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El Último Pecado

Pedro Muñoz Seca


Teatro, comedia


Al Duque de San Pedro de Galatino, que reúne en sí las tres aristocracias: la de la sangre, la del talento y la del dinero.

¡¡in mosque blanque!!

Con mucho cariño
El Autor

Acto primero

Hall de un lujosísimo hotel de San Sebastián. En el lateral Izquierda último término galería que sirve de entrada. En el primer término amplia puerta. En el lateral derecha columnas simulando que el hall se extiende y amplia por este lado. En el foro terraza desde donde se divisa el Monte Igueldo y la Isla de Santa Clara. Es un dia del mes de Agosto, a las siete y media de la tarde. Las luces del hall están encendídas. Epoca actual.


(Al levantarse el telón está en escena PALACIOS, MEDINA, PACHECO y GONZALEZ. Palacios, administrador del hotel, parece francés a primera vista, pero es andaluz. Gasta unos bigotes morrocotudos y viste de chaquet. Medina y González son camareros y Pacheco portero del hotel.)


Pal. (Riñendo a los demás con gran energía.) Y lo digo muy en serio, ¿estamos? Como vuelva a quejarse otro huésped, reúno a la servidumbre, y a éste una torta, y al otro dos patás, los pongo a todos en la mismísima rué.

Med. Crea usted, señor Palacios...

Pal. Estoy ya harto de quejas y de reclamaciones. «Musiú Palé, que esto está mal», «Musiú Palé, que aquello está peor...» ¡Pero señores!...

Pach. Yo le aseguro a usted, señor Palacios...

Pal. Nada, hombre; que estoy convencido: los españoles no sirven para servir. No tienen ustedes finura, ni exquisiteces, ni chique. Antes de la guerra habla aquí cada camarero que quitaba la cabeza. Aquellos eran modales y savuar fer.

Vic. (Camarera, por la derecha.) Musiú Palé, ¿me permite usted el favor?


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68 págs. / 2 horas / 343 visitas.

Publicado el 15 de mayo de 2021 por Edu Robsy.

Julio César

William Shakespeare


Teatro, Drama, Tragedia


DRAMATIS PERSONAE

JULIO CÉSAR

Triunviros tras la muerte de César:

OCTAVIO CÉSAR
MARCO ANTONIO
M. EMILIO LÉPIDO

Conspiradores contra Julio César:

MARCO BRUTO
CASIO
CASCA
TREBONIO
LIGARIO
DECIO BRUTO
METELO CÍMBER
CINA

Senadores:

CICERÓN
PUBLIO
POPILIO LENA

Tribunos:

FLAVIO
MARULO

Amigos de Bruto y Casio:

LUCIO
TITINIO
MESALA
CATÓN EL JOVEN
VOLUMNIO

Criados de Bruto:

VARRÓN
CLITO
CLAUDIO
ESTRATÓN
LUCIO
DARDANIO

Otros:

PÍNDARO, criado de Casio

CALPÚRNIA, esposa de César

PORCIA, esposa de Bruto

ARTEMIDORO, sofista de Cnido

CINA, poeta

Otro poeta

Un adivino

Senadores, ciudadanos, guardias, servidores, etc.

ACTUS PRIMUS

Escena: Roma; después en Sardis y cerca de Filipos.

ESCENA PRIMA

Roma. — Una calle

Entran FLAVIO, MARULO y una turba de ciudadanos

FLAVIO. — ¡Largo de aquí! ¡A vuestras casas! ¡Gente ociosa, marchad a vuestras casas! ¿Es hoy día festivo? ¡Qué! ¿Ignoráis, siendo artesanos, que no debéis salir en día de trabajo sin los distintivos de vuestra profesión? Habla, ¿qué oficio tienes?

CIUDADANO PRIMERO. — Carpintero, señor.

MARULO. — ¿Dónde están tu mandil de cuero y tu escuadra? ¿Qué haces con tu mejor vestido? Y vos, señor mío, ¿de qué oficio sois?


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Dominio público
68 págs. / 1 hora, 59 minutos / 2.824 visitas.

Publicado el 27 de abril de 2017 por Edu Robsy.

Sonata de Otoño

Ramón María del Valle-Inclán


Novela


Mi amor dorado, estoy muriéndome y sólo deseo verte!" ¡Ay! Aquella carta de la pobre Concha se me extravió hace mucho tiempo. Era llena de afán y de tristeza, perfumada de violetas y de un antiguo amor. Sin concluir de leerla, la besé. Hacía cerca de dos años que no me escribía, y ahora me llamaba a su lado con súplicas dolorosas y ardientes. Los tres pliegos blasonados traían la huella de sus lágrimas, y la conservaron largo tiempo. La pobre Concha se moría retirada en el viejo Palacio de Brandeso, y me llamaba suspirando. Aquellas manos pálidas, olorosas, ideales, las manos que yo había amado tanto, volvían a escribirme como otras veces. Sentí que los ojos se me llenaban de lágrimas. Yo siempre había esperado en la resurrección de nuestros amores. Era una esperanza indecisa y nostálgica que llenaba mi vida con un aroma de fe: Era la quimera del porvenir, la dulce quimera dormida en el fondo de los lagos azules, donde se reflejan las estrellas del destino. ¡Triste destino el de los dos! El viejo rosal de nuestros amores volvía a florecer para deshojarse piadoso sobre una sepultura.

¡La pobre Concha se moría!

Yo recibí su carta en Viana del Prior, donde cazaba todos los otoños. El Palacio de Brandeso está a pocas leguas de jornada. Antes de ponerme en camino, quise oir a María Isabel y a María Fernanda, las hermanas de Concha, y fuí a verlas. Las dos son monjas en las Comendadoras. Salieron al locutorio, y a través de las rejas me alargaron sus manos nobles y abaciales, de esposas vírgenes. Las dos me dijeron, suspirando, que la pobre Concha se moría, y las dos como en otro tiempo, me tutearon. ¡Habíamos jugado tantas veces en las grandes salas del viejo Palacio señorial!


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67 págs. / 1 hora, 58 minutos / 3.715 visitas.

Publicado el 29 de abril de 2017 por Edu Robsy.

El Amigo de la Muerte

Pedro Antonio de Alarcón


Novela corta


I. Méritos y servicios

Éste era un pobre muchacho, alto, flaco, amarillo, con buenos ojos negros, la frente despejada y las manos más hermosas del mundo, muy mal vestido, de altanero porte y humor inaguantable... Tenía diecinueve años, y llamábase Gil Gil.

Gil Gil era hijo, nieto, biznieto, chozno, y Dios sabe qué más, de los mejores zapateros de viejo de la corte, y al salir al mundo causó la muerte a su madre, Crispina López, cuyos padres, abuelos, bisabuelos y tatarabuelos honraron también la misma profesión.

Juan Gil, padre legal de nuestro melancólico héroe, no principió a amarlo desde que supo que llamaba con los talones a las puertas de la vida, sino meramente desde que le dijeron que había salido del claustro materno, por más que esta salida le dejase a él sin esposa; de donde yo me atrevo a inferir que el pobre maestro de obra prima y Crispina López fueron un modelo de matrimonios cortos, pero malos.

Tan corto fue el suyo, que no pudo serlo más, si tenemos en cuenta que dejó fruto de bendición... hasta cierto punto. Quiero significar con esto que Gil Gil era sietemesino, o, por mejor decir, que nació a los siete meses del casamiento de sus padres, lo cual no prueba siempre una misma cosa... Sin embargo, y juzgando sólo por las apariencias, Crispina López merecía ser más llorada de lo que la lloró su marido, pues al pasar a la suya desde la zapatería paterna, Lavalle en dote, amén de una hermosura casi excesiva y de mucha ropa de cama y de vestir, un riquísimo parroquiano —¡nada menos que un conde, y conde de Rionuevo!—, quien tuvo durante algunos meses (creemos que siete), el extraño capricho de calzar sus menudos y delicados pies en la tosca obra del buen Juan, representante el más indigno de los santos mártires Crispín y Crispiniano, que de Dios gozan...

Pero nada de esto tiene que ver ahora con mi cuento, llamado El amigo de la muerte.


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67 págs. / 1 hora, 58 minutos / 1.013 visitas.

Publicado el 20 de agosto de 2016 por Edu Robsy.

Granada la Bella

Ángel Ganivet


Viajes, crónica


I. Puntos de vista

Voy a hablar de Granada, o mejor dicho, voy a escribir sobre Granada unos cuantos artículos para exponer ideas viejas con espíritu nuevo, y acaso ideas nuevas con viejo espíritu; pero desde el comienzo dése por sentado que mi intención no es cantar bellezas reales, sino bellezas ideales, imaginarias. Mi Granada no es la de hoy: es la que pudiera y debiera ser, la que ignoro si algún día será. Que por grandes que sean nuestras esperanzas, nuestra fe en la fuerza inconsciente de las cosas, por tan torcidos caminos marchamos las personas, que cuanto atañe al porvenir se presta ahora menos que nunca a los arranques proféticos.

Esas ideas que, sin orden preconcebido, y pudiera decir con desorden sistemático, irán saliendo como buenamente puedan, tienen el mérito, que sospecho es el único, de no pertenecer a ninguna de las ciencias o artes conocidas hasta el día y clasificadas con mejor o peor acierto por los sabios de oficio; son, como si dijéramos, ideas sueltas, que están esperando su genio correspondiente que las ate o las líe con los lazos de la Lógica; las bautice con un nombre raro, extraído de algún lexicón latino o griego, y las lance a la publicidad con toques previos de bombo y platillo, según es de ritual en estos tiempos fatigados en que la gente no sabe ya lo que las cosas son mientras los interesados no se toman la molestia de colocarles un gran rótulo que lo declare. Para entendernos, diré sólo que este arte nonnato puede ser definido provisionalmente como un arte que se propone el embellecimiento de las ciudades por medio de la vida bella, culta y noble de los seres que las habitan.


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67 págs. / 1 hora, 58 minutos / 172 visitas.

Publicado el 16 de enero de 2023 por Edu Robsy.

Voto compensatorio.Redefinición del contrato social desde una perspectiva Latinoamericanista

Francisco Tomás González Cabañas


filosofía, política, democracia, sociología, contrato social.


Voto compensatorio. Redefinición del contrato social desde una perspectiva Latinoamericanista

 

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Voto compensatorio. Redefinición del contrato social desde una perspectiva Latinoamericanista

 

Francisco Tomás Gonzales Cabañas
franciscotgc@hotmail.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Índice

 

 

 

 

 

 

Introducción.....................................................................................5
Primera Parte...................................................................................11
Segunda Parte...................................................................................45

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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67 págs. / 1 hora, 58 minutos / 96 visitas.

Publicado el 12 de febrero de 2017 por Francisco Tomas González Cabañas.

El Tesoro de Blanchard

Robert Louis Stevenson


Cuento


1. Junto al saltimbanqui moribundo

Habían mandado llamar al médico de Bourron poco antes de las seis. Hacia las ocho llegaron los primeros lugareños para asistir a la función y se les explicó lo que ocurría. A muchos les pareció una falta de consideración que un saltimbanqui se pusiera enfermo como hacía la gente normal y se marcharon refunfuñando. A las diez, madame Tentaillon estaba tan preocupada que había enviado a buscar al doctor Desprez al otro lado de la calle.

El médico estaba repasando sus manuscritos en un rincón del minúsculo comedor y su mujer dormitaba junto al fuego cuando llegó el mensajero.

—¡Caramba! —dijo el médico—, deberían haberme llamado antes, si se trata de un caso tan urgente.

Y siguió al mensajero tal como estaba, en zapatillas y con gorro de dormir.


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67 págs. / 1 hora, 58 minutos / 125 visitas.

Publicado el 28 de febrero de 2017 por Edu Robsy.

La Mujer Gris

Elizabeth Gaskell


Cuento


I

Hay un molino en la orilla del Neckar al que va mucha gente a tomar café, según una costumbre alemana casi nacional. El emplazamiento no tiene ningún encanto particular. Está en el lado de Mannheim de Heidelberg, llano y poco romántico. El río mueve la rueda del molino con un sonido borboteante. Las dependencias y la vivienda del molinero forman un pulcro cuadrilátero grisáceo. Más apartado del río hay un jardín lleno de sauces, pérgolas y macizos de plantas no muy bien cuidados, pero con gran profusión de flores y exuberantes enredaderas que anudan y enlazan las pérgolas. En cada una de estas hay una mesa fija de madera pintada de blanco y sillas ligeras portátiles del mismo color y material.


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67 págs. / 1 hora, 58 minutos / 628 visitas.

Publicado el 19 de noviembre de 2017 por Edu Robsy.

Diario De Viaje A París

Horacio Quiroga


Crónica, Viajes, Diario


Primera Libreta


Salto, Marzo 20 — 1900.

A bordo del "Montevideo" — Marzo 21 de 1900. 7 a.m.

Cuesta mucho hacer un viaje, aunque la distancia a que nos alejemos sea corta. El principio de inercia parece retratarse en el cerebro, y se sufre con la traslación de los puntos de mira afectivos. Y cuando nos alejamos por mucho tiempo, lejos, muy lejos, el espíritu siente la sacudida de un presentimiento que nos ahoga. Es pena abandonar la ciudad en que se ha vivido, los amigos, las costumbres, los horizontes, la familia, los cielos; quebrar con todo lo que ha apoyado el índice en nuestros sentimientos buenos, y ha respondido (con un canto) buenamente a nuestros deseos de agradar; acariciar tristemente en nuestra retina la suprema visión de nuestros buenos padres y amigos que nos despiden con pañuelos... pero nada es todo esto; cuando hay una niña que queda llorando por nosotros en su cuarto, solita y temerosa de que la oigan.

¡Cuánto te quiero, mi alma! Todo es para ti, mi vida y mi desolación. De nada me he acordado cuando partía. Todos mis amigos estaban a bordo y me rodeaban y me despedían calurosamente. Solo tú faltabas. Pero estoy seguro de que en ese angustioso momento no dudabas de mí y hallabas las más olvidadas oraciones de niña para angelicar tus lágrimas. Hoy vas a la iglesia. No sé lo que rezarás. Creo, sí, que en este momento, 8 a.m., en que estás en misa, a pesar de todo, de todo, pensarás en mí.


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67 págs. / 1 hora, 57 minutos / 21 visitas.

Publicado el 3 de agosto de 2026 por Brian.

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