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La Mandrágora

Nicolás Maquiavelo


Teatro, Comedia


PERSONAJES

CALLIMACO
SIRO
MICER NICIAS
LIGURIO
SOSTRATA
FRAY TIMOTEO
UNA MUJER
LUCRECIA

CANCIÓN

Para que la canten antes de la representación, Musas y Ninfas

Porque la vida es breve, y muchas son las penas que viviendo y luchando todos soportamos, tras nuestros anhelos vamos pasando y consumiendo los años; y aquel que al placer renuncia para vivir con angustias y afanes no conoce del mundo los engaños. O de qué males y de qué extraños casos son casi todos los mortales oprimidos.

Para huir de este tedio hemos elegido apartada vida y siempre en fiesta y júbilo, donosos jóvenes y alegres Ninfas, estamos reunidos. Ahora, aquí hemos venido con nuestra armonía sólo para honrar esta tan alegre fiesta y dulce compañía.

Además, aquí nos ha traído el nombre de aquél que os gobierna, en quien se ven reunidos todos los dones de la imagen eterna. Por tal gracia suprema, por tal feliz estado, podéis estar alegres, gozar y dar las gracias a quien os lo ha concedido.

PRÓLOGO

Dios os salve, benignos oyentes, si como parece tal benignidad depende del complaceros. Si continuáis permaneciendo silenciosos os haremos partícipes de un nuevo caso acaecido en esta ciudad.


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Protegido por copyright
40 págs. / 1 hora, 11 minutos / 720 visitas.

Publicado el 21 de febrero de 2017 por Edu Robsy.

La Hueste

Ramón María del Valle-Inclán


Teatro


(Un camino. A lo lejos, el verde y oloroso cementerio de una aldea. Es de noche y la luna naciente brilla entre los cipreses. Don Juan Manuel Montenegro, que vuelve borracho de la feria, cruza por el camino jinete en un potro que se muestra inquieto y no acostumbrado a la silla. El hidalgo, que se tambalea de borrén a borrén, le gobierno sin cordura, y tan pronto le castiga con la espuela como le recoge las riendas. Cuando el caballo se encabrita, luce una gran destreza y reniega como un condenado.)


EL CABALLERO.—¡Maldecido animal...! ¡Tiene todos los demonios en el cuerpo...! ¡Un rayo me parta y me confunda!

UNA VOZ.—¡No maldigas, pecador!

OTRA VOZ.—¡Tu alma es negra como un tizón del infierno, pecador!

OTRA VOZ.—¡Piensa en la hora de la muerte, pecador!

OTRA VOZ.—¡Siete diablos hierven aceite en una gran caldera para achicharrar tu cuerpo mortal, pecador!

EL CABALLERO.—¿Quién me habla? ¿Sois voces del otro mundo? ¿Sois almas en pena o sois hijos de...


(Un gran trueno retiembla en el aire, y el potro se encabrita con amenaza de desarzonar al jinete. Entre los maizales brillan las luces de la Santa Compaña. El caballero siente erizarse los cabellos de su frente, y disipados los vapores del mosto. Se oyen gemidos de agonía y herrumbroso son de cadenas que arrastran en la noche oscura las ánimas en pena que vienen al mundo para cumplir penitencias. La blanca procesión pasa como una niebla sobre los maizales.)


UNA VOZ.—¡Sigue con nosotros, pecador!

OTRA VOZ.—¡Toma un cirio encendido, pecador!

OTRA VOZ.—¡Alumbra el camino de la muerte, pecador!


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Dominio público
2 págs. / 4 minutos / 147 visitas.

Publicado el 4 de julio de 2021 por Edu Robsy.

La Gorra Nueva

Katherine Mansfield


Teatro


Marido y mujer sentados para almorzar. Él lee tranquilamente el periódico mientras come. Pero ella está extraordinariamente nerviosa; viste traje de viaje y hace como si comiera.

Ella: Y si necesitas las camisas de franela, las tienes en el armario de la ropa blanca, en la balda de abajo a mano derecha.

Él (asistiendo en aquel momento a una junta de la Compañía Exportadora de Carnes): No.

Ella: Ni te has enterado de lo que he dicho. Decía que si necesitases camisas de franela, están en el armario de la ropa blanca, a mano derecha, en la balda de abajo.

Él (categórico): Enteramente de acuerdo.

Ella: ¿No es ya demasiado eso de que hasta el día en que voy a irme, no puedas dejar cinco minutos el periódico?

Él (amablemente): Mi querida esposa, yo no quiero que te vayas. Hasta te he suplicado que no te vayas. ¿Qué puedo hacer, por vida mía, si...?

Ella: Sabes muy bien que cuando voy es porque tengo que ir. He ido dejándolo y dejándolo, y el dentista me dijo la última vez que...

Él: Bueno, bueno. No volvamos a empezar de nuevo. Ya lo hemos discutido bien a fondo, ¿no es así?

La criada: Señora, ahí está el coche.

Ella: Haga el favor de poner en él mi equipaje.

La criada: Muy bien, señora.

(Ella da un terrible suspiro.)

Él: No te queda mucho tiempo si quieres coger ese tren.

Ella: Ya lo sé. Me voy. (Cambiando de tono.) Querido, no nos separemos así. Me hace sentirme tan desgraciada. No parece sino que encontrases un verdadero placer en amargarme siempre mis diversiones.

Él: No creía que ir a casa del dentista fuese cosa muy divertida.


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Protegido por copyright
6 págs. / 11 minutos / 62 visitas.

Publicado el 9 de noviembre de 2017 por Edu Robsy.

La Esmeralda

Victor Hugo


Teatro, ópera


Prefacio

Por si acaso alguno recordase una novela al escuchar una ópera, el autor cree de su deber anunciar al público que para introducir en la perspectiva particular de una escena lírica alguna cosa del drama que sirve de base al libro titulado Nuestra Señora de París, ha sido necesario modificar diversamente tan pronto la acción como los caracteres. El de Febo de Châteaupers, por ejemplo, es uno de aquellos que han debido alterarse, haciéndose necesario también otro desenlace. Por lo demás, aunque el autor se haya desviado lo menos posible, y sólo cuando la música lo exigía, de ciertas condiciones indispensables, á su modo de ver, en toda obra pequeña ó grande, no entiende ofrecer aquí á los lectores, ó mejor dicho á los oyentes, sino un bosquejo de ópera más ó menos bien dispuesto para que la obra musical se sobreponga felizmente, un libreto puro y sencillo, cuya publicación se explica por un uso imperioso. En esto no puede ver más que una trama de aquellas que siempre ganarán ocultándose bajo ese rico y deslumbrador bordado que llaman la música.


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Dominio público
26 págs. / 46 minutos / 329 visitas.

Publicado el 27 de julio de 2022 por Edu Robsy.

La Escuela de los Maridos

Molière


Teatro, Comedia


Personajes

DON GREGORIO
DON MANUEL
DOÑA ROSA
DOÑA LEONOR
JULIANA
DON ENRIQUE
COSME
UN COMISARIO
UN ESCRIBANO
UN LACAYO. No habla.
UN CRIADO. No habla.

La escena es en Madrid, en la plazuela de los Afligidos.

La primera casa a mano derecha, inmediata al proscenio, es la de DON GREGORIO, y la de enfrente, la de DON MANUEL. Al fin de la acera junto al foro está la de DON ENRIQUE, y al otro lado la del comisario. Habrá salidas de calle practicables, para salir y entrar los personajes de la comedia.

La acción empieza a las cinco de la tarde y acaba a las ocho de la noche.

Acto I

Escena I

DON MANUEL, DON GREGORIO.

DON GREGORIO.— Y por último, señor Don Manuel, aunque usted es en efecto mi hermano mayor, yo no pienso seguir sus correcciones de usted ni sus ejemplos. Haré lo que guste, y nada más; y me va muy lindamente con hacerlo así.

DON MANUEL.— Ya; pero das lugar a que todos se burlen, y...

DON GREGORIO.— ¿Y quién se burla? Otros tan mentecatos como tú.

DON MANUEL.— Mil gracias por atención, señor Don Gregorio.

DON GREGORIO.— Y bien, ¿qué dicen esos graves censores?, ¿qué hallan en mí que merezca su desaprobación?

DON MANUEL.— Desaprueban la rusticidad de tu carácter; esa aspereza que te aparta del trato y los placeres honestos de la sociedad; esa extravagancia que te hace tan ridículo en cuanto piensas y dices y obras, y hasta en el modo de vestir te singulariza.


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Dominio público
46 págs. / 1 hora, 20 minutos / 919 visitas.

Publicado el 6 de marzo de 2019 por Edu Robsy.

La Doncella, el Marinero y el Estudiante

Federico García Lorca


Teatro, teatro breve


Personajes

LA DONCELLA.
UNA VIEJA.
EL MARINERO.
EL ESTUDIANTE.
LA MADRE.

La doncella, el marinero y el estudiante

Balcón.

VIEJA.— (En la calle.) Caracoleeees. Se guisan con hierbabuena, azafrán y hojas de laurel.

DONCELLA.— Caracolitos del campo. Parecen amontonados en la cesta una antigua ciudad de la China.

VIEJA.— Esta vieja los vende. Son grandes y oscuros. Cuatro de ellos pueden con una culebra. ¡Qué caracoles! Dios mío, ¡qué caracoles!

DONCELLA.— Déjame que borde. Mis almohadas no tienen iniciales y esto me da mucho miedo... Porque, ¿qué muchachilla en el mundo no tiene marcada su ropa?

VIEJA.— ¿Cómo es tu gracia?

DONCELLA.— Yo bordo en mis ropas todo el alfabeto.

VIEJA.— ¿Para qué?

DONCELLA.— Para que el hombre que esté conmigo me llame de la manera que guste.

VIEJA.— (Triste.) Entonces eres una sinvergüenza.

DONCELLA.— (Bajando los ojos.) Sí.

VIEJA.— ¿Te llamarás María, Rosa, Trinidad? ¿Segismunda?

DONCELLA.— Y más, y más.

VIEJA.— ¿Eustaquia? ¿Dorotea? ¿Jenara?

DONCELLA.— Y más, más, más...

(La DONCELLA eleva las palmas de sus manos palidecidas por el insomnio de las sedas y los marcadores. La VIEJA huye arrimada a la pared, hacia su Siberia de trapos oscuros, donde agoniza la cesta llena de mendrugos de pan.)

DONCELLA.— A, B, C, D, E, F, G, H, I, J, K, L, M, N. Ya está bien. Voy a cerrar el balcón. Detrás de los cristales seguiré bordando.

(Pausa.)


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Dominio público
2 págs. / 3 minutos / 995 visitas.

Publicado el 11 de septiembre de 2018 por Edu Robsy.

La Devoción de la Cruz

Pedro Calderón de la Barca


Teatro, Drama


PERSONAS

Eusebio.
Curcio, viejo.
Lisardo.
Octavio.
Alberto, sacerdote.

Celio.
Ricardo.
Chilindrina, bandoleros.

Gil, villano gracioso.

Bras.
Tirso.
Toribio, villanos.

Julia, dama.
Arminda, criada.
Menga, villana graciosa.
Bandoleros.
Villanos.
Soldados.

La accion es en Sena y en sus contornos.

JORNADA PRIMERA

Arboleda inmediata á un camino que se dirige á Sena.

ESCENA PRIMERA

MENGA, GIL.

Menga.
(Dentro.) ¡Verá por dó va la burra!

Gil.
(Dentro.) Jo, dimuño; jo mohina.

Menga.
Ya verá por dó camina:
Arre acá.

Gil.
¡El diabro te aburra!
¿No hay quien una cola tenga,
Pudiendo tenella mil? (Salen.)

Menga.
¡Buena hacienda has hecho, Gil!

Gil.
¡Buena hacienda has hecho, Menga,
Pues tú la culpa tuviste!
Que como ibas caballera,
Que en el hoyo se metiera
Al oido la dijiste,
Por hacerme regañar.

Menga.
Por verme caer á mí,
Se lo dijiste, eso sí.

Gil.
¿Cómo la hemos de sacar?

Menga.
¿Pues en el lodo la dejas?

Gil.
No puede mi fuerza sola.

Menga.
Yo tiraré de la cola,
Tira tú de las orejas.


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Dominio público
42 págs. / 1 hora, 13 minutos / 355 visitas.

Publicado el 4 de junio de 2018 por Edu Robsy.

La de San Quintín

Benito Pérez Galdós


Teatro


PERSONAJES y ACTORES

ROSARIO DE TRASTAMARA, Duquesa de San Quintín (27 años).

RUFINA, (15 años).

LORENZA, ama de llaves de Buendía.

RAFAELA, criada de la Duquesa.

SEÑORA 1.ª.

SEÑORA 2.ª.

SEÑORA 3.ª.

DON CÉSAR DE BUENDÍA, (55 años), padre de Rufina.

VÍCTOR, (25 años).

DON JOSÉ MANUEL DE BUENDÍA, (88 años), padre de D. César.

EL MARQUÉS DE FALFÁN DE LOS GODOS, (35 años).

CANSECO, notario, (50 años).

CABALLERO 1.º.

CABALLERO 2.º.

SRTA. GUERRERO.

SRTA. RUIZ.

SRTA. CANCIO.

SRTA. LÓPEZ.

SRTA. MOLINA.

SRTA. ARÉVALO.

SRTA. SEGOVIA.

SR. CEPILLO.

SR. THUILLIER.

SR. CIRERA.

SR. ORTEGA.

SR. BALAGUER.

SR. GUERRERO.

SR. SANTÉS

ACTO I

Sala en casa de Buendía.— Al fondo, próxima al ángulo de la izquierda una gran puerta, con forillo, por la cual entran todos los que vienen del exterior o de la huerta, y un ventanal grande, al través de cuyas vidrieras se ven árboles.— Dos puertas a la derecha, y una grande a la izquierda, que es la del comedor.— Muebles de nogal, un bargueño, arcones, todo muy limpio.— Cuadros religiosos, y dos o tres que representan barcos de vela y vapor: en la pared del fondo la fragata Joven Rufina en tamaño grande.— La decoración debe tener el carácter de una casa acomodada de pueblo, respirando bienestar, aseo, y costumbres sencillas.— Una mesa a la derecha; velador a la izquierda.— Es de día.— Por derecha e izquierda, entiéndase la del espectador.


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Dominio público
76 págs. / 2 horas, 14 minutos / 404 visitas.

Publicado el 22 de febrero de 2018 por Edu Robsy.

La Dama Duende

Pedro Calderón de la Barca


Teatro, Comedia


Personas

Don Manuel.
Don Luis.
Don Juan.
Cosme, gracioso.
Rodrigo, criado.
Doña Ángela.
Doña Beatriz.
Clara, criada.
Isabel, criada.
Criados.
Gente.

La escena pasa en Madrid.

Jornada primera

Escena primera

Calle.

DON MANUEL, COSME, vestidos de camino.

D. Man:
Por una hora no llegamos
A tiempo de ver las fiestas,
Con que Madrid generosa
Hoy el bautismo celebra
Del primero Baltasar.


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Dominio público
56 págs. / 1 hora, 39 minutos / 910 visitas.

Publicado el 21 de enero de 2019 por Edu Robsy.

La Cueva de Salamanca

Miguel de Cervantes Saavedra


Teatro, Entremés, Drama


Salen PANCRACIO, LEONARDA y CRISTINA.

PANCRACIO
Enjugad, señora, esas lágrimas, y poned pausa a vuestros suspiros, considerando que cuatro días de ausencia no son siglos. Yo volveré, a lo más largo, a los cinco, si Dios no me quita la vida; aunque será mejor, por no turbar la vuestra, romper mi palabra y dejar esta jornada, que sin mi presencia se podrá casar mi hermana.

LEONARDA
No quiero yo, mi Pancracio y mi señor, que por respeto mío vos parezcáis descortés; id en hora buena y cumplid con vuestras obligaciones, pues las que os llevan son precisas, que yo me apretaré con mi llaga y pasaré mi soledad lo menos mal que pudiere. Solo os encargo la vuelta y que no paséis del término que habéis puesto. Tenme, Cristina, que se me aprieta el corazón.

Desmáyase LEONARDA.

CRISTINA
¡Oh, qué bien hayan las bodas y las fiestas! En verdad, señor, que si yo fuera que vuesa merced, que nunca allá fuera.

PANCRACIO
Entra, hija, por un vidro de agua para echársela en el rostro. Mas espera; direle unas palabras que sé al oído, que tienen virtud para hacer volver de los desmayos.

Dícele las palabras; vuelve LEONARDA diciendo:

LEONARDA
Basta; ello ha de ser forzoso; no hay sino tener paciencia, bien mío; cuanto más os detuviéredes más dilatáis mi contento. Vuestro compadre Leoniso os debe de aguardar ya en el coche. Andad con Dios; que Él os vuelva tan presto y tan bueno como yo deseo.

PANCRACIO
Mi ángel, si gustas que me quede, no me moveré de aquí más que una estatua.

LEONARDA
No, no, descanso mío; que mi gusto está en el vuestro; y por agora mas que os vais, que no os quedéis, pues es vuestra honra la mía.


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Dominio público
11 págs. / 20 minutos / 1.605 visitas.

Publicado el 18 de junio de 2018 por Edu Robsy.

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