Textos más cortos | pág. 5

Mostrando 41 a 50 de 3.710 textos.


Buscador de títulos

34567

La Verdad Sobre Sancho Panza

Franz Kafka


Cuento


Sancho Panza, que por lo demás nunca se jactó de ello, logró, con el correr de los años, mediante la composición de una cantidad de novelas de caballería y de bandoleros, en horas del atardecer y de la noche, apartar a tal punto de sí a su demonio, al que luego dio el nombre de don Quijote, que este se lanzó irrefrenablemente a las más locas aventuras, las cuales empero, por falta de un objeto predeterminado, y que precisamente hubiese debido ser Sancho Panza, no hicieron daño a nadie. Sancho Panza, hombre libre, siguió impasible, quizás en razón de un cierto sentido de la responsabilidad, a don Quijote en sus andanzas, alcanzando con ello un grande y útil esparcimiento hasta su fin.


Leer / Descargar texto

1 pág. / 1 minuto / 142 visitas.
Publicado el 8 de junio de 2016 por Edu Robsy.

Nyarlathotep

H. P. Lovecraft


Cuento


Y al fin vino del interior de Egipto
El extraño Oscuro ante el que se inclinaban los fellás;
Silencioso, descarnado, enigmáticamente altivo
Y envuelto en telas rojas como las llamas del sol poniente.
A su alrededor se apretaban las masas, ansiosas de sus órdenes,
Pero al marcharse no podían repetir lo que habían oído;
Mientras por las naciones se propagaba la pavorosa noticia
De que las bestias salvajes le seguían lamiéndole las manos.
Pronto comenzó en el mar un nacimiento pernicioso;
Tierras olvidadas con agujas de oro cubiertas de algas;
Se abrió el suelo y auroras furiosas se abatieron
Sobre las estremecidas ciudadelas de los hombres.
Entonces, aplastando lo que había moldeado por juego,
El Caos idiota barrió el polvo de la Tierra.


Leer / Descargar texto

1 pág. / 1 minuto / 149 visitas.
Publicado el 16 de mayo de 2018 por Edu Robsy.

El Reflejo

Oscar Wilde


Cuento


Cuando murió Narciso las flores de los campos quedaron desoladas y solicitaron al río gotas de agua para llorarlo.

—¡Oh! —les respondió el río— aun cuando todas mis gotas de agua se convirtieran en lágrimas, no tendría suficientes para llorar yo mismo a Narciso: yo lo amaba.

—¡Oh! —prosiguieron las flores de los campos— ¿cómo no ibas a amar a Narciso? Era hermoso.

—¿Era hermoso? —preguntó el río.

—¿Y quién mejor que tú para saberlo? —dijeron las flores—. Todos los días se inclinaba sobre tu ribazo, contemplaba en tus aguas su belleza…

—Si yo lo amaba —respondió el río— es porque, cuando se inclinaba sobre mí, veía yo en sus ojos el reflejo de mis aguas.


Leer / Descargar texto

1 pág. / 1 minuto / 137 visitas.
Publicado el 21 de octubre de 2016 por Edu Robsy.

¡Renuncia!

Franz Kafka


Cuento


Era muy temprano por la mañana, las calles estaban limpias y vacías, yo iba a la estación. Al verificar la hora de mi reloj con la del reloj de una torre, vi que era mucho más tarde de lo que yo creía, tenía que darme mucha prisa; el sobresalto que produjo este descubrimiento me hizo perder la tranquilidad, no me orientaba todavía muy bien en aquella ciudad. Felizmente había un policía en las cercanías; fui hacia él y le pregunté, sin aliento, cuál era el camino. Sonrió y dijo:

—¿Por mí quieres conocer el camino?

—Sí —dije—, ya que no puedo hallarlo por mí mismo.

—Renuncia, renuncia —dijo, y se volvió con gran ímpetu, como las gentes que quieren quedarse a solas con su risa.


Leer / Descargar texto

1 pág. / 1 minuto / 107 visitas.
Publicado el 8 de junio de 2016 por Edu Robsy.

Pasos en las calles grises

Alba Belba Rivera Flechoso


microrrelato, Belba, pasos, calles, ciudad


Viento amenazante. Camino en estas calles grises bajo este clima gélido. No puedo oír, no puedo ver, no puedo hablar. El aislamiento es total. Solo puedo sentir el viento y el frío mientras camino buscando un rincón en el que resguardarme. Ojalá alguien escuchase mi alma. Le diría muchas cosas, o tal vez se quedara sin palabras. Siento que otros pasan a mi lado y pasan de largo. Nadie oye los gemidos de mi espíritu ni ve la sinceridad de mis lágrimas. Soy como un fantasma al que se lo lleva este maldito viento amenazante. Al fin y al cabo no soy más que alguien entre muchos, y solo se aceptan generalidades. Moriré igual que vine al  mundo: en soledad, con la exasperación en el alma y sin poder comunicarme en estas desoladas calles.


Leer / Descargar texto

1 pág. / 1 minuto / 39 visitas.
Publicado el 23 de marzo de 2017 por Alba Belba Rivera Flechoso.

Lo Timó

Antón Chéjov


Cuento


En tiempos de antaño, en Inglaterra, los delincuentes condenados a la pena de muerte gozaban del derecho a vender en vida sus cadáveres a los anatomistas y los fisiólogos. El dinero obtenido de esta forma, aquellos se lo daban a sus familias o se lo bebían. Uno de ellos, pescado en un crimen horrible, llamó a su lugar a un científico médico y, tras negociar con él hasta el hartazgo, le vendió su propia persona por dos guineas. Pero al recibir el dinero él, de pronto, se empezó a carcajear...

—¿De qué se ríe? —se asombró el médico.

—¡Usted me compró a mí, como un hombre que debe ser colgado —dijo el delincuente carcajeándose—, pero yo lo timé a usted! ¡Yo voy a ser quemado! ¡Ja-já!


Leer / Descargar texto

1 pág. / 1 minuto / 362 visitas.
Publicado el 7 de junio de 2016 por Edu Robsy.

Prometeo

Franz Kafka


Cuento


De Prometeo nos hablan cuatro leyendas. Según la primera, lo amarraron al Cáucaso por haber dado a conocer a los hombres los secretos divinos, y los dioses enviaron numerosas águilas a devorar su hígado, en continua renovación. De acuerdo con la segunda, Prometeo, deshecho por el dolor que le producían los picos desgarradores, se fue empotrando en la roca hasta llegar a fundirse con ella. Conforme a la tercera, su traición paso al olvido con el correr de los siglos. Los dioses lo olvidaron, las águilas, lo olvidaron, el mismo se olvidó. Con arreglo a la cuarta, todos se aburrieron de esa historia absurda. Se aburrieron los dioses, se aburrieron las águilas y la herida se cerró de tedio. Solo permaneció el inexplicable peñasco. La leyenda pretende descifrar lo indescifrable. Como surgida de una verdad, tiene que remontarse a lo indescifrable.


Leer / Descargar texto

1 pág. / 1 minuto / 76 visitas.
Publicado el 24 de mayo de 2016 por Edu Robsy.

EL REGRESO - Poema

Jordi Cabré Carbó


EL REGRESO - Poema


No hay luz, entre brumas y nieblas me encuentro

Me quedo en silencio para escuchar algún sonido.

Un susurro o un lamento que me oriente el camino.

No huele a nada y nada toco con mis dedos

Que noche es esta, sin luna, sin estrellas donde no hay brisa, ni el crujir de hojas secas.

¿Acaso estoy entre tinieblas o muerto?

¿He perdido la razón y mi cordura tantea a ciegas?

Ah, por fin recuerdo, yaciendo y postrado en mí lecho.

Dios mío, es el día de mi último suspiro.

Entonces aquí terminas después de muerto

Que alguien me responda que nada entiendo

Ahora escucho una voz, es un grito

más que un lamento.

Alguien tira de mí

Por fin una luz y al salir

noto que pierdo el recuerdo.

http://jordicabre-33.blogspot.com.es/2016/04/poemas-versos-y-escritos-de-mi-proxima.html  No dejes de leer estos cuentos. 


Leer / Descargar texto

1 pág. / 1 minuto / 32 visitas.
Publicado el 30 de mayo de 2016 por Jordi Cabré Carbó.

Vacíos del alma

Lorena Alvarado


Poesía en prosa


el mundo es grande y bello tan amplió en todo su esplendor pero nosotros los seres humanos lo hacemos tan pequeño con nuestros negros pensamientos somos torpes y egoístas gigantes pequeños cerebros que como en guerra vamos cayendo soldados muertos  cuerpos vacíos que alguna vez estuvieron llenitos como senos de madre cuando dan pecho luego fueron secos son procesos de la vida que fue divino regalo de dios que puso amor con tan solo un soplo le llamo vida después fuimos lo que hicimos seres malos y buenos elegimos lo fácil y dulce de la vida el camino más corto para llegar sin casi tener que caminar es sabido que consecuencias trae como agua trae un río tú le llamas placer yo le llamo perecer en dulce miel fuimos cazados por nuestros propios placeres vaciados de cuerpo y alma como cuando alguien abandona su casa.


Leer / Descargar texto

1 pág. / 1 minuto / 27 visitas.
Publicado el 12 de marzo de 2017 por Lorena Alvarado .

La Dicha de Vivir

Leopoldo Lugones


Cuento


Poco antes de la oración del huerto, un hombre tristísimo que había ido a ver a Jesús, conversaba con Felipe, mientras concluía de orar el Maestro.

—Yo soy el resucitado de Naim —dijo el hombre—. Antes de mi muerte, me regocijaba con el vino, holgaba con las mujeres, festejaba con mis amigos, prodigaba joyas y me recreaba en la música. Hijo único, la fortuna de mi madre viuda era mía tan solo. Ahora nada de eso puedo; mi vida es un páramo. ¿A qué debo atribuirlo?

—Es que cuando el Maestro resucita a alguno, asume todos sus pecados —respondió el apóstol—. Es como si aquel volviera a nacer en la pureza del párvulo…

—Así lo creía y por eso vengo.

—¿Qué podrías pedirle, habiéndote devuelto la vida?

—Que me devuelva mis pecados —suspiró el hombre.


Leer / Descargar texto

1 pág. / 1 minuto / 52 visitas.
Publicado el 29 de septiembre de 2016 por Edu Robsy.

34567