Textos más descargados publicados el 29 de agosto de 2019 | pág. 2

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fecha: 29-08-2019


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La Noche

Rosario de Acuña


Cuento


Vosotros no sabéis lo que es la noche. Vosotros los que vivís en ella, los que durante sus horas ponéis en movimiento las moléculas de vuestros sentidos, no conocéis la noche. El gas o la electricidad brillan, fulguran, arrancan chispas diáfanas al oro y a la pedrería… Empieza vuestra vida; la mesa del banquete os espera; el blanco lino en arabescos lustrosos como el raso, cae pesadamente ocultando el mosaico de la tallada mesa; el matiz verde o pardo del cristal de Venecia llena de opacos tonos los vinos del Rhin y la Sicilia; el manto de filigrana del faisán dorado se riza en caperuza delicada sobre el esmalta-do azafate de Sevres: salta la espuma del champagne sobre la copa de oro; los aromas del nardo y del heliotropo llenan la estancia de perfumes; los acordes de retirada música mandan la onda sonora de la armonía, y al tibio calor de encendidos pebeteros brota en vuestras mejillas el fuego de todas las impurezas…¡creéis vivir!; se agitan vuestros labios con palabras del amor impregnado de los deseos de la carne; brillan vuestros ojos buscando impacientes nuevas formas que adorar en los altares de la pasión, y al eco de vuestras frases aceradas, satíricas, oportunas para zaherir o desgarrar, responden las arterias de vuestras sienes que con violento latir arrancan de vuestro organismo los átomos de todo vigor, de toda fortaleza… Aún no se terminó vuestra noche; aún tenéis que recorrer las últimas etapas de la degradación humana buscando en las emociones de la riqueza del azar nuevos elementos para animar vuestra vida; aún habéis de sumir el pensamiento en el imbécil sopor del amor comprado sobre el fango de una oscura calleja, que en los contrastes de vuestras noches báquicas forjáis vosotros, los derrochadores de los bienes del alma, la única felicidad posible. ¡Y habláis de la noche como de vuestro día! ¡Habláis y vivís en ella y por ella…!


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Dominio público
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Publicado el 29 de agosto de 2019 por Edu Robsy.

Fuerza y Materia

Rosario de Acuña


Cuento


¡Ya vienen! ¡Ya surcan los azules campos del espacio batiendo el aire con sus negras alas! ¡Ya gorjean, alisándose las tenues plumas de su blanco pecho, mientras reposan del largo viaje sobre las toscas barra de la reja! ¡Ya están aquí las golondrinas!

Con cánticos de júbilo los reciben las aldeanas, que en ellas ven anunciadoras de las fiestas campestres que empiezan con las verbenas y finalizan con la vendimia.

Ellas traen al humilde hogar del pobre la paz de los cielos, puesto que con las armonías de su lenguaje indescriptible llenan el ambiente de melodiosos ecos, en tanto que cuelgan sus frágiles nidos en las ahumadas vigas de su techo.

* * *

¡El nido de una golondrina!

¿Qué es el espacio?... ¿Qué es el universo?... ¿Qué es el alma?... Masa inconsciente de inconsciente materia por sí misma llevada a la formación de los cuerpos; torbellino de átomos; infinito de monadas que en la vertiginosa carrera de sus deseos se unen a sus afines para latir en forma de sol, de planeta, de roca, de vegetal, de molusco y de hombre…

He aquí el credo del materialismo: Fuera del átomo no hay espíritu; fuera de la materia no hay fuerza.

* * *

¿Qué es el nido de una golondrina?


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Publicado el 29 de agosto de 2019 por Edu Robsy.

El Enemigo de la Muerte

Rosario de Acuña


Cuento


Dedicado a José Anca, médico de Pinto.
 

«El conflicto es importante: estáis en mi presencia porque yo no cuento con bastantes fuerzas para resolver la cuestión; me acordé de vuestros padres, la Soberbia y el Sensualismo, pues donde yo ando están bien esas dos pasiones tan corruptoras como yo, convencidos de que es necesario cese ese estado de cosas en la aldehuela de Cariamor, donde campa por sus respetos el doctor Almalegre, os evocaron a mi presencia, dejando a vuestra iniciativa la presentación: decid quiénes sois y qué podéis hacer para resolver el conflicto.»

Quien así hablaba era la Muerte. Replegando su manto de jirones de miseria, dejaba al descubierto su amarillento esqueleto, sentada en actitud meditabunda sobre áspero guijarro; a su alrededor se veía un grupo de seres fantásticos: los unos, mitad hermosas mujeres, mitad reptiles; los otros, fuertes mancebos terminados en cuerpos de fieras. En lontananza se extendía hermoso valle, cerrado por áspera cordillera revestida de perpetuas nieves; en el fondo del valle, desparramadas sus casas entre florestas y robledales, se alzaba la aldea de Cariamor, que, escondida entre uno de los repliegues del Pirineo y defendiéndose de los fríos de sus neveras por rocosos taludes y frondosos bosques, gozaba de todas 1as dulzuras del Mediodía y de todos los vigores del Norte.

A este pequeño rincón del mundo, llegó un doctor, que, sin saber por qué, aunque es de presumir que por mucha sabiduría, se había encerrado en el valle, y hacia veinte años asistía a sus habitantes.


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Dominio público
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Publicado el 29 de agosto de 2019 por Edu Robsy.

La Roca del Suspiro

Rosario de Acuña


Cuento


En las montañas de Vizcaya, bajo su cielo ceniciento, y en su costa bordada de escollos y salpicada por un mar casi siempre turbulento y sombrío, sobre un promontorio de granito que avanza en áspero talud entre las olas del océano, álzanse, en la misma roca asentadas, las ruinas de un castillo, medio cubiertas de zarzas y de hiedra, y solamente habitadas por el espantadizo búho y el medroso murciélago: como toda ruina, tiene su tradición o leyenda, y como toda leyenda, la suya aparece sencilla, apasionada y melancólica, levantándose como indecisa niebla ante el fulgor de la aurora, sobre aquellas piedras carcomidas por el paso del tiempo y el constante batir de las olas.

Cuentan que allá en lejanos días, cuando el castillo se elevaba arrogante, vivía en su recinto un anciano señor de noble linaje, aunque de escasas rentas, que por su mejor fortuna tenía una nieta bella como una mañana de primavera, y de alma tan angelical como la sonrisa de un niño; pobres y retirados a la morada de sus mayores, vivían con algunos fieles y antiguos vasallos, tan ajenos a las vanidades mundanas, como felices con su ignorada existencia.


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Dominio público
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Publicado el 29 de agosto de 2019 por Edu Robsy.

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