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Simplicio

Émile Zola


Cuento


I

Había en otros tiempos —no olvides, Ninón, que yo debo este relato a un viejo pastor—, había en otros tiempos, en una isla que más tarde el mar devoró, un rey y una reina que tenían un hijo. El rey era un gran rey: su copa era la mayor del reino, su espada la más larga, bebía y mataba soberanamente. La reina era una hermosa reina: se ponía tanto maquillaje que apenas representaba cuarenta años. El hijo era tonto.

Pero tonto por completo, según decían las personas importantes del reino. A los dieciséis años acompañó a la guerra a su padre, el rey, que intentaba acabar con una nación vecina que le había hecho el agravio de poseer un territorio que él ambicionaba. Simplicio se comportó como un imbécil, pues salvó de la muerte a dos docenas de mujeres y a tres docenas y media de niños; lloró tantas veces como sablazos propinó su mano, y, además, la contemplación del campo de batalla, cubierto de sangre y sembrado de cadáveres, le causó tal impresión, inspiró tal compasión a su alma, que no comió en tres días. Como ves, Ninón, era un tonto en toda la extensión de la palabra.

A los diecisiete años asistió a un banquete ofrecido por su padre a todos los gastrónomos del reino, y cometió en él todo tipo de bobadas. Se contentó con tomar unos cuantos bocados, hablar poco y no jurar nunca. Su copa de vino estuvo a punto de permanecer llena durante toda la comida; y el rey, deseoso de salvaguardar la dignidad de su familia, se vio obligado a vaciarla, de vez en cuando, a escondidas.


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9 págs. / 15 minutos / 119 visitas.

Publicado el 23 de octubre de 2016 por Edu Robsy.

La Corneta de Llaves

Pedro Antonio de Alarcón


Cuento


Querer es poder.

I

Don Basilio, ¡toque V. la corneta, y bailaremos!—Debajo de estos árboles no hace calor....

—Sí, sí..., D. Basilio: ¡toque V. la corneta de llaves!

—¡Traedle a D. Basilio la corneta en que se está enseñando Joaquín!

—¡Poco vale!...—¿La tocará V., D. Basilio?

—¡No!

—¿Cómo que no?

—¡Que no!

—¿Por qué?

—Porque no sé.

—¡Que no sabe

—Sin duda quiere que le regalemos el oído....

—¡Vamos! de infantería!...

—Y que nadie ha tocado la corneta de llaves como V....

—Y que lo oyeron en Palacio..., en tiempos de Espartero....

—Y que tiene V. una pensión....

—¡Vaya, D. Basilio! ¡Apiádese V.!

—Pues, señor.... ¡Es verdad! He tocado la corneta de llaves; he sido una ... una especialidad, como dicen ustedes ahora...; pero también es cierto que hace dos años regalé mi corneta a un pobre músico licenciado, y que desde entonces no he vuelto... ni a tararear.

—¡Qué lástima! —¡Otro Rossini!

—¡Oh! ¡Pues lo que es esta tarde, usted!...

—Aquí, en el campo, todo es permitido....

—¡Recuerde V. que es mi día,!...

—¡Viva! ¡Viva! ¡Ya está aquí la corneta!

—Sí, ¡que toque!

—Un vals....

—No..., ¡una polca!...

—¡Polca!... ¡Quita allá!—¡Un fandango!

—Sí..., sí..., ¡fandango! ¡Baile nacional!

—Lo siento mucho, hijos míos; pero no me es posible tocar la corneta....

—¡Usted, tan amable!...

—Tan complaciente....

—¡Se lo suplica a V. su nietecito!...

—Y su sobrina....

—¡Dejadme, por Dios!—He dicho que no toco.

—¿Por qué?


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Dominio público
9 págs. / 15 minutos / 275 visitas.

Publicado el 3 de diciembre de 2020 por Edu Robsy.

¡Buena Pesca!

Pedro Antonio de Alarcón


Cuento


I

Cubierto de gloria y de heridas en la guerra de Sucesión, y sin blanca en la faltriquera, como entonces acontecía a casi todos los héroes, tornó un día a su desmantelado castillo el noble barón de Mequinenza, a descansar de las duras fatigas de los campamentos y comerse en paz los pobres garbanzos vinculados a su título.

Dos palabras sobre el batallador y otras dos sobre su guarida.

Don Jaime de Mequinenza, barón de lo mismo, capitán que había peleado por los intereses de Luis XIV, era a la sazón un hombre de treinta y cinco años, alto, hermoso, rudo, valiente, emprendedor, poco letrado, pero locuaz en extremo y muy aficionado a las aldeanas bonitas. Añadid que era huérfano, unigénito y solterón, y acabaréis de formar idea de nuestro hidalgo aragonés.

En cuanto a su castillo, era su vivo retrato en todo..., menos en lo fuerte; mas por lo que toca a soledad y pobreza y altanería, ¡vive Dios que no le iba en zaga! Figuráoslo (y digo figuráoslo porque ya se ha hundido medio edificado y medio tallado en una roca que lamían de una parte las ondas del río Ebro, y que se reclinaba por la otra sobre una montaña..., que allá seguía remontándose a las nubes.

Al pie de este peñasco había una docena de casas y chozas habitadas por los vasallos del barón, o sea por los labradores de los cuatro majuelos que constituían sus Estados. De la aldea al castillo subíase por quince rampas que terminaban en un foso con puente levadizo. Alimentaba de agua este foso una sangría hecha en el Ebro media legua al norte de la fortaleza; sangría que, convertida en ruidoso torrente, volvía a precipitarse en el opulento río.

Ítem: enclavada en un inaccesible flanco de la montaña, separada del castillo por este salto de agua y, como él, colgada sobre el Ebro, había otra roca más pequeña, que coronaban una cabaña y un huertecillo, fundados allí por la temeraria mano del hombre.


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Dominio público
9 págs. / 15 minutos / 124 visitas.

Publicado el 3 de diciembre de 2020 por Edu Robsy.

Un Voto

Leopoldo Alas "Clarín"


Cuento


El drama se hundía. Ya era indudable. Los amigos que rodeaban a Pablo Leal, el autor, entre bastidores, ya no trataban de animarle, de hacerle tomar los ruidos que venían de la sala por lo que no eran. Ya no se le decía: «Es que algunos quieren aplaudir, y otros imponen silencio». El engaño era inútil. Callaban los fieles compañeros que le estaban ayudando a subir aquel que a ellos les parecía calvario. El noble Suárez, el ilustre poeta, vencedor en cien lides de aquel género... y derrotado en otras ciento, estaba pálido, tembloroso. Quería a Leal de todo corazón; era su protector en las tablas; él le había aconsejado llevar a la escena uno de aquellos cuadros históricos que Pablo escribía con pluma de maestro, de artista, y con sólida erudición. Creía, por ceguera del cariño, en el talento universal de su amigo, de su Benjamín, como él le llamaba, porque veía en Pablo un hermano menor.


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9 págs. / 15 minutos / 118 visitas.

Publicado el 22 de junio de 2016 por Edu Robsy.

Junto al Pasig

José Rizal


Teatro, drama


Melodrama en un acto y en verso

Letra del Dr. JOSÉ RIZAL

Representada por primera vez el 8 de Diciembre de 1880, á las seis de la tarde, con música de DON BLÁS ECHEGOYEN, en el Salón de Actos del Ateneo Municipal, de Manila, por los alumnos de la Academia de Literatura Castellana de dicho centro docente, de la que era Presidente el egregio de Apóstol de las libertades filipinas.

Representada por segunda vez, con música de MANUEL VELEZ, con motivo de la VELADA LITERARIA, LÍRICA Y MUSICAL organizada por el periódico anual ilustrado DÍA FILIPINO, que se ha celebrado el 19 de Junio de 1915, en el Grand Opera House, Avenida Rizal, Manila, en conmemoración del 54º aniversario del nacimiento del inmortal MARTIR DE BAGUMBAYAN.

Editado por el DÍA FILIPINO.

1915.

Imprenta y talleres de encuadernación, grabados y fotograbados y almacén de objetos de escritorio del periódico anual ilustrado DÍA FILIPINO.

Calle de Sacristía númº 954, Santa Cruz, MANILA, I.F.

Personas

LEÓNIDO
CÁNDIDO
PASCUAL
SATÁN
ÁNGEL
NIÑO 1º
NIÑO 2º
NIÑO 3º
Coro de niños y coro de diablos.

Acto único

(La acción se lleva á cabo á orillas del río Pásig, en el pueblo de este nombre; la decoración representa el río, y la orilla opuesta á la en que están los personajes. Verán la iglesia, casas, cañaverales y multitud de banderas y adornos propios de los pueblos del Archipiélago. Es la hora del alba y, de consiguiente, el tono del conjunto ha de ser suavemente reproducido.)

Escena primera

CÁNDIDO, PASCUAL Y OTROS NIÑOS. (Uno de los cuales lleva flores, y otros con banderas y juguetes propios de la niñez.)


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Dominio público
9 págs. / 15 minutos / 74 visitas.

Publicado el 19 de junio de 2022 por Edu Robsy.

El Hada del Saúco

Hans Christian Andersen


Cuento infantil


Érase una vez un chiquillo que se había resfriado. Cuando estaba fuera de casa se había mojado los pies, nadie sabía cómo, pues el tiempo era completamente seco. Su madre lo desnudó y acostó, y, pidiendo la tetera, se dispuso a prepararle una taza de té de saúco, pues esto calienta. En esto vino aquel viejo señor tan divertido que vivía solo en el último piso de la casa. No tenía mujer ni hijos pero quería a los niños, y sabía tantos cuentos e historias que daba gusto oírlo.

—Ahora vas a tomarte el té —dijo la madre al pequeño— y a lo mejor te contarán un cuento, además.

—Lo haría si supiese alguno nuevo —dijo el viejo con un gesto amistoso—. Pero, ¿cómo se ha mojado los pies este rapaz? —preguntó.

—¡Eso digo yo! —contestó la madre—. ¡Cualquiera lo entiende!

—¿Me contarás un cuento? —pidió el niño.

—¿Puedes decirme exactamente —pues debes saberlo— qué profundidad tiene el arroyo del callejón por donde vas a la escuela?

—Me llega justo a la caña de las botas —respondió el pequeño—, pero sólo si me meto en el agujero hondo.

—Conque así te mojaste los pies, ¿eh? —dijo el viejo—. Bueno, ahora tendría que contarte un cuento, pero el caso es que ya no sé más.

—Pues invéntese uno nuevo —replicó el chiquillo—. Dice mi madre que de todo lo que observa saca usted un cuento, y de todo lo que toca, una historia.

—Sí, pero esos cuentos e historias no sirven. Los de verdad, vienen por sí solos, llaman a la frente y dicen: ¡aquí estoy!

—¿Llamarán pronto? —preguntó el pequeño. La madre se echó a reír, puso té de saúco en la tetera y le vertió agua hirviendo.

—¡Cuente, cuente!


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9 págs. / 15 minutos / 145 visitas.

Publicado el 26 de junio de 2016 por Edu Robsy.

Las Plantas del Doctor Cinderella

Gustav Meyrink


Cuento


¿Ves aquella negra estatua de bronce entre las dos lámparas? Pues bien, ha sido la causa de todas mis extrañas experiencias en los últimos años.

Como eslabones se relacionan estas inquietudes espectrales que me chupan la fuerza vital y, si sigo la cadena hacia el pasado, el punto de partida siempre es el mismo: ese bronce.

Si me miento a mí mismo y me imagino otras causas, una y otra vez vuelve a emerger como un indicador en el camino.

Y no quiero saber hacia dónde puede conducir este camino, si a la luz del conocimiento o a un espanto creciente, así que me aferraré a los breves días de descanso que me deje mi sino hasta el próximo estremecimiento.

Encontré la estatuilla en Tebas, en la arena del desierto, de donde la desenterré casualmente con el bastón y, desde el primer momento en que la contemplé, me asaltó la obsesiva curiosidad de averiguar qué significa en realidad. ¡Nunca he tenido semejante sed de saber!

Al principio pregunté a todos los investigadores que encontraba, pero sin éxito. Tan sólo un coleccionista árabe pareció sospechar de qué se trataba.

«La imitación de un jeroglífico egipcio», opinó; la extraña posición de los brazos debía indicar algún desconocido estado extático.

Traje conmigo la estatua a Europa, y apenas pasó una noche en la que no me perdiera en los pensamientos más audaces sobre su enigmático significado. Me invadió un sentimiento siniestro, pensaba en algo venenoso, maligno, que con taimado placer se desprendía a mi costa del conjuro de su inanidad, para después succionarme como una enfermedad incurable ser para siempre el oscuro tirano de mi vida. Y un día, en una actividad sin importancia, me vino a la mente la idea que resolvía el enigma, con tal fuerza y de manera tan inesperada que me estremecí hasta lo más hondo.


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9 págs. / 15 minutos / 79 visitas.

Publicado el 14 de febrero de 2017 por Edu Robsy.

Ramón Gallegos y el paradigma educativo holista

Fundación Ramón Gallegos


ramón gallegos, educación holista, inteligencia espiritual


Este ensayo está basado en los libros del Dr. Ramón Gallegos. Existe un Nuevo paradigma educativo que cuenta con los elementos necesarios para empezar y cambiar nuestra problemática de la cual todos estamos siendo parte, ese nuevo paradigma es la educación holista, este es el primer paradigma educativo adecuado a la vida compleja cambiante y necesitada de sentido de este siglo

La Educación Holista surgió en los años 90s. como respuesta a las necesidades sociales, humanas y educativas que se han venido presentando en este siglo XXI, es  una respuesta tanto a la  condición humana universal  como a los dilemas que cada cultura en particular ha venido presentando, es la primera propuesta educativa que tiene como base la espiritualidad de la vida en el kosmos, en ella se integra educación y vida permitiendo que sea una educación integral,  donde la totalidad es el punto de partida para mostrar una realidad interdependiente.

El término Holista proviene del griego holos, que en nuestro contexto significa totalidad y se refiere a una forma de comprensión de la realidad en función de totalidades en procesos integrados. Holista significa que la realidad es una totalidad no dividida, que no está fragmentada, que el todo es realidad fundamental. Así lo da a conocer el creador de esta nueva Visión Educativa el Dr. Ramón Gallegos Nava.


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Publicado el 15 de mayo de 2018 por Fundación Ramón Gallegos.

Hipno

H. P. Lovecraft


Cuento


Hipno

A propósito del sueño, esa siniestra aventura de
todas nuestras noches, podríamos decir que los
hombres se acuestan diariamente con una
osadía incomprensible, si no supiéramos que es
a causa de la ignorancia del peligro.

(Baudelaire)
 

¡Ojalá los dioses misericordiosos, si existen efectivamente, protejan esas horas en que ningún poder de la voluntad, ni las drogas inventadas por el ingenio del hombre, pueden mantenerme alejado del abismo del sueño! La muerte es misericordiosa, ya que de ella no hay retorno; pero para aquel que regresa de las cámaras más profundas de la noche, extraviado y consciente, no vuelve a haber paz. Fui un loco al sumergirme con tan inmoderado frenesí en misterios que nadie ha intentado penetrar; y fue un loco, o un dios, este único amigo mío que me guió y fue delante de mí, ¡y entró al fin en terrores que pueden llegar a ser los míos!

Recuerdo que nos conocimos en una estación de ferrocarril, donde era el centro de atención de una multitud de vulgares curiosos. Estaba inconsciente, y había caído en una especie de convulsión que había sumido su cuerpo flaco y vestido de negro en una extraña rigidez. Creo que por entonces frisaba en los cuarenta, ya que había profundas arrugas en su cara pálida y consumida —aunque oval y verdaderamente hermosa—, grises estrías en su cabello ondulado y espeso, y una barba corta y ancha que en otro tiempo fue negra como un ala de cuervo. Tenía la frente blanca como el mármol de Pentélico, y alta y ancha casi como la de un dios.


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Publicado el 16 de mayo de 2018 por Edu Robsy.

El Milagro de San Antonio

Vicente Blasco Ibáñez


Cuento


Hacía años que Luis no había visto las calles de Madrid a las nueve de la mañana.

A esta hora comenzaban a dormir todos los amigos del Casino; pero él, en vez de meterse en la cama, había cambiado de traje y se dirigía a la Florida, mecido por el dulce vaivén de su elegante carruaje.

Al volver a su casa, después de amanecido, le habían entregado una carta traida en la noche anterior. Era de aquella desconocida que mantenía con él extraña correspondencia durante dos semanas. Una inicial por firma y la letra de carácter inglés, fina, correcta e igual a las de todas las que han sido pensionista del Sacre Coeur. Hasta su mujer la tenia así. Parecía que era ella la que le escribía, citándole a las diez en la Florida, frente a la iglesia de San Antonio. ¡Qué disparate!

Hacíale gracia pensar, mientras marchaba a una cita de amor, en su mujer, aquella Ernestina, cuyo recuerdo raras veces venía a turbar las alegrías de su vida de soltero, o, como decia él, de marido emancipado. ¿Qué haría ella a tales horas? Cinco años que no se veían, y apenas sí tenía noticias suyas. Unas veces viajaba por el extranjero; otras sabía que estaba en provincias, en casa de viejos parientes, y aunque residia largas temporadas en Madrid, nunca se habían encontrado. Esto no es París ni Londres; pero resulta suficientemente grande para que no se tropiecen nunca dos personas, cuando una hace la vida de mujer abandonada, visitando más las iglesias que los teatros, y la otra se agita en el mundo de noche y vuelve a casa todos los días a la hora en que, el frac arrugado y la pechera abombada, se impregnan del polvo que levantan los barrenderos y del humo de las buñolerías.


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9 págs. / 15 minutos / 191 visitas.

Publicado el 8 de febrero de 2018 por Edu Robsy.

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