Textos más cortos | pág. 5

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Una Pequeña Fábula

Franz Kafka


Cuento, Fábula


"Ay", dijo el ratón, "el mundo se está haciendo más chiquito cada día. Al principio era tan grande que yo tenía miedo, corría y corría, y me alegraba cuando al fin veía paredes a lo lejos a diestra y siniestra, pero estas largas paredes se han achicado tanto que ya estoy en la última cámara, y ahí en la esquina está la trampa a la cual yo debo caer".

"Solamente tienes que cambiar tu dirección", dijo el gato, y se lo comió.


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1 pág. / 1 minuto / 346 visitas.
Publicado el 24 de mayo de 2016 por Edu Robsy.

El Mediador y el Erotema

Joan Carlos Vinent


microrrelato


[Acerca de ortografía, léxico y otros menesteres filológicos centrados en el Catalán, Valenciano, Balear... y en dónde aparecieron el "dueto" Alcover Moll, un tal Pompeu Fabra, etcétera].
En aquello andaban divagando, cuando el maestro le espetó -no sin cierta ironía socarrona-:
- "La excepción es que NO haya centurias de excepciones en estos ámbitos con respecto a la Lengua Castellana. Ojo avizor a esta pregunta retórica, querido amanuense: ¿Por qué?, Per què? Why? Warum?...Giatí? ¿Se lo preguntamos a Tiresias?" ¡Re-fle-xio-ne-mos!


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1 pág. / 1 minuto / 34 visitas.
Publicado el 27 de septiembre de 2018 por Juan Carlos Vinent Mercadal.

Fotografía

pedro martín


amor



Volví a soñar que tú estás junto a mí,

Mi corazón no quiere comprender,

Que tú ya no estás más a mi lado

Sigo aquí contemplando tu fotografía.

Ahora,

Solo me queda,

cantándole a la luna enamorada,

como quisiera volver a cantar,

con la misma pasión,

cuando te cantaba,

yo no soy el mismo desde tu partida,

Solo, sentado en la orilla del mar,

Esperando que regrese la luna,

para empezar mi sufrir.

Sigo contemplando tu fotografía,

Y a la vez,

Va creciendo el dolor en mi corazón,

Apasionado.

 


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1 pág. / 1 minuto / 45 visitas.
Publicado el 21 de agosto de 2017 por pedro martín.

Evangelio Apócrifo

Eduardo Robsy


Cuento, Microrrelato


Un atardecer cualquiera, absorto, Vicente Ferrer contemplaba de pie el horizonte, tratando de ver todavía más allá, cuando un niño pequeño, sucio de barro, sin decir palabra, le cogió de la mano. El hombre bajó la mirada, reparó en los ojos oscuros del muchacho, desde donde las lágrimas en silencio abrían sendas sobre la piel manchada, y supo entonces que su destino empezaba allí, que lo que él buscaba más allá acababa de encontrarle en aquel preciso instante. Tomó al niño en sus brazos y echó a andar. Sabemos lo que Vicente se llevó consigo. Lo que no podremos imaginar nunca es todo lo que abandonó allí en ese momento.


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1 pág. / 1 minuto / 118 visitas.
Publicado el 8 de mayo de 2016 por Edu Robsy.

La Partida

Franz Kafka


Cuento


Ordené que trajeran mi caballo del establo. El sirviente no entendió mis órdenes. Así que fui al establo yo mismo, le puse silla a mi caballo, y lo monté. A la distancia escuché el sonido de una trompeta, y le pregunté al sirviente qué significaba. El no sabía nada, y escuchó nada. En el portal me detuvo y preguntó: "¿A dónde va el patrón?" "No lo sé", le dije, "simplemente fuera de aquí, simplemente fuera de aquí. Fuera de aquí, nada más, es la única manera en que puedo alcanzar mi meta". "¿Así que usted conoce su meta?", preguntó. "Sí", repliqué, "te lo acabo de decir. Fuera de aquí, esa es mi meta".


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1 pág. / 1 minuto / 166 visitas.
Publicado el 24 de mayo de 2016 por Edu Robsy.

La Verdad Sobre Sancho Panza

Franz Kafka


Cuento


Sancho Panza, que por lo demás nunca se jactó de ello, logró, con el correr de los años, mediante la composición de una cantidad de novelas de caballería y de bandoleros, en horas del atardecer y de la noche, apartar a tal punto de sí a su demonio, al que luego dio el nombre de don Quijote, que este se lanzó irrefrenablemente a las más locas aventuras, las cuales empero, por falta de un objeto predeterminado, y que precisamente hubiese debido ser Sancho Panza, no hicieron daño a nadie. Sancho Panza, hombre libre, siguió impasible, quizás en razón de un cierto sentido de la responsabilidad, a don Quijote en sus andanzas, alcanzando con ello un grande y útil esparcimiento hasta su fin.


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1 pág. / 1 minuto / 331 visitas.
Publicado el 8 de junio de 2016 por Edu Robsy.

Nyarlathotep

H. P. Lovecraft


Cuento


Y al fin vino del interior de Egipto
El extraño Oscuro ante el que se inclinaban los fellás;
Silencioso, descarnado, enigmáticamente altivo
Y envuelto en telas rojas como las llamas del sol poniente.
A su alrededor se apretaban las masas, ansiosas de sus órdenes,
Pero al marcharse no podían repetir lo que habían oído;
Mientras por las naciones se propagaba la pavorosa noticia
De que las bestias salvajes le seguían lamiéndole las manos.
Pronto comenzó en el mar un nacimiento pernicioso;
Tierras olvidadas con agujas de oro cubiertas de algas;
Se abrió el suelo y auroras furiosas se abatieron
Sobre las estremecidas ciudadelas de los hombres.
Entonces, aplastando lo que había moldeado por juego,
El Caos idiota barrió el polvo de la Tierra.


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1 pág. / 1 minuto / 814 visitas.
Publicado el 16 de mayo de 2018 por Edu Robsy.

El Reflejo

Oscar Wilde


Cuento


Cuando murió Narciso las flores de los campos quedaron desoladas y solicitaron al río gotas de agua para llorarlo.

—¡Oh! —les respondió el río— aun cuando todas mis gotas de agua se convirtieran en lágrimas, no tendría suficientes para llorar yo mismo a Narciso: yo lo amaba.

—¡Oh! —prosiguieron las flores de los campos— ¿cómo no ibas a amar a Narciso? Era hermoso.

—¿Era hermoso? —preguntó el río.

—¿Y quién mejor que tú para saberlo? —dijeron las flores—. Todos los días se inclinaba sobre tu ribazo, contemplaba en tus aguas su belleza…

—Si yo lo amaba —respondió el río— es porque, cuando se inclinaba sobre mí, veía yo en sus ojos el reflejo de mis aguas.


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1 pág. / 1 minuto / 472 visitas.
Publicado el 21 de octubre de 2016 por Edu Robsy.

¡Renuncia!

Franz Kafka


Cuento


Era muy temprano por la mañana, las calles estaban limpias y vacías, yo iba a la estación. Al verificar la hora de mi reloj con la del reloj de una torre, vi que era mucho más tarde de lo que yo creía, tenía que darme mucha prisa; el sobresalto que produjo este descubrimiento me hizo perder la tranquilidad, no me orientaba todavía muy bien en aquella ciudad. Felizmente había un policía en las cercanías; fui hacia él y le pregunté, sin aliento, cuál era el camino. Sonrió y dijo:

—¿Por mí quieres conocer el camino?

—Sí —dije—, ya que no puedo hallarlo por mí mismo.

—Renuncia, renuncia —dijo, y se volvió con gran ímpetu, como las gentes que quieren quedarse a solas con su risa.


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1 pág. / 1 minuto / 193 visitas.
Publicado el 8 de junio de 2016 por Edu Robsy.

Pasos en las calles grises

Alba Belba Rivera Flechoso


microrrelato, Belba, pasos, calles, ciudad


Viento amenazante. Camino en estas calles grises bajo este clima gélido. No puedo oír, no puedo ver, no puedo hablar. El aislamiento es total. Solo puedo sentir el viento y el frío mientras camino buscando un rincón en el que resguardarme. Ojalá alguien escuchase mi alma. Le diría muchas cosas, o tal vez se quedara sin palabras. Siento que otros pasan a mi lado y pasan de largo. Nadie oye los gemidos de mi espíritu ni ve la sinceridad de mis lágrimas. Soy como un fantasma al que se lo lleva este maldito viento amenazante. Al fin y al cabo no soy más que alguien entre muchos, y solo se aceptan generalidades. Moriré igual que vine al  mundo: en soledad, con la exasperación en el alma y sin poder comunicarme en estas desoladas calles.


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1 pág. / 1 minuto / 59 visitas.
Publicado el 23 de marzo de 2017 por Alba Belba Rivera Flechoso.

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