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La Verdad Sospechosa

Juan Ruiz de Alarcón


Teatro


PERSONAS

Don García, galán.
Don Juan, galán.
Don Félix, galán.
Don Beltrán, viejo grave.
Don Sancho, viejo grave.
Don Juan [de Luna], viejo grave.
Tristán, gracioso.
Un Letrado.
Camino, escudero.
Un Paje.
Jacinta, dama.
Lucrecia, dama.
Isabel, criada.
Un Criado.

La escena es en Madrid.

ACTO PRIMERO

Sala en casa de don Beltrán.

ESCENA PRIMERA

Salen por una puerta DON GARCÍA, de estudiante, y un LETRADO viejo, de camino; y por otra, DON BELTRÁN y TRISTÁN.

Beltrán:
Con bien vengas, hijo mío.

García:
Dame la mano, señor.

Beltrán:
¿Cómo vienes?

García:
El calor
del ardiente y seco estío
me ha afligido de tal suerte,
que no pudiera llevallo,
señor, a no mitigallo
con la esperanza de verte.

Beltrán:
Entra, pues, a descansar.
Dios te guarde. ¡Qué hombre viene!
—Tristán...

Tristán:
Señor...

Beltrán:
Dueño tienes
nuevo ya de quien cuidar.
Sirve desde hoy a García;
que tú eres diestro en la corte,
y él bisoño.

Tristán:
En lo que importe
yo le serviré de guía.

Beltrán:
No es criado el que te doy,
más consejero y amigo.

García:
Tendrá ese lugar conmigo.

(Vase.)

Tristán:
Vuestro humilde esclavo soy.

(Vase.)

ESCENA II

DON BELTRÁN, EL LETRADO.

Beltrán:
Déme, señor licenciado,
los brazos.

Letrado:
Los pies os pido.


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Dominio público
53 págs. / 1 hora, 33 minutos / 1.662 visitas.

Publicado el 29 de diciembre de 2018 por Edu Robsy.

La Vida es Sueño

Pedro Calderón de la Barca


Teatro


Personajes

ROSAURA, dama
SEGISMUNDO, príncipe
CLOTALDO, viejo
ESTRELLA, infanta
CLARÍN, gracioso
BASILIO, rey de Polonia
ASTOLFO, infante
GUARDIAS
SOLDADOS
MÚSICOS

Primer acto

(En las montañas de Polonia)

Salen en lo alto de un monte ROSAURA, en
hábito de hombre, de camino, y en representado
los primeros versos va bajando

ROSAURA: Hipogrifo violento
que corriste parejas con el viento,
¿dónde, rayo sin llama,
pájaro sin matiz, pez sin escama,
y bruto sin instinto
natural, al confuso laberinto
de esas desnudas peñas
te desbocas, te arrastras y despeñas?
Quédate en este monte,
donde tengan los brutos su Faetonte;
que yo, sin más camino
que el que me dan las leyes del destino,
ciega y desesperada
bajaré la cabeza enmarañada
de este monte eminente,
que arruga al sol el ceño de su frente.
Mal, Polonia, recibes
a un extranjero, pues con sangre escribes
su entrada en tus arenas,
y apenas llega, cuando llega a penas;
bien mi suerte lo dice;
mas ¿dónde halló piedad un infelice?

Sale CLARÍN, gracioso

CLARÍN: Di dos, y no me dejes
en la posada a mí cuando te quejes;
que si dos hemos sido
los que de nuestra patria hemos salido
a probar aventuras,
dos los que entre desdichas y locuras
aquí habemos llegado,
y dos los que del monte hemos rodado,
¿no es razón que yo sienta
meterme en el pesar, y no en la cuenta?

ROSAURA: No quise darte parte
en mis quejas, Clarín, por no quitarte,
llorando tu desvelo,
el derecho que tienes al consuelo.
Que tanto gusto había
en quejarse, un filósofo decía,
que, a trueco de quejarse,
habían las desdichas de buscarse.


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Dominio público
54 págs. / 1 hora, 35 minutos / 3.595 visitas.

Publicado el 16 de marzo de 2018 por Edu Robsy.

Las Bacantes

Eurípides


Teatro, Tragedia, Tragedia griega


Argumento

La institución del culto de Dioniso, expuesta dramáticamente, es el asunto de esta tragedia y el fin del poeta que la compuso. Acudió para lograrlo a las tradiciones mitológicas existentes, numerosas y difundidas entre los gentiles, como lo demuestra la relación detallada que de la vida y hechos de este dios nos ha conservado Diodoro, historiador harto prolijo sin duda en este linaje de narraciones. Penteo, rey de Tebas, y la familia de Cadmo, fundador de esta ciudad, unos en más y otros en menos, son las víctimas de las iras del nuevo numen, por haberse opuesto a la admisión y establecimiento del culto del hijo, no adorado antes, de Zeus y de Sémele. Penteo, juguete miserable de Dioniso, que lo humilla y se burla de él sin piedad, perece al fin desgarrado por las bacantes, y entre ellas por su propia madre y sus tías, y los demás individuos de la familia cadmea son condenados unos a perpetuo destierro de Tebas, y otros, como Cadmo y su esposa Harmonía, hija de Ares, a ser metamorfoseados en dragones y a un destierro de siglos entre los bárbaros. Harmonía es rescatada de su pena por Ares.


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Dominio público
38 págs. / 1 hora, 6 minutos / 265 visitas.

Publicado el 13 de julio de 2025 por Edu Robsy.

Las Coéforas

Esquilo


Teatro, Tragedia, Tragedia griega


Personajes del drama

Orestes, hermano de Electra
Pílades, amigo de Orestes
Coro de esclavas troyanas
Electra, hermana de Orestes
Criado
Clitemnestra, madre de Electra y Orestes
Nodriza
Egisto, amante de Clitemnestra
 

Las coéforas

(Salen a escena ORESTES y PÍLADES. El primero se acerca a la tumba de AGAMENÓN y reza).

ORESTES. ¡Oh Hermes subterráneo, considera todo el poder que tenía mi padre, y sé mi salvador, sé mi aliado! Yo te lo imploro, pues llego a esta tierra, regreso de mi exilio. De pie junto a esta tumba, yo a mi padre suplico que me atienda, que me escuche. A Ínaco este bucle, por haberme criado, yo le ofrendo, y este otro como ofrenda de duelo, pues no estuve a tu lado, para llorarte, padre, en tu muerte ni levanté los brazos al enterrar tus despojos mortales.

(Se corta un bucle y lo deposita ante la tumba).

Pero, ¿qué es lo que estoy viendo? ¿Qué significa este grupo de mujeres, que, cubiertas con sus enlutados velos se dirigen a este punto? ¿A qué habré de referirlo? ¿Quizá una nueva desgracia le ha ocurrido a este palacio? ¿O acertaré si imagino que libaciones que calman a los muertos, se encaminan para ofrendar a mi padre? Sin duda, no es otra cosa: me parece que es mi hermana ELECTRA la que hacia aquí con ellas acude. Me lo confirma el dolorido aspecto que ellas presentan. ¡Oh Zeus, que pueda vengar yo la muerte de mi padre! Dígnate tú ser mi aliado. Pílades, ya de su vista alejémonos, que pueda conocer bien claramente qué lo que esta procesión de mujeres significa.

(Entra el CORO. Entre tanto los dos se ocultan en unos matorrales).

CORO.


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Protegido por copyright
28 págs. / 49 minutos / 1.201 visitas.

Publicado el 4 de marzo de 2018 por Edu Robsy.

Las Fenicias

Eurípides


Teatro, Tragedia, Tragedia griega


Argumento

Si damos fe al escoliasta de Aristófanes (Las Ranas, v. 53) y a lo que nos dice J. A. Hartung (Euripides restitutus, tomo II, pág. 415 y siguientes), la tragedia titulada Las Fenicias es la tercera de una trilogía, cuya primera y segunda fueron, por su orden, Antíope e Hipsípile. El argumento de la Antíope era la fundación de Tebas, y el de Hipsípile el asedio de esta ciudad por los siete capitanes mandados por Adrasto, antes de ocurrir la muerte de los hijos de Edipo.


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Dominio público
47 págs. / 1 hora, 22 minutos / 220 visitas.

Publicado el 20 de junio de 2024 por Edu Robsy.

Las Nubes

Aristófanes


Teatro, comedia


Personajes

ESTREPSÍADES, agricultor ateniense.
FIDÍPIDES, su hijo.
UN ESCLAVO DE ESTREPSÍADES.
UN DISCIPULO DE SOCRATES.
SÓCRATES, el filósofo.
EL CORO DE NUBES, en figura de mujeres.
EL ARGUMENTO MEJOR, representado como un hombre mayor de porte antiguo.
EL ARGUMENTO PEOR, un joven con atuendo moderno.
EL ACREEDOR 1
EL ACREEDOR 2
QUEROFONTE, discípulo de Sócrates.
PERSONAJES MUDOS: Discípulos de Sócrates; Testigos del Acreedor 1º; Jantias, esclavo de ESTREPSÍADES; otros esclavos.

Primer Acto

Hay dos casas, una grande, que pertenece a ESTREPSÍADES y otra pequeña, en la que viven SÓCRATES y sus discípulos. Ante la casa deESTREPSÍADES, en primer plano, se simula un interior. Es todavía de noche. Ocupan sendas camas ESTREPSÍADES y su hijo FIDÍPIDES. El padre da vueltas en la cama y acaba por levantarse.

ESTREPSÍADES. ¡Ay, ay, Zeus soberano!, ¡qué larga es la noche! Es interminable. ¿Nunca se hará de día? La verdad es que he oído hace un rato cantar al gallo, pero los esclavos aún están roncando. Antes no hubiera pasado esto. ¡Maldita seas, guerra, maldita por tantas y tantas cosas, cuando ya ni siquiera puedo castigar a los esclavos!


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Dominio público
51 págs. / 1 hora, 29 minutos / 1.789 visitas.

Publicado el 3 de septiembre de 2016 por Edu Robsy.

Las Preciosas Ridículas

Molière


Teatro, Comedia


Comedia en un acto estrenada en París en 1659

Personajes

LA GRANGE.
DU CROISY.
GORGIBUS, probo burgués.
MADELÓN, hija de Gorgibus.
CATHOS, sobrina de Gorgibus.
MAROTTE, sirvienta de la preciosas ridículas.
EL MARQUÉS DE MASCARILLA, criado de La Grange.
EL VIZCONDE DE JODELET, criado de Du Croisy.
PORTADORES DE LITERA.

La escena, en París, en casa de GORGIBUS.

Acto único

Escena I

LA GRANGE y DU CROISY.

DU CROISY.— ¿Señor La Grange?

LA GRANGE.— ¿Qué?

DU CROISY.— Miradme un poco, sin reíros.

LA GRANGE.— ¿Y bien?

DU CROISY.— ¿Qué decís de nuestra visita? ¿Estáis muy satisfecho de ella?

LA GRANGE.— A vuestro juicio, ¿tenemos motivo para estarlo los dos?

DU CROISY.— No del todo, en verdad.

LA GRANGE.— En cuanto a mí, os confieso que me tiene completamente escandalizado. ¿Se ha visto nunca a dos bachilleras provincianas hacerse más desdeñosas que éstas y a dos hombres tratados con más desprecio que nosotros? Apenas si han podido decidirse a ordenar que nos dieran unas sillas. No he visto jamás hablarse tanto al oído como hacen ellas, bostezar tanto, restregarse tanto los ojos y preguntar tantas veces: «¿Qué hora es?» No han contestado más que sí o no a todo cuanto hemos podido decirles. ¿Y no confesaréis, en fin, que aun cuando hubiéramos sido las últimas personas del mundo, no podía tratársenos peor de lo que lo han hecho?.

DU CROISY.— Paréceme que tomáis la cosa muy a pecho.


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Dominio público
20 págs. / 36 minutos / 1.561 visitas.

Publicado el 6 de octubre de 2016 por Edu Robsy.

Las Suplicantes

Esquilo


Teatro, Tragedia, Tragedia griega


Personajes del drama

Coro de las Danaides
Dánao, Padre de las Danaides
Pelasgo, el rey de los argivos
Heraldo

Las suplicantes

La acción, en Argos. Al fondo de la orquéstra, una colina con estatuas de los dioses agorales.

(Entra el CORO y se detiene al pie de una colina con altares y estatuas de dioses. Primero, evoluciona. Luego, se dirige a los dioses y la tierra de Argos, a la que acaban de arribar).

CORO. Que Zeus Suplicante benévolo mire nuestra naval hueste que un día zarpara de la fina arena del delta del Nilo. Tras haber dejado de Zeus la provincia, vecina de Siria, al exilio huimos; no es que, condenadas por popular voto, en pago de un crimen, la patria dejemos; es que nuestro pecho, por naturaleza, al macho aborrece, y así ha rechazado bodas con los hijos de Egipto, y su insania.

Dánao, mi padre y mi consejero, autor de mi intriga, sopesando todas las suertes del juego, esto ha decidido, que mi honor protege: huir velozmente por la ola marina, y arribar a Argólide, de donde procede toda nuestra estirpe, que, un día, se jacta, nació de la vaca que un tábano pica, al tacto y al hálito de Zeus, nuestro Padre. ¿A qué territorio llegar, pues, podemos más benigno que este, con el brazo armado de arma suplicante, la rama ceñida de albísima lana?

¡Que esta ciudadela, que este territorio, que sus aguas puras, que los altos dioses y los subterráneos que ocupan sus tumbas, que Zeus salvador, en lugar tercero, que el hogar protege de los hombres puros, acojan benévolos a este equipo nuestro hecho de mujeres, con el aire suave propio de esta tierra; mas que el macho enjambre lleno de insolencia, nacido de Egipto, antes de que ponga su pie en esta tierra,


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Protegido por copyright
22 págs. / 39 minutos / 686 visitas.

Publicado el 4 de marzo de 2018 por Edu Robsy.

89101112