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El Loco

Gibran Kahlil Gibran


Cuento


Me preguntáis como me volví loco. Así sucedió:

Un día, mucho antes de que nacieran los dioses, desperté de un profundo sueño y descubrí que me habían robado todas mis máscaras —si; las siete máscaras que yo mismo me había confeccionado, y que llevé en siete vidas distintas—; corrí sin máscara por las calles atestadas de gente, gritando:

—¡Ladrones! ¡Ladrones! ¡Malditos ladrones!

Hombres y mujeres se reían de mí, y al verme, varias personas, llenas de espanto, corrieron a refugiarse en sus casas. Y cuando llegué a la plaza del mercado, un joven, de pie en la azotea de su casa, señalándome gritó:

—Miren! ¡Es un loco!

Alcé la cabeza para ver quién gritaba, y por vez primera el sol besó mi desnudo rostro, y mi alma se inflamó de amor al sol, y ya no quise tener máscaras. Y como si fuera presa de un trance, grité:

—¡Benditos! ¡Benditos sean los ladrones que me robaron mis máscaras!

Así fue que me convertí en un loco.

Y en mi locura he hallado libertad y seguridad; la libertad de la soledad y la seguridad de no ser comprendido, pues quienes nos comprenden esclavizan una parte de nuestro ser.

Pero no dejéis que me enorgullezca demasiado de mi seguridad; ni siquiera el ladrón encarcelado está a salvo de otro ladrón.

Dios

En los días de mi más remota antigüedad, cuando el temblor primero del habla llegó a mis labios, subí a la montaña santa y hablé a Dios, diciéndole:

—Amo, soy tu esclavo. Tu oculta voluntades mi ley, y te obedeceré por siempre jamás.

Pero Dios no me contestó, y pasó de largo como una potente borrasca.

Y mil años después volví a subir a la montaña santa, y volví a hablar a Dios, diciéndole:

—Creador mío, soy tu criatura. Me hiciste de barro, y te debo todo cuanto soy.

Y Dios no contestó; pasó de largo como mil alas en presuroso vuelo.


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Publicado el 29 de noviembre de 2017 por Edu Robsy.

OPERACIÓN PICASSO

PEDRO SAUGAR SEGARRA


CAPITULOS 1 AL 13 INICIALES DE OPERACIÓN PICASSO, LAS REVUELTAS DEL DESTINO


1.Cuenca, quince de octubre de 1.964.MACRU

 

Me muero.

Siempre he sido mujer de impulsos y, la verdad, siempre he acertado al seguirlos con fe ciega, con esa absurda seguridad que da la fe, Nuestro Señor me perdone.

Por eso en este momento sé que debo poner punto final, y enterrar tu historia conmigo.

Durante veintiocho años, desde que te fuiste, tu recuerdo ha sido la llama que ha prendido mi cuerpo cada amanecer. Sin falta ni duda,  cada uno de esos días he descontado feliz una cuenta del rosario que me conduce a tu encuentro, sabiendo, con la misma convicción con la que creo, que me esperabas al otro extremo. Hasta que esta noche he sentido por fin que la vida, ese regalo envenenado que el Creador  nos da, se me iba y, a la vez, que nadie tiene derecho a saber de ti, pues nuestra historia hace veintiocho años que solo existe en mí.

Que Dios se apiade de su sierva.

 

 Fdo.: Maria Crescencia Box Muñoz de Linuesa -Macru-.

 

 

  2. París, veinte de febrero de 1.907. FERNANDE.

 

Hay veces en que lo mataría.

Como anoche.

Todo empezó al caer la tarde, cuando Guillaume aporreó la puerta del estudio de Pablo como siempre, es decir, sin contemplaciones, como un acreedor, arrastrando en su estela, como casi siempre, al bueno de Max, al que previamente había arrancado en paños poco más que menores de su cuchitril vecino, la habitación más oscura de todo el Bateau Lavoir, eso sí, con su somier de ladrillos, su colchón y su baúl repleto de poemas.


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23 págs. / 40 minutos / 52 visitas.

Publicado el 6 de febrero de 2018 por PEDRO SAUGAR.

El Vampiro

Horacio Quiroga


Cuento, Gotico


Son estas líneas las últimas que escribo. Hace un instante acabo de sorprender en los médicos miradas significativas sobre mi estado: la extrema depresión nerviosa en que yazgo llega conmigo a su fin.

He padecido hace un mes de un fuerte shock seguido de fiebre cerebral. Mal repuesto aún, sufro una recaída que me conduce directamente a este sanatorio.


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Publicado el 28 de julio de 2026 por Brian.

La Expiación de mi Madre

Giorgos Viziinos


Cuento


Capítulo 1

Annoula era nuestra única hermana, el niño mimado de la familia; todos la querían, pero más que todos nuestra madre. En la mesa la hacía sentar siempre a su lado; le daba la mejor parte de lo que debíamos comer, y mientras que para vestirnos, se utilizaban los antiguos trajes de nuestro difunto padre, Annoula los estrenaba siempre nuevos. Lo mismo pasaba con los estudios; nunca se la forzaba; Annoula iba á la escuela ó se quedaba en casa á su capricho, lo cual no se nos permitía á nosotros, bajo ningún motivo.

En cualquiera otra familia tan marcadas preferencias provocaran celos peligrosos entre los hijos, sobre todo siendo éstos pequeños; por lo que á mí toca, en la época en que comienzo este relato, apenas tenía siete años, y era mayor que ella, pero nos hallábamos convencidos de que el amor de nuestra madre por Annoula, en el fondo, era imparcial é igual para todos. Considerábamos tales privilegios como las manifestaciones exteriores de un sentimiento de compasión hacia la pequeñita, y hasta nos lo explicábamos perfectamente, porque Annoula desde sus más tiernos años había sido débil y enfermiza. Todos cedíamos gustosos la preferencia á nuestra hermanita, y á la verdad, se lo merecía. Nunca fué arrogante ni imperiosa con nosotros; antes al contrario, á todos nos prodigaba iguales muestras de afecto. Recuerdo perfectamente sus grandes ojos oscuros, sus cejas arqueadas y juntas que parecían más negras cuánto más pálido su semblante.

A medida que su enfermedad se agravaba, más amante y cariñosa se volvía para con nosotros. A menudo guardaba las frutas que los vecinos le regalaban para refrescarla y nos las daba cuando volvíamos de la escuela. Pero esto lo hacía siempre á hurtadillas porque nuestra madre se enfadaba de vernos comer á mandíbula batiente, lo que deseaba que tan sólo gustase su hija.


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22 págs. / 40 minutos / 94 visitas.

Publicado el 2 de enero de 2017 por Edu Robsy.

Radio "La Mar"

Arturo Robsy


Cuento


Ni mentir ni dejar que mientan

Emisiones electorales de la famosa Radio La Mar. Vote después de haber reído.

Experimento sociológico sobre la negación de la realidad. Papeles de Trapisonda.

Estas historias de Radio La Mar, puro diálogo e impuro despropósito, se basan en dos hechos fundamentales:

El Primero, que la Constitución nos reconoce el derecho a recibir información veraz y, por lo tanto, prohíbe que se nos mienta como método. Nada dice la engolada «Ley de Leyes» sobre intenciones que puedan ser excusa para la mentira; o sea que desear ganar unas Elecciones o vender un perfume, no justifican el intento de engañarnos. Pero nos engañan todos los días desde todos los medios, porque la modernidad es cosa de propaganda y es fundamental que el dominado siga satisfecho con su situación. Además, no hay juez Garzón que se atreva con los mentirosos: no es tan valiente. Libertad de Expresión, sí. Pero no libertad de mentira.

El Segundo, que no hay cosa más inútil que una que esté partida, y los Partidos son y aspiran a ser trozos de sociedad, fragmentos de convivencia. Es necesario vigilar y limitar el Poder, pero con leyes y no con grupos particulares, si puede expresarse así.

De ahí se crea, en esta ficción disparatada, el Partido Entero, que quizá busca la unidad de lo fundamental, pero no de lo accesorio. Por ejemplo, nadie se arremolina porque el euro sea la unidad en lo dinerario: el dinero, aunque necesario, es el accesorio de los acesorios.

Por eso —si sigue leyendo— verá que el ficticio Partido Entero, puesto en la necesidad de ofrecer un programa electoral, lo resuma en “No mentir ni permitir que otros mientan”.


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22 págs. / 40 minutos / 68 visitas.

Publicado el 10 de julio de 2018 por Edu Robsy.

Prevención del delito

Anónimo


Prevención, delito


La inseguridad ciudadana es un fenómeno que afecta profundamente el bienestar y la calidad de vida de las comunidades, en este contexto, la prevención del delito se presenta como una estrategia esencial para combatir este problema, abordando no solo las consecuencias inmediatas del crimen, sino también sus raíces y factores subyacentes, lo que implica medidas y políticas que buscan reducir la incidencia delictiva mediante la identificación y eliminación de las causas que propician el comportamiento criminal.

A través del presente capítulo se analizarán aspectos de suma importancia para la prevención de la violencia y delincuencia, dentro de los cuales y, quizá el más importante, la prevención social y la participación ciudadana, lo que implica una cooperación entre los miembros de la sociedad, así como la participación de las fuerzas públicas en cuanto al cuidado y prevención de los intereses sociales, máxime en temas de protección ciudadana. Así también, se expondrá la necesidad de incorporar una la cultura del riesgo para mitigar e identificar amenazas, para lo que se requiere adoptar estrategias claras de previsión (predecir hechos inminentes) y prevención (evitar y disminuir hechos contingentes).


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22 págs. / 40 minutos / 54 visitas.

Publicado el 18 de abril de 2025 por Aquaneix.

El Guante Negro

Juana Manuela Gorriti


Cuento


I. La prenda de amistad

Era una de esas deliciosas noches del país argentino. La luna bañaba con sus blancos rayos las encantadas riberas del Plata y hacía brillar entre la sombría verdura de los huertos y alamedas de las mil bellísimas quintas, y los palacios de campo que circundan Buenos Aires. Aunque la hora no era avanzada, todo estaba silencioso y desierto en derredor de la gran ciudad, y sólo se oía el murmullo de las ondas del vecino rio, y el silbido del viento entre las hojas de los sauces.

De repente vino a mezclarse a estos rumores de la naturaleza una voz humana, una divina voz de mujer, que elevándose suave y cautelosa del fondo de una de esas espesas avenidas de árboles, comenzó a cantar con indecible melodía aquella adorable música de Julieta y Romeo.

—Sei pur tu che ancor rivedo?

El canto fue interrumpido por el ruido de un carruaje que se acercaba.

Una elegante berlina se detuvo al pie de la escalinata de una quinta. Un cazador vestido de lujosa librea abrió la portezuela y presentó la mano a una bella joven de talle esbelto y flexible, de mirada rápida e imperiosa, que saltando del estribo, ligera como un pájaro, subió las gradas de la escalinata, y entró en el vestíbulo.

A su vista, el portero que velaba en la primera antesala, se inclinó profundamente.

—Amigo mío —le dijo ella, paseando en derredor su inquieta mirada—: ¿duerme su joven amo de usted?

—Mi amo está herido, señora, y…

—Lo sé, lo sé, y por eso estoy aquí. Condúzcame usted a su cuarto.


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Dominio público
22 págs. / 40 minutos / 426 visitas.

Publicado el 2 de enero de 2021 por Edu Robsy.

Cutres

José María de Pereda


Cuento


El dibujo era de mi pertenencia, por espontánea e inmerecida generosidad del artista, como constaba y consta en la dedicatoria al pie, de su puno y letra; lo cual, por sí solo, le daba ya, en mis adentros de hombre agradecido, un valor excepcional. Pero con ser este valor tan grande, aún me parecía mayor el que tenía en absoluto el cuadro, considerado como obra de arte y como primera y palpable revelación, a mis ojos, de los talentos del artista, mozo santanderino, en quien el delicado sentimiento de la tierruca madre no se ha embotado ni se embotará jamás con el roce continuo de la jerga ramplona de los alegatos en papel de oficio; como no ahondarán los barnices de la vida madrileña en la epidermis de su cepa campurriana.


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Dominio público
22 págs. / 40 minutos / 69 visitas.

Publicado el 18 de noviembre de 2020 por Edu Robsy.

La Hidalga Campesina

Aleksandr Pushkin


Cuento


I

La finca de Iwan Petrovitch Berestow estaba situada en una de las provincias más apartadas de Rusia. Bereatow, habia servido durante su juventud. en la guardia imperial pero se retiró á principios del año 1797 y marchó al pueblo de su pertenencia, no volviendo á hacer más viajes. Su mujer, oriunda de familia pobre, murió de resultas de un parto á tiempo de hallarse él bastante lejos del pueblo, pero los cuidados de que había menester su hacienda le consolaron pronto de tan dolorosa pérdida y después de haber edificado una casa conforme á un plan ideado por él, fundó en sus tierras una fábrica de paños; acrecentó sus ingresos y dió en considerarse el hombre de más capacidad de la comarca, en lo que no le llevaban la contraria sus vecinos, puesto que venían á menudo á pasar temporadas en su casa, con sus familias y sus perros. Usaba los días de trabajo un chaquetón de pana y los de fiesta una levita de paño, hecho en casa; él mismo llevaba las cuentas y nunca leía nada, como no fuera la Gaceta del Senado. En general, le querían, aún teniéndole por orgulloso y no había más que un vecino, Gregorio Iwanoviteh Muronsky que estuviera en pugna con él. Este último era el tipo más perfecto que darse puede del señor ruso. Después de dilapidar en Moscou la mayor parte de su fortuna de enviudar casi al mismo tiempo, marchó al último pueblo que le quedaba y siguió malgastando el dinero, aunque de distinta manera. Lo que tenía lo empleó en hacer un jardín á la inglesa; en vestir á sus lacayos, con trajes de jokeys; en tomar para sus hijas una institutriz británica y en labrar sus tierras según el método inglés; pero ha dicho muy bien un poeta que el trigo ruso no crece á la extranjera, y esto lo demostrá el hecho de que aun disminuyendo los gastos considerablemente, los ingresos de Gregorio Iwanovitch no autuentaron y hasta se vió en la necesidad de contraer deudas.


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Dominio público
22 págs. / 40 minutos / 108 visitas.

Publicado el 23 de enero de 2025 por Edu Robsy.

Primitivo

Carlos Reyles


Cuento


Primitivo, un tanto embarazado, esparció la vista sobre los robustos lomos de los carneros. "Si yo pudiera tendría muchos así, ¡cosa rica! ... pero éste, ¡ah! éste me lo llevo" —se dijo, y atropellando agarró a uno de la pata.

¡Lindo ejemplar! Tenía tupidísimo el vellón, sólida la cabeza y las patas cortas. Primitivo se quitó el poncho y con religioso cuidado hundió los gruesos y torpes dedos en la lana del lomo, después en la del cuarto, y por último, arrancando hábilmente, con rápido movimiento algunas briznas del costillar, se puso a examinarlas al través de la luz.

—Buena mecha y buen rizo. —Y dirigiéndose al patrón, que lo miraba sonriendo, interrogó: —¿Y éste, don Juan, es de los salaos?

—Sí no hay más que verlo: ése es de los puros; pero aquí hay otros de menos precio.

—No, patrón; vengo con mucho coraje y pue que si no me asusta me le pueble a los de campanillas —repuso el paisano echándose a reír con la risa picaresca del niño que celebra su propia travesura.

—Así me gusta, Primitivo; adelante, siempre adelante.

—¡Y qué le vamos a hacer! hay que cinchar: el que no cincha no arrastra. —Y contento ante la perspectiva de adquirir algunos de aquellos lindos animales, sintió deseos de comunicarse un poco, explicando a los presentes, acaso para acallar las dudas que le andaban por dentro, las ventajas que le reportaría la compra de buenos reproductores. Siempre que hacía algún desembolso, creíase obligado a dar explicaciones. Era un hombre sencillo.

Entre tanto el patrón examinaba el número y la señal de la pieza elegida.

—Por ser para vos, te lo voy a dejar en treinta y cinco.

Primitivo hizo sus cuentas gravemente. "La lana de cien ovejas —calculó—; pero en la mejora de las majadas no más... y en las crías... y algún carnerito que venda..." —y pasándose la sotera del arreador por detrás del cuello, propuso:


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Dominio público
22 págs. / 39 minutos / 22 visitas.

Publicado el 9 de agosto de 2026 por Edu Robsy.

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