Textos más vistos etiquetados como Teatro disponibles | pág. 11

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etiqueta: Teatro textos disponibles


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María Tudor

Victor Hugo


Teatro, drama


Prefacio

Dos maneras hay de apasionar á la multitud en el teatro: por lo grande y por lo verdadero; lo grande influye en las masas; lo verdadero en el individuo.

El objeto del poeta dramático, cualquiera que fuere el conjunto de sus ideas sobre el arte, debe ser siempre, ante todo, buscar lo grande, como Corneille, ó lo verdadero, como Molière, ó lo que sería mejor, alcanzar á la vez ambas cosas, lo grande en lo verdadero y lo verdadero en lo grande, como Shakespeare.

Porque, observémoslo de paso, á Shakespeare le fué dado, y á esto debió la soberanía de su genio, conciliar, unir y amalgamar de continuo en su obra esas dos cualidades, la verdad y la grandeza, cualidades casi contrarias, ó por lo menos tan diferentes, que la falta de cada una de ellas constituye lo inverso de la otra. El escollo de lo verdadero es lo pequeño; el escollo de lo grande es lo falso. En todas las obras de Shakespeare hay algo grande que es verdadero y viceversa; en el centro de todas sus creaciones se encuentra el punto de intersección de lo grandioso y de lo verdadero; y allí donde se cruzan las cosas grandes y las verdaderas, el arte es completo. Shakespeare, así como Miguel Ángel, parece haber sido creado para resolver este problema extraño, cuya simple enunciación parece absurda:—mantenerse siempre en la naturaleza, saliendo de ella algunas veces.—Shakespeare exagera las proporciones, pero conserva la relación. ¡Admirable omnipotencia del poeta! Hace cosas más elevadas que nosotros, que viven como nosotros. Hamlet, por ejemplo, es tan verdadero como cualquiera de nosotros, y más grande; Hamlet es colosal, y sin embargo, verdadero; Hamlet no es como uno de vosotros ó como yo; es como todos; Hamlet no es un hombre, es el hombre.


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Dominio público
76 págs. / 2 horas, 13 minutos / 362 visitas.

Publicado el 27 de julio de 2022 por Edu Robsy.

Quimera

Federico García Lorca


Teatro, Teatro breve


Personajes

ENRIQUE.
MUJER.
VIEJO.
NIÑA.
Voces.

Quimera

Puerta.

ENRIQUE.— Adiós.

SEIS VOCES.— (Dentro.) Adiós.

ENRIQUE.— Estaré mucho tiempo en la sierra.

VOZ.— Una ardilla.

ENRIQUE.— Sí, una ardilla para ti y además cinco pájaros que no los haya tenido antes ningún niño.

VOZ.— No, yo quiero un lagarto.

VOZ.— Y yo un topo.

ENRIQUE.— Sois muy distintos, hijos. Cumpliré los encargos de todos.

VIEJO.— Muy distintos.

ENRIQUE.— ¿Qué dices?

VIEJO.— ¿Te puedo llevar las maletas?

ENRIQUE.— No.

(Se oyen risas de niños.)

VIEJO.— ¿Son hijos tuyos?

ENRIQUE.— Los seis.

VIEJO.— Yo conozco hace mucho tiempo a la madre de ellos, a tu mujer. Estuve de cochero en su casa; pero si te confieso la verdad, ahora estoy mejor de mendigo. Los caballos, ¡jajajá! Nadie sabe el miedo que a mí me dan los caballos. Caiga un rayo sobre todos sus ojos. Guiar un coche es muy difícil. ¡Oh! Es dificilísimo. Si no tienes miedo, no te enteras, y si te enteras, no tienes miedo. ¡Malditos sean los caballos!

ENRIQUE.— (Cogiendo las maletas.) Déjame.

VIEJO.— No, no. Yo, por unas monedillas, las más pequeñas que tengas, te las llevo. Tu mujer te lo agradecerá. Ella no tenía miedo a los caballos. Ella es feliz.

ENRIQUE.— Vamos pronto. A las seis he de tomar el tren.


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Dominio público
2 págs. / 4 minutos / 539 visitas.

Publicado el 11 de septiembre de 2018 por Edu Robsy.

Reso

Eurípides


Teatro, Tragedia, Tragedia griega


Argumento

La fábula o acción de esta tragedia está tomada del canto o libro X de La Ilíada, y expone dramáticamente las dos muertes de Dolón y de Reso, troyano el primero, que se propone robar el carro y los caballos de Aquiles, y rey tracio el segundo, que llega en la misma noche al campamento de Héctor. Los dos mueren a manos de Odiseo y de Diomedes, que habían penetrado a favor de las tinieblas en el campamento troyano, y el último principalmente por consejo y a instigación de Atenea, que se aparece a los dos griegos y los salva. Reso, hijo de una de las Musas y del río Estrimón, es la verdadera víctima trágica del destino, porque sabiendo su madre la suerte que le esperaba en Troya, y habiendo intentado vanamente disuadirlo de su propósito, no lo consigue, y parece como que estaba decretada su muerte. Rey Reso, y rey poderoso, y además de origen divino por sus padres, el poder fatal del destino, que se burla del orgullo humano y lo humilla o anonada, muéstrase aquí conforme con la índole característica de este linaje de obras dramáticas.


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Dominio público
28 págs. / 50 minutos / 127 visitas.

Publicado el 13 de julio de 2025 por Edu Robsy.

Trescientos Millones

Roberto Arlt


Teatro


A modo de explicación

Siendo reportero policial del diario Crítica, en el año 1927, una mañana del mes de septiembre tuve que hacer una crónica del suicidio de una sirvienta española, soltera, de veinte años de edad, que se mató arrojándose bajo las ruedas de un tranvía que pasaba frente a la puerta de la casa donde trabajaba, a las cinco de la madrugada.

Llegué al lugar del hecho cuando el cuerpo despedazado había sido retirado de allí. Posiblemente no le hubiera dado ninguna importancia al suceso (en aquella época veía cadáveres casi todos los días) si investigaciones que efectué posteriormente en la casa de la suicida no me hubieran proporcionado dos detalles singulares.

Me manifestó la dueña de casa que la noche en que la sirvienta maduró su suicidio, la criada no durmió.

Un examen ocular de la cama de la criada permitió establecer que la sirvienta no se había acostado, y se suponía con todo fundamento que pasó la noche sentada en su baúl de inmigrante. (Hacía un año que había llegado de España.) Al salir la criada a la calle para arrojarse bajo el tranvía se olvidó de apagar la luz.

La suma de estos detalles simples me produjo una impresión profunda.

Durante meses y meses caminé teniendo ante los ojos el espectáculo de una pobre muchacha triste que, sentada a la orilla de un baúl, en un cuartucho de paredes encaladas, piensa en su destino sin esperanza, al amarillo resplandor de una lamparita de veinticinco bujías.

De esa obsesión, que llegó a tener caracteres dolorosos, nació esta obra que, posiblemente nunca hubiera escrito de no haber mediado Leónidas Barletta.

Cuando Barletta organizó el Teatro del Pueblo me pidió que colaborara con él escribiendo una obra para su empresa, en la cual no creía nadie, incluso yo; pero, a pesar de todo, un día me puse a trabajar en ella sin la menor esperanza de éxito.


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Dominio público
43 págs. / 1 hora, 15 minutos / 450 visitas.

Publicado el 28 de julio de 2023 por Edu Robsy.

¡Un Millón!

Pedro Muñoz Seca


Teatro, Comedia


A Don Elías Ahuja y Andría

ACTO PRIMERO

Una botica. Al foro, el reverso de la anaquelería de la farmacia con sus característicos botes; en el centro de la misma, un arco que da paso a la tienda y a la calle, y sobre él, una fotografía ampliada de un simpático y barbudo señor. A la derecha, una mesa camilla, algunos sillones lebrijanos, etc. Y a la izquierda, un mostradorcito laboratorio con anaquelería en la pared del lateral. Una puerta en el lateral derecha y otra en la izquierda. Es de día. La acción, en un pueblo andaluz. Es primavera.

(Al levantarse el telón están jugando al tresillo, sentados a la mesa camilla, EL PADRE PÉREZ, sacerdote de gorro y balandrán; DON WAMBA, maestro de escuela; CABRERA, médico cincuentón algo fachendoso, y FARFÁN, que tiene aspecto de bruto, y lo es. En el mostrador manipula DON RAMONCITO, hombre de edad indefinida y de indumento brilloso y anticuado.)

WAMBA:

¡Juego!

CABRERA:

Más.

PÉREZ:

Sólo a espadas.

FARFÁN:

¡Y van ocho, padre Pérez!

PÉREZ:

Con la ayuda del Señor…

CABRERA:

Con la ayuda del Señor, nos está usté asando.

WAMBA:

Como que hase trampas.

PÉREZ:

¡Señor maestro! (A Cabrera.) ¡Doctor! ¿Oye usté?… ¿Yo trampas?

WAMBA:

¡Trampas! Usté juega encomendándose al Todopoderoso…, y lo del cuento: ¡aquí milagritos, no, que nos jugamos el dinero! ¿Quién va?

CABRERA:

Por la mano. (Juegan.)

FARFÁN:


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Dominio público
67 págs. / 1 hora, 57 minutos / 584 visitas.

Publicado el 3 de enero de 2017 por Edu Robsy.

A Fuerza de Arrastrarse

José Echegaray


Teatro, comedia


Reparto

PERSONAJES — Actores

BLANCA — Sra. Guerrero.
JOSEFINA — Srta. Suárez.
PLÁCIDO — Sr. Díaz de Mendoza (F.)
MARQUÉS DE RETAMOSA DEL VALLE — Palanca.
CLAUDIO — Santiago.
DON ROMUALDO — Cirera.
DON ANSELMO — Carsí.
JAVIER — Guerrero.
BASILIO — Díaz de Mendoza (M.)
TOMÁS — Mesejo.
PADRINO 1º — Medrano.
IDEM 2º — Soriano Viosca.
TÍO LESMES — Urquijo.
DEMETRIO — Juste.
CRIADO 1º — Gil
IDEM 2º — Ariño

Prólogo

La escena representa la sala baja de una casa muy pobre, en una aldea. Puerta en el centro que da al campo. A un lado, una verja con algún tiesto de flores. Se ven el cielo y árboles. Un sofá, un sillón, algunas sillas, etc., todo pobrísimo, viejo y desvencijado. Una mesa de pino; sobre ella, una palmatoria con un cabo de vela sin encender. Es la caída de la tarde.

Escena primera

PLÁCIDO, en la puerta, mirando hacia fuera.


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Dominio público
86 págs. / 2 horas, 31 minutos / 655 visitas.

Publicado el 29 de junio de 2020 por Edu Robsy.

Amor con Amor se Paga

José Martí


Teatro


La escena pasa en nuestros días.

Acto único

Salón elegantemente amueblado; puerta al fondo.

ELLA esperaba; ÉL entra.

ELLA.
Vino el caballero a punto.

ÉL.
Venir a punto era fuerza.
A caballeros las damas
Nos obligan, cuando ruegan.

ELLA.
Envidiáraos por cortés
La vieja corte francesa;
Pero ésa es prenda del hombre,
Y aunque es necesaria prenda,
En el asunto a que os llamo
He menester al poeta.

ÉL.
Pues qué, ¿poeta y hombre acaso
Serán dos cosas diversas?
¡Con nacer y con amar
Cuánta poesía está hecha!

ELLA.
(Con interés mal disimulado.) ¡Qué, amáis!

ÉL.
(Con intención.) ¡Sí, amo!

ELLA.
(Abandonando precipitadamente la idea.) Dejad
Inoportunas querellas
Que os distraerían

ÉL.
Y ¿a vos
No?

ELLA.
(Sonriendo.) Tal vez me distrajeran.
Es ello que necesito
Para hoy mismo una comedia.

ÉL.
Comedia, ¿y para hoy?... ¿Qué, acaso
Fénix renace el gran Vega,
O de los dos Calderones
Ha vuelto alguno a la tierra?
¿Y el enredo? ¿Y la enseñanza?
¿Y aquellas galas poéticas,
Blonda sutil del lenguaje
Que lo borda y hermosea?

ELLA.
No os pido cosa tan alta:
Quiero una obrilla modesta,
Juguete, ensayo, proverbio...

ÉL.
¡Facilidad como ella!


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Dominio público
10 págs. / 18 minutos / 740 visitas.

Publicado el 1 de enero de 2019 por Edu Robsy.

El Eunuco

Terencio


Teatro, comedia


Prólogo

Si hay quienes deseen complacer a muchos varones principales sin ofender a nadie, el poeta mándase contar por uno de ellos. Y si alguno hubiere a quien le parezca que le han ofendido gravemente de palabra, téngalo por respuesta y no por ofensa, pues él picó primero. El cual, trasladando muchas y zurciéndolas mal, de buenas comedias griegas hizo malas latinas. Ese mismo dio a la escena no ha mucho El fantasma, de Menandro, y en la comedia El Tesoro representó que aquél a quien le pedían el oro había de probar cómo era suyo, antes que el demandante mostrase de dónde tenía aquel tesoro, o quién lo había puesto en la sepultura de su padre.

De hoy más, no se engañe a sí mismo, ni diga entre sí: «Yo ya estoy bien acreditado: sus críticas no me alcanzan». Que no se engañe, le digo; y deje ya de provocar a Terencio. Muchas más cosas podría decirle, que por ahora callaré; mas si persevera en herir, como lo viene haciendo, las descubriré después.

No bien los Ediles compraron esta comedia que vamos a representar, que es El Eunuco, de Menandro, el poeta rancio recabó de ellos que se la dejasen ver. Comienza a representarse en presencia de los magistrados, y alza la voz diciendo que Terencio era ladrón y no poeta, y que había dado a luz una fábula en que ni aun palabras había puesto, porque era la antigua comedia El Adulador, de Nevio y Plauto, de donde había tomado las personas del truhán y del soldado. Si esto es falta, lo será por inadvertencia, no porque el poeta haya querido cometer hurto. Y que esto es así, vosotros mismos lo vais a sentenciar ahora.


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Dominio público
48 págs. / 1 hora, 25 minutos / 354 visitas.

Publicado el 13 de octubre de 2020 por Edu Robsy.

El Ex...

Pedro Muñoz Seca


Teatro, Comedia, Sátira


Estampa primera

En Medinilla, pueblo andaluz, y en el compás de un convento de frailes, hay establecido un taller de carpintería con permiso de la comunidad y para ayuda de sus necesidades. A la derecha (actor), el edificio del convento, y en primer término, una ventana. A la izquierda, edificación modesta para vivienda del portero, actualmente ocupada por los dueños de la carpintería. Ante esta edificación, un amplio tejadillo que preserva los bancos, maderas y herramientas del taller. Al fondo, tapia y puerta que dan a una plazoleta de pueblo. Al aire libre florecen, en sus arriates, algunos rosales y una frondosa higuera da plácida sombra a un pozo. Es de día. En verano.


(Están en escena, al levantarse el telón, PERICO LEBRIJA, uno de los dueños de la carpintería; hombre cincuentón, pelirrojo, cara de vinagre; todo él un puro nervio, vestido con los mejores trapitos del arca, rodeado de tres animalotes del pueblo: APANDA, BUCHE y BENITO, que están haciendo los honores a una damajuana de vino; y al otro lado de la escena, bajo el tejadillo. RAMON, oficial de la carpintería, y PETRILLA, hija de Perico, que contemplan el cuadro. Se oyen en la calle grandes voces de “¡Viva la libertad!", "¡Viva la República!", "¡Muera Quintana!", “¡Mueran los caciques!", etc., etcétera como de gente que ha pasado tras la tapia del fondo y poco a poco se aleja.)


PERICO.—(Desesperado mordiéndose una mano.) ¡Maldita sea!...

APANDA.—(Al mismo tiempo que se oye el barullo fuera y en alto el vaso.) ¿Vamos a pillarla pa quitarnos el mal humo?

BUCHE.—Amos a pillarla. (Beben.)

PERICO.—Si, hombre, mardita sea mi sino. (Bebe.) Por supuesto, que eso de que me haigan tachao a mí de la candidatura no se lo perdono yo a este pueblo en que lo echen abajo y lo güervan a levantá.


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Dominio público
74 págs. / 2 horas, 9 minutos / 413 visitas.

Publicado el 16 de mayo de 2021 por Edu Robsy.

Juan José

Joaquín Dicenta


Teatro


Carta a modo de prólogo

Sr. D. José de Urquía


Querido amigo y compañero:

Me pide usted autorización para publicar Juan José en La novela corta y dedicar el número, en que mi drama se publique, a los obreros españoles.

La miseria me llevó a convivir con los humildes y con los miserables.

Entre ellos escogí modelos para personajes de mi obra; ellos, con sus dolores, con sus ignorancias, con la pobreza material y moral a que les reducían la codicia, el egoísmo y la (crueldad) de explotadores y viciosos, trajeron a mi corazón primero que a mi inteligencia el trágico poema de los desheredados, al cual quise dar vida escénica en Juan José.

Mucho ha progresado el obrero español desde que escribí la obra; pero la médula de mi drama subsiste, subsistirá mientras la mujer pueda ser empujada a la prostitución y el hombre honrado al crimen, por la miseria, por el abandono y por las explotaciones sociales.

Dedicando usted, querido Urquía, mi drama a los obreros en la fecha 1.º de Mayo, satisface mi deseo más firme. No lo he realizado antes por mi propio, temeroso de que tal acción se atribuyera a vanidad o a ansias ruines de lucro.

Gracias pues y una usted la mía a su dedicatoria.

Muy sinceramente amigo y admirador de usted.


Joaquín Dicenta

Personajes

ROSA.
TOÑUELA.
ISIDRA.
MUJER 1.ª
MUJER 2.ª
JUAN JOSÉ.
PACO.
ANDRÉS.
EL CANO.
IGNACIO.
PERICO.
EL TABERNERO.
UN CABO DE PRESIDIO.
BEBEDOR 1.º
BEBEDOR 2.º
Un mozo de taberna.
Bebedores.


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Dominio público
75 págs. / 2 horas, 12 minutos / 160 visitas.

Publicado el 27 de enero de 2021 por Edu Robsy.

910111213