Textos más largos | pág. 302

Mostrando 3011 a 3020 de 8.911 textos.


Buscador de títulos

300301302303304

El "rosier" de la señora Husson

Guy de Maupassant


Cuento


Acabábamos de pasar por Gisors donde me había despertado al oír el nombre de la ciudad gritado por los empleados e iba a adormecerme de nuevo cuando una sacudida horrorosa me lanzó sobre la gruesa dama que se encontraba sentada frente a mí.

Una rueda se le había roto a la locomotora que yacía atravesada en la vía. El ténder y el vagón de equipajes, también descarrilados, se habían acostado al lado de esta moribunda que roncaba, gemía, silbaba, soplaba, escupía, parecía uno de esos caballos caídos en la calle, cuyo flanco se mueve, cuyo pecho palpita, cuyos ollares humean, y cuyo cuerpo completo tiembla, pero que no parecen capaces de hacer el menor esfuerzo para levantarse y volver a caminar. No había muertos ni heridos, sólo unos cuantos contusionados, pues el tren no había alcanzado aún mucha velocidad, y mirábamos desolados, el grueso animal de hierro lisiado, que ya no podría transportarnos y que bloqueaba la vía por mucho tiempo quizá, pues sería necesario sin duda traer un tren de socorro desde París.

Eran las diez de la mañana, y me decidí de inmediato a regresar a Gisors para almorzar allí. Mientras caminaba por la vía me preguntaba: «Gisors, Gisors, yo conozco a alguien aquí. Pero ¿quién? ¿Gisors? Veamos, yo tengo un amigo en esta ciudad.» Y de pronto, un nombre surgió de mi memoria: «Albert Marambot». Era un antiguo compañero de colegio, que no había vuelto a ver desde hacía doce años por lo menos, y que ejercía en Gisors la profesión de médico. Con frecuencia me había escrito invitándome; yo le había prometido venir, pero sin cumplir mi promesa. Esta vez, por fin, aprovecharía la ocasión. Pregunto al primer transeúnte que encuentro:

—¿Sabe usted dónde vive el doctor Marambot?


Información texto

Protegido por copyright
18 págs. / 31 minutos / 51 visitas.

Publicado el 8 de junio de 2016 por Edu Robsy.

Cuentos y Prosas Breves

José Asunción Silva


Cuentos, colección


La protesta de la musa

En el cuarto sencillo y triste, cerca de la mesa cubierta de hojas escritas, la sien apoyada en la mano, la mirada fija en las páginas frescas, el poeta satírico leía su libro, el libro en que había trabajado por meses enteros. La oscuridad del aposento se iluminó de una luz diáfana de madrugada de mayo; flotaron en el aire olores de primavera, y la Musa, sonriente, blanca y grácil, surgió y se apoyó en la mesa tosca, y paseó los ojos claros, en que se reflejaba la inmensidad de los cielos, por sobre las hojas recién impresas del libro abierto.

—¿Qué has escrito? —le dijo.

El poeta calló silencioso, trató de evitar aquella mirada, que ya no se fijaba en las hojas del libro, sino en sus ojos fatigados y turbios...

—Yo he hecho —contestó, y la voz le temblaba como la de un niño asustado y sorprendido—, he hecho un libro de sátiras, un libro de burlas en que he mostrado las vilezas y los errores, las miserias y las debilidades, las faltas y los vicios de los hombres. Tú no estabas aquí... No he sentido tu voz al escribirlos, y me han inspirado el Genio del odio y el Genio del ridículo, y ambos me han dado flechas que me he divertido en clavar en las almas y en los cuerpos, y es divertido... Musa, tú eres seria y no comprendes estas diversiones; tú nunca te ríes; mira: la flechas al clavarse herían, y los heridos hacían muecas risibles y contracciones dolorosas; he desnudado las almas y las he exhibido en su fealdad, he mostrado los ridículos ocultos, he abierto las heridas cerradas; esas monedas que ves sobre la mesa, esos escudos brillantes son el fruto de mi trabajo, y me he reído al hacer reír a los hombres, al ver que los hombres se ríen los unos de los otros. Musa, ríe conmigo... La vida es alegre...

Y el poeta satírico se reía al decir esas frases, a tiempo que una tristeza grave contraía los labios rosados y velaba los ojos profundos de la Musa.


Leer / Descargar texto

Dominio público
18 págs. / 31 minutos / 171 visitas.

Publicado el 24 de enero de 2023 por Edu Robsy.

La Mujer Alta

Pedro Antonio de Alarcón


Cuento


I

—¡Qué sabemos! Amigos míos… ¡qué sabemos! —exclamó Gabriel, distinguido ingeniero de Montes, sentándose debajo de un pino y cerca de una fuente, en la cumbre del Guadarrama, a legua y media de El Escorial, en el límite divisorio de las provincias de Madrid y Segovia; sitio y fuente y pino que yo conozco y me parece estar viendo, pero cuyo nombre se me ha olvidado.

—Sentémonos, como es de rigor y está escrito.. en nuestro programa —continuó Gabriel—, a descansar y hacer por la vida en este ameno y clásico paraje, famoso por la virtud digestiva del agua de ese manantial y por los muchos borregos que aquí se han comido nuestros ilustres maestros don Miguel Bosch, don Máximo Laguna, don Agustín Pascual y otros grandes naturistas; os contaré una rara y peregrina historia en comprobación de mi tesis… , reducida a manifestar, aunque me llaméis oscurantista, que en el globo terráqueo ocurren todavía cosas sobrenaturales: esto es, cosas que no caben en la cuadrícula de la razón, de la ciencia ni de la filosofía, tal y como hoy se entienden (o no se entienden) semejantes palabras, palabras y palabras, que diría Hamlet…

Enderezaba Gabriel este pintoresco discurso a cinco sujetos de diferente edad, pero ninguno joven, y sólo uno entrado ya en años; también ingenieros de Montes tres de ellos, pintor el cuarto y un poco literato el quinto; todos los cuales habían subido con el orador, que era el más pollo, en sendas burras de alquiler, desde el Real Sitio de San Lorenzo, a pasar aquel día herborizando en los hermosos pinares de Peguerinos, cazando mariposas por medio de mangas de tul, cogiendo coleópteros raros bajo la corteza de los pinos enfermos y comiéndose una carga de víveres fiambres pagados a escote.


Leer / Descargar texto

Dominio público
18 págs. / 31 minutos / 443 visitas.

Publicado el 8 de diciembre de 2020 por Edu Robsy.

Un Extraño Suceso

Henry Rider Haggard


Cuento


La historia narrada en las siguientes páginas la escuché de labios de mi viejo amigo Allan Quatermain, o Cazador Quatermain, como solíamos llamarle en Sudáfrica. Me la contó una noche estando de visita en la residencia que compró enYorkshire. Poco después, la muerte de su único hijo le trastornó de tal modo que inmediatamente abandonó Inglaterra, acompañado por sus viejos compañero de viaje, sir Henry Curtis y el capitán Good, y ahora ha desaparecido por completo en el oscuro corazón de Africa. Está convencido de que gente blanca, de la que ha oído rumores toda la vida, existe en algún lugar de las tierras altas del vasto e inexplorado interior, y su gran ambición es encontrarla antes de morir. Esta es la gran expedición que les ha impulsado, a él y a sus compañeros, a marchar, y de la que supongo que no volverán. Del viejo cazador sólo he recibido una carta, fechada en una misión al norte del Tana, un río de la costa este, a unas trescientas millas al norte de Zanzíbar. En ella dice que han pasado por muchas dificultades y aventuras, pero que siguen vivos y con salud, y han descubierto rastros que siguen adelante, permitiéndoles esperar que los resultados de su extraña búsqueda será «un magnífico y singular descubrimiento». Sin embargo, mucho me temo que lo único que descubran sea la muerte, ya que esta carta llegó hace largo tiempo y desde entonces nadie ha sabido nada de la expedición. Se han desvanecido por completo.


Información texto

Protegido por copyright
18 págs. / 31 minutos / 135 visitas.

Publicado el 6 de enero de 2018 por Edu Robsy.

La Sombra y el Relámpago

Jack London


Cuento


Cuando reflexiono, comprendo lo peculiar de aquella amistad. Uno era Lloyd Inwood, alto, esbelto, de magnífica contextura, nervioso y moreno. El otro, Paul Tichlorne, alto, esbelto, de magnífica contextura, nervioso y rubio.

Cada uno era la réplica del otro en todo, salvo en el color. Los ojos de Lloyd eran negros; los de Paul, azules. En momentos de excitación intensa, la sangre hacía asumir un tono oliváceo al rostro de Lloyd, carmesí al de Paul. Pero, fuera de esta cuestión de color, eran tan iguales como dos gotas de agua. Ambos estaban siempre tensos como las cuerdas de un violín, y vivían inclinados al exceso y a la resistencia, en un estado de desusada vivacidad. Pero había un tercero implicado en esta relación notable, y era bajo, grueso, rechoncho y perezoso y, lamento decirlo, era yo. Paul y Lloyd parecían nacidos para rivalizar entre sí, y yo para reconciliarlos. Los tres crecimos juntos, y muy a menudo yo recibí los golpes furibundos que cada uno de ellos le destinaba al otro. Siempre estaban compitiendo, luchando para sobrepasar al otro, y cuando entraban en este tipo de lucha, ni su empeño ni su pasión tenían límite.

Este intenso espíritu de rivalidad se manifestaba en sus estudios y en sus juegos. Si Paul memorizaba un canto de “Marmion” Lloyd memorizaba dos, Paul replicaba con tres y Lloyd de nuevo con cuatro, hasta que cada uno se aprendía el poema entero de memoria. Recuerdo un incidente que ocurrió en el lugar donde íbamos a nadar —un incidente trágicamente significativo de la lucha mortal entre los dos—. Los muchachos de nuestro grupo teníamos un juego que consistía en sumergimos hasta el fondo de un estanque de más de tres metros de profundidad, para ver quién resistía más tiempo debajo del agua, tomado de alguna raíz.


Información texto

Protegido por copyright
18 págs. / 31 minutos / 399 visitas.

Publicado el 8 de marzo de 2017 por Edu Robsy.

Educación holista y el aprendizaje de la felicidad

Fundación Internacional para la Educación Holista


Ramón Gallegos, educación holista, inteligencia espiritual


Hablar de la educación holista  y de  las obras del Dr. Ramón Gallegos Nava nos llena de reflexión y lleva a crear conciencia en los corazones de quienes lo leemos con interés; pues nos ofrece un panorama verdaderamente integral de lo que correspondería un auténtico avance en las formas de enseñanza-aprendizaje que se implementan en las aulas de las instituciones educativas en todos sus niveles; lo anterior, a través de la visión holista en la educación, la cual constituye en verdadero paso hacia el desarrollo y evolución de la sociedad, de la comunidad, de la familia, del ser humano y trascendencia hacia estados de conciencia colectivo que transforman la realidad individual y pública con bases y sustento filosófico, científico, epistemológico y espiritual que fomentan la sustentabilidad, la paz, la armonía, la convivencia, la solidaridad, el respeto, el reconocimiento de la diversidad, la responsabilidad social y universal – entre otros factores- de la vida del hombre.

Es por ello que a través de las siguientes páginas se plasma un estudio, análisis y comprensión de algunas de sus más preciadas obras como lo son:” Inteligencia espiritual” , “Educación y espiritualidad”, “Aprendiendo a ser”  y “ Los doce factores de la inteligencia espiritual”, todas ellas como vivo y representativo ejemplo de la genuina vivencia de la educación holista cuya característica principal se encuentra  justamente en la “espiritualidad” como base primordial y punta de lanza hacia una nuevas perspectivas de vivir la vida.


Leer / Descargar texto


18 págs. / 31 minutos / 75 visitas.

Publicado el 9 de agosto de 2019 por Fundación Ramón Gallegos.

Los Ojos de la Reina

Leopoldo Lugones


Cuento


A Rómulo Zabala

I

No bien supe por aquella breve noticia de periódico matinal que, según la consabida fórmula, Mr. Neale Skinner había "fallecido inesperadamente, víctima de una repentina enfermedad" cuando se me impuso con dominante nitidez la causa del suceso: Mr. Neale se ha suicidado por "esa" mujer.

Impresión a la vez dolorosa e indignada ante el prematuro fin de una vida útil y de una amistad ya excelente, si bien muy retraída ahora último por aquella fatal aventura.

Tenía apenas el tiempo suficiente para vestirme y acudir a la casa de huéspedes donde el malogrado ingeniero residió desde su incorporación al Ministerio de Obras Públicas, pues la noticia indicaba que el cortejo se pondría en marcha a las diez.

Pasada la triste ceremonia, trataría de averiguar esa tarde en la correspondiente repartición de la Dirección de Ferrocarriles lo que allá supieran del inesperado drama, pues Mr. Guthrie, único amigo común, andaba ausente por el interior, según mis noticias.

Probablemente, pensé, la falta de aquel íntimo compañero habrá contribuido a precipitar la catástrofe. Mr. Neale, a quien debí, como se recordará, la curiosa narración del "Vaso de Alabastro", había sido contratado, poco después de fijar él su residencia entre nosotros, por la Dirección de Ferrocarriles, bien informada, en verdad, sobre su mérito de especialista.

Pero su incorporación a nuestro cuerpo técnico, que todos celebramos, y cuyo acierto comprobó él mismo poco después, dilucidando una complicadísima regresión en cierto tramo de la línea de Huaitiquina; debióse a las relaciones que entabló con aquella misteriosa dama del "perfume de la muerte", cuya arrogante figura percibimos sólo al pasar, la tarde de la recordada narración, y que según Mr. Guthrie, su conocido eventual, contaba dos suicidas entre sus adoradores...


Leer / Descargar texto

Dominio público
18 págs. / 31 minutos / 243 visitas.

Publicado el 12 de septiembre de 2023 por Edu Robsy.

Experiencias y Efusiones

Armando Palacio Valdés


Aforismos, cuento


Los niños escuchan con prevención y hostilidad los consejos de los maestros. En cambio, una palabra sensata, vertida por un compañero en medio de sus juegos, suele hallar eco en su alma.

¿Serán distintos los hombres? No lo sé; pero yo, cuando quiero insinuar una verdad, lo hago poniéndoles familiarmente la mano sobre el hombro y diciéndosela al oído.

* * *

Nuestra sociedad está hecha de una materia tan fluida, que los cerebros llenos se van al fondo. Sólo pueden flotar los huecos.

* * *

Si con sinceridad se observa uno a sí mismo, conviene fácilmente en que el móvil interesado es el más poderoso, el más absorbente, el que unas veces presentándose con la cara descubierta, otras ocultándose detrás de velos espesos, decide de casi todas nuestras acciones. Pero en este casi se encuentra la llave que nos abre el santuario de la verdad. Por dicha, hay actos que, como valerosos pajaritos, se escapan y burlan algunas veces las garras del buitre y vuelan al cielo. Y cuando uno de estos pajaritos logra burlar al ladrón, los genios invisibles que guardan y presiden nuestra vida estallan en aplausos. Todo hombre los escucha y su corazón late alegre y triunfante.

* * *

El pasado no nos pertenece; el porvenir, tampoco. Agarrémonos al presente, que es nuestra propiedad. Si gozamos, pensando que es por algo; si sufrimos, pensando que es para algo.

* * *

Hay que respetar en todo hombre la posibilidad, no la realidad, que en la mayoría de los casos no existe.

* * *

Cuando nos hayamos elevado a nosotros mismos, podremos elevar a los demás. Cuando nos hayamos hecho felices a nosotros mismos, podremos hacer felices a los demás. Y todavía es condición precisa que nuestra acción sobre ellos no sea violenta y afanosa.


Leer / Descargar texto

Dominio público
18 págs. / 31 minutos / 93 visitas.

Publicado el 26 de octubre de 2020 por Edu Robsy.

Educación holista, modelo de inteligencia espiritual

Fundación Ramón Gallegos


ramón gallegos, educación holista, inteligencia espiritual


Se está asistiendo a un cambio de época en la historia humana, es una renovación que transita del  paradigma científico mecanicista a otro centrado en una visión holista. Igual que hace trescientos años, cuando teniendo una  perspectiva dogmática se generó un proceso que permitió la creación de una visión científica, en esta época se está generando un movimiento que va de esta última visión  a una centrada en la totalidad.

 

La Revolución Científica permitio la instauración de la ciencia moderna; la filosofía aristotélica propia del medioevo representaba la autoridad de la Iglesia, fue reemplazada por el neoplatonismo con un nuevo criterio de verdad centrado en la objetividad, es una epoca donde   la filosofía y las ciencias se van diferenciando paulatinamente y distanciando hasta convertirse en disciplinas diferentes; en el campo del lenguaje fueron modificándose los conceptos que facilitaron la nueva comprensión de la realidad, la revolución científica contribuyo significativamente a la visión del universo que aún hoy en la actualidad se tiene, y que es uno de los pilares de la modernidad. Sin embargo en este momento se sabe que el mundo de la ciencia es un elemento necesario pero no suficiente para construir una nueva cultura y una nueva conciencia.

Esta revolución superó los dogmas de la iglesia, de igual manera la visión holista está superando las teorías dogmáticas de la ciencia mecánica a través de una cultura de la sabiduría. Semejante que hace trescientos años, el cambio actual enfrenta profundas resistencias.

La ciencia que deriva de este modelo mecanicista no reconoce los valores superiores, tales como la conciencia espiritual, los sentimientos de amor, las necesidades estéticas, el sentido de la igualdad, la imaginación creadora, el respeto, la cooperación, el diálogo y la complejidad. (Diesbach, 2005)


Leer / Descargar texto


18 págs. / 31 minutos / 51 visitas.

Publicado el 16 de mayo de 2018 por Fundación Ramón Gallegos.

El Experimento del Dr. Kleinplatz

Arthur Conan Doyle


Cuento


De todas las ciencias, una interesaba especialmente al erudito profesor Von Baumgarten. Era la que se conecta con la psicología y las relaciones entre mente y materia. El profesor era un famoso anatomista, gran químico y uno de los más renombrados fisiólogos de Europa. Pero se sentía aliviado alejándose de esos temas y dedicando sus grandes conocimientos al estudio del alma y las relaciones misteriosas de los espíritus. Era muy joven cuando empezó sus estudios sobre hipnotismo. En esa época, su mente parecía vagar por lugares extraños donde lo único que había era caos y oscuridad. Sólo muy pocas veces algún gran suceso inexplicable y desconectado aparecía aquí y allá.

Pero a medida que pasaban los años, aumentaba el valioso caudal de conocimientos del profesor. El conocimiento siempre da más conocimiento, del mismo modo que el dinero da más interés. Y el profesor comenzó a notar que lo que antes le había parecido asombroso o extraño, ahora podía ser interpretado de forma distinta. Empezó a familiarizarse con una nueva clase de razonamientos y pudo descubrir conexiones en cosas que antes le habían parecido incomprensibles y sorprendentes. A través de veinte años, realizó experimentos y recolectó muchos datos. Tenía la ambición de crear una nueva ciencia exacta que incluyera al hipnotismo, espiritismo y otros temas relacionados. Lo ayudó mucho su profundo conocimiento de las partes más complicadas de la fisiología animal, las que tratan de las corrientes nerviosas y de cómo trabaja el cerebro. Alexis von Baumgarten era profesor de Fisiología en la Universidad de Keinplatz y tenía a disposición de sus investigaciones todo el laboratorio de la universidad.


Información texto

Protegido por copyright
18 págs. / 31 minutos / 499 visitas.

Publicado el 26 de mayo de 2016 por Edu Robsy.

300301302303304