Textos más recientes

Mostrando 1 a 10 de 4.156 textos.


Buscador de títulos

12345

Terror express

Ainhoa Escarti


terror, cuento, relato, miedo


 

TERROR EXPRESS

Ainhoa Escarti


 

Juegos olvidados

 

Jugaba con los cráneos vacíos, como si se trataran de cáscaras de nuez golpeándose los unos con los otros. Hacía tiempo que había perdido el interés, ahora nada le satisfacía. Se quedaba horas mirando su colección de calaveras.

 

-       Aquellos huesos perdurarán, yo perduraré. – solía pensar.

 

Sin darse cuenta pasó siglos encerrado cual anciano anacoreta. Tanto pasó encerrado que olvidó cómo era ser humano. Todo lo que no fuera él mismo se le asemejaba a algún evento onírico que le distrajo hace ya mucho tiempo… La realidad de fuera y la de dentro se difuminaban en su niebla de tedio y siglos ya muertos. Una mañana alguien llamó a la puerta. Él escuchaba el ruido de fondo pero no sabía cómo responder, había olvidado las conductas.

 

Cuando se despertó al anochecer descubrió que el golpe había sido fruto de una humana. La vio allí con una belleza eterna y carnal, pero finita. Recurrió a sus libros. Paso a paso, gracias a ellos, volvió a aprender todo lo desaprendido, olvidado, ajado por el tiempo. Las palabras al principio brotaban como la meada de un viejo, algunas veces a gotas otras en chorros hasta que logró normalizarlas. Ella llevaba ya varias semanas investigando el lugar en ruinas y deteriorado por la podredumbre.  Una noche, empezó a ver que las cosas se iban reconstruyendo, que incluso alguien en secreto, entre sombras la atendía para que no le faltara de nada. Pasadas otras semanas, una noche él acudió a su cama con hambre, con sed, con ganas. La geología humana siempre había sido lo suyo y conocía capa a capa todo lo que debía. Su pecado nunca fue la ignorancia.


Información texto

15 págs. / 26 minutos / 6 visitas.
Publicado el 18 de marzo de 2019 por Ainhoa Escarti.

Chroniques annoncées du Yémen

Abu Faisal Sergio Tapia


#abufaisalsergiotapia  #escritor #ecrivain #ecrivainpolitique  #yemen


                                                      Chroniques annoncées

du

Yémen

 

 

 

 

 

 


 

 

Prologue

 

 

 

 

 

Aux 5000 enfants martyrs du Yémen

tué sous les bombes

de l'avion royal

Aux oubliés du monde

À sa mémoire ,

Pour eux, ma conscience écrite,

mon pistolet a fait de l'encre.

 

 

 

  

Chroniques annoncées

du

Yémen

 

 

Chroniques annoncées du Yémen, chroniques de guerre et agression sur le Yémen, le pays le plus pauvre du monde arabe avec ses richesses d'énergie souterraine, où plus de 40% de la production pétrolière mondiale traverse ses côtes, dans le Al-Mandeb étroite, et où son peuple a été enlevé par les intérêts impérialistes de la guerre contre sa terre.

 

 

 

 

 

 

 

Chronique 1 - sous le ciel du Yémen

9 heures du matin, Mohamed entend le bourdonnement des bombes qui détruisent tout le marché ... 
Des morceaux de rêves brisés  
Les cris des enfants du Yémen oublié,  
il y a plus de 3000 personnes innocentes au calme  
tandis que le roi saoudien a célébré  


Información texto

4 págs. / 7 minutos / 5 visitas.
Publicado el 17 de marzo de 2019 por Abu Faisal Sergio Tapia.

La Bolsa de Huesos

Eduardo Ladislao Holmberg


Novela corta


Dedicatoria

Señor D. Belisario Otamendi

Estimado amigo:

Cometería un acto de insolente modestia si no consignara aquí que usted escuchó la lectura de este juguete policial con toda la atención que corresponde á una persona bien educada, y que me felicitó con las expresiones de la mayor cordialidad en el momento en que, dejándose llevar el escritor por la lógica inflexible de los sucesos, llama el pesquisante por su nombre á la persona misteriosa que motiva la indagacion.

No olvidaré tampoco sus palabras al terminar la lectura:«No soy juez en materia literaria; pero no obstante, me gusta más La bolsa de huesos que La casa endiablada; policialmente, si fuese yo el autor, terminaría la obra con el capítulo VI. Hasta aquí no tengo pero que ponerle.»—«Amigo mio»—le dije—«usted olvida que soy yo, yo mismo, quien hace la pesquisa»—«Nada... esa persona criminal tiene que ir á manos del Juez de instruccion y luego á las del Juez del crimen.»

He consignado esto porque envuelve para mí el mayor elogio: ¡insistir con enfado el Jefe de la Oficina de pesquisas de la Policía de Buenos Ayres en llevar á la cárcel un fantasma de novela! Nunca soñé un éxito semejante.

Uno de mis mejores amigos, que durante tres años ha desempeñado fuera de aquí las más altas funciones policiales, está de acuerdo con usted en que los capítulos VII y VIII no debieron escribirse. Está furioso conmigo. No hay razon que le convenza.—«Usted es un decadente, un romántico; usted merecería que fuera cierto lo que ha escrito para que lo llevaran á la cárcel, no tanto por la parte que se adjudica en el segundo desenlace, sinó por haber redactado los dos capítulos finales» — «Pero amigo, soy yo, Doctor en Medicina de la Facultad de Buenos Ayres, quien hace la pesquisa; son el derecho y el deber del secreto médico que abren ante mi curiosidad un corazon al que aplico el remedio.


Leer / Descargar texto

68 págs. / 2 horas / 18 visitas.
Publicado el 16 de marzo de 2019 por Edu Robsy.

Horacio Kalibang

Eduardo Ladislao Holmberg


Cuento


A José María Ramos Mejía

Acabas de publicar un libro, delicia de los materialistas, adeptos de una escuela formidable, que vá derrumbando muchas informalidades de los que se glorifican de la estacion bípeda y de cierta tercera circunvolucion en el lóbulo izquierdo del cerebro.

Te miro, por ello, no ya con el cariño del antiguo amigo, sinó con el respeto del discípulo, y me glorifico tanto más al dedicarte, como un homenage, este juguete discutible, cuanto que pienso en el gran número de los que habrán escupido los venenos de su alma sobre tus páginas de luz.

Puedes creer en mi sinceridad y leer el Horacio Kalibang para convencerte. Los que solemos escribir obras de este género no dejamos de dar á alguno de los personajes siquiera sea un rasgo de nuestro propio carácter.

Eduardo Ladislao Holmberg.

Buenos Aires, Enero de 1879.

I

—.... Es completamente falso,—dijo el Burgomaestre, llevando á sus lábios la copa verde, en la que su sobrino acababa de servirle el delicado vino del Rhin.

—¿Y lo creis fuera de los límites de lo concebible?—preguntó Hermann, con malicia.

—Lo concebible! lo concebible! todo es concebible, sobrino, pero no todo es posible.

—Así he oido decir más de una vez; pero desde que conocí el hecho, con su aterradora realidad, he llegado á comprender que existen fenómenos extraños, que la ciencia humana no explica y que talvez no podrá nunca explicar.

—Tu opinion no es más que la de un niño de escuela.

—Mi tio!

—Y qué? ¿Te imaginas, por ventura, que pueda ser otra cosa? ¿Qué, sinó un mequetrefe, es el que niega las verdades reveladas al hombre por su contraccion y aplicacion incesantes al estudio de la Naturaleza, aceptando una necedad, como la que acabas de manifestar? ¿Crées, acaso, que mis canas son de ayer? ¿Has pretendido sospechar...


Leer / Descargar texto

18 págs. / 33 minutos / 13 visitas.
Publicado el 16 de marzo de 2019 por Edu Robsy.

“Crónica urbana de una muerte anunciada”

Abu Faisal Sergio Tapia


#abufaisalsergiotapia  #escritor  #ecrivain  #escritorpolitico


Son las 6, retumba en mi mente el llamado del al-muecin lejano, que se mezcla con la cálida voz de mi madre que me acaricia con su frase: ya es hora habibi, debo levantarme junto a mi hermano Ahmed para ir a la escuela, mi padre en la cocina toma café, con su sonrisa de pescador de Gaza me regala su beso en la frente con su Salam, parece que no despierto, caigo al suelo junto al estruendo de una fuerte explosión en mis oídos, me duele todo, no veo nada, todo es blanco, todo es negro, siento gritos, siento llantos, siento voces, siento ruidos que vienen del cielo, son aviones que arrojan bombas…acabando con todo lo que amo…acabando con mi historia…acabando con mi vida, solo por ser palestino. 

La radio anuncia la muerte de una familia de refugiados, daños colaterales dicen los ministros, dolor de los inocentes llora la humanidad de esta crónica urbana.

Abu Faisal Sergio Tapia
Todos los Derechos Reservados


Información texto

1 pág. / 1 minuto / 6 visitas.
Publicado el 16 de marzo de 2019 por Abu Faisal Sergio Tapia.

Gigantes

Waldemar Vigo Casco


vida, contradicción, resistencia, capitalismo, pobres


GIGANTES
Capítulo 0 Contradicción y Resistencia
EN CONSTRUCCION Versión 1.97 (Tengo más corrección que calidad)

     Este libro está escrito para mi familia; de ahí que me permita dar consejos. Un padre que da consejos,/más que padre es un amigo, Martín Fierro. Los buenos consejos no son tomados en cuenta generalmente, pero eso no es motivo para no darlos. Agatha Christie. A los viejos les gusta dar buenos consejos, para consolarse de no poder dar malos ejemplos. François de Rochefoucauld. Las citas son, porque si lo dijeron en su momento mejor que yo… Salieri tenía de bueno que reconocía el genio contemporáneo de Mozart. ¿Qué sería de los genios sin sus espectadores?
     En última instancia siempre se elige, no más no sea por las palabras y ellas son de tod@s. La memoria es selectiva. “Cada uno tiene el máximo de memoria para lo que le interesa y el mínimo para lo que no le interesa” Arthur Schopenhauer.
     Claro, todo esto si no te matan un@ hij@…, porque entonces pierdes la cabeza y no puedes perder tiempo leyendo esto.
     ¿Puede el homo sapiens sapiens pensarse a sí mismo? ¿Podemos conocer la verdad (o la mentira que es lo mismo pero con signo contrario y con mala intención)?
     ¿Y si hubiera nacido en otra parte? ¿O de otros padres? ¿O mujer, judío, negro, perro o petiso?
     ¿Es el sincretismo religioso otra señal de contradicción? Somos contradictorios porque pensamos y sentimos, porque somos producto de la cultura y de unos genes, porque pese a ser animales nos apasiona la tecnología(desde el vestido, calzado, lentes, dientes, etc. hasta el tren, el auto, el teléfono, la computadora, etc.), porque nos influye nuestra pareja y somos nosotros, porque nos gusta descansar y no podemos...


Leer / Descargar texto

80 págs. / 2 horas, 20 minutos / 1 visita.
Publicado el 15 de marzo de 2019 por Waldemar Vigo Casco.

22 maneras de romperme el corazón

Ainhoa Escarti


desamor, amor, prosa, poesía


1. La separación

 

Tras los pasos de fuego

 

 

Salió corriendo como si le quemaran los talones, sus pisadas rápidas dejaban cercos de fuego en el asfalto. Huía. Rauda, veloz y sin mirar atrás para evitar convertirse en estatua de sal. Lo peor era que me abandonaba, desertaba de mí. Seguí sus pasos con la mirada, con mis piernas pegadas al suelo, inmovilizado por el desconocimiento y por esa estupidez innata que me había dado la mano toda mi vida. Escapaba de mí y yo me quedé ahí, sin pensar, sin reaccionar.

Las horas pasaron lentas, podía ver cada grano de arena caer. Los minutos se dilataban en el tiempo en una especie de eternidad vacía en la que ni pensaba ni sentía, solo existía, o quizá suponía que existía.

En casa, mientras pasaban las horas, veía todas sus cosas en los mismos sitios de siempre con su simple cotidianidad. Su carrera se asemejaba a una variedad de espejismo, no había sido cierta. La realidad no podían ser esos talones de fuego quemando asfalto para que nuestra distancia fuera aún mayor.

Los granos de arena del reloj siguieron cayendo, la luz se fue apagando y el día concluyó. No pasó mucho, quizá unas horas, y sonó el teléfono, no era ella. No reconocí aquella voz, por lo menos en los primeros minutos. Sentía que me hablaban, pero un zumbido en los oídos me hizo distanciarme de aquel sonido que seguía sin sonarme. Asentí para que imperara el silencio, y colgué.

Nuevamente los granos de arena y el tiempo pasaban en las horas lentas. Llamaron a la puerta con velocidad pero sin violencia. Me costó varios minutos entender que era a mi puerta a la que llamaban y me supuso otros tantos deducir que tenía que ir. Abrí la puerta con cierta parsimonia que acompañaba el ritmo de todo mi ser. No era ella. Me esforcé mucho en ubicar quien era.


Información texto

5 págs. / 9 minutos / 10 visitas.
Publicado el 15 de marzo de 2019 por Ainhoa Escarti.

Gigantes

Waldemar Vigo Casco


vida, contradiccion, resistencia, pobres, capitalismo


GIGANTES
Capítulo 0 Contradicción y Resistencia
EN CONSTRUCCION Versión 1.97 (Tengo más corrección que calidad)

     Este libro está escrito para mi familia; de ahí que me permita dar consejos. Un padre que da consejos,/más que padre es un amigo, Martín Fierro. Los buenos consejos no son tomados en cuenta generalmente, pero eso no es motivo para no darlos. Agatha Christie. A los viejos les gusta dar buenos consejos, para consolarse de no poder dar malos ejemplos. François de Rochefoucauld. Las citas son, porque si lo dijeron en su momento mejor que yo… Salieri tenía de bueno que reconocía el genio contemporáneo de Mozart. ¿Qué sería de los genios sin sus espectadores?
     En última instancia siempre se elige, no más no sea por las palabras y ellas son de tod@s. La memoria es selectiva. “Cada uno tiene el máximo de memoria para lo que le interesa y el mínimo para lo que no le interesa” Arthur Schopenhauer.
     Claro, todo esto si no te matan un@ hij@…, porque entonces pierdes la cabeza y no puedes perder tiempo leyendo esto.
     ¿Puede el homo sapiens sapiens pensarse a sí mismo? ¿Podemos conocer la verdad (o la mentira que es lo mismo pero con signo contrario y con mala intención)?
     ¿Y si hubiera nacido en otra parte? ¿O de otros padres? ¿O mujer, judío, negro, perro o petiso?
     ¿Es el sincretismo religioso otra señal de contradicción? Somos contradictorios porque pensamos y sentimos, porque somos producto de la cultura y de unos genes, porque pese a ser animales nos apasiona la tecnología(desde el vestido, calzado, lentes, dientes, etc. hasta el tren, el auto, el teléfono, la computadora, etc.), porque nos influye nuestra pareja y somos nosotros, porque nos gusta...


Leer / Descargar texto

80 págs. / 2 horas, 20 minutos / 25 visitas.
Publicado el 14 de marzo de 2019 por Waldemar Vigo Casco.

Artículos 2018

Ainhoa Escarti


artículos, opinión, actualidad


ARTÍCULOS 2018

 

Micro machismos

 

Nuevo Diario 17 de Enero 2018

 

Hasta hace poco, apenas le daba importancia a esas “pequeñas” cosas que se sucedían a mí alrededor y olían a rancio, a arcano, a machismo… Era, por mi parte, más bien un, “no pasa nada”, “la gente es así”. Error, sí pasa. Cuando permitimos, como si no significara nada, que las pequeñas cosas diarias se sucedan sin toques de atención, estamos en cierta forma naturalizando y normalizando esos comportamientos. Al normalizar esos comportamientos, estamos en cierta forma apoyando desde el silencio un tipo de actitud que no compartimos. La ausencia de acción, es alimentar el problema.

 

Me decía a mí misma, que no merecía la pena, que eran minucias, que no podía hacer nada. Esa pasividad propia de las voces que se quedan calladas. Pero no, no es la solución, si lo piensas, acaban siendo parte del problema.

 

Seamos sinceras, ser mujer, es un ejercicio reivindicativo constante. La sociedad, pese a estar en el siglo que estamos, pese a la lucha feminista, pese a que se ha adelantado en muchos campos, nos movemos en una falsa igualdad. Una igualdad entre géneros, emponzoñada por el veneno mínimo de lo cotidiano. Gotas, que van cayendo y adentrando en la tierra que alimenta las raíces de la sociedad. Cuando permitimos las pequeñas cosas, estamos fallando a las sufragistas, estamos fallando a las niñas que aún sufren ablación, estamos fallando a las mujeres que sienten miedo en su casa, estamos fallando a todas las chicas que no comprenden que sí es el sexo y que no es, estamos fallando a las acosadas en el trabajo, estamos fallando a las violadas, sus silencios se suceden porque se suceden los silencios de las pequeñas cosas de la normalidad.


Información texto

11 págs. / 19 minutos / 12 visitas.
Publicado el 13 de marzo de 2019 por Ainhoa Escarti.

12345