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LA PANDILLA

GASPAR MELIÁ OLIVER


AUTOBIOGRÁFICO






                                                                                           “EL CAÑON DE MADERA”

Hacía ya días que los dos farmacéuticos del pueblo andaban con la mosca tras la oreja por la inusual afluencia a sus establecimientos de la vil canalla  específicamente interesada en la compra de pastillas de potasa...  Se suponían que servían para aliviar un brote de faringitis infantil que había rebrotado repentinamente entre  aquella gente menuda... Sin embargo, tan fuerte llegó a ser la demanda y tan grandes sus sospechas, que cuando cortaron el suministro,  ya era irremediablemente tarde para evitar la audaz intentona planeada  por mi pandilla... 
Observando de cerca  a mis “dolientes” compadres, se evidenciaba con extrema claridad, que aquel verano no había rebrotado ninguna epidemia de faringitis infantil, por lo que las diarias y repetidas compras del fármaco obedecían, sin duda,  a un plan preconcebido por las calenturientas mentes de la plana mayor de mi pandilla que andaban como perturbados, ansiosos y frenéticos a partir del día en que  Miguel,  el inventor “Canastos”, les había proporcionado la fórmula para la fabricación de la mortífera  ¡ pólvora casera ¡...
Había sido para nosotros, ¡escoria de Satanás ¡, más importante que el descubrimiento del fuego lo fue para la humanidad, y, tan emocionante, por lo menos,  como volar las cometas en medio de la tormenta en busca del impredecible rayo .
Pronto llegó el día de la demostración practica de “Canastos” sobre los grandes efectos destructores de la mezcla explosiva formada, a partes iguales, por potasa, azufre y carbón picado...


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58 págs. / 1 hora, 42 minutos / 102 visitas.

Publicado el 14 de noviembre de 2018 por Gaspar Meliá Oliver.

Escritos Políticos

Jack London


Ensayo, Política


Cómo me hice socialista

Es bastante justo decir que me hice socialista de un modo similar a como los teutones paganos se hicieron cristianos: a golpes de martillo. En el momento de mi conversión, yo no sólo no estaba buscando el socialismo sino que lo estaba combatiendo. Era muy joven e inexperto, no sabía casi nada, y aunque nunca había oído hablar siquiera de una escuela llamada “individualismo”, cantaba el himno de los fuertes con todo el corazón.

Esto era así porque yo mismo era fuerte. Por fuerte quiero decir que tenía buena salud y músculos firmes, ambas cualidades fácilmente explicables. Había pasado mi niñez en los ranchos de California, mi adolescencia repartiendo periódicos en las calles de una lozana ciudad del Oeste, y mi juventud en las aguas cargadas de ozono de la Bahía de San Francisco y del Océano Pacífico. Me encantaba la vida al aire libre, y al aire libre me afanaba en los trabajos más duros. Sin aprender ningún oficio, yendo de empleo en empleo, contemplaba el mundo y lo encontraba bueno hasta en el último detalle. Permítanme que lo repita: este optimismo se debía a que era sano y fuerte, no estaba preocupado por dolencias ni debilidades, nunca me había rechazado ningún patrón por no parecer apto, y siempre era capaz de conseguir un trabajo paleando carbón, como marinero, o haciendo algún tipo de trabajo manual.


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Publicado el 6 de marzo de 2017 por Edu Robsy.

La Mojigata

Leandro Fernández de Moratín


Teatro, comedia


Advertencia

Escrita y no corregida todavía a satisfacción del autor la comedia de La Mojigata, empezaron a verse copias de ella desde el año de 1791. Durante los viajes de Moratín fuera de España corrió esta pieza igual fortuna que la de El Barón, con poca diferencia. La representaron en muchas casas particulares de la capital, y se celebró el acierto con que la desempeñaron varios aficionados en casa del abogado Pérez de Castro, y en la de la marquesa de Santiago. Los cómicos de las provincias la incluyeron en su caudal y la representaban frecuentemente; sólo mereció el autor a la estimación que le profesaban los actores de Madrid que se abstuviesen de darla al público, sabiendo que se proponía hacer en ella alteraciones muy esenciales, y que no podía serle agradable saber que la representaban sin su aprobación por manuscritos tan viciados y tan llenos de errores suyos y ajenos.

A su vuelta, hizo en ella las correcciones que le parecieron convenientes; y estudiada y ensayada por los cómicos de la compañía de la Cruz, se representó en aquel teatro el día 19 de mayo de 1804. No hubo parcialidades, ni venganzas, ni conspiración, ni alboroto: la experiencia había dado a conocer la inutilidad de estos medios y el nombre del autor aseguraba ya los aplausos. El público la recibió con aprecio particular; no así los falsos devotos ni los críticos. Los primeros abominaron de ella, y no les faltaba razón; los segundos publicaron delicadas observaciones, en que manifestaron por una parte su laudable anhelo de ver el arte en toda su perfección, y por otra su corta inteligencia para indicar a los que le practican los medios de lograrlo. Las censuras produjeron elogios y defensas; y es de notar que unos y otras se escribieron con urbanidad y moderación, prendas no muy comunes en este género de escritos y que hoy día totalmente se desconocen.


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Publicado el 20 de septiembre de 2018 por Edu Robsy.

El Mayor Monstruo, los Celos

Pedro Calderón de la Barca


Teatro, Drama


PERSONAS

El Tetrarca Herodes.
Otaviano.
Aristóbolo.
Filipo, viejo.
Tolomeo.
Un capitan.
Polidoro, gracioso.
Mariene.
Sirene.
Libia.
Arminda.
Soldados romanos.
Soldados judíos.
Músicos.
Criados.
Judíos, damas.
Acompañamiento.

La escena es en las cercanías de Joppe, en Ménfis y en Jerusalen.

JORNADA PRIMERA

Sala de una quinta á orillas del mar en la playa de Joppe (ó Jafa.)

ESCENA PRIMERA

EL TETRARCA, MARIENE, LIBIA, SIRENE, FILIPO, criados, músicos.

(Música.)

La divina Marïene,
El sol de Jerusalen,
Por divertir sus tristezas,
Vió el campo al amanecer.
Las aves, fuentes y flores
La dan dulce parabien,
Repitiendo, por servirla,
Al aire una y otra vez:
Sea triunfo de sus manos
Lo que es pompa de sus piés.
Fuentes, sus espejos sed,
Corred, corred, corred:
Aves, su luz saludad,
Volad, volad:
Flores, paso prevenid,
Vivid, vivid.


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Publicado el 4 de junio de 2018 por Edu Robsy.

Los Favores del Mundo

Juan Ruíz de Alarcón


Teatro, Comedia


PERSONAJES

DON JUAN de Luna
El PRÍNCIPE don Enrique, híjo de don Juan II de Castilla
DON DIEGO, viejo, tío de ANARDA
El CONDE Mauricio
LEONARDO, su criado
HERNANDO, gracioso
GERARDO, paje del Príncipe
ANARDA, dama
JULIA, dama
INÉS, criada de ANARDA
BUITRAGO, escudero
Dos PAJES
CRIADOS

ACTO I

(Llano al pie del parque de Madrid)

ESCENA I

(Salen GARCIA y HERNANDO , de color.)

HERNANDO. ¡Lindo lugar!

GARCIA. El mejor;
todos, con él, son aldeas.

HERNANDO. Seis años ha que rodeas
aqueste globo inferior,
y no ví en su redondez
hermosura tan extraña.

GARCIA. Es corte del rey de España,
que es decillo de una vez.

HERNANDO. ¡Hermosas casas!

GARCIA. Lucidas;
no tan fuertes como bellas.

HERNANDO. Aquí, las mujeres y ellas
son en eso parecidas.

GARCIA. Que edifiquen al revés
mayor novedad me ha hecho;
que primero hacen el techo,
y las paredes después.

HERNANDO. Lo mismo, señor, verás
en la mujer, que adereza,
al vestirse, la cabeza
primero que lo demás.

GARCIA. Bizarras las damas son.

HERNANDO. Diestras, pudieras decir
en la herida del pedir,
que es su primera intención.
Cífrase, si has advertido,
en la de mejor sujeto,
toda la gala en el peto,
toda la gracia en el pido.
Tanto la intención cruel
sólo a este fin enderezan,
que si el "Padre nuestro" rezan,
es porque piden con él.
Hoy a la mozuela roja
que en nuestra esquina verás,
dije al pasar: ¿Cómo estás?
y respondió: Para aloja.


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Publicado el 29 de diciembre de 2018 por Edu Robsy.

Mi Mujer

Antón Chéjov


Cuento


I

Recibí la siguiente carta:


¡Estimado señor Pável Andréievich!

No lejos de donde usted vive, y más concretamente en la aldea de Pestrovo, se están produciendo unos hechos lamentables y considero mi deber informarle de ellos. Todos los campesinos de esta aldea vendieron sus isbas y sus pertenencias con intención de emigrar a la provincia de Tomsk; no obstante, no alcanzaron su destino y se han visto obligados a regresar. Aquí, naturalmente, ya no poseen nada, ahora todo es de otros; se han instalado hasta tres o cuatro familias en cada isba, de modo que residen en ellas no menos de quince personas de ambos sexos, sin contar a los niños pequeños, y en definitiva no tienen qué comer, pasan hambre, se ha extendido la epidemia de tifus exantemático, asociado al hambre; todo el mundo, literalmente, está enfermo. Comentaba al respecto una enfermera: «Llegabas a una isba y ¿con qué te encontrabas? Todos habían caído enfermos, todos deliraban, algunos reían a carcajadas, otros estaban fuera de sí; había un hedor insoportable, no disponían de agua, no había quien fuera a buscarla, y por toda comida tenían una patata helada». ¿Qué pueden hacer la enfermera y Sóbol (el médico del zemstvo), si más que medicinas lo que necesitan es pan, del que carecen por completo? El consejo del zemstvo les niega su ayuda con el pretexto de que ya no están registrados en esta provincia, sino en la de Tomsk, de modo que no hay dinero para ellos. Al informarle de esto, y conociendo su humanidad, le ruego que no se resista a prestar urgentemente su ayuda.

ALGUIEN QUE LE QUIERE BIEN
 


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Publicado el 26 de junio de 2018 por Edu Robsy.

Comentarios de la Guerra de África

Anónimo


Historia


I. Por sus marchas contadas, sin intermisión alguna, llegó César a Lilibeo a 19 de diciembre; y desde luego manifestó su deseo de embarcarse, no teniendo más que una legión recién levantada y apenas seiscientos caballos. Puso su tienda junto a la misma orilla del mar, de suerte que casi la batían las olas, y esto con el fin de que nadie esperase detención y todo el mundo estuviese pronto cada día y a cada hora para la salida. No logró en aquellos días buen tiempo para hacerse a la vela, pero, sin embargo, tenía las tropas y remeros a bordo, por no perder cualquiera ocasión de hacerse a la mar; especialmente porque le avisaban de la provincia, que eran muchas las tropas de los enemigos, infinita la gente de a caballo, cuatro legiones del rey Juba, gran multitud de tropa ligera, diez legiones de Escipión, ciento veinte elefantes, y armadas muy numerosas. Mas no por eso se acobardaba, superior a todo con su valor y confianza. Entre tanto, se acrecentaba cada día el número de galeras, acudían muchas naves de transporte y venían a incorporársele más legiones de soldados bisoños, y entre ellas la quinta veterana y dos mil caballos.


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Publicado el 27 de octubre de 2017 por Edu Robsy.

Cuesta Abajo

Leopoldo Alas "Clarín"


Novela corta


Día 7 de enero de 18...

A las cinco de la tarde Ambrosio Carabín, portero segundo o tercero (no lo sé bien) de esta ilustre escuela literaria, cerraba la gran puerta verde de la fachada oriental, y, después de meterse la llave en el bolsillo, se quedaba contemplando al propietario de la cátedra de Literatura general y española, que bajaba, bien envuelto en su gabán ceniciento, por la calle de Santa Catalina. Carabín, es casi seguro, pensaba a su manera: —¡Y que este insignificante, que ni toga tiene, me obligue a mí, con mis treinta años de servicios, a estar de plantón toda la tarde porque a él se le antoje tener clase a tales horas en vez de madrugar como hacen otros que valen cien veces más, según lo tienen acreditado!

Si el propietario de la cátedra de Literatura general y española hubiera oído este discurso probable de Carabín, se hubiera vuelto a contestarle:

—Amigo Ambrosio, reconozco la justicia de tus quejas; pero si yo madrugara ¡qué sería de mí! Déjame la soledad de mis mañanas en mi lecho si quieres que siga tolerando la vida. Me has llamado insignificante. Ya sé que lo soy. ¿Ves este gabán? Pues así, del mismo color, soy todo yo por dentro: ceniza, gris. Soy un filósofo, Carabín. Tú no sabes lo que es esto: yo tampoco lo sabía hace algún tiempo cuando estudiaba filosofía y no sabía de qué color era yo. Pues sí: soy un filósofo y casi casi un naufragio de poeta (no te rías)... y por eso no puedo, no debo madrugar. En cuanto a que mi cátedra te estorba, te molesta, lo admito: me lo explico. También me estorba, también me molesta a mí. Intriga con el Gobierno para que me paguen sin poner cátedra, y habrás hecho un beneficio al país, a ti mismo y al propietario de esta asignatura, que ni tú, ni yo, ni los estudiantes sabemos para qué sirve.


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Publicado el 8 de febrero de 2018 por Edu Robsy.

Carolina 114

Francisco J. Jariego


memoria, crisis, literatura, democracia, España


 

 

 

CAROLINA 114

Experimento con un volcado de memoria

 

 

FRANCISCO J. JARIEGO

 

 

 

 

Diseño de portada: Francisco J. Jariego

© 2016, Francisco J. Jariego


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A Alicia, esa parte de mí que ya no sé dónde está.


 

Índice

 

Introducción al experimento Carolina 114. 1

Genocidio. 7

Por qué adoré a Kurt 8

Contra Carolina Rojo. 11

Mi infancia son recuerdos de la calle Atocha. 13

El materialismo dialéctico de los otros. 21

Agujeros de gusano. 25

Primeros amores. 29

Fantasmas. 31

Realidades o deseos. 34

Disfraces. 37

Anotaciones sobre los humos de la mayoría. 40

JK 5022, Judas y el "yield management". 45

Huesos de Guerra. 49

Caroliana (I) 51

Bono Bus. 54

La verdad exhumada. 58

Despertar 63

África, ¿truco o trato?. 65

Volando Voy. 68

El fracaso (epifanía) 73

Colores. 78

Walking around. 82

Caroliana (II) 84

Incomunicando. 88

EPÍLOGO.. 92

Sobre el autor y la obra. 94

 


Introducción al experimento Carolina 114

 


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Licencia limitada
58 págs. / 1 hora, 41 minutos / 93 visitas.

Publicado el 20 de octubre de 2022 por Francisco J. Jariego Fente.

Antonia. Idilios y elegías

Ignacio Manuel Altamirano


Novela corta


A Gustavo G. Gostkowski

Mi querido amigo:

El pobre muchacho con cuyo carácter diabólico tanto hemos luchado usted y yo, ha partido por fin hoy, resuelto a seguir nuestros consejos. ¡Quiera el cielo que ellos le curen y le libren de ir a un hospital de locos, o de arrojarse al mar, lo que sería para nosotros doblemente sensible!

Al despedirse, me encargó enviase a usted, pues se lo dedicaba, el consabido cuaderno en que ha escrito sus impresiones en forma de novelitas, a las que ha puesto un título digno de su extravagante numen: Memorias de un Imbécil. El bardo de esta aldea se permitió hacerlo preceder de otro un poco poético que escribió con letras grandes en la primera hoja. Si se decide Ud. a publicar eso en El Domingo, no vendrá tan mal, porque al menos los lectores tendrán una historia pequeña pero completa en cada número.

Además nuestro amigo dejó a usted su retrato: ¿para qué diablos lo quiere usted? He preferido regalarlo a mi vecina, que al leer el título del cuaderno que le enseñé derramó un lagrimón enorme, diciendo: ¡No era tan bestia!

Si los lectores repiten un elogio semejante, el miserable autor debe arrojarse al mar, ahora que van a presentársele las más bellas oportunidades.

Sabe usted que le quiere su afectísimo: P. M.

Mixcoac, Mayo 23 de 1872.

I

Even as one heat another heat expels,

Or as one nail by strenght drives out another,
So the remembrance of my former love
Is by a newer object quite forgotten.

Shakespeare — The two gentlemen of Verona.


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Dominio público
57 págs. / 1 hora, 41 minutos / 291 visitas.

Publicado el 26 de octubre de 2020 por Edu Robsy.

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