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Antonio y Cleopatra

William Shakespeare


Teatro, Tragedia


DRAMATIS PERSONAE

Marco ANTONIO, triunviro
Octavio CÉSAR, triunviro
LÉPIDO, triunviro
CLEOPATRA, reina de Egipto
Sexto POMPEYO o POMPEYO, rebelde contra los triunviros
DEMETRIO, seguidor de Antonio
FILÓN, seguidor de Antonio
Domicio ENOBARBO, seguidor de Antonio
VENTIDIO, seguidor de Antonio
SILIO, seguidor de Antonio
EROS, seguidor de Antonio
CANIDIO, seguidor de Antonio
ESCARO, seguidor de Antonio
DERCETAS, seguidor de Antonio
EUFRONIO, maestro de escuela, embajador de Antonio
OCTAVIA, seguidor de César
MECENAS, seguidor de César
AGRIPA, seguidor de César
Taurus, seguidor de César
DOLABELA, seguidor de César
TIDIAS, seguidor de César
Galo, seguidor de César
PROCULEYO, seguidor de César
CHARMIAN, del séquito de Cleopatra
IRAS, del séquito de Cleopatra
ALEXAS, del séquito de Cleopatra
MARDIÁN (eunuco), del séquito de Cleopatra
SELEUCO, del séquito de Cleopatra
DIÓMEDES, del séquito de Cleopatra
MENAS, seguidor de Pompeyo
MENÉCRATES, seguidor de Pompeyo
VARRIO, seguidor de Pompeyo
MENSAJEROS
Un ADIVINO
SIRVIENTES de Pompeyo
Un NIÑO cantor
Un CAPITÁN del ejército de Antonio
CENTINELAS y GUARDIAS
Payaso (LABRIEGO)
Eunucos, asistentes, capitanes, soldados, sirvientes

PRIMER ACTO

ESCENA I

Alejandría. Sala del palacio de Cleopatra.
Entran DEMETRIO y FILÓN.


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86 págs. / 2 horas, 30 minutos / 710 visitas.

Publicado el 22 de febrero de 2017 por Edu Robsy.

Coriolano

William Shakespeare


Teatro, Tragedia


DRAMATIS PERSONAE

Cayo MARCIO, después Cayo Marcio CORIOLANO
TITO Larcio, general en guerra con los volscos
COMINIO, general en guerra con los volscos
MENENIO Agripa, amigo de Coriolano
SICINIO Veluto, tribuno del pueblo
Junio BRUTO, tribuno del pueblo
El JOVEN MARCIO, hijo de Coriolano
Un HERALDO romano
NICANOR, un romano
Tulo AUFIDIO, general de los volscos
LUGARTENIENTE de Aufidio
CONSPIRADORES con Aufidio
ADRIANO, un volsco
VOLUMNIA, madre de Coriolano
VIRGILIA, esposa de Coriolano
VALERIA, amiga de Virgilia
Senadores romanos y volscos, patricios, ediles, lictores, soldados, ciudadanos, mensajeros, sirvientes y otros acompañantes

Escena: Roma y sus alrededores; Corioles y sus alrededores; Ancio

PRIMER ACTO

ESCENA I

Calle de Roma. Entra un grupo de ciudadanos amotinados
con palos, garrotes y otras armas.

CIUDADANO PRIMERO Antes de que sigamos adelante, déjenme hablar.

TODOS Habla, habla.

CIUDADANO PRIMERO ¿Están todos resueltos a morir más que a perecer de hambre?

TODOS ¡Resueltos! ¡Resueltos!

CIUDADANO PRIMERO Primero, ya saben que Cayo Marcio es enemigo principal de la gente.

TODOS ¡Lo sabemos! ¡Lo sabemos!

CIUDADANO PRIMERO Matémoslo, y tendremos grano al precio que nos conviene. ¿Hay veredicto?

TODOS No se hable más de ello. Que se haga. ¡Vamos, vamos!

CIUDADANO SEGUNDO Una palabra, buenos ciudadanos.


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95 págs. / 2 horas, 47 minutos / 1.314 visitas.

Publicado el 22 de febrero de 2017 por Edu Robsy.

Orestíada

Esquilo


Teatro, Tragedia, Tragedia griega


Agamenón

Personajes del drama

Vigía
Coro de ancianos argivos
Mensajero
Clitemnestra, esposa de Agamenón
Heraldo
Agamenón, rey de Micenas
Casandra, hija de Príamo y cautiva
Egisto, amante de Clitemnestra
 

(En la azotea del palacio de los Atridas en Micenas está apostado un VIGÍA. Es de noche y reina un profundo silencio).

VIGÍA. Pido a los dioses que mis penas cesen, esta guardia, que dura ya hace un año, durante el cual, echado como un perro, en la azotea del palacio Atrida, aprendí a conocer la multivaria multitud de los astros que en el cielo, príncipes luminosos, resplandecen, y las estrellas, que a los hombres traen inviernos y veranos, ortos y ocasos.

(Breve pausa).

Y ahora aguardo el signo de la antorcha, la llama esplendorosa que de Troya ha de traernos nuevas y el anuncio de que al final ha sido conquistada, pues así lo ha mandado de una esposa el varonil e impaciente pecho. Cada vez que me tumbo en mi camastro perdido en la tiniebla y empapado, y nunca visitado por los sueños —que en vez del sueño, el terror se me acerca y el párpado cerrar no me permite en tranquilo reposo—, cuando quiero cantar o bien silbar una tonada buscando contra el sueño algún antídoto, echo a llorar, lamento el infortunio de una casa ya no tan bien llevada como antaño. Mas ¡ojalá que ahora, a través de la noche, apareciera la llama que traerá buenas noticias, y llegara el final de mis desdichas!

(Breve pausa. A lo lejos, de pronto, brilla una luz).


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96 págs. / 2 horas, 49 minutos / 694 visitas.

Publicado el 4 de marzo de 2018 por Edu Robsy.

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