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Lo que Contaba la Vieja Juana

Hans Christian Andersen


Cuento infantil


Silba el viento entre las ramas del viejo sauce.

Se diría que se oye una canción; el viento la canta, el árbol la recita. Si no la comprendes, pregunta a la vieja Juana, la del asilo; ella sabe de esto, pues nació en esta parroquia.

Hace muchos años, cuando aún pasaba por aquí el camino real, el árbol era ya alto y corpulento. Estaba donde está todavía, frente a la blanca casa del sastre, con sus paredes entramadas, cerca del estanque; que entonces era lo bastante grande para abrevar el ganado y para que, en verano, se zambulleran y chapotearan desnudos los niños de la aldea.

Junto al árbol habían erigido una piedra miliar; hoy está decaída e invadida por las zarzamoras.

La nueva carretera fue desviada hacia el otro lado de la rica finca; el viejo camino real quedó abandonado, y el estanque se convirtió en una charca, invadida por lentejas de agua. Cuando saltaba una rana, el verde se separaba y aparecía el agua negra; en torno crecían, y siguen creciendo, espadañas, juncos e iris amarillos.

La casa del sastre envejeció y se inclinó, y el tejado se convirtió en un bancal de musgo y siempreviva; se derrumbó el palomar, y el estornino estableció en él su nido; las golondrinas construyeron los suyos alineados bajo el tejado y en el alero, como si aquélla fuese una casa afortunada.

Antaño lo había sido; ahora estaba solitaria y silenciosa. Solo y apático vivía en ella el «pobre Rasmus», como lo llamaban. Había nacido allí, allí había jugado de niño, saltando por campos y setos, chapoteando en el estanque y trepando a la copa del viejo sauce.

Este extendía sus grandes ramas, como las extiende todavía; pero la tempestad había curvado ya el tronco, y el tiempo había abierto una grieta en él, que el viento y la intemperie habían cuidado de llenar de tierra. De aquella tierra habían nacido hierba y verdor; incluso había brotado un pequeño serbal.


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16 págs. / 28 minutos / 217 visitas.

Publicado el 4 de julio de 2016 por Edu Robsy.

El Diablo y Tomás Walker

Washington Irving


Cuento


En Massachusetts, a unos pocos kilómetros de Boston, el mar penetra a gran distancia tierra adentro, partiendo de la Bahía de Charles, hasta terminar en un pantano, muy poblado de árboles. A un lado de esta ría se encuentra un hermoso bosquecillo, mientras que del otro la costa se levanta abruptamente, formando una alta colina, sobre la cual crecían algunos árboles de gran edad y no menor tamaño. De acuerdo con viejas leyendas, debajo de uno de estos gigantescos árboles se encontraba enterrada una parte de los tesoros del Capitán Kidd, el pirata. La ría permitía llevar secretamente el tesoro en un bote, durante la noche, hasta el mismo pie de la colina; la altura del lugar dejaba, además, realizar la labor, observando al mismo tiempo que no andaba nadie por las cercanías, y los corpulentos árboles reconocer fácilmente el lugar. Además, según viejas leyendas, el mismísimo diablo presidió el enterramiento del tesoro y lo tomó bajo su custodia; se sabe que siempre hace esto con el dinero enterrado, particularmente cuando ha sido mal habido. Sea como quiera, Kidd nunca volvió a buscarlo, pues fue detenido poco después en Boston, enviado a Inglaterra y ahorcado allí por piratería.


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Dominio público
16 págs. / 28 minutos / 215 visitas.

Publicado el 22 de agosto de 2016 por Edu Robsy.

Educación holista, camino de inteligencia espiritual

Fundación Ramón Gallegos


ramón gallegos, educación holista, inteligencia espiritual


La inteligencia espiritual y la educación holista son inseparables, son incluyentes, una representa la estrategia y la otra el fin para alcanzar la contemplación, la autoindagación, el autoconocimiento, y la consciencia como nivel superior de entendimiento universal, dejando de lado lo personal representado por el ego y los sistemas de creencias que vienen a generar los grandes obstáculos para el desarrollo de la naturaleza humana.

 

El presente trabajo es una reflexión y al mismo tiempo posibilita un proceso autorregulación sobre la importancia y la trascendencia de empezar a generar cambios sustanciales en las prácticas educativas a partir del conocimiento del desarrollo espiritual y el despertar de la consciencia en el significado de lo que representa formar de manera integral a los sujetos pero ya no con enfoque reduccionistas que sólo tocan una parte de las inteligencias sin tomar en cuenta la inteligencia superior. Por ello, es necesario hacer una explicación detallada de los niveles de las inteligencias para que los educadores descubran cómo éstas se encuentran incluidas y que es fundamental a partir de esta perspectiva empezar a favorecer cambios y mejoras en los aprendizajes de los alumnos.

 

Así mismo, es digno de resaltar la relevancia que tiene la educación holista en la integración, la inclusión y la coherencia de desarrollarse bajo un modelo multinivel y multidimensional que favorece el espiral dinámico para comprender como la inteligencia espiritual representa una guía para el educador holista para facilitar su práctica docente y los ambientes y comunidades de aprendizaje con el conocimiento adecuado de este modelo integrador que seguramente vendrá hacer parte sustancial de la dirección heurística de su proceder didáctico y pedagógico.

 


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16 págs. / 28 minutos / 98 visitas.

Publicado el 16 de mayo de 2018 por Fundación Ramón Gallegos.

Guigemar

María de Francia


Cuento


A quien se ocupa de una buena materia mucho le pesa si no está bien tratada de antes. Escuchad, señores, lo que dice María, que no pierde su tiempo.

La gente debe alabar a quien hace que hablen bien de él mismo, pero cuando en algún sitio hay un hombre o una mujer de gran mérito, los que envidian su posición a menudo hablan mal: intentan rebajar su valía y obran como el mal perro cobarde, avieso, que muerde a la gente a traición. No quiero dejar de hacer mi propósito, aunque los burlones y maldicientes me lo recriminen. ¡Están en su derecho de hablar mal!

Los relatos que sé que son verdaderos, de los que los bretones han hecho sus lais, os contaré con bastante brevedad. Al principio de todo, según el texto y el escrito, os mostraré un acontecimiento maravilloso que, en Bretaña la Menor, ocurrió en el tiempo de los antepasados.

En aquel tiempo, era rey Hoilas, unas veces en paz, otras, en guerra. El rey tenía un noble que era señor de León, llamado Oridial, en el que confiaba mucho, pues era caballero noble y valiente. Éste había tenido con su mujer dos hijos, un niño y una bella niña, que se llamaba Noguent, mientras que el joven era llamado Guigemar. ¡No había nadie más bello en el reino! Su madre lo quería mucho y también era muy amado por su padre, que cuando pudo separarlo de su lado lo envió al servicio del rey. El muchacho era prudente y valeroso y se hacía querer por todos. Llegado el momento y el tiempo en que tuvo edad y conocimientos, el rey lo armó caballero con gran riqueza y le dio armas en abundancia.

Ya se marcha Guigemar de la corte, pero antes hizo muchos regalos. Va a Flandes en busca de ganancias, pues allí había siempre combates y guerras. Ni en Lorena, ni en Borgoña, ni en Anjou, ni en Gascuña se podía encontrar en aquel tiempo a nadie que fuera tan buen caballero o que se le pudiera comparar.


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16 págs. / 28 minutos / 106 visitas.

Publicado el 20 de septiembre de 2016 por Edu Robsy.

El Convenio de Sir Dominick

Joseph Sheridan Le Fanu


Cuento


En los primeros días del otoño de 1838 un asunto de negocios me llevó al sur de Irlanda. El tiempo era agradable, el lugar y la gente me eran nuevos. Alquilé un caballo en una taberna y envié mi equipaje con un sirviente a bordo de una diligencia de correo y luego, con la curiosidad de un explorador, inicié un recorrido de 25 millas a caballo, por caminos inhóspitos, hasta llegar a mi destino. Atravesé pantanos, colinas, planicies y castillos en ruinas, siempre bajo un consistente viento.

Inicié la marcha tarde, y habiendo hecho poco menos de la mitad del camino, ya estaba pensando en hacer un alto en el próximo lugar conveniente, para que descansase el caballo y se alimentase, y también para hacerme de algunas provisiones.

Eran cerca de las cuatro cuando el camino, que ascendía gradualmente, se desvió a través de un desfiladero entre la abrupta terminación de unas montañas a mi izquierda, y una colina que se elevaba a mi derecha. Abajo se erguía una precaria villa bajo una larga línea de gigantescos árboles de hayas, cuyas ramas cobijaban a pequeñas chimeneas que emitían sus respectivas columnas de humo. A mi izquierda, separadas por millas, ascendiendo el cordón montañoso antes nombrado, había un bosque salvaje, cuyos follajes y helechos terminaban en las rocas.

A medida que descendía, el camino daba algunas curvas, siempre teniendo a mi izquierda el paredón de piedra gris, cubierto aquí y allá con hiedra. Y al acercarme a la villa, a través de sendas en el bosque, pude ver el largo murallón de una vieja y ruinosa casa ubicada entre los árboles, a medio camino entre el pintoresco paisaje montañoso.


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16 págs. / 28 minutos / 113 visitas.

Publicado el 29 de septiembre de 2016 por Edu Robsy.

Incomprensión

José de la Cuadra


Cuento


(Medalla de oro en el concurso literario celebrado con ocasión del Día del Estudiante —1926—, por el Centro Local de Guayaquil, de la Federación de Estudiantes Ecuatorianos).

I

Un ruido de voces en el vestíbulo despertó a Rómulo Nadal.

—Es Idálide que regresa, —se dijo; mientras, mirando el pequeño reloj de esfera luminosa, se enteraba de la hora: 2.35 de la madrugada.

Oprimiendo el botón colocado en la pared al alcance de su mano, dió luz a la alcoba.

Hacía calor.

Nadal se escurrió de entre sus sábanas y saltó fuera del lecho.

—Me va a ser difícil —monologó— volver a conciliar el sueño.

Cerca de la cuja había una butaca, y en ella se tumbó.

Afuera, en el vestíbulo, seguían las voces.

Nadal se entretuvo en reconocerlas.

—Esa es Idálide... Esa ótra es mi perfumada, cariñosa, encantadora suegra... Ah, también ha venido, acompañándolas, mi señor hermano político... Ahora se despiden, gracias a Dios...

Percibió frases sueltas:

“Buenas noches, Idálide”.—“Que la Virgen vele tu sueño, hija mía”.

Besos. Risas. Pasos que bajaban los peldaños de la escalinata.

—Por fin!

Oyó el portazo seco del zaguán, y luego, el suave golpe del motor del Essex.

Entonces Nadal prestó atención a los ruidos del interior de la casa. Lejano ya, perdido en la noche, alcanzó a distinguir en el silencio un taconeo de ritmo familiar a su oído.

—Idálide va a su alcoba —pensó.

La siguió con la imaginación y se distrajo en suponer lo que haría...

Al pasillo saldría a encontrarla María, la doncella.

“¿Se ha divertido la señora?”

Y ella con su lánguida voz de amorosa diría: que sí, que sí; que había bailado mucho; que había gozado la mar...


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Dominio público
16 págs. / 28 minutos / 105 visitas.

Publicado el 30 de enero de 2022 por Edu Robsy.

El Artículo de Fondo

Benito Pérez Galdós


Cuento


I

"Basta de contemplaciones. Basta de contubernios. Basta de flaquezas. Ha sonado la hora de las energías. Creíamos que los hechos, tan claros ya en la mente de todo el mundo, se presentarían al fin en su espantosa gravedad a los ojos del insensato poder, que dirige los negocios públicos. Juzgando que toda obcecación, por grande que sea, ha de tener su límite, creíamos que el Gobierno no podría resistir a la evidencia de su descrédito; creíamos que, deponiendo la terquedad propia de todos los poderes que no se apoyan en la opinión, se resolvería al fin a entrar por más despejado y seguro camino, si no consideraba como la mejor de las enmiendas el abandonar la vida pública. Esperábamos inquietos, ante los grandes males que afligen a la patria; esperábamos callando, sin dejar de conocer los diarios y cada vez más graves errores de este insensato Gobierno. Hemos esperado hasta lo último, hasta que los escándalos han sido intolerables. Hemos callado, mientras el callar no fue gravísima falta. Ya no hay esperanza. Es preciso no ocultar la verdad al país, y nosotros faltaríamos al primero de nuestros deberes, si un momento más permaneciéramos en esta actitud. Nuestro patriotismo nos impele a obrar de este modo; y como sabemos que la opinión pública es la única...".

Al llegar aquí, el autor del artículo se paró. La inspiración, si así puede decirse, se le había concluido; y como si el esfuerzo hecho para crear los párrafos que anteceden produjera fatiga en su imaginación, se detuvo, con ánimo de proseguir, cuando las varias ideas, que repentinamente y en tropel vinieron a su imaginación, se disparan.


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16 págs. / 28 minutos / 542 visitas.

Publicado el 1 de diciembre de 2016 por Edu Robsy.

Un Extranjero

Leónidas Andréiev


Cuento


I

Desde las once de la mañana hasta las ocho de la noche, el estudiante Chistiakov daba lecciones a domicilio. Sólo un día a la semana, el miércoles, retrasaba un poco el principio de su primera lección y hacia un breve acto de presencia en la Universidad, a fin de que le viesen los inspectores.

No iba nunca a clase ni sabía siquiera dónde estaban las aulas del primer año de Derecho, pues las explicaciones de los profesores no le interesaban y estaba decidido a irse la primavera próxima al extranjero. Por eso trabajaba tanto y ahorraba todo el dinero que podía. Por la noche, al volver a casa, se ponía a estudiar alemán. Pensaba irse a Berlín, donde se encontraba, desde hacía un año, un antiguo amigo suyo, que le escribía largas cartas entusiásticas, y en todas ellas le llamaba.

Pero con frecuencia Chistiakov, inclinado sobre su gramática alemana, sentía en la cabeza un ruido semejante al de un salto de agua y unas punzadas dolorosas en el costado izquierdo. Parecíale ver desfilar ante sus ojos fatigados las caras antipáticas de susdiscípulos. No pudiendo seguir estudiando, se tendía en la cama y se distraía en contar mentalmente sus ahorros o en planear su próxima vida en Berlín. Algunas noches bajaba un rato al número 64 del «Polo Norte»—que tal era el nombre de su hospedería—y echaba un párrafo con los estudiantes que después de cenar se reunían allí.

Los estudiantes no le inspiraban ningún afecto, como no se lo inspiraba nada de lo que le rodeaba: las calles por donde pasaba, la habitación donde vivía, toda aquella vida caótica, inculta, grosera y estúpida. La gente le parecía peor que la de un país bárbaro; los bárbaros, al menos, eran audaces, y aquella gente—capaz de las violencias y las crueldades más insensatas—era pusilánime y mezquina.


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Dominio público
16 págs. / 28 minutos / 129 visitas.

Publicado el 22 de abril de 2020 por Edu Robsy.

Sopa de Palillo de Morcilla

Hans Christian Andersen


Cuento infantil


1. Sopa de palillo de morcilla

—¡Vaya comida la de ayer! —comentaba una vieja dama de la familia ratonil dirigiéndose a otra que no había participado en el banquete—. Yo ocupé el puesto vigésimo—primero empezando a contar por el anciano rey de los ratones, lo cual no es poco honor. En cuanto a los platos, puedo asegurarte que el menú fue estupendo. Pan enmohecido, corteza de tocino, vela de sebo y morcilla; y luego repetimos de todo.

Fue como si comiéramos dos veces. Todo el mundo estaba de buen humor, y se contaron muchos chistes y ocurrencias, como se hace en las familias bien avenidas. No quedó ni pizca de nada, aparte los palillos de las morcillas, y por eso dieron tema a la conversación. Imagínate que hubo quien afirmó que podía prepararse sopa con un palillo de morcilla. Desde luego que todos conocíamos esta sopa de oídas, como también la de guijarros, pero nadie la había probado, y mucho menos preparado. Se pronunció un brindis muy ingenioso en honor de su inventor, diciendo que merecía ser el rey de los pobres. ¿Verdad que es una buena ocurrencia? El viejo rey se levantó y prometió elevar al rango de esposa y reina a la doncella del mundo ratonil que mejor supiese condimentar la sopa en cuestión. El plazo quedó señalado para dentro de un año.

—¡No estaría mal! —opinó la otra rata—. Pero, ¿cómo se prepara la sopa?

—Eso es, ¿cómo se prepara? — preguntaron todas las damas ratoniles, viejas y jóvenes. Todas habrían querido ser reinas, pero ninguna se sentía con ánimos de afrontar las penalidades de un viaje al extranjero para aprender la receta, y, sin embargo, era imprescindible. Abandonar a su familia y los escondrijos familiares no está al alcance de cualquiera. En el extranjero no todos los días se encuentra corteza de queso y de tocino; uno se expone a pasar hambre, sin hablar del peligro de que se te meriende un gato.


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16 págs. / 28 minutos / 148 visitas.

Publicado el 4 de julio de 2016 por Edu Robsy.

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