Textos más largos etiquetados como Tragedia griega

Mostrando 1 a 10 de 20 textos encontrados.


Buscador de títulos

etiqueta: Tragedia griega


12

Orestíada

Esquilo


Teatro, Tragedia, Tragedia griega


Agamenón

Personajes del drama

Vigía
Coro de ancianos argivos
Mensajero
Clitemnestra, esposa de Agamenón
Heraldo
Agamenón, rey de Micenas
Casandra, hija de Príamo y cautiva
Egisto, amante de Clitemnestra
 

(En la azotea del palacio de los Atridas en Micenas está apostado un VIGÍA. Es de noche y reina un profundo silencio).

VIGÍA. Pido a los dioses que mis penas cesen, esta guardia, que dura ya hace un año, durante el cual, echado como un perro, en la azotea del palacio Atrida, aprendí a conocer la multivaria multitud de los astros que en el cielo, príncipes luminosos, resplandecen, y las estrellas, que a los hombres traen inviernos y veranos, ortos y ocasos.

(Breve pausa).

Y ahora aguardo el signo de la antorcha, la llama esplendorosa que de Troya ha de traernos nuevas y el anuncio de que al final ha sido conquistada, pues así lo ha mandado de una esposa el varonil e impaciente pecho. Cada vez que me tumbo en mi camastro perdido en la tiniebla y empapado, y nunca visitado por los sueños —que en vez del sueño, el terror se me acerca y el párpado cerrar no me permite en tranquilo reposo—, cuando quiero cantar o bien silbar una tonada buscando contra el sueño algún antídoto, echo a llorar, lamento el infortunio de una casa ya no tan bien llevada como antaño. Mas ¡ojalá que ahora, a través de la noche, apareciera la llama que traerá buenas noticias, y llegara el final de mis desdichas!

(Breve pausa. A lo lejos, de pronto, brilla una luz).

Oh, bienvenida, antorcha que, en las sombras, presagias ya la luz de la alborada y en Argos el comienzo de festejos para conmemorar esta ventura. ¡Oé, oé! Con voz muy clara envío la consigna a la esposa del rey, para que, presta, se levante del lecho y en palacio haga entonar un canto de triunfo en honor de esa antorcha, si es muy cierto que la ciudad


Información texto

Protegido por copyright
96 págs. / 2 horas, 49 minutos / 229 visitas.

Publicado el 4 de marzo de 2018 por Edu Robsy.

Edipo en Colono

Sófocles


Teatro, Tragedia, Tragedia griega


PERSONAJES

EDIPO.
ANTÍGONA.
UN EXTRANJERO.
CORO DE ANCIANOS.
ISMENE.
TESEO.
CREONTE.
POLINICES.
UN MENSAJERO.

ACTO ÚNICO

La escena en Colono, aldea cercana a Atenas.

EDIPO. —Hija de este anciano ciego, Antígona, ¿a qué región hemos llegado? ¿Qué gente habita la ciudad? ¿Quién hospedará en el día de hoy al errante Edipo, que no lleva más que pobreza? Poco, en verdad, es lo que pido y menos aún lo que traigo conmigo, y sin embargo, esto me basta. Los sufrimientos, la vejez y también mi índole propia me han enseñado a condescender con todo. Pero, hija mía, si ves algún asiento, ya sea en sitio público, ya en el bosque sagrado, párate y siéntame hasta que sepamos el lugar en que nos hallamos; pues siendo extranjeros debemos preguntar a los ciudadanos y hacer lo que nos indiquen.

ANTÍGONA. —Padre mío, infortunado Edipo, las torres que defienden la ciudad se ven ahí delante, algo lejos de nosotros. Este sitio es sagrado al parecer, pues está cubierto de laureles, olivos y viñas, y muchos son los ruiseñores que dentro de él cantan melodiosamente. Reclina aquí tus miembros sobre esta rústica roca, pues has caminado más de lo que conviene a un anciano.

EDIPO. —Siéntame, pues, ten cuidado del ciego.

ANTÍGONA. —Tanto tiempo lo vengo teniendo, que no necesito que me lo recuerdes.

EDIPO. —¿Puedes decirme en qué sitio estamos?

ANTÍGONA. —Sé que estamos en Atenas, pero desconozco el sitio.

EDIPO. —Eso nos han dicho todos los que hemos encontrado en el camino.

ANTÍGONA. —¿Quieres que vaya a preguntar qué sitio es éste?

EDIPO. —Sí, hija mía, y mira si es habitable.

ANTÍGONA. —Habitable lo es; y creo no tengo necesidad de alejarme, porque veo un hombre cerca de nosotros.


Información texto

Protegido por copyright
50 págs. / 1 hora, 28 minutos / 718 visitas.

Publicado el 20 de febrero de 2017 por Edu Robsy.

Filoctetes

Sófocles


Teatro, Tragedia, Tragedia griega


PERSONAJES

ODISEO.
CORO.
NEOPTÓLEMO.
FILOCTETES.
Observador disfrazado de mercader.
HERACLES.

ACTO ÚNICO

(La escena tiene lugar en un solitario paraje costero de la isla de Lemnos. En el acantilado se divisa una cueva. Aparecen Odiseo y Neoptólemo con un marino.)

ODISEO. —Éste es el acantilado de la tierra de Lemnos, bañada por todas partes, y no pisada ni habitada por los hombres, en donde, ¡oh Neoptólemo, hijo de Aquiles, el más valiente padre de entre los helenos!, hace tiempo, dejé yo abandonado al Melio, al hijo de Peante. Me habían ordenado hacerlo los que mandaban —le supuraba el pie a causa de un mal devorador—, puesto que no nos era posible acceder a libación ni sacrificio alguno con tranquilidad, sino que continuamente nos invadía todo el campamento con sus agudos lamentos, gritando y gimiendo.

Pero, ¿por qué hay que hablar de esto? No nos es propicio el momento para largos discursos, no vaya a ser que se aperciba de mi venida y eche a perder todo el artificio con el que creo poder cogerle pronto. Tu misión es, de ahora en adelante, obedecer y observar dónde hay aquí una cueva de doble abertura tal que, en invierno, el sol se pose por dos veces, mientras que en verano la brisa, pasando a través de la gruta de doble boca, propicie el sueño. Un poco más abajo, a tu mano izquierda, tal vez puedas ver una fuente de agua corriente, si es que subsiste. Después de acercarte, indícame, por señas, si ocupa aún el mismo lugar, o si se encuentra en otra parte, para que, a continuación, tú escuches el resto de las instrucciones que te voy a dar y actuemos de acuerdo por ambas partes.

NEOPTÓLEMO. —Señor Odiseo, breve trabajo me ordenas. Pues me parece estar viendo una gruta como dices.

ODISEO. —¿Arriba o abajo? Pues no la descubro.


Información texto

Protegido por copyright
43 págs. / 1 hora, 16 minutos / 710 visitas.

Publicado el 20 de febrero de 2017 por Edu Robsy.

Agamenón

Esquilo


Teatro, Tragedia, Tragedia griega


Personajes del drama

Vigía
Coro de ancianos argivos
Mensajero
Clitemnestra, esposa de Agamenón
Heraldo
Agamenón, rey de Micenas
Casandra, hija de Príamo y cautiva
Egisto, amante de Clitemnestra
 

Agamenón

(En la azotea del palacio de los Atridas en Micenas está apostado un VIGÍA. Es de noche y reina un profundo silencio).

VIGÍA. Pido a los dioses que mis penas cesen, esta guardia, que dura ya hace un año, durante el cual, echado como un perro, en la azotea del palacio Atrida, aprendí a conocer la multivaria multitud de los astros que en el cielo, príncipes luminosos, resplandecen, y las estrellas, que a los hombres traen inviernos y veranos, ortos y ocasos.

(Breve pausa).

Y ahora aguardo el signo de la antorcha, la llama esplendorosa que de Troya ha de traernos nuevas y el anuncio de que al final ha sido conquistada, pues así lo ha mandado de una esposa el varonil e impaciente pecho. Cada vez que me tumbo en mi camastro perdido en la tiniebla y empapado, y nunca visitado por los sueños —que en vez del sueño, el terror se me acerca y el párpado cerrar no me permite en tranquilo reposo—, cuando quiero cantar o bien silbar una tonada buscando contra el sueño algún antídoto, echo a llorar, lamento el infortunio de una casa ya no tan bien llevada como antaño. Mas ¡ojalá que ahora, a través de la noche, apareciera la llama que traerá buenas noticias, y llegara el final de mis desdichas!

(Breve pausa. A lo lejos, de pronto, brilla una luz).

Oh, bienvenida, antorcha que, en las sombras, presagias ya la luz de la alborada y en Argos el comienzo de festejos para conmemorar esta ventura. ¡Oé, oé! Con voz muy clara envío la consigna a la esposa del rey, para que, presta, se levante del lecho y en palacio haga entonar un canto de triunfo en honor de esa antorcha, si es muy cierto que la ciudad


Información texto

Protegido por copyright
41 págs. / 1 hora, 12 minutos / 363 visitas.

Publicado el 4 de marzo de 2018 por Edu Robsy.

Hipólito

Eurípides


Teatro, Tragedia, Tragedia griega


Argumento

I

Teseo era hijo de Etra y de Posidón y rey de Atenas. Se casó con una de las Amazonas, Hipólita, y de ella engendró a Hipólito, que sobresalía por su belleza y por su virtud. Cuando su compañera abandonó la vida, se volvió a casar con una mujer cretense, con Fedra, hija de Minos, rey de Creta, y de Pasífae. Teseo, después de haber asesinado a Palante, uno de sus parientes, fue en exilio a Trozén con su esposa, en donde Hipólito era educado junto a Piteo. Cuando Fedra contempló al muchacho, cayó presa del deseo, no porque fuese intemperante, sino por cumplir el plan de Afrodita, que, habiendo decidido destruir a Hipólito por su virtud, impulsó a Fedra a enamorarse de él y alcanzó así lo que se proponía. A pesar de que Fedra ocultaba su mal, con el tiempo se vio obligada a revelárselo a la nodriza, la cual había prometido ayudarla; ella, contra la voluntad de Fedra, se lo hizo saber al muchacho. Habiéndose enterado Fedra de que él se había enfurecido, se lo echó en cara a la nodriza y se colgó. Apareciendo Teseo en ese preciso momento y apresurándose a liberar a su esposa colgada, encontró unida a ella una tablilla, que acusaba a Hipólito de su muerte por haberla seducido. Dando crédito a lo que estaba escrito, ordenó a Hipólito marchar al exilio y él mismo dirigió a Posidón maldiciones que, oyéndolas el dios, causaron la muerte a Hipólito. Ártemis, revelando a Teseo cada uno de los hechos que habían acontecido, no lanzó reproches sobre Fedra, sino que consoló a Teseo, que se había visto privado de su hijo y de su esposa, y anunció que en el propio país serían establecidas honras a Hipólito.

II

La escena del drama es en Atenas. La representación tuvo lugar bajo el arcontado de Epaminón, el año cuarto de la Olimpiada ochenta y siete. Eurípides obtuvo el primer puesto, Iofón el segundo e Ión el tercero.


Información texto

Protegido por copyright
41 págs. / 1 hora, 12 minutos / 218 visitas.

Publicado el 15 de marzo de 2018 por Edu Robsy.

Áyax

Sófocles


Teatro, Tragedia, Tragedia griega


PERSONAJES

ATENEA.
ODISEO.
ÁYAX.
CORO DE MARINEROS SALAMINIOS.
TECMESA.
MENSAJERO.
TEUCRO.
MENELAO.
AGAMENÓN.

PERSONAJES MUDOS

EURISACES.
PEDAGOGO.
MENSAJERO DEL EJÉRCITO.

ACTO ÚNICO

(La acción tiene lugar en el campamento de los griegos. Odiseo está ante la tienda de Áyax examinando unas huellas fin la arena. Atenea aparece y le habla.)

ATENEA.— Siempre te veo, hijo de Laertes, a la caza de alguna treta para apoderarte de tus enemigos También ahora te veo junto a la marina tienda de Ayax en la playa —que ocupa el puesto extremo —, siguiendo desde hace un rato la pista y midiendo las huellas recién impresas de aquél, para conocer si está dentro o no lo está. Tu paso bien te lleva, por tu buen olfato, propio de una perra laconia. En efecto, dentro se encuentra el hombre desde hace un instante, bañadas en sudor su cabeza y sus manos asesinas con la espada. Y no te tomes ya ningún trabajo en escudriñar al otro lado de esta puerta, y sí en decirme por qué tienes ese afán, para que puedas aprenderlo de la que lo sabe.

ODISEO.— ¡Oh voz de Atenea, la más querida para mí de los dioses! ¡Qué claramente, aunque estés fuera de mi vista, escucho tu voz y la capta mi corazón, como el sonido de tirrénica trompeta de abertura broncínea!. También en esta ocasión me descubres merodeando al acecho de un enemigo, de Áyax, el del gran escudo. De él, que de ningún otro, sigo el rastro desde hace rato. Pues ha cometido contra nosotros durante esta noche una increíble acción, si es que él es el autor. Nada sabemos con exactitud sino que estamos faltos de datos y yo me he sometido gustoso a esta tarea.

Hemos descubierto, hace poco, destrozadas y muertas todas las reses del botín por obra de mano humana, junto con los guardianes mismos del majadal.


Información texto

Protegido por copyright
39 págs. / 1 hora, 9 minutos / 1.434 visitas.

Publicado el 20 de febrero de 2017 por Edu Robsy.

Electra

Sófocles


Teatro, Clásico, Tragedia griega


Personajes

Pedagogo
Orestes
Electra
Coro De Doncellas Argivas
Crisótemis
Clitemnestra
Egisto

Electra

(Ante el palacio real de Micenas. Al fondo, la llanura de la Argólide. Amanece.)

PEDAGOGO: ¡Oh, hijo de Agamenón, del jefe del ejército ante Troya! Ahora te es permitido ver lo que siempre has deseado. Esta es la antigua Argos, el suelo consagrado a la hija aguijoneada de Inaco . He aquí, Orestes, el ágora licia del Dios matador de lobos; luego, a la izquierda, el templo ilustre de Hera. Ves, créelo, la rica Micenas, adonde hemos llegado, y la fatídica mansión de los Pelópidas , donde, en otro tiempo, después de la muerte de tu padre, te recibí de manos de tu hermana, y, habiéndote llevado y salvado, te crié hasta esta edad para vengar la muerte paterna. Ahora, pues, Orestes, y tú, el más querido de los huéspedes, Pílades, se trata de deliberar con prontitud sobre lo que es preciso hacer. Ya el brillante resplandor de Helios despierta los cantos matinales de las aves y cae la negra Noche llena de astros. Antes de que hombre alguno salga de la morada, celebrad consejo; porque, en el estado de las cosas, no ha ya lugar a vacilar, sino a obrar.

ORESTES: ¡Oh, el más querido de los servidores, cuántas señales ciertas me das de tu benevolencia hacia nosotros! En efecto, como un caballo de buena raza, aunque envejezca, no pierde ánimo en el peligro, sino que levanta las orejas, así tú nos excitas y nos sigues de los primeros. Por eso te diré lo que he resuelto. Tú, escuchando mis palabras con toda tu atención, repréndeme si me engaño. Cuando iba a buscar el oráculo pítico, para saber cómo había de castigar a los matadores de mi padre, Febo me respondió lo que vas a oír: «Tú solo, sin armas, sin ejército, secretamente y por medio de emboscadas, debes, por tu propia mano, darles justa muerte.


Leer / Descargar texto

Dominio público
38 págs. / 1 hora, 8 minutos / 1.601 visitas.

Publicado el 21 de agosto de 2016 por Edu Robsy.

Hécuba

Eurípides


Teatro, Tragedia, Tragedia griega


Argumento

Después del sitio de Ilion, los griegos arribaron al Quersoneso que está enfrente de la Tróade. Aquiles, aparecido de noche, exigía como sacrificio una de las hijas de Príamo. Pues bien, los griegos, tratando de honrar al héroe, sacrificaron a Políxena tras arrebatársela a Hécuba. Poliméstor, rey de los tracios, dio muerte a Polidoro, uno de los Priámidas. Poliméstor lo había recibido de parte de Príamo en prenda de amistad junto con dinero. Tomada la ciudad, como quisiera quedarse con el dinero, se dispuso a matarlo y menospreció la amistad a la hora de la desgracia.

Arrojado el cuerpo al mar, el oleaje lo echó fuera frente a las tiendas de las prisioneras. Hécuba, tras contemplar el cadáver, lo reconoció. Después de comunicar su resolución a Agamenón, hizo venir ante sí a Poliméstor con sus hijos, ocultándole lo ocurrido, como para ponerle al corriente de unos tesoros de Ilion. Cuando se presentaron, mató a los hijos y a él le privó de la vista. Hablando ante los griegos venció a su acusador. Se interpretó, en efecto, que ella no había dado comienzo a la crueldad, sino que se había defendido de quien la comenzó.

Personajes

ESPECTRO DE POLIDORO.
HÉCUBA.
CORO de cautivas.
POLÍXENA.
ULISES.
TALTIBIO.
SERVIDORA.
AGAMENÓN.
POLIMÉSTOR.

Acto único

ESPECTRO DE POLIDORO. —He venido tras dejar la subterránea morada de los muertos y las puertas de la sombra, donde habita Hades apartado de los dioses; yo, Polidoro, que soy hijo de Hécuba, la de Ciseo, y de mi padre Príamo, el cual, cuando se cernió sobre la ciudad de los frigios el peligro de caer bajo la lanza helena, me envió por temor, furtivamente, desde la tierra troyana hacia la casa de Poliméstor, su huésped tracio, que siembra esta riquísima llanura del Quersoneso, gobernando con su lanza a un pueblo aficionado a los caballos.


Información texto

Protegido por copyright
37 págs. / 1 hora, 6 minutos / 130 visitas.

Publicado el 15 de marzo de 2018 por Edu Robsy.

Andrómaca

Eurípides


Teatro, Tragedia, Tragedia griega


Argumento

I

Neoptólemo, habiendo recibido en Troya, como botín, a Andrómaca, esposa de Héctor, tuvo un hijo de ella. Más tarde tomó por esposa a Hermíone, la hija de Menelao. Habiendo pedido antes justicia a Apolo de Delfos por la muerte de Aquiles, regresó de nuevo hacia el oráculo, para aplacar al dios. La reina, celosa de Andrómaca, maquinaba la muerte contra ella, después de mandar llamar a Menelao. Andrómaca había puesto a buen recaudo a su hijito, y, personalmente, acudió a refugiarse al santuario de Tetis. Los hombres de Menelao descubrieron al niño, y a ella, engañándola, le hicieron levantarse de allí. Cuando se disponían a degollarlos a ambos, se lo impidió la aparición de Peleo. Entonces Menelao regresó a Esparta y Hermíone cambió de parecer temiendo que Neoptólemo se presentara. Habiendo venido Orestes, se llevó a ésta y tramó una conspiración contra Neoptólemo. Se presentaron los que traían a éste, una vez muerto. Tetis, apareciéndose a Peleo cuando se disponía a llorar el cadáver, le ordenó que lo enterrara en Delfos, y que enviara a Andrómaca al país de los molosos junto con su hijo, y que, por su parte, aceptara la inmortalidad. Él, cuando la obtuvo, pasó a vivir a las islas de los bienaventurados.

II

La escena del drama se supone en Ptía y el Coro está formado por mujeres de Ptía. En el prólogo habla Andrómaca. El drama es de los del segundo grupo. El prólogo está dicho con claridad y elocuencia. Y, además, los versos elegíacos del lamento de Andrómaca. En la segunda parte el discurso de Hermíone deja ver su condición de reina, y no está mal su discurso contra Andrómaca. Bien está también Peleo, que libra a Andrómaca.

Personajes

ANDRÓMACA.
ESCLAVA.
CORO.
HERMÍONE.
MENELAO.
Hijo de ANDRÓMACA.


Información texto

Protegido por copyright
37 págs. / 1 hora, 5 minutos / 218 visitas.

Publicado el 15 de marzo de 2018 por Edu Robsy.

Medea

Eurípides


Teatro, Tragedia, Tragedia griega


PERSONAJES

NODRIZA
PEDAGOGO
HIJOS DE MEDEA Y DE JASÓN
MEDEA
CORO DE MUJERES DE CORINTO
CREONTE
JASÓN
EGEO
MENSAJERO

MEDEA

La acción se desarrolla en Corinto, ante la casa de Medea. De ella sale una esclava vieja).

I

NODRIZA

Ojalá que en su viaje a la Cólquide
no hubiera volado jamás
la nave Argo atravesando las Simplégades
—esas rocas sombrías—; ojalá que el hacha
no hubiera talado jamás
en los bosques del Pelión
los pinos transformados en remos
en manos de los guerreros
con más bríos; ojalá
que jamás hubieran partido:
no habrían regresado trayendo
para Pelias el vellocino de oro.
Si así fuera, nunca
mi señora, Medea, habría zarpado
hacia las torres de la tierra de Yolco
con el corazón hecho una llaga
en su amor por Jasón;
y no habría instigado a las hijas de Pelias
a matar a su padre.
Y ni habría venido
con su marido y con sus hijos
aquí, a Corinto,
poniendo sus empeños
de fugitiva en agradar
a la gente de esta tierra,
y plegándose en todo a su Jasón:
porque salva su matrimonio
la mujer que no le levanta la voz a su marido.
Ahora todo le es hostil, y la pone enferma
hasta lo que para ella es más querido.
Porque Jasón ha traicionado a sus hijos
y a mi propia señora: en tálamo real
se acaba de acostar con la hija de Creonte,
el rey de esta región. Y, en su desdicha, Medea,
deshonrada, a gritos invoca los juramentos,
apela a la unión de sus manos
en su boda, rito
de la fidelidad suprema.
Que en testigos se erijan, pues, los dioses
del pago recibido de Jasón.
Día tras día consumida en lágrimas,
yace en ayunas, abandonando
su cuerpo a los pesares, pues se siente


Información texto

Protegido por copyright
35 págs. / 1 hora, 2 minutos / 1.155 visitas.

Publicado el 20 de febrero de 2017 por Edu Robsy.

12