

CAPACHO.—Ciceroniana quiso decir el señor alcalde Benito Repollo.

BENITO.—Siempre quiero decir lo que es mejor, sino que las más veces no acierto; en fin, buen hombre, ¿qué queréis?

CHANFALLA.—Yo, señores míos, soy Montiel, el que trae el Retablo de las Maravillas; hanme enviado a llamar de la corte los señores cofrades de los hospitales, porque no hay autor de comedias en ella, y perecen los hospitales; y con mi ida se remediará todo.


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9 págs. / 16 minutos / 1.995 visitas.

Publicado el 19 de abril de 2016 por Edu Robsy.

El Rey Lear

William Shakespeare


Teatro, Drama


PERSONAJES

LEAR, rey de Bretaña.
EL REY DE FRANCIA.
EL DUQUE DE BORGOÑA.
EL DUQUE DE CORNUALLES.
EL DUQUE DE ALBANIA.
EL CONDE DE GLOUCESTER.
EL CONDE DE KENT.
EDGARDO, hijo legítimo del conde de Gloucester.
EDMUNDO, bastardo del conde de Gloucester.
CURAN, cortesano.
UN MÉDICO.
UN BUFÓN.
OSVALDO, intendente de Goneril.
UN CAPITÁN, a las órdenes de Edmundo.
UN OFICIAL, adicto a Cordelia
UN HERALDO.
UN ANCIANO, vasallo del conde de Gloucester.
Servidumbre del duque de Cornualles.
Caballeros del séquito del rey Lear, oficiales, mensajeros, soldados.

Hijas del Rey de Lear.

GONERIL
REGAN
CORDELIA

La escena tiene lugar en Bretaña.

ACTO PRIMERO

ESCENA I

Palacio del rey Lear

Entran el CONDE de KENT, el CONDE de GLOUCESTER y EDMUNDO.

EL CONDE DE KENT.—Siempre creí al rey más inclinado al duque de Albania que al duque de Cornualles.

EL CONDE DE GLOUCESTER.—Lo mismo creíamos todos; pero hoy, en el reparto que acaba de hacer entre los de su reino, ya no es posible afirmar a cual de los dos duques prefiere. Ambos lotes se equilibran tanto, que el más escrupuloso examen no alcanzaría a distinguir elección ni preferencia.

EL CONDE DE KENT.—¿No es ése vuestro hijo, milord?

EL CONDE DE GLOUCESTER.—Su educación ha corrido a mi cargo, y tantas veces me he avergonzado de reconocerle que al fin mi frente, trocada en bronce, no se tiñe ya de rubor.

EL CONDE DE KENT.—No os entiendo.


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Protegido por copyright
96 págs. / 2 horas, 48 minutos / 616 visitas.

Publicado el 12 de enero de 2017 por Edu Robsy.

El Rey se Divierte

Victor Hugo


Teatro, drama


Prólogo

El estreno de este drama motivó un acto ministerial inaudito.

El día siguiente á la primera representación, recibió el autor de parte de Mr. Jouslin de la Salle, director de escena del Teatro-Francés el siguiente oficio, cuyo original conserva cuidadosamente:


«En este momento, que son las diez y media, acabo de recibir la orden de suspender las representaciones de El Rey se divierte, comunicada por Mr. Taylor en nombre del ministro.

»Hoy 23 de noviembre.»


Lo primero que se le ocurrió al autor fué dudar de lo que leía: el acto era arbitrario hasta lo increíble.

En efecto, lo que han llamado Constitución-Verdad dice: «Los franceses tienen el derecho de publicar...» Nótese que el texto no dice solamente el derecho de imprimir, sino amplia y claramente el derecho de publicar. Ahora bien, el teatro no es más que un medio de publicación como la prensa, como el grabado, como la litografía. La libertad del teatro está pues implícitamente consignada en la Constitución con las demás libertades del pensamiento. La ley fundamental añade: «La censura no podrá ser restablecida nunca.» No dice el texto la censura de los periódicos, la censura de los libros; dice sólo la censura, la censura en general, toda censura, la del teatro, como la de los escritos. Las obras dramáticas, pues, no podrán en adelante ser legalmente censuradas.

Fuera de esto dice la Constitución: «Queda abolida la confiscación.» Pues la supresión de una obra, después de ser representada, no es sólo un acto monstruoso de censura y arbitrariedad, sino también una verdadera confiscación, es usurpar violentamente al autor y al teatro su legítima propiedad.


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Dominio público
104 págs. / 3 horas, 3 minutos / 332 visitas.

Publicado el 25 de julio de 2022 por Edu Robsy.

El Ricachón en la Corte

Molière


Teatro, Comedia


PERSONAJES

JOURDAIN
MADAME JOURDAIN
LUCILA
CLEONTE
DORIMENA
DORANTE
NICOLASA
MAESTRO DE ARMAS
FILÓSOFO
COVIELLE
MAESTRO DE MÚSICA
MAESTRO DE BAILE
EL DISCÍPULO
EL SASTRE
EL OFICIAL DE SASTRE
DOS CRIADOS

La acción, en París, en casa de M. Jourdain.

ACTO PRIMERO

Una sala con muchos instrumentos de música. El discípulo del maestro de música, sentado ante una mesa, está componiendo una serenata que monsieur Jourdain ha encargado.

ESCENA PRIMERA

EL MAESTRO DE MÚSICA, el MAESTRO DE BAILE, el DISCÍPULO, MÚSICOS y BAILARINES

MAESTRO DE MÚSICA (A los músicos). —Venid..., entrad en esta sala y aguardad sentados a que llegue.

MAESTRO DE BAILE (A los bailarines). —Y vosotros también, pero a este otro extremo.

MAESTRO DE MÚSICA (Al discípulo). —¿Está ya eso?

DISCIPULO. —Sí.

MAESTRO DE MÚSICA. —Veamos.

MAESTRO DE BAILE. —¿Algo nuevo?

MAESTRO DE MÚSICA. —Sí. Una serenata que le ha mandado hacer aquí mismo, en tanto que nuestro hombre se sacude las sábanas.

MAESTRO DE BAILE. —¿Se puede ver?

MAESTRO DE MÚSICA. —Ahora, cuando él salga, podréis oírla, con sus recitativos y todo. Poco puede tardar ya.

MAESTRO DE BAILE. —Nuestras ocupaciones actuales, tanto las vuestras como las mías, no son grano de anís.

MAESTRO DE MÚSICA. —Ciertamente. Ambos hemos hallado al hombre que necesitábamos. Monsieur Jourdain, con sus ínfulas de cortesano, que se le han subido a la cabeza, es para nosotros una finca. ¡Lástima que no le imitaran los demás, para bien de vuestras danzas y de mi música!

MAESTRO DE BAILE. —Según y conforme... Yo estimo que no le estarían de más algunos conocimientos que le permitieran darse cuenta de nuestros trabajos.


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Dominio público
61 págs. / 1 hora, 48 minutos / 542 visitas.

Publicado el 6 de octubre de 2016 por Edu Robsy.

El Sí de las Niñas

Leandro Fernández de Moratín


Teatro, Comedia


Advertencia

El sí de las niñas se representó en el teatro de la Cruz el día 24 de enero de 1806, y si puede dudarse cuál sea entre las comedias del autor la más estimable, no cabe duda en que ésta ha sido la que el público español recibió con mayores aplausos. Duraron sus primeras representaciones veinte y seis días consecutivos, hasta que llegada la cuaresma se cerraron los teatros como era costumbre. Mientras el público de Madrid acudía a verla, ya se representaba por los cómicos de las provincias, y una culta reunión de personas ilustres e inteligentes se anticipaba en Zaragoza a ejecutarla en un teatro particular, mereciendo por el acierto de su desempeño la aprobación de cuantos fueron admitidos a oírla. Entretanto se repetían las ediciones de esta obra: cuatro se hicieron en Madrid durante el año de 1806, y todas fueron necesarias para satisfacer la común curiosidad de leerla, excitada por las representaciones del teatro.


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Dominio público
69 págs. / 2 horas, 1 minuto / 2.684 visitas.

Publicado el 20 de febrero de 2017 por Edu Robsy.

El Soldado

Horacio Quiroga


Teatro, Cuento



Cuadro Primero


(Patio de cuartel. Los nuevos conscriptos reciben las primeras instrucciones del oficial. La acción en el planeta Marte.)

OFICIAL.—Tales son, pues, los deberes del soldado. Defender a su patria, dar en todos

los instantes su vida por ella, sacrificarle esposas e hijos, obedecer ciegamente a sus jefes… Estos son sus deberes.

(Un soldado da un paso al frente.)

SOLDADO.—Y los derechos del soldado, ¿cuáles son? (Pausa)

OFICIAL.—¡A las filas!

SOLDADO.—Muy bien.

OFICIAL.—¡Cállese la boca!

SOLDADO.—Ya me he callado.

OFICIAL.—(Rojo de ira yendo sobre él.) —¡Insolente!

SOLDADO.—No he dicho ninguna insolencia.

(El oficial, fuera de sí, le pone violentamente la mano en el pecho. El soldado responde con una bofetada.)


Cuadro Segundo


(En el Consejo de Guerra)

CORONEL.—De modo que usted no niega ninguno de los hechos producidos.

SOLDADO.—No.

CORONEL.—Por donde se ve que alcanza usted toda la extensión de su actitud abofeteando a un oficial.

SOLDADO.—Perfectamente. Me insultó y pegó sin motivo alguno. Por eso le abofetée.

CORONEL.—Pero usted olvida que era su superior.

SOLDADO.—Yo soy un hombre libre.

CORONEL.—¡Usted es un soldado!

SOLDADO.—¿No soy pues. un hombre libre?

CORONEL.—Lo es: pero ante todo es soldado. Este es su primer deber.

SOLDADO.—Y mis derechos, ¿cuáles son?

CORONEL.—Derivan de sus mismos deberes.

SOLDADO.—Muy bien: he comprendido.


Cuadro Tercero


(En la celda del condenado a muerte. Entra el oficial del bofetón.)

OFICIAL.—Aquí estoy.

SOLDADO.—Ya lo veo.


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Dominio público
2 págs. / 4 minutos / 24 visitas.

Publicado el 25 de junio de 2026 por Brian.

El Sueño de una Noche de Verano

William Shakespeare


Teatro, Comedia


DRAMATIS PERSONAE

TESEO, duque de Atenas.

EGEO, padre de Hermia.

LISANDRO y DEMETRIO, enamorados de Hermia.

FILÓSTRATO, director de fiestas de Teseo.

QUINCIO, carpintero.

SNUG, ensamblador.

BOTTOM, tejedor.

FLAUTO, componedor de fuelles.

SNOWT, calderero.

STARVELING, sastre.

HIPÓLITA, reina de las Amazonas, prometida de Teseo.

HERMIA, hija de Egeo, enamorada de Lisandro.

ELENA, enamorada de Demetrio.

OBERÓN, rey de las hadas.

TITANIA, reina de las hadas.

PUCK, o ROBÍN BUEN-CHICO, duende.

FLOR-DE-GUISANTE, TELARAÑA, POLILLA y GRANO-DE-MOSTAZA, hadas.

PÍRAMO, TISBE, MURO, LUZ DE LUNA y LEÓN, personajes del sainete.

Otras hadas del séquito de su rey y su reina. Séquito de Teseo e Hipólita.

La escena, en Atenas y un bosque de sus alrededores.

ACTO PRIMERO

ESCENA PRIMERA

Atenas. Cuarto en el palacio de Teseo.

Entran TESEO, HIPÓLITA, FILÓSTRATO y acompañamiento.

TESEO.—No está lejos, hermosa Hipólita, la hora de nuestras nupcias, y dentro de cuatro felices días principará la luna nueva; pero ¡ah!, ¡con cuánta lentitud se desvance la anterior! Provoca mi impaciencia como una suegra o una tía que no acaba de morirse nunca y va consumiendo las rentas del heredero.

HIPÓLITA.—Pronto declinarán cuatro días en cuatro noches, y cuatro noches harán pasar rápidamente en sueños el tiempo; y entonces la luna, que parece en el cielo un arco encorvado, verá la noche de nuestras solemnidades.

TESEO.—Ve, Filóstrato, a poner en movimiento la juventud ateniense y prepararla para las diversiones: despierta el espíritu vivaz y oportuno de la alegría y quede la tristeza relegada a los funerales. Esa pálida compañera no conviene a nuestras fiestas.

(Sale FILÓSTRATO.)


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Dominio público
56 págs. / 1 hora, 39 minutos / 22.215 visitas.

Publicado el 15 de diciembre de 2016 por Edu Robsy.

El Templo Sin Dios

Ramón María Tenreiro


Cuento, teatro


(Tragedia)


Acto único

Bosque. Los gruesos troncos y el oscuro ramaje de los árboles centenarios piérdense en lo alto entre las sombras de la noche. Robustas raíces serpentean enmarañadas por el suelo. Al fondo, a la derecha, la playa del mar. A la izquierda, a media altura del ingente cantil de la costa, una gruta convertida en templo. Recias puertas de bronce cierran su entrada; una caterva de disformes monstruos, tallados en la roca, la guardan y defienden. Desigual escalera abierta en los peñascos sube hasta el templo.

Soledad y silencio. Sólo se escucha el apagado rumor de las hojas de los árboles movidas de la brisa y el blando alentar de las dormidas ondas.

TRES MUJERES, envueltas en oscuros mantos, buscan trabajosamente su camino en las tinieblas. Una de ellas lleva un niño en los brazos. Hablan acobardadas, en voz baja.

ANCIANA.—Creo que hemos llegado. Esos negros peñascos que se levantan hasta el cielo me parece que son los del templo.

MADRE JOVEN.—Sí; aquí es... Sentémonos en las raíces de este árbol. Tengo los brazos muertos. El peso del niño me ha rendido... ¿Faltará mucho para el día?

DONCELLA.—No; ya amanece. La estrella de la mañana brilla ya sobre las ondas.

ANCIANA.—Así, como la ansiada luz del día, llegarán por el mar los que esperamos.

DONCELLA.—¡Ay! ¡Tardan tanto!

MADRE.—Aún no has aprendido a esperar. Cuando te pase como a mí... Cinco veces se marchó ya mi esposo desde que nos hemos casado, ¡Y qué remedio! ¡Aquí no hay de qué vivir!

ANCIANA.—Vosotras quizá podáis esperar con calma. Yo no. Yo soy vieja y soy madre. Cada día le veo morir en las más espantosas muertes; sus lamentos en toda clase de suplicios resuenan en mi oído; su voz clama sin cesar dentro de mi corazón: ¡Madre! ¡Madre!... Cada ola que rompe en la playa me parece que arrastra su cuerpo sin vida.


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Dominio público
14 págs. / 25 minutos / 28 visitas.

Publicado el 17 de diciembre de 2023 por Edu Robsy.

El Tío Vania

Antón Chéjov


Teatro


Personajes

ALEXANDER VLADIMIROVICH SEREBRIAKOV, profesor retirado.
ELENA ANDREEVNA, su mujer, veintisiete años.
SOFÍA ALEXANDROVNA (SONIA), su hija de un primer matrimonio.
MARÍA VASILIEVNA VOINITZKAIA, viuda de un consejero secreto y madre de la primera mujer del profesor.
IVÁN PETROVICH VOINITZKII, su hijo.
MIJAIL LVOVICH ASTROV, médico.
ILIA ILICH TELEGUIN, terrateniente arruinado.
MARINA, vieja nodriza.
Un MOZO.

La acción tiene lugar en la hacienda de Serebriakov.

Acto I

La escena representa un jardín y parte de la fachada de la casa ante la que se extiende una terraza. En la alameda, bajo un viejo tilo, esta dispuesta la mesa del té. Sillas, bancos y, sobre uno de ellos, una guitarra. A corta distancia de la mesa, un columpio. Son más de las dos de la tarde. El tiempo es sombrío.

Escena I

MARINA, viejecita tranquila, hace calceta sentada junto al «samovar»; ASTROV pasea a su lado por la escena.

MARINA.—(Sirviéndole un vaso de té.) Toma, padrecito.

ASTROV.—(Cogiendo con desgana el vaso.) Creo que no me apetece.

MARINA.—Puede que quieras un poco de vodka.

ASTROV.—No... No la bebo todos los días... El aire, además, es sofocante. (Pausa.) ¡Ama!... ¿Cuánto tiempo hace ya que nos conocemos?

MARINA.—(Cavilando.) ¿Cuántos?... ¡Que Dios me dé memoria!... Verás... Tú viniste aquí..., a esta región.... ¿cuándo?... Vera Petrovna, la madre de Sonechka, estaba todavía en vida. Por aquel tiempo, antes que muriera, viniste dos inviernos seguidos..., lo cual quiere decir que hará de esto unos once años. (Después de meditar unos momentos.) Y hasta puede que más.

ASTROV.—¿He cambiado mucho desde entonces?


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Dominio público
121 págs. / 3 horas, 33 minutos / 1.984 visitas.

Publicado el 9 de febrero de 2018 por Edu Robsy.

El Torero Más Valiente

Miguel Hernández


Teatro, tragedia, drama


El torero más valiente. Tragedia española

A José Bergamín, a cuyo ingenio debo más
El torero más valiente

Personajes

GABRIELA.
PASTORA.
JOSÉ.
PINTURAS.
FLORES.
SOLEDAD.
NIÑAS y GALANES, gente del pueblo.
EL CIEGO.
CUATRO ENFERMEROS.
EL DOCTOR ZUTANO.
HOMBRE.
RONDA DE NIÑAS.
RAMÓN.
BERGAMÍN.
CRÍTICO.
GANADERO.
VARIOS TERTULIANOS.
EL PROPIETARIO.

Acto I

Una estancia con rejas abastecidas de sol de la tarde con aspecto de día de toros; un fanal dentro de cuya capacidad cristalina de atmósfera serena reluce una imagen de la Virgen; carteles prometiendo aún corridas que ya fueron cumplidas, anunciando vivamente a toreros ya muertos; una cabeza de toro que pone brava la pared; algo más...

Escena I

GABRIELA y PASTORA.

PASTORA:
¡Qué clamor! ¡Qué monumento
de gritos! ¿Escuchas?

GABRIELA:
Sí.
¿Qué escándalo trae aquí
revolucionado el viento?

PASTORA:
El que mi hermano provoca
de grada en grada amarilla
en cuanto su zapatilla
la plaza de toros toca.
No se acalla el vocerío
en toda la tarde. Suena
ahora un pasodoble...

GABRIELA:
En pena
estoy por el hijo mío.
No viviré hasta la hora
en que traspasar le vea
ese umbral. ¿Por qué torea?,
¿por qué torea, Pastora?

PASTORA:
¿Lo ignoras, madre?


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Dominio público
50 págs. / 1 hora, 28 minutos / 30 visitas.

Publicado el 31 de enero de 2026 por Edu Robsy.

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