Día malo, día obscuro, mi día hoy...
S.S.P.C
Dia malo, reflexión, soledad
Protegido por copyright
1 pág. / 1 minuto / 212 visitas.
Publicado el 10 de julio de 2019 por Shirr.
Protegido por copyright
1 pág. / 1 minuto / 212 visitas.
Publicado el 10 de julio de 2019 por Shirr.
"Entonces Jehová le dijo: por cuanto el clamor contra Sodoma y
Gomorra se aumenta más y más y el pecado de ellos se ha agravado en
extremo, descenderé ahora y veré si han consumado su obra según el
clamor que ha venido hasta mí; y si no, lo sabré." (Génesis, 18-20 y
21).
Y más abajo, se lee:
"Entonces respondió Jehová: si hallare en Sodoma cincuenta
justos dentro de la ciudad perdonaré todo este lugar por amor a ellos."
(Génesis, 18-26).
Y fueron los observadores a Sodoma, ciudad de muchos pecados y pocas advertencias, de donde les había llegado un gran clamor. Un clamor que empezaron a notar tan pronto como estuvieron a las puertas de Sodoma.
Cien sirenas de aire bramaron por encima de los tejados. Millares de máquinas trepidaron al empezar el mecánico y trabajoso despertar de la ciudad. Centenares de motores, pasando por su lado, les ensordecieron.
—Sodoma —dijo uno— es una gran ciudad.
—Sodoma —dijo al otro— ha crecido demasiado.
Un vapor oscuro enturbiaba el aire. Surgía del asfalto muchas veces recorrido por los automóviles; las enormes chimeneas de las factorías; de los poderosos compresores y hasta de los hombres que continuamente fumaban.
A través de este vapor, los contornos y perfiles de la ciudad se distorsionaban. Nada era exactamente íntimo. Nada recordaba al aire vecinal y humano que tuvo una vez Sodoma.
—¡Vaya clamor! ¡Cuánta razón han tenido al quejarse!
En efecto: el clamor era más bien espantoso; tanto para los oídos, que temblaban como tirantes parches de tambor, como para los ojos, que se perdían en el humo, como para el olfato, que se irritaba a fuerza de olores espesos y polvorientos.
Licencia limitada
7 págs. / 13 minutos / 92 visitas.
Publicado el 15 de junio de 2019 por Edu Robsy.
En mil novecientos, en agosto, con los últimos coletazos del siglo, nació Da Costa, postrer vástago de una larga sucesión de Da Costas renegridos y aventureros que, desde los tiempos de Don Pedro el Navegante, tuvieron que ver con el mar. Un Da Costa dobló el Cabo de las Tormentas siendo asistente de Luis de Camoens. Otro acompañó a Colón en su segundo viaje, y otro más hizo la ruta de El Cano hasta morir de un lanzazo tagalo en las Filipinas.
Siempre fueron discutidores, a medias pendencieros y a medias esforzados, pues no en vano la larga familia se había sustentado, desde Viriato, de la carne en cecina, del pescado seco y de la galleta, alimentos propios de la gente de mar curtida.
El padre del último Da Costa continuaba la tradición familiar y hacía la ruta de ultramar a bordo de un clíper rápido y marinero. Da Costa padre tenía una peculiar manera de entender aquello de "una novia en cada puerto", por lo que mantenía alegremente una familia en Lisboa y otra en Macao, ambas numerosas, pobres y felices.
El joven Da Costa hizo su primer viaje a los trece años, como proel, junto a su padre, y, así, con el alma todavía tierna, se le metió el Oriente por los ojos, la calidad del mar; su color tan distinto del Atlántico natal; las gentes extrañas con su lenguaje cantarín y sus ojos almendrados... Y, además, la riqueza: allí un europeo podía hacer fácilmente carrera: trapicheando con los chinos, navegando en los cargueros de las islas y comerciando con los salvajes o contrabandeando con el opio.
Licencia limitada
5 págs. / 9 minutos / 91 visitas.
Publicado el 28 de mayo de 2019 por Edu Robsy.
Habrás de saber que no es oro todo lo que reluce y que no todo el monte es orégano. El hombre, hijo mío, cuanto más desconocido es, más nos llama la atención... Una sensación parecida a la del juego: existe distracción mientras el misterio permanece y la aventura tiene incógnita aún; después...
Tú, hijo mío, aún no has tratado al hombre. Por eso, quizá, sientes curiosidad y no ves el día en que podrás estar con él y, sirviéndole, servirte. Yo, en cambio tan seca y retorcida, tengo muchos años ya. Es mala cosa la experiencia: en teniéndola, la mitad de la vida te falta y por esa ausencia, que tanto se parece a un charco, te vienen las decepciones.
Sin embargo, hijo, aún es peor carecer de ella. Entonces sucede lo que a ti te pasa: te engañas, te ilusionas y luego es amarga la verdad, menos soportable el desengaño.
Dicen por ahí los hombres que vivir es aguantarse, que existir es padecer. No lo creen. Son cosas que repiten por costumbre, porque de algo se ha de hablar, pero, en realidad, todos pretenden pasárselo lo mejor posible, y si es a costa de los demás, ¡pues peor para ellos!
Tú mismo, hijo mío, puedes darte cuenta: si estuvieran dispuestos a padecer, a conformarse a soportar sus penas y a ser responsables de sus alegrías, ni tú ni yo existiríamos ya.
Es preciso que estés bien informado para no dejarte engañar. Los hombres son vehementes. Hablan sin parar y, en general, siempre para quejarse. Creerías, pues, que sus cuerpos solo perciben el dolor y sus mentes comprenden únicamente la injusticia. Y no es así.
En ellos el placer es aún más intenso, pero se les antoja efímero. La injusticia tiene dos vertientes, y por cada uno que se queja hay otro que se felicita. Les gusta, sin embargo, ser compadecidos. Aman manifestar su angustia precisamente porque la desgracia atrae la simpatía de los demás, que se alegran por no padecer ellos el mal que oyen.
Leer / Descargar texto 'Diálogo de la Madre Sarmiento y el Espíritu del Vino'
Licencia limitada
5 págs. / 9 minutos / 100 visitas.
Publicado el 12 de junio de 2019 por Edu Robsy.
SOLINO, duque de Éfeso.
ÆGEÓN, mercader de Siracusa.
ANTÍFOLO de Éfeso.
ANTÍFOLO de Siracusa, hermanos gemelos, hijos de Ægeón y de
Emilia, pero desconocidos uno de otro.
DROMIO de Éfeso.
DROMIO de Siracusa, hermanos gemelos y esclavos de los dos Antífolo.
BALTASAR, mercader.
ANGELO, platero.
UN COMERCIANTE, amigo de Antífolo de Siracusa.
PINCH, maestro de escuela y mágico.
EMILIA, esposa de Ægeón, abadesa de una comunidad de Éfeso.
ADRIANA, esposa de Antífolo de Éfeso.
LUCIANA, hermana de Adriana.
LUCÍA, doncella de Luciana.
UNA CORTESANA.
UN ALCAIDE.
OFICIALES DE JUSTICIA Y OTROS.
La escena pasa en Éfeso.
Sala en el palacio del duque.
El DUQUE DE ÉFESO, ÆGEÓN, un ALCAIDE, oficiales y otras gentes del séquito del duque.
Ægeón.—Continuad, Solino; procurad mi pérdida; y con la sentencia de muerte, terminad mis desgracias y mi vida.
Dominio público
56 págs. / 1 hora, 38 minutos / 3.240 visitas.
Publicado el 17 de junio de 2019 por Edu Robsy.
—¡Muera la romana!
—¡Sean quemadas sus entrañas en el pecho de Moloch!
—Quedará agradecido y nos infundirá nuevas fuerzas.
—¡Muera!, ¡muera! ¡Moloch quiere víctimas enemigas!
Un inmenso aullido, escapado de treinta o cuarenta mil pechos, que parecía el mugido de una gran marea cuando embiste, derriba los diques, cubrió por algunos instantes aquellas voces aisladas.
—¡Muera! ¡Con nuestros hijos!
Había cerrado la noche, pero parecía que sobre Cartago, la opulenta colonia fenicia que disputaba feroz, valerosamente a la poderosa Roma el dominio del mundo antiguo, resplandecían millares de pequeños soles.
A través de la inmensa avenida de Khamon, que dividía la ciudad en dos partes distintas, bordeada por maravillosas alamedas de soberbias palmeras, descendía una inmensa muchedumbre hacia el templo dedicado al terrible dios Baal Moloch, el dios representante del fuego maléfico: el rayo que incendia las mieses, los ardores del sol que esterilizan la llanura, y, para aplacar al cual, fenicios y cartagineses ofrecían entre sus brazos ardientes o en el antro monstruoso de su pecho sus hijos predilectos, para que se abrasaran vivos.
Eran millares y millares de mercaderes, de navegantes, de guerreros, de carpinteros, de alfareros, y fabricantes de estatuitas, de armas númidas, mauritanos, negros mercenarios y marineros de Tiro y de Arados, y bajaban en masas compactas desde la necrópolis, llevando un infinito número de astas de hierro en cuyo extremo ardían globos de algodón impregnados de materias resinosas que relampagueaban hasta deslumhrar.
Dominio público
265 págs. / 7 horas, 44 minutos / 773 visitas.
Publicado el 22 de agosto de 2019 por Edu Robsy.
Acababan de regresar los niños Rafael y Rosario de sus respectivos colegios, y con la alegría propia de haber sacado en los exámenes notas de sobresalientes.
El niño tenía nueve años; la niña ocho: sus almas gemelas en sentimientos y en inteligencia, habían sufrido una lamentable desviación en los colegios a donde los habían llevado sus padres, que por sus muchos quehaceres, no pudieron dedicarse exclusivamente a la educación de sus hijos; pero la suerte había cambiado, y, por lo tanto, dueños ya de todo su tiempo, resolvieron sacar a sus hijos del colegio y terminar su educación en casa, y bajo su exclusiva dirección, porque hay que saber que los padres de Rafael y Rosario eran unas personas de mucho estudio, de muchos conocimientos y grandísima perspicacia para conocer lo más razonable y conveniente de todas las cosas. Había, pues, llegado el día en que los niños volvieron del colegio a la casa paterna, y puede calcularse la alegría de padres e hijos al encontrarse reunidos para siempre.
Dominio público
32 págs. / 56 minutos / 230 visitas.
Publicado el 29 de agosto de 2019 por Edu Robsy.
James Usher, arzobispo de Armagh (Irlanda), llevado de la fatuidad de los sabios estableció en 1650 que la creación del mundo tuvo lugar en el año 4.004. Su contemporáneo, el doctor John Lightfoot, vicecanciller de la Universidad de Cambridge, dio un paso más y sostuvo que "el hombre fue creado por la Trinidad el día 23 de octubre del año 4.004, a las nueve de la mañana".
Yo mismo poseo un curioso libro:
ANEW
Geographical, Historical and Commercial
GRAMMAR
and
present state of several
KINGDOMS OF THE WORLD
de William Guthrie, Esq. Editado en Londres por Edward and Charles Dilly en MDCCLXXXIX (1779).
En las tablas cronológicas del final de volumen se lee:
—4004. Creación del Mundo y de Adán y Eva.
—4003. Nacimiento de Caín, el primero que nació de hombre y mujer.
—2348. El mundo es destruido por el Diluvio, que continuó 377 días.
—2247. La Torre de Babel: Dios confunde las lenguas de sus constructores.
—1897. Las ciudades de Sodoma y Gomorra son destruidas por sus pecados.
—1822. Memnón, el egipcio, inventa las letras.
—1198. El rapto de Helena por París.
Y en 1193 la guerra de Troya.
Apuleyo, en el capítulo que ya no suele aparecer en las modernas ediciones de sus Metamorfosis por considerarse apócrifo, explica de la siguiente forma lo que le contó un galo supersticioso, que juraba haber sido el protagonista de la aventura:
Este galo, comerciante de vinos en los alrededores de Lutecia (actual París), afirmaba que, a mediodía, hora muy poco propicia para los espíritus, se dirigió de su casa al almacén donde guardaba sus mercancías.
Leer / Descargar texto 'Historias Desconocidas (en Todo o en Parte)'
Licencia limitada
7 págs. / 13 minutos / 92 visitas.
Publicado el 1 de septiembre de 2019 por Edu Robsy.
Esa mañana, mientras Gabriel, arrodillado frente a la puerta de la cocina, frota los cubiertos de metal blanco, se le ocurre de pronto el proyecto muchas veces acariciado de huir, de ganar el monte que rodea al pueblo para dirigirse, en seguida, en busca de sus hermanas. Desde hace tiempo, el pensamiento de reunirse a las pequeñas, de verlas y de hablarlas, es su preocupación más constante. ¿Qué suerte les habrá cabido? ¿Serán más felices que él? Y se esfuerza por creerlo así, porque la sola idea de que tengan también que sufrir penalidades como las suyas, lo acongoja indeciblemente.
Mas, como siempre le acontece, las dificultades de la empresa se le presentan con tales caracteres que se descorazona, conceptuándola irrealizable. ¡Residen tan lejos las pobrecillas, y él carece de dinero y de libertad para emprender el viaje!
Un abatimiento profundo se apodera de su ánimo. ¡Nunca podrá vencer esos obstáculos! Y acometido, de pronto, por una de esas crisis de desesperación que le asaltan de cuando en cuando, quédase algunos instantes inmóvil, con el rostro ensombrecido, llena de tristeza el alma.
De súbito, los sones bulliciosos de una charanga atruenan la desierta calle. Es la murga de unos saltimbanquis que recorre el pueblo, invitando a los vecinos a la función de la noche. La música pasa y se aleja escoltada por la chiquillería, cuyas voces y gritos sobresalen por encima de las notas agudas del clarinete.
Dominio público
15 págs. / 26 minutos / 325 visitas.
Publicado el 8 de octubre de 2019 por Edu Robsy.
Don ALONSO, caballero
Don RODRIGO
Don FERNANDO
Don PEDRO
El REY don Juan, el II
El CONDESTABLE
TELLO, criado gracioso
Doña INÉS, dama
Doña LEONOR
ANA, criada
FABIA, vieja hechicera y alcahueta
MENDO
Un LABRADOR
Una SOMBRA
CRIADOS
ACOMPAÑAMIENTO
GENTE
(Sale DON ALONSO.)
ALONSO:
Amor, no te llame amor
el que no te corresponde,
pues que no hay materia adonde
no imprima forma el favor.
Naturaleza, en rigor,
conservó tantas edades
correspondiendo amistades;
que no hay animal perfeto
si no asiste a su conceto
la unión de dos voluntades.
De los espíritus vivos
de unos ojos procedió
este amor, que me encendió
con fuegos tan excesivos.
No me miraron altivos,
antes, con dulce mudanza,
me dieron tal confïanza,
que, con poca diferencia,
pensando correspondencia,
engendra amor esperanza.
Ojos, si ha quedado en vos
de la vista el mismo efeto,
amor vivirá perfeto,
pues fue engendrado de dos;
pero si tú, ciego dios,
diversas flechas tomaste,
no te alabes que alcanzaste
la victoria que perdiste
si de mí solo naciste,
pues imperfeto quedaste.
(Salen TELLO, criado, y FABIA.)
FABIA:
¿A mí, forastero?
TELLO:
A ti.
FABIA:
Debe pensar que yo
soy perro de muestra.
TELLO:
No.
FABIA:
¿Tiene alguna achaque?
TELLO:
Sí.
FABIA:
¿Qué enfermedad tiene?
TELLO:
Amor.
FABIA:
Amor, ¿de quién?
Dominio público
46 págs. / 1 hora, 21 minutos / 1.090 visitas.
Publicado el 13 de octubre de 2019 por Edu Robsy.