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El Aguador

José Tomás de Cuéllar


Crónica


A ti, oh resto mueble de la incuria de tres siglos, representante impávido del statu quo, acémila parlante, hongo viviente de la dignidad humana; a ti, vehículo vejado, ludibrio de la civilización; a ti, aguador nacional, dirijo hoy mis homilías.

Pero antes de fijar una mirada escudriñadora en este tipo eminentemente nuestro, en este perfil idiosincrásico de nuestras costumbres, en este sambenito de nuestra pretendida cultura, hablaremos del agua.

Las tribus errantes dejaban huellas de su paso a orillas de los arroyos donde paraban para tomar el agua con la mano, como las bestias feroces dejan huella de sus patas en los abrevaderos. Casi todos los pueblos de la tierra han nacido a orillas de un río, y casi todas las ciudades del mundo se han erigido allí donde se ha resuelto la vital cuestión de beber agua con comodidad y abundancia.

Las primeras obras hidráulicas tendieron sólo a hacer correr el agua en caños; después hubo acueductos y fuentes. Las obras hidráulicas de los romanos, las de los moros en España, y las de los españoles en México, llenaron cumplidamente la misión de proveer de agua a las ciudades respectivas.

Las últimas obras de este género que hemos visto, son las de los Estados Unidos de América; obras en las que las grandes máquinas de vapor, los réservés y la entubación perfecta, en el uso del agua potable, de hacerla motora de sí misma, como la sangre en el sistema arterial y venoso del cuerpo humano, recorre en infinitos tubos las partes bajas y elevadas de la ciudad, en virtud de la conveniente presión.


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Dominio público
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Publicado el 19 de septiembre de 2020 por Edu Robsy.

El Agua y la Infanta

Gabriel Miró


Cuento


Este manantial, ancho, quieto, es de una desnudez, de una pureza, de una luminosidad tan perfectas, que no parece agua, sino aire del collado, que se acostó al amor de los árboles y ya no quiere subir.

Dicen que es un agua dormida. ¡Cómo ha de estar dormida el agua que acoge sensitivamente todo lo que se le acerca, para mostrarlo, aunque no haya nadie que la mire!

Tiene la mirada abierta de día y de noche. De día la enciende y la traspasa el sol y el azul. Todas las mañanas les ofrece el agua su virginidad, desde las orillas de sus frescas vestiduras al profundo centro y a la otra ribera. Todo el tremendo sol se aprieta en una medalla de lumbre, y el manantial la mece como una hoja, y la va calando, derritiéndola y haciéndola cuerpo suyo desde la superficie al fondo. Por la tarde no tiene del sol más que un poco de fuego y de sangre.

Después, el agua se queda un momento ciega. Es un ojo de un azul helado, todo órbita vacía, inmóvil. ¿Se habrá muerto para siempre esta pobre agua? Venimos muy despacio, como si nos llegásemos de puntillas a una mujer acostada que no se la oye respirar, que no tiene color, que no mueve los párpados, y, de pronto, salen los ojos ávidos, asustados; sale toda la imagen dentro de la quietud del agua ciega. Estamos allí del todo; está todo mirándose. Nos aguardaban. El agua se ha llenado de corazón, y el corazón de esta agua era la ansiedad de nosotros.

Apagado el día, principia a recoger estrellas, que deshojan su luz cuando pasan por encima. La luna es hermana suya. Agua y luna se abrazan desnudas, inocentes y necesitadas la una de la otra para la misma belleza.


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Dominio público
3 págs. / 6 minutos / 49 visitas.

Publicado el 18 de octubre de 2021 por Edu Robsy.

El Afrancesado

Pedro Antonio de Alarcón


Cuento


I

En la pequeña villa del Padrón, sita en territorio gallego, y allá por el año a fuer de legítimo boticario, un tal GARCÍA DE PAREDES, misántropo solterón, descendiente acaso, y sin acaso, de aquel varón ilustre que mataba un toro de una puñada.

Era una fría y triste noche de otoño. El cielo estaba encapotado por densas nubes, y la total carencia de alumbrado terrestre dejaba a las tinieblas campar por su respeto en todas las calles y plazas de la población.

A eso de las diez de aquella pavorosa noche, que las lúgubres circunstancias de la patria hacían mucho más siniestra, desembocó en la plaza que hoy se llamará de la Constitución un silencioso grupo de sombras, aun más negras que la obscuridad de cielo y tierra, las cuales avanzaron hacia la botica de García de Paredes, cerrada completamente desde las Ánimas, o sea desde las ocho y media en punto.

—¿Qué hacemos?—dijo una de las sombras en correctísimo gallego.

—Nadie nos ha visto....—observó otra.

—¡Derribar la puerta!—propuso una mujer.

—¡Y matarlos!—murmuraron hasta quince voces.

—¡Yo me encargo del boticario!—exclamó un chico.

—¡De ése nos encargamos todos!

—¡Por judío!

—¡Por afrancesado!

—Dicen que hoy cenan con él más de veinte franceses....

—¡Ya lo creo! ¡Como saben que ahí están seguros, han acudido en montón! —¡ Ah! Si fuera en mi casa! ¡Tres alojados llevo echados al pozo!

—¡Mi mujer degolló ayer a uno!...

—¡Y yo ... (dijo un fraile con voz de figle) he asfixiado a dos capitanes, dejando carbón encendido en su celda, que antes era mía!

—¡Y ese infame boticario los protege!


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Dominio público
8 págs. / 14 minutos / 182 visitas.

Publicado el 3 de diciembre de 2020 por Edu Robsy.

El Affaire Sodoma

Arturo Robsy


Cuento


"Entonces Jehová le dijo: por cuanto el clamor contra Sodoma y Gomorra se aumenta más y más y el pecado de ellos se ha agravado en extremo, descenderé ahora y veré si han consumado su obra según el clamor que ha venido hasta mí; y si no, lo sabré." (Génesis, 18-20 y 21).
 

Y más abajo, se lee:


"Entonces respondió Jehová: si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad perdonaré todo este lugar por amor a ellos." (Génesis, 18-26).
 

Y fueron los observadores a Sodoma, ciudad de muchos pecados y pocas advertencias, de donde les había llegado un gran clamor. Un clamor que empezaron a notar tan pronto como estuvieron a las puertas de Sodoma.

Cien sirenas de aire bramaron por encima de los tejados. Millares de máquinas trepidaron al empezar el mecánico y trabajoso despertar de la ciudad. Centenares de motores, pasando por su lado, les ensordecieron.

—Sodoma —dijo uno— es una gran ciudad.

—Sodoma —dijo al otro— ha crecido demasiado.

Un vapor oscuro enturbiaba el aire. Surgía del asfalto muchas veces recorrido por los automóviles; las enormes chimeneas de las factorías; de los poderosos compresores y hasta de los hombres que continuamente fumaban.

A través de este vapor, los contornos y perfiles de la ciudad se distorsionaban. Nada era exactamente íntimo. Nada recordaba al aire vecinal y humano que tuvo una vez Sodoma.

—¡Vaya clamor! ¡Cuánta razón han tenido al quejarse!

En efecto: el clamor era más bien espantoso; tanto para los oídos, que temblaban como tirantes parches de tambor, como para los ojos, que se perdían en el humo, como para el olfato, que se irritaba a fuerza de olores espesos y polvorientos.


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Publicado el 15 de junio de 2019 por Edu Robsy.

El Abrojo

Javier de Viana


Cuento


Se llamaba Juan Fierro.

Durante los primeros treinta años de su vida fue simplemente Juan. El segundo término de la fórmula de su nombre parecía irrisorio: ¡Fierro, él!...

Era blando, dúctil, sin resistencia. A causa de su propensión a abrirle sin recelos la puerta de la amistad al primer forastero que golpeara, no llegó a quedarle más que un caballo de su tropilla, un mal pabellón en el recado, una camisa en el baúl y el calificativo de zonzo.

Llegado a esa etapa de su vida, ya no tuvo amigos. Por cada afecto sembrado, le había nacido una ingratitud. Sin embargo, heroico y resignado, doblaba el lomo, cavaba la tierra, fertilizándola con el riego de sudor de su frente, echando sin cesar al surco semillas de plantas florales y semillas de plantas sativas.

Cosechaba abrojo que pincha y miomio que envenena. Y a pesar de ello proseguía siendo Juan, sin que por un momento le asaltase la tentación de ser Fierro.

Empero, si es verdad que en el camino se hacen bueyes y que el clavo de la picana concluye casi siempre por abatir las más orgullosos altiveces, también es verdad que el rebenque y la espuela usados en forma injusta y desconsiderada, suele convertir al matungo más manso.

Tal le ocurrió a Juan Fierro.

A los treinta años presentaba un aspecto de viejo decrépito. Su rostro enflaquecido agrietábase en arrugas. Sus ojos fueron perdiendo poco a poco el brillo y tenían la lumbre triste de un fogón que se apaga, ahogadas las brasas por las cenizas. Sus labios, que ni la risa ni los besos calentaban ya, evocaban la tristeza de la arpa desencordada, en cuya gran boca muda ya no brotan las melodías que otrora hicieran estremecer en sensación voluptuosa la madera de su alma sonora...

Los pocos que todavía llegaban a su casa juzgaban mentalmente:

—Este candil se apaga.

O si no:


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Dominio público
2 págs. / 4 minutos / 50 visitas.

Publicado el 30 de septiembre de 2022 por Edu Robsy.

Educación holista y la paz interior

Fundación Ramón Gallegos


Ramón Gallegos, educación holista, inteligencia espiritual


En sus libros el Dr. Ramón Gallegos nos dice que la educación que predomina en la mayoría de las instituciones educativas esta basada en la ciencia y en la filosofía mecanicista de los siglos XVIII Y XIX, Nuestro planeta en sí mismo y mucha de la humanidad está necesitando como nunca antes acciones que sean óptimamente efectivas. ¿Pero qué tarea comprensiva puede ser identificada? Porque muchas otras actividades humanas son manifestaciones de nuestro sistema educativo, educarnos a nosotros mismos comprensivamente  es una de tales actividades que está dentro de nuestro control.

Con el tiempo he comprendido que el propósito de la meditación budista es examinar la propia naturaleza personal y convertirse en un buda. Esto sólo se puede hacer a través de la conciencia. Si no somos  conscientes de lo que pasa en nosotros mismos y en el mundo, ¿Cómo vamos a poder examinar nuestra  propia naturaleza y convertirnos en seres iluminados.

La palabra <<buda>> procede de la raíz buddh, que significa <<despertar>>. Buda es el que está despierto. ¿Estamos de verdad despiertos en nuestra vida diaria? Ésta es la cuestión sobre la que os invito a pensar. ¿Estamos despiertos  cuando tomamos té? ¿Estamos despiertos cuando compramos un periódico? ¿Estamos despiertos cuando comemos un helado?

 

La sociedad hace que nos resulte difícil estar despiertos.

Una de la situaciones que considero perturba mucho nuestra mente y nos quita muchas cosas y nos destruye con ruidos, olores y muchas distracciones es la sociedad. Lo primero que debemos hacer es regresar a nosotros mismos para recuperarnos, para ser lo mejor de nosotros mismos. Esto es muy importante. Tenemos que reorganizar nuestra vida diaria para no permitir a la sociedad que nos colonice. Debemos ser independientes. Debemos ser personas reales y no sólo las víctimas de la sociedad y de otras personas.


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5 págs. / 9 minutos / 52 visitas.

Publicado el 16 de julio de 2019 por Fundación Ramón Gallegos.

Educación holista y el aprendizaje de la felicidad

Fundación Internacional para la Educación Holista


Ramón Gallegos, educación holista, inteligencia espiritual


Hablar de la educación holista  y de  las obras del Dr. Ramón Gallegos Nava nos llena de reflexión y lleva a crear conciencia en los corazones de quienes lo leemos con interés; pues nos ofrece un panorama verdaderamente integral de lo que correspondería un auténtico avance en las formas de enseñanza-aprendizaje que se implementan en las aulas de las instituciones educativas en todos sus niveles; lo anterior, a través de la visión holista en la educación, la cual constituye en verdadero paso hacia el desarrollo y evolución de la sociedad, de la comunidad, de la familia, del ser humano y trascendencia hacia estados de conciencia colectivo que transforman la realidad individual y pública con bases y sustento filosófico, científico, epistemológico y espiritual que fomentan la sustentabilidad, la paz, la armonía, la convivencia, la solidaridad, el respeto, el reconocimiento de la diversidad, la responsabilidad social y universal – entre otros factores- de la vida del hombre.

Es por ello que a través de las siguientes páginas se plasma un estudio, análisis y comprensión de algunas de sus más preciadas obras como lo son:” Inteligencia espiritual” , “Educación y espiritualidad”, “Aprendiendo a ser”  y “ Los doce factores de la inteligencia espiritual”, todas ellas como vivo y representativo ejemplo de la genuina vivencia de la educación holista cuya característica principal se encuentra  justamente en la “espiritualidad” como base primordial y punta de lanza hacia una nuevas perspectivas de vivir la vida.


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18 págs. / 31 minutos / 68 visitas.

Publicado el 9 de agosto de 2019 por Fundación Ramón Gallegos.

Educación holista, una educación inspiradora

Fundación Ramón Gallegos


ramón gallegos, educación holista, inteligencia espiritual


Con este ensayo quiero argumentar los conceptos que forman la Educación Holista, explicar en forma clara y entendible a todos los conceptos que la forman, la finalidad, el alcance y los fundamentos para que cualquier persona interesada en el tema pueda tener el entendimiento certero de este tipo de educación.

Los cambios que estamos viviendo en el mundo requieren una educación distinta para enfrentar los acontecimientos que ahora tenemos a nivel global. Ya no es posible educar con el mismo paradigma científico industrial como se hizo al inicio del siglo XII, dejar de pensar y creer que el ser humano debe aprender en base a un sistema mecanisista con el fin de “usar” al ser humano para logros capitalistas, hombres y mujeres exitosos sin un sentido de unidad, de compasión y de amor universal. Ya no podemos educar sólo la mente y el cuerpo, como si fuera el niño un recipiente de información donde el alumno sólo memorice, calcule, repita acciones y se grabe datos sin cuestionarse, sin indagar, sin entusiasmarse, sin experimentar, percibir, crear, relajarse, alegrarse, fantasear, imaginar y sentir. Si acallamos las potencialidades de nuestros alumnos pierde las ganas de aprender y disfrutar todo el proceso de aprendizaje dentro de las aulas. Y sólo va cumpliendo con programas estructurados para formar seres “iguales” , de un perfil educativo  creado por moldes de ciertos sistemas como si fueran productos en línea sin sensibilidad, todo por una comodidad social, por lo tanto creamos una sociedad estancada. Los sistemas educativos en su totalidad, desde el básico hasta posgrado deben transformarse para ser una especia de puente que conduzca al ser humano a algo más grandioso, a algo que ayude más al mundo, a regresar al origen, a una formación integral donde exista la interdependencia , la cooperación y la paz mundial.


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13 págs. / 23 minutos / 55 visitas.

Publicado el 16 de mayo de 2018 por Fundación Ramón Gallegos.

Educación holista, la pedagogía universal de Ramón Gallegos

Fundación Ramón Gallegos


Ramón Gallegos, educación holista


Educación Holista.

La educación Holista es un paradigma educativo desarrollado por el Dr. Ramon Gallegos, este ensayo esta basado en su obra. La educación Holista es la capacidad de dar el justo valor a cada parte de la educación actual en sus diferentes acepciones y sirve como aglutinante entre la visión científica y espiritual sin generar divisiones.  Esta característica nos ha llevado a un proceso de reestructuración, innovación, y abandono de estructuras sociales, políticas y Económicas.  Y como consecuencia de estos cambios se observa el fin de un modelo de civilización que ya no puede conducir la experiencia humana a metas adecuadas.

Uno de los impulsores de este cambio es la necesidad de resolver problemas de orden mundial no solo de orden local, para los que nuestras antiguas formas de solución ahora son una fuente de problemas.

EL principio fundamental del paradigma Holista es el “supuesto de totalidad”, que percibe que en el universo todo está conectado con lo demás, es una red viva de relaciones constituida por totalidades/parte, todo está interconectado formando sistemas y subsistemas, el ser humano es uno con este universo, su conciencia es la conciencia del universo. El mundo natural es un mundo vivo que se auto-organiza como un organismo. Es un paradigma integral y ecológico.


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14 págs. / 25 minutos / 29 visitas.

Publicado el 10 de diciembre de 2020 por Fundación Ramón Gallegos.

Educación holista, la obra de Ramón Gallegos

Fundación Ramón Gallegos


ramón gallegos, educación holista, inteligencia espiritual,


Desde la esencia propia puedo ahora constatar, ese despertar interior, desde el momento en que el Dr. Ramón Gallegos terminando el V Congreso Mexicano en Guadalajara me cuestionó, ¿Martha eres más feliz ahora que cuando iniciaste la Maestría?  He meditado varios días sobre ello y sí, la respuesta plenamente es Sí; tengo paz, plena conciencia, voy en el camino del conocimiento y Soy Feliz. He comprendido como puedo tener un pleno acercamiento con los seres que me rodean se que debo verlos con los ojos del espíritu, buscando encausarme desde la compasión, observando la diversidad e interactuando desde el amor con todos los seres del mundo.

Durante la conferencia del Dr. Ramón Gallegos mi actitud se tornó más reflexiva, desconozco si mi espíritu estaba en esos momentos desde la atención plena y lo describo de esta manera, porque en cuantas ocasiones física y mentalmente me dispongo a concentrarme en temáticas que son totalmente de mi interés, obteniendo conocimientos que pongo en practica la mayoría de las veces, pero al recordar y revisar mis notas detecto que es otra la disponibilidad de mi YO, no se trata de hablar de cómo me sentí, pues no es cuestión de sentimientos, es la conciencia de que efectivamente estoy en el despertar, y ahora que me he propuesto desde la última reunión presencial de diciembre 2008 buscar como liberarme para ser feliz manifiesto que el universo de opciones se presentaron ante mi y al visualizarlas, mi espíritu se regocijaba de tal manera que me percibía llena de entusiasmo, plena de alegría, pues se me daba a manos llenas, al recordarlo, ya aquietando mis pensamientos y serenando mis momentos, siempre estuvo todo ello dispuesto en ese banquete preparado de amor, tranquilidad, humildad, plena felicidad, grandeza, transformación, conocimiento liberador etc.


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9 págs. / 16 minutos / 47 visitas.

Publicado el 15 de mayo de 2018 por Fundación Ramón Gallegos.

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